Con la llegada del cristianismo la esposa de Odín no fue asimilada, como pasó con muchas diosas celtas [Danna, por Santa Ana, o Brigit, por Santa Brigida], y como con todos los dioses de antiguas religiones, se convirtió en un demonio femenino. Bajo esa imagen fue patrona de brujas y hechiceras [adoradoras de antiguas diosas de la tierra]. El nombre de Holle es similar en alemán a la palabra Hölle que significa Hel = Hela = infierno, así la anterior diosa de las nubes, se transformó en señora de la nieve y el frío, quién encabeza la procesión de las almas difuntas y principalmente de las almas de niños sin bautizar, quedando combinada con la imagen de la diosa Hela, [Hija del dios Loki, y que reinaba en el infierno vikingo, que era un lugar congelado, ya que morir de frío es lo que más se tenía en esas regiones].
Los hermanos Grimm relatarían una historia similar a la del Morozko ruso. Una mujer viuda tiene dos hijas, la primera es hija del primer matrimonio, bella y hacendosa; y la segunda es su propia hija fea y holgazana. La bella chica estaba trabajando tan duro en el huso, hilando el hilo, que las manos le sangraban y ensuciaba el hilo de rojo, fue al pozo a lavarlo, pero este cayó al pozo. Su madrastra le dijo que lo buscará, la chica volvió al pozo y se sumergió en sus aguas. Arrastrada por las aguas, sintió que se ahogaba, pero cuando recobró su conocimiento estaba en un bello jardín, y la anciana del lugar le preguntó si podría trabajar para ella; y la chica, ante la suave voz de la mujer, aceptó. Y aunque era un trabajó duro, limpiaba la casa, sacudía las mantas, nunca recibió maltratos, ni duras ordenes y tenía una buena comida en la mesa con su patrona. Con el paso de las estaciones la joven sintió nostalgia y quiso regresar a su hogar. La anciana la recompensó por su ardua labor con oro y cuando regresó a su casa, la madrastra sintió envidia de su suerte y mandó a su hija para que tuviera igual suerte. Pero ella era holgazana y mientras estuvo con la anciana, no ayudó en nada. La anciana pronto la despidió y al salir la baño con pestilencia, la que permaneció con ella el resto de sus días.













































