Ares Cronida

Entradas de Diciembre 2008

Los vientos (1) Introducción

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Los Anemoi eran dioses del viento, se correspondían con los puntos cardinales y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. Los cuatro Anemoi eran: Bóreas (norte – invierno), Noto (Sur – verano), Euro (este – otoño) y Céfiro (oeste – primavera). Los Anemoi eran hijos de Astreo (también conocido como padre de las estrellas) y de Eos, diosa del amanecer. Otros hijos importantes de esta pareja fueron los cinco Astra Planeta (‘estrellas errantes’, es decir, planetas): Fenonte (Júpiter), Faetonte (Saturno), Piroente (Marte), Fósforo (Venus) y Estilbo (Mercurio).

vientos-1

A estos cuatro vientos hay que sumarle las tres Arpías, hijas de Electra (una oceanida)y Taumante (un primitivo dios de la lluvia, hijo de Ponto —El Mediterráneo—, hermano de Nereo, Forcis y las diosas marinas Ceto y Euribia). Las tres Arpías representan las ráfagas de viento que soplan de improviso, rompiendo velas y mástiles.

harpias_1

Quizás el viento más temido es Tifón, que es el ciclón que destruye todo a su paso, su tamaño cubre y oscurece todo el cielo, a sus vientos nada se opone. Tifón será padre de los Anemoi Thuellai (‘vientos de tempestad’), demonios malvados y violentos, equivalentes masculinos de las arpías, ubicados entre los cuatro Anenoi, tenemos a; Coro, entre Bóreas y Céfiro; Libis entre Céfiro y Notos; a Apeliotes (Olimpias o Escirón) entre Notos y Euro y a Cecias, entre Boreas y Euro.

tifon

Estos vientos serán encerrados por los dioses y puestos a las ordenes de Eolo, quien aunque no es un viento, será señor de los vientos.

eolo

El nombre y posición de los vientos varía según las versiones, Homero menciona los nombres de: Bóreas (el viento norte), Euro (el viento oriental), Notus (el viento sur) y Céfiro (el viento occidental).

Bóreas - Norte

Céfiro - Oeste

Euro - Este

Notus - Sur

Según Hesiodo los vientos beneficiosos son: Notus, Boreas, Argestes, y Céfiro, eran los hijos de Astraeus y Eos, y que los destructivos son los hijos de Tifón.

Bóreas

Céfiro

Argestes

Notus

Después los vientos fueron ubicados con precisión, según sus lugares en el compás.

Coro

(Skiron)

Caurus

Bóreas

(Aquilon)

Septentrio

Cecias

(Kaikias)

Caicus

Céfiro

(Zephyr)

Favonius

Apeliotes

(Argestes)

Solanus

Libis

(Lyps)

Africus

Notus

(Scirocco)

Austro

Euro

(Euroes)

Vulturno

Luego Aristóteles además de los cuatro vientos principales (Bóreas, Euro, Notus, y Céfiro) menciona tres : Meses, Kaikias, y Apeliotes, entre Boreas y Euro; entre el Euro y Notus pone a Fenicio; entre Notos y Céfiro sólo a Libis, y entre Cefíro y Boreas pone al Olympias o Skiron. Aristóteles ubica a Euro en el sureste.

Coro

(Skiron)

Caurus

Bóreas

(Aquilón)

Septentrio

Meses

Cecias

(Kaikias)

Caecius

Céfiro

Favonius

Apeliotes

(Argestes)

Solanus

Libis

(Lyps)

Africus

Notos

(Scirocco)

Austro

Fenicio

Euro

Vulturno

En el Museo PioClementinum existe un monumento jaspeado en que los vientos se describen con sus nombres griegos y latinos. Septentrio (Aparctias), Vulturnus (Euro), y entre ambos están Aquilón (Boreas), Caicius (Kaikias) y Solanus (Apeliotes). Entre el Euro y Austro (Notos) se encuentra el Euroauster (Euronotus); entre Notus y Favonius (Céfiro) es marcados AustroAfricus (Libonotus), y Africus (Libis); y entre Favonius y Septentrio encontramos a Corus (Iapyx) y Circius (Thracius).

