Espectros y fantasmas de mi tierra (2) El general José Antonio Páez

Venezuela tiene en su historia cuatro hombres le dieron forma, cada uno a su manera dio a la patria materna del Libertador de América un sitio que trasformó a Venezuela y la puso en su sitial de honor entre las naciones latinoamericanas (lastima que hoy un zambo acomplejado la tenga más baja que una puta de mala vida). Estos cuatro hombres fueron: José Antonio Páez (el primer presidente de Venezuela), Antonio Guzmán Blanco (el autócrata ilustrado), Juan Vicente Gómez Chacón (el dictador consolidador) y Rómulo Ernesto Betancourt Bello (el gestor de la democracia contemporánea). De todos ellos, es el primero al que el actual autocreido Rey Vitalicio y Eterno del Reino Bolivariano Continental y las Antillas Unidas (Cuba), más ha vilipendiado.

Lejos de la ignorancia del autócrata y sus secuaces focas ladronas, que han destrozado y arruinado uno de los países más ricos de la región; y donde en su jerga la palabra ‘Paez‘ pasa a designar aquellos que ellos consideran traidores a la Patria de Bolívar, lo cierto es que ese ‘Paez‘ que tanto tratan de humillar y desacreditar es realmente el padre de la patria que hoy llamamos Venezuela.

Nos tenemos que remontar al 13 de junio de 1790 cuando nace, en el pequeño pueblo de Curpa, (hoy dentro del estado Portuguesa, Venezuela), José Antonio Páez Herrera de Mendoza Xaimes de Aguero, era hijo de familia muy humilde y numerosa de origen canario. Ya a los veinte años trabajaba en el campo y de sus labores en el hato aprendió las faenas de un llanero y se convirtió en un experto jinete, diestro con el lazo y la lanza, y desarrolló un físico formidable.

A finales de 1810 se unió como soldado en el ejercito formado por su patrón para luchar contra el gobierno republicano creado tras los sucesos del 19 de abril de 1810; pero en 1813 cambia de bando y lucha al lado de los patriotas. En distintas batallas entre Colombia y Venezuela, Páez va ascendiendo de puestos e importancia, hasta que empieza a ser llamado con algunos calificativos como: ‘León de Payara‘, ‘Centauro de los Llanos‘ y ‘El Taita‘.

En 1818 Páez reconoció la autoridad de Bolívar y juntos inician la campaña por los llanos de Venezuela. 2 de abril de 1819 se produjo la batalla de Las Queseras del Medio; donde Páez tiene su mayor victoria militar; engañando al enemigo para que los persiga hasta el sitio donde grita su famosa frase “Vuelvan Caras” para atrapar y vencer en redada a los realistas. En la historia se cuando el rey Fernando VII le reclama a su jefe militar, el Mariscal Morillo, de no poder derrotar a ‘aquélla gavilla de salvajes poco numerosa‘, Morillo le responde: ‘Dadme un Páez, Majestad, y mil lanceros del Apure y pondré Europa a vuestros pies‘.

Mientras Bolívar inicia la Campaña Libertadora de Nueva Granada, a Páez le corresponden funciones de seguridad, para vigilar los movimientos de Morillo y cortar un posible ataque a las fuerzas de Bolívar. En 1821 Páez sale de su puesto en los llanos y se reúne con Bolívar y sus tropas. El 24 de junio de ese año se libró la batalla que selló la Independencia de Venezuela. Páez comandó la Primera División y tras un duro combate a los españoles, dirigidos por La Torre, estos son destruidos casi por completo. La Torre se refugia en Puerto Cabello con unos 500 soldados. El castillo de Puerto Cabello fue el último reducto de los españoles en territorio venezolano hasta que fueron expulsados de allí por Páez en 1823.

Desde 1821 José Antonio Páez ejerció funciones de jefe militar y administrativo del Departamento de Venezuela (que incluía las provincias de Caracas, Barquisimeto, Barinas y Apure). Los miedos de invasiones por parte de España desde Cuba hicieron que se vivieran años de emergencia. Para ello se ‘reclutaba’ de forma forzada a jóvenes para el ejercito y los atropellos generaron enemistad con el centro político de Bogotá; quienes envían un nuevo comandante, general Juan Escalona en 1926. El general José Antonio Páez, quien venía ejerciendo las funciones de jefe Civil Militar del Departamento de Venezuela desde 1822 es instado a permanecer, con el apoyo de Municipalidad de Valencia. Para 1927 el país está a punto de guerra civil ya que desconocen al enviado e instan a Páez a no abandonar el cargo, estos hechos se conocen como La Cosiata. Bolívar interviene apoyando a Páez, quien sale favorecido y es visto por sus coterráneos como el hombre que podía enfrentar la política de Bogotá manejada por Santander.

