Como todas las mitologías tribales americanas, muchos dioses antiguos pasaron a convertirse en los demonios modernos, o más propiamente degenerados en duendes y fantasmas. Destacamos en la gran isla chilena de Chiloe al Trauco, que tiene su origen, según el mito ya cristianizado, en un ser elemental que apoyo a Lucifer en su lucha contra los ángeles. El Trauco fue castigado a vagar por la tierra con su cuerpo transformado y contrahecho. Su principal característica física es su baja estatura (~80 cm) y sus piernas terminadas en dos muñones, quien con su aliento fétido hace retorcer a sus víctimas. En estas regiones (el cono sur), el riesgo no es de las mujeres perder a sus maridos (como en la América Caribeña), sino de que las chicas queden embarazadas antes del matrimonio (toda una vergüenza si se lo ve así) es por ello que los fantasmas y duendes de esas regiones son básicamente varones, persiguen y embarazan a lindas jovencitas, siendo el Trauco el culpable violar a las chicas que vagan solas por los bosques buscando leña, dejándolas embarazadas (estos embarazos suelen ser “perdonados” ya que la familia de la joven está ahora en contacto mágico con el duende).
El segundo personaje es una mujer, cuyo nombre verdadero se perdió en el tiempo y hoy es llamada la Condena (por condenada). Cuentan que se trató de mujer muy bella y de buena familia, que despilfarró su fortuna en una vida licenciosa. Fue transformada en un espectro que persigue a los hombres (como las súcubos) quienes. Pese a su horrible aspecto la víctima no pueden resistirse. El trauco tuvo relaciones con ella y sería la madre de la Fiora.
Nuestro tercer personaje es la Fiora, hija y amante contra natura de su padre (el Trauco), igual de contrahecha y horrible como sus progenitores, con un apetito sexual como el de su madre, persigue a los hombres con su extraordinaria fuerza y después los enloquece. Se dice que de sus relaciones con su padre nacerán más traucos (varones) o fioras (hembras) para seguir sus pasos. Con su aliento hediondo (igual al de su padre) es capaz de retorcer a sus víctimas. También se le culpa de raptar y desaparecer niños, a los que transforma similares a sus hijos.
Algunos mitos de la región la mencionan otro espectro llamado la Viuda, una mujer que murió ahogada al zozobrar su pequeña embarcación en el mar. Se la representa como una mujer vestida de negro que sigue a los jóvenes y los atrapa abrazándolos por la espalda y con su pestilente aliento (al igual que la Fiora) los amenaza para satisfacer sus deseos carnales, pero aquel que se niegue lo abraza hasta morir.
La Pucullén que es una versión local de la llorona, también vestida de negro, su sombra y lamentos indican cual banshie la pronta muerte del escucha. Su llantos forman una posa en cementerio que muestra a los familiares del difunto donde debe ser enterrado el deudo.
Los Invunches, también llamados Machucos, se tratan de niños entregados a brujos. Estos lo deforman con sus artes, volteando su cabeza y girando su pierna derecha hasta quedar sobre su espinazo. Camina con sus dos manos y la pierna izquierda. Es colocado frente la cueva del brujo como vigilante, asustando a los que se acercan con sus gritos guturales, y dejando tiesos a quienes lo contemplan. Anda completamente desnudo y es alimentado por sus amos con carne humana.
Los brujos forman parte de estas sociedades tribales y igual que los magos europeos pueden volar; las brujas lo logran al beber el jugo de una planta que les hace vomitar sus entrañas, las cuales que guardan dentro de una olla de cobre y ocultan entre la vegetación; transformarse así en aves (gaviotas, garzas, otras)y llamadas las voladoras. Si alguien cuando regresan le ha robado la olla con sus entrañas quedan convertidas en aves hasta su pronta muerte. Los brujos vuelan usando un chaleco hecho de piel de cadáver conocido como Macuñ.














