Circius

(Thracius)

Septentrio

(Aparctias)

Aquilón

(Bóreas)

Corus

(Iapyx)

Caicius

(Kaikias)

Favonius

(Céfiro)

Solanus

(Apeliotes)

Africus

(Libis)

Vulturnus

(Euro)

AustroAfricus

(Libonotus)

Austro

(Notus)

Euroauster

(Euronotus)

Parte de los Textos de estos temas han sido extraídos de:

http://es.wikipedia.org/wiki/Dioses_del_viento_griegos

http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3reas

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9firo

http://www.mythindex.com/greek-mythology/A/Anemi.html

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Los vientos (2) Bóreas, el Viento del norte.

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Bóreas (El devorador) era, en la mitología griega era el frío viento del Norte que trae el invierno. De carácter fuerte y violento. Su equivalente romano es el dios Aquilón. Un nombre alternativo y más raro usando para el viento del norte era Septentrio, palabra derivada de septem-triones, ‘siete bueyes’, aludiendo a las estrellas de la constelación Osa Mayor. Septentrio es también el origen de la palabra septentrional, un sinónimo del norte.

boreas

Bóreas estaba estrechamente relacionado con los caballos. Se decía que había engendrado doce potros, tras adoptar la forma de un semental y fornicar con las yeguas de Erictonio, rey de los dárdanos. Estos corceles eran tan veloces y ligeros como su padre, siendo capaces de correr por un campo de trigo sin pisotear las espigas.

oritia

boreas_oritia

Bóreas, enamorado de la princesa ateniense Oritía, suplicó inicialmente sus favores, pero cuando esto falló raptó a la joven y la llevó a Tracia (de donde se decía que tenía su palacio), Tuvo con ella dos hijos: (los Boréadas) Zetes y Calais, y dos hijas: Quíone y Cleopatra. Desde entonces, los atenienses ven a Bóreas como un pariente político. Cuando Atenas estuvo amenazada por persas, se dice que el viento en dos oportunidades ayudo a los atenienses y con su frío y fuerte aliento hundió más de 400 barcos persas.

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Los vientos (3) Los hijos de Bóreas

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

zetes-calais

Zetes (explorador) y su hermano mellizo Calais (guerrero) heredaron la belleza de su madre y el carácter de su padre. Cuando entraron en la adolescencia les surgieron un par de alas. Se unieron a la expedición de los Argonautas, e intervinieron en dos hechos; en el primero liberaron a ciego Fineo, rey de Tracia, de las Arpías; persiguiéndolas hasta que cayeron agotadas; la intervención de Iris (Mensajera de Hera y hermana de las Arpías) impidió que las mataran a cambio de dejar en paz a Fineo. Fineo por su parte pagó a los Argonautas indicándoles como atravesar el estrecho del Bósforo. En la isla de Misias, Hilas, el joven escudero de Heracles fue seducido por las ninfas Pelias (que habitaban la cascada de Pegea) a instancias de Hera, mientras Heracles buscaba al joven extraviado, la nave Argos tuvo que seguir camino, algunos se opusieron a seguir sin el gran héroe, pero los Boréadas soplaron las velas alejando el barco de la costa y abandonado a Heracles y Hilas a su suerte.

iris

hylas_ninfas_pelias

La hermana de los Boréadas, Cleopatra o Cleóbula (Orgullo del padre) casó con Fineo. Existen dos versiones de los hechos, en una Cleopatra muere joven y Fineo casa luego con Idea, un princesa de Escitía. Idea acusa falsamente a Zetes y Calais, pero estos demuestran su inocencia ante Fineo, que repudia a su nueva esposa y agradece a sus ex-cuñados. En la segunda versión Fineo repudia y encierra a Cleopatra arrancándole los ojos; para poderse casarse con Idea. En este cuento, los hermanos rescatan a su hermana y matan a Fineo por el trato a su hermana. Zetes y Calais mueren finalmente a manos de Heracles, quien se cobra el haber sido abandonado en la isla de Misias. Los dioses transforman luego a los hermanos en vientos.

Quíone, la otra hermana fue amante del dios Poseidón, tuvo un hijo llamado Eumolpo. Quien arrojó al mar para evitar la furia de Boreas, su padre. El niño fue recogido por Poseidón y criado en Eleusis, cuando entraron en conflicto las ciudades de Atenas y Eleusis, Eumolpo muere a manos de Erecteo, nieto del rey Erictonio (fundador de Atenas, e hijo de Hefestos y Atenea), quien había sacrificado a sus hijas para tener la victoria. Poseidón mató luego al vencedor por la muerte de su hijo.

