Mitos sobre el fuego. (1) El nacimiento de los hombres.

La idea bíblica de hombre como arcilla formado por los dioses no es única de mito judío, viene de mucho más atrás, del Egipto de los faraones, donde los dioses Khnum (Jnum) (el de cabeza de carnero) y su compañera Heget (Heket) (con cabeza de rana) moldearon a los hombre del barro.

 

En la versión griega, dos de los hijos del titán Jápeto: Epimeteo y Prometeo tomarían el barro y le darían forma, Epimeteo le dio forma las bestias: osos, leones y águilas; toros, elefantes y ballenas; y a todos dotó de un don, fuerza, velocidad, agilidad, visión, etcétera, para que pudieran sobrevivir. Prometeo por su parte moldearía al hombre, un ser a imagen de los dioses. Pronto vería Prometeo su error, esos seres estaban indefensos antes la bestias creada por su hermano, para solventar su equivocación iría al Olimpo y robaría el fuego a los dioses, para dárselo a los hombres, para que pudieran defenderse de las bestias. Su robo sería castigado por los dioses, que ataron al hijo del titán al Cáucaso y donde un águila (en otras versiones un buitre) vendría todos los días a devorarle el hígado, que se regeneraría cada noche para repetir el suplicio. Heracles le liberaría mucho después del castigo, mientras buscaba como llegar a jardín de las Hesperides.

En una segunda versión Prometeo le sugirió a los hombres que en el sacrificio a los dioses, tomaran la carne de los toros para ellos, y quemaran a los dioses la piel, cuernos y huesos. La trampa fue descubierta por los dioses y el fuego dejó la tierra, sumiendo a los hombres en el frío y la oscuridad. Prometeo iría al cielo para recuperar el fuego a los hombres, y tras su regreso sería preso por los dioses y castigado como se señaló antes. Visto así el mito de Prometeo tiene semejanza con la historia de Loki, ambos no son dioses, sino gigantes; ambos están vinculados al fuego, ambos recurren al engaño para vencer a los dioses y ambos terminan amarrados en una montaña pagando su castigo, señalando con ello que muchos mitos tienen raíces más antiguas.

Por desgracia la historia no termina aquí. Los dioses tuvieron miedo de los hombres y su uso del fuego, Zeus mandó a construir una mujer, Pandora, a la cual los dioses dotaron de belleza y dotes; entregada a Epimeteo (como una ofrenda de paz) esta llevaba una caja que encomendaron los dioses a Epimeteo no abrir. Pandora no resistió la curiosidad y terminó abriendo la caja, liberando de ella todo los males y pestes, desde entonces el hombre no vive más de un siglo, agotado por la enfermedades. Lo único que Pandora logró encerrar en la caja es la esperanza, que es lo último que se pierde.

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