Para fines de 1829 una asamblea reunida en el convento de San Francisco en Caracas, desconoció la autoridad del gobierno colombiano, y entrega el poder a Páez. Así el 27 de diciembre de 1829, José Antonio Páez, a la edad de 39 años, constituye un Gobierno Provisional como Jefe de la Administración, y al mismo tiempo convoca a la elección de Diputados para un Congreso Constituyente que se reuniría en la ciudad de Valencia el día 30 de abril de 1830. Tras demoras, por falta de quórum, el Congreso Constituyente de Venezuela sancionó el 22 de septiembre de 1830 la Constitución que debía regir la nueva República de Venezuela, la cual entró en vigencia el mismo mes. La Constitución de 1830 consagró el poder en manos de la oligarquía conservadora bajo el mando de José Antonio Páez. El primer Congreso Constitucional de la República de Venezuela se instaló en la ciudad de Valencia el 18 de marzo de 1831, y el 24 del mismo mes, fueron examinados por el Senado los Registros Eleccionarios y se practicó el escrutinio legal para elegir al Presidente de la República. Para el primer período constitucional de cuatro años, resultó electo Presidente de la República el General José Antonio Páez. Esto no fue más que el reconocimiento de una situación que se venía manifestando desde el año de 1826, ya que desde ese año, José Antonio Páez detentaba el poder material, y la República de 1831, no fue más que la expresión militar del caudillo llanero, con el apoyo de terratenientes y los militares anti-bolivarianos.

El caudillo estuvo en la presidencia en tres oportunidades, 1830-1835, 1839-1943 y 1861-1863. Su primer gobierno fue relativamente tranquilo; en 1835 es electo José María Vargas como Presidente. A poco de su mandato, se inicia la llamada Revolución de las Reformas y Vargas es depuesto del Poder. Páez, que se había retirado a descansar, es nombrado para que organice un ejército y defienda la Constitución. Nuevamente descuelga la espada el Centauro y en rápida campaña repone en la Presidencia al Dr. Vargas. Al concluir este período, el Congreso lo escoge como Presidente otra vez. Este período sí logra traer a Caracas los restos del Libertador, en 1842. En 1847 es electo Presidente José Tadeo Monagas, antiguo rival de Páez, y de tendencia liberal. Monagas logra dar un golpe a la Constitución, en la cual (una cosa muy común en Venezuela es que los gobiernos que se auto-tildan de liberales son gobiernos más de tipo dictatoriales que a los que se les califica de conservadores y derechistas) el ejecutivo adquiere mayor poder; y Páez se ve obligado a batirse en defensa nuevamente de la Constitución, pero no tuvo tal suerte esta vez y va al exilio en 1850. Cuando los Monagas caen en desprestigio, Páez es nuevamente llamado a Venezuela. Aunque viejo aún tiene salud y se le nombra Dictador, pero la situación es difícil. Juan Crisóstomo Falcón se ha impuesto con la Guerra Federal y Páez sale nuevamente al destierro. Tiene el caudillo ahora 73 años de edad, vive en New York un tiempo, otro en Buenos Aires, en Río de Janeiro y finalmente regresa a New York, donde fallece a los 83 años de edad el 6 de mayo de 1873. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 19 de abril de 1888.

Si bien a Simón Bolívar hay que reconocerle la gesta de la independencia, no sólo de Venezuela, Colombia y Ecuador, sino la del Perú, Bolivia y Panamá; es José Antonio Páez, quien aprovecho el descontento con la política centralista que pretendía del gobierno neogranadino y dio nacimiento a la nación que hoy llamamos Venezuela, Páez tuvo tal influencia en la nación, que por casi medio siglo fue la figura más importante y reconocida por todos en ella.

Cuentan algunos (1) que en el edificio de el Archivo Nacional el fantasma del caudillo, el General José Antonio Páez, se aparece vestido de uniforme de gala, en toda su dignidad y prestancia. Quienes han logrado verlo dicen que se pasea por los pasillos y al encontrarse con alguien mira al asustado observador con inmensa curiosidad. El Archivo General de la Nación tiene sus antecedentes en el año 1836, cuando el General José Antonio Páez crea, por decreto, el Registro Público. Para ese momento, se dispone que todos los registros depositados en las escribanías públicas se dividieran en dos partes: una destinada al Registro propiamente y la otra al Archivo Público. Con esta disposición, comienza la discriminación de los documentos históricos. También se cuenta que en la casa que habitó Páez tras la victoria del Campo de Carabobo, hay un sótano con armas ocultas y calabozos donde estuvieron los presos de la época. Hoy sólo quedan los grafittis de aquellos presos y sus fantasmas.

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(1) Mercedes Franco (2001/2007) Diccionario de Fantasmas, Misterios y Leyendas de Venezuela. Los libros del Nacional. Editorial Arte. Venezuela (pag. 80)

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