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Los vientos (4) Notos, el viento del sur

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Noto era el dios del viento del sur. Estaba asociado con el viento caliente viene del desierto del Sahara y que se llena de agua al pasar por el Mediterráneo, es la personificación del Siroco, que traía densas nubes y niebla o humedad, así como las tormentas del verano, por lo que era temido como destructor de las cosechas. Su equivalente en la mitología romana era Austro. El Siroco, Scirocco, Sirocco, Siroc: son los nombres que tiene actualmente en Italia. En Grecia es Sirokos, mientras que en Croacia, Montenegro y Eslovenia se llama Jugo, y Ghibli en Libia. El siroco cuando llega al sur de Francia, contiene más humedad que donde sus vecinos (se ha alimentado del Mediterráneo) y es conocido como el Marin. En las Islas Canarias es un cálido y opresivo viento que sopla hasta por más de cuatro días, llevando polvo rojo del Sáhara que se conoce como kalima. El nombre del Siroco en el suroeste de España es Leveche y Xaloc en catalán; En Malta, que se conoce como Xlokk.

notos

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Los vientos (5) Céfiro, el Viento del oeste

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

zephyr

Céfiro era el más suave de todos los vientos, viento de la primavera y las flores. Esto último por sus amores con Cloris (la Flora de los romanos). La ninfa fue objeto de los deseos de Bóreas y Céfiro, pero al final Bóreas de antojo de Oritía, quedando la ninfa sólo para Céfiro, quien la convirtió en la diosa de las flores. De sus amores nacerá Carpo, brisa cuyo soplo suelta los aromas de las frutas, cuyo equivalente romano es Pomona, diosa de la frutas.

flora-2

cefiro_flora

Otra de su amantes fue la arpía Podarge (Celeno) que tuvo a Balio y Janto, los caballos de Aquiles. Céfiro intervine en dos eventos importantes, en el primero transporta a la joven Psique al palacio de la bestia (Eros disfrazado de monstruo), en el segundo Apolo y Céfiro disputan los amores de un joven príncipe espartano. Jacinto prefiere a Apolo, y mientras juegan al lanzamiento de discos, Apolo para demostrar su poder divino lanza fuertemente un disco, Céfiro aprovecha el lanzamiento y lo desvía con su soplo contra la testa del joven, que muere al instante. Apolo castigó a Céfiro transformándolo en brisa, quitándole su poder de soplar tan fuerte como sus hermanos. Por ello su nombre romano es Favonio (Favonius, ‘favorable’).

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Los vientos (6) Pomona y Vertumno.

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

La joven ninfa y brisa Pomona dada su belleza fue perseguida por múltiples pretendientes, sátiros principalmente. Por ello la joven se separó del mundo y se encerró en un jardín privado. Vertumno, un joven dios romano, señor de los frutos, tampoco fue recibido por la joven brisa. Vertumno, que tenía la capacidad de transformarse se disfrazó de un vieja mujer y fue a felicitarla por su jardín de arboles frutales. Ante la vista de un olmo enlazado a una vid, Vertumno le habló del amor, narró la historia de Anaxareta, una muchacha de Chipe amada por un joven pastor conocido como Iphis, que ante la indiferencia de la joven se ahorcó. Anaxareta ni siguiera se conmovió de la muerte del joven y mientras la procesión de su entierro pasaba por la casa de Anaxareta, Afrodita transformó a la joven en piedra mientras miraba indiferente por la ventana el paso de la fila de deudos. La historia comovió a Pomona y entonces Vertumno mostró su verdadero rostro. Pomona lo aceptó como compañero y desde entonces la hija de la ninfa de las flores es la brisa de la que sopla entre los frutos (Vertumno) repartiendo el olor de las dulces frutas maduras.

pomona-1

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vurtumno1

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Los vientos (7) Euro y Apeliopes, Vientos del este

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Euro era el cálido viento del este, trae el calor y la lluvia. Su símbolo es una vasija que derrama agua (la lluvia). Su equivalente romano es Vulturno. Actualmente, en base a las mediciones meteorológicas este viento pasó a ocupar la posición del sureste, mientras que el viento del este es ocupando por la suave brisa Apeliotes. Además de la razón de coordenadas, ocurre que Euro es un viento fuerte y de lluvia (se comporta más como un viento de tormenta —Anemoi Thuellai—, mientras que Apeliotes es una suave brisa de otoño que lleva el olor de los frutos maduros desde los campos (equivalente masculino de Corpo —Pomona—). Apeliotes como viento del este, sopla cuando maduran las frutas y el trigo, por ende a veces se le llama El viento del Otoño“. De él se decía que tenía su hogar cerca del palacio de Helios, el dios Sol, hacía el Oriente, y por ende, a Apeliotes se le llama a veces ‘El viento cruzado’ pues se encarga de guiar los rayos del sol. Se le representa llevando entre sus manos un manto el cual sostiene una gran cantidad de frutas y granos. En la mitología romana el equivalente a Apeliotes es Argestes o Solanus.

euro

apeliotes

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Los vientos (8) Vientos de tormenta – Anemoi Thuellai

20, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Cecias (en griego Kaekias) era el viento del noreste. Quien arroja granizo sobre los campos. Se le representa como un hombre alado que sostiene entre sus manos una cesta o un escudo lleno de granizo. Su equivalente en la mitología romana es Caecius.

kaikias

Coro (en griego Skirion) es el viento del noroeste. Por ser un viento frío y seco, se le asocia directamente con el inicio del invierno. Se le representa como un hombre llevando entre sus brazos una vasija de bronce de la cual esparce ardientes cenizas. Su equivalente en la mitología romana es Caurus o Corus.

skiron

Libis era el viento del suroeste. Viento favorable para los marinos, se le representa sosteniendo entre sus manos el timón de una nave. Su función dentro de la mitología griega no está muy definida. En la mitología romana su equivalente a Afer ventus (viento africano), Africus, o Ábrego. Señala Homero que cuando los restos de Patroclo no ardian en su pila funearia, Aquiles ofreció sacrificios a los vientos. Libis corre a avisarles a sus hermanos encontrándolos festejando en el palacio de Céfiro en Tracia. Bóreas y Céfiro, aceptan a la invitación de Libis, todos cruzaron inmediatamente el mar desde Tracia en Asia, para lograr que las llamas ardieran.

lyps

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Cuentos de Hadas (1) Introducción

6, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

hadas

Aunque tengan el nombre de aquellos seres mágicos que cuidan la naturaleza, los cuentos de hadas no tratan de hadas, elfos, enanos, duendes, gigantes, ogros, etc. Expliquemos esto para que se entienda: en la Cenicienta la protagonista es la niña que pierde la zapatilla de cristal en un baile, no el hada madrina que transforma una calabaza y ratones en un hermoso carruaje tirado por imponentes corceles; de igual forma en Blancanieves narra la historia de una joven que se traga una manzana envenenada por una bruja, no es el cuento de siete enanos que la encuentran y cuidan; el genio de la lampara no es el protagonista sino el joven Aladino, que usa los poderes del genio para enamorar a la princesa; así podemos seguir nombrando ejemplos.

Eso no quiere decir que las criaturas fantásticas del reino de las hadas no puedan ser protagonistas, ejemplo tenemos la historia de “la Sirenita” de Hans Cristian Andersen, o “El Hobbit” de J. J. R. Tolkien; donde los hombres (y mujeres por supuesto) no son los protagonistas, sino meros compañeros de los seres mágicos (pero estos aún están presentes); así salvo estas raras excepciones, los protagonistas son siempre los hombres, las mujeres, pero sobre todos los niños (y niñas). Por ejemplo en el obra“Portilla y el Ladrón de Gorros” de Cornelia Funke (1992 original /2005 en español), la relato no habla la historia del Portilla, reina de las hadas del bosque, a quien le han robado su reino; sino la historia del chico Arthur, que de vacaciones, en el campo, en casa de sus tíos debe ayudar al hada; con la ayuda de su vecina la joven Esther y a la vez sobreviviendo a sus terribles primos, los gemelos Ben y Bruno.

REFERENCIAS PRINCIPALES

Gil, Rodolfo (1982)”LOS CUENTOS DE HADAS: HISTORIA MÁGICA DEL HOMBRE” Colección Salvat Temas Claves. N°78. Salvat Editores S.A. Barcelona. España.

Gil, Rodolfo (1982) “MAGIA, ADIVINACIÓN Y ALQUIMIA” Colección Salvat Temas Claves. N°89. Salvat Editores S.A. Barcelona. España.

Balasch Blanch, Enrique (2003) “UNA HISTORIA MÁGICA DE LOS CUENTOS” Oberon, Grupo Anaya S.A. España.

Balasch Blanch, Enrique (2004) “EL LEGUAJE SECRETO DE LOS CUENTOS” Oberon, Grupo Anaya S.A. España.

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Cuentos de Hadas (2) Una breve historia.

6, Diciembre, 2008 · Comentarios desactivados

Los cuentos de hadas tienen un punto aparte en el desarrollo de los cuentos; existen muchos tipos, pero siempre se asocia al cuento con aquellos seres etéreos, vestigios de antiguas diosas, reducidas por las nuevas religiones a pálidos fantasmas de otras eras, citamos en este punto de X. B. Saintine:

°°°

Mientras que Roma se esforzaba por establecerse en Germanía, unas naciones germanas: los francos y los burgundios invadían las Galias y comenzaban a instalarse en las provincias romanas por derecho de conquista. [...] Los procónsules romanos consideraron que lo prudente y sabio sería cerrar momentáneamente los ojos a la cuestión religiosa; [...] se convirtió en una tregua de cultos, con cierto recelo por ambas partes. Odín tuvo sus altares, distintos a los de Júpiter; se elevó un templo al dios Thor a imitación del de Marte. Si Baco, Diana y Apolo tuvieron sus días festivos, lo mismo sucedió con Bragi, con Friga y con Freya.

Una guerra santa no podía tardar mucho en estallar; en algunos aspectos ya había comenzado, cuando los pescadores del Rin, ocupados en retirar sus redes, oyeron unas voces que corrían por la superficie del río y murmuraban los nombres de María y Jesús. [...] Al oír esto, los cultos rivales olvidaron sus desacuerdos, pues estaban todos amenazados por igual y se reunieron para resistir este terrible invasor. Se hizo una llamada general, desde el campo de Odín al de Júpiter, a todos los dioses del norte, a los dioses de Finlandia, a los dioses de Rusia, a los dioses eslavos; el peligro era el mismo para todos, y todos, respondiendo la llamada, se dirigieron al Rin. [...]

Cuando los recién llegados se organizaron, el águila de Júpiter se elevó por encima de las nubes, pegó tres gritos clamorosos mientras se dirigía hacia tres puntos del horizonte, el poniente, el levante y el sur; los dioses dispersos de Italia y Grecia, después de abandonar sus retiros misteriosos, acudieron; Neptuno con sus tritones, sus Proteos, sus Arpías y sus monstruos marinos; Plutón con sus Parcas, sus Euménides, sus Furias, y toda su cohorte infernal.

Odín golpeó su escudo y, desde el fondo del Norte, no sólo los dioses y las Valkirias, no sólo los héroes del Valhalla, sino incluso los adversarios de los Asios: Hel, el lobo Fenrir, los Gigantes de la Helada, con Loki a su cabeza, vinieron a ponerse en fila bajo sus ordenes para asistir a las grandes fiestas de la matanza.

Nunca los ejércitos de Darío, de Alejandro, de Atila, de Carlomagno habían ofrecido, o han ofrecido después, un aspecto más imponente y más terrible. Una vez consultadas las sibilas, las normas, los augurios, los magos, se pusieron en marcha. [...] Este era el lado por el que las sibilas y las profetisas habían ordenado que se dirigieran [a la colina sagrada de los cristianos], sin dudar que el dios de los cristianos, encabezando sus legiones, no se presentará a defenderse. [...]

Con tantos ruidos redoblados, bajo tantas sacudidas estruendosas, el cielo y la tierra casi parecen confundirse, el horizonte vacila y se balancea, las montañas se sobresaltan sobre sí mismas. Sólo la colina sagrada permanece inmóvil. La luz que la rodeaba por su base ha subido hasta la cima y hace resplandecer a la pequeña capilla con su brillo asombroso.

Sorprendidos a no ver aparecer el enemigo, el ejército de dioses paganos se detiene. De repente, ¡oh maravilla! retirada como por un golpe de aire venido de arriba la capilla desaparece y descubre a las miradas un simple altar de piedra, que corona una cruz. Frente al altar, desprovisto de todo ornamento al igual que su defensor, se encuentra una joven, una virgen con un niño en brazos. Ella desciende la colina, con la sonrisa en los labios; la luz resplandeciente sólo brilla alrededor de su frente y la de su niño; ella camina al encuentro de los dioses agrupados que comienzan a mirarse entre ellos con estupor, ella sigue avanzando y de repente sobrecogidos por un pánico irresistible [...] todos dieron media vuelta hacia el río, que atravesaron en desorden, derribándose los unos a los otros y chocando con su huida desesperada con sus propios templos y estatuas, que se derrumbaban tras ellos. [...]

Cabe resaltar que, en esta lucha de dioses contra el cristianismo naciente, no hay ninguna tradición que mencione al teut y al Esus de los celtas, al Alfader de los escandinavos, al Jumala de los finlandeses, al Bogh de los eslavones, no más que al dios desconocido de los Romanos. Eso es porque cada una de estas divinidades, ellas solas imperecederas, como Indra del cielo hindú, resumía a todas las demás y representaba al pensamiento único de la imagen de un Dios único y eterno. Esta gran y vana tentativa de los dioses paganos ha sido fijada tradicionalmente cerca del año 510 de la era cristiana. En el transcurso de este mismo año, el rey Clovis decidió erigir para Cristo un templo digno de él, y fundó los primeros cimientos de la catedral de Estrasburgo, quizás con la intensión de reemplazar a aquella vieja capilla, desaparecida de una manera tan misteriosa.

°°°

De todos aquellos dioses ya mencionados, de los que se podría creer que están olvidados para siempre, barridos por el viento, que se pretendía suplir o que se han vuelto caer en el polvo con el que parecían competir, eran por cierto aquellos pequeños dioses microscópicos. [...] Esos dioses átomos se habían desarrollado considerablemente; incluso llegaron a tener forma y cuerpo, un cuerpo visible, una forma que no estaba provista de gracia. Se habían convertido en Alps o Alfs conocidos más tarde por su nombre oriental de silfos [o de sílfides, como son conocidas sus compañeras]. [...] Eran los silfos, pueblo pequeño del aire, que volaban en enjambre, haciendo nido en una flor, o unas briznas de musgo, al pie de una remata, y que sólo salían de noche para visitarse mutuamente y cumplir con sus obligaciones sociales y de buena vecindad. [...]

Si nieblas espesas envolviesen de repente a los convidados [en una reunión social de estos seres] [...] otros duendes, los trastos [y los fuegos fatuos] con sus alas de fuego, vendrían a sentarse en la mesa hospitalaria, pagando un tributo con la claridad que desprendían a su alrededor. La principal ocupación de estos consistía en guiar al viajero perdido, con el fin de hacerlo volver a su camino. Tales eran, pues, los espíritus inofensivos del aire y el fuego.

En este aspecto las cosas han cambiando mucho; desde que unos malvados han hecho correr la voz de que esto no es más que el producto de la combustión del gas hidrógeno o la presencia del fósforo en disolución que se encuentra en terrenos húmedos, los fuegos fatuos empiezan a sentir odio hacia los hombres y ya no se muestran a los viajeros sino para arrastrarles hacia los barrancos y las marismas.

En cuanto a los Silfos [...], se han convertido en elfos, [...] Hoy en día, se dividen en dos clases y ambas son temibles. Ninfos errantes por los prados [... que] acechan a los inocentes sin experiencia y los asocian a sus danzas interminables tras lo cual suelen caer sin aliento para no volverse a levantar [ y ] los elfos negros personifican la pesadilla y el sonambulismo [...] este estado es el elfo negro quien dirige los movimientos del durmiente [...] que le hace trepar sobre los muebles e incluso hasta los techos. [ ...y ] se les puede ocurrir la gracia de hacerte arrojar al vacío.

°°°

[Dentro de los espíritus del agua tenemos a las ninfas] se suelen admitir dos especies distintas: las ninfas propiamente dichas, antiguas divinidades paganas, de las cuales nunca se desconfía bastante, y las ondinas inofensivas y en algunas ocasiones compasivas. [... Las ninfas] se revisten de buen grado con toda clase de disfraces para llegar a sus fines. Se las ve vagabundear cerca del río, en lugares aislados [...]. Traman intrigas amorosas fatales para los galanes. Otras se dejan ver en las fiestas de los pueblos, mezclándose con tanto ardor al baile que los hombres embriagados [y son arrastrados hasta los ríos] sólo vuelven a recobrar la lucidez [... instantes antes de] desaparecer bajo las aguas. Las ondinas [... son en su mayoría] almas vagabundas de pobres chicas que por una desesperada pena de amor se tiraron al río.

REFERENCIA:

X. B. Saintine (1998) “MITOLOGíA DEL RIN”
Edicomunicación. S.A. Barcelona – España p.138 a 174

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