Predicciones de Adriana Azzi y La corte Malandra

Las predicciones de Adriana Azzi

Chávez se ha unido a ‘La Corte Malandra‘. Realiza ahora sus trabajos de magia negra con el alma en pena de “Ismaelito” y “Miguelito“, tutores de la terrible corte de “El Guarataro“. El artículo que presento a continuación confirma todo lo vaticinado a través del Código Bíblico de Yassefat.

Quienes siguen mi trabajo desde hace años saben que nunca he cambiado mi predicción sobre el fin del gobierno de Hugo Chávez. Está muy próxima su muerte, será ahorcado con toda su familia y seguidores en una plaza pública muy conocida. Habrá dolor, sangre y llantos, pero a los pocos días nadie se acordará del maligno.

Por donde quiera que se mire, el sangriento final está marcado. El círculo está a punto de cerrarse.

Con lágrimas en mis ojos, hoy domingo, les escribo este mensaje que recibí:… Caracas, Maracaibo, Barquisimeto, San Cristóbal, Mérida, Valencia y Maracay se levantan de su letargo. Un suceso en la capital será definitivo. El demonio acecha, está a la derecha del maligno, pero nadie lo ve. Habla, despotrica, echa sus culpas al imperio y no ve que mi hermoso país se cae a pedazos. Ya no hay nada que tape, se va a destapar la olla de presión.

Un sector popular en Caracas será definitivo. De allí todo empieza la sublevación de verdes, un pequeño cuartel enciende la llama de la libertad que cada militar institucional lleva por dentro, nuestros ejércitos darán la cara a tiempo y recibirán ayuda de un ejército foráneo muy poderoso. La injusticia no es eterna, hay muchos sacrificios, las aceras y las calles se inundan de rojo sangre, llanto de madres, tal como una vez pasó hace mas de 200 años cuando obtuvimos la independencia. La ayuda llegará a tiempo. Hombres de cascos azules intervienen, águilas volando llegan del norte a proteger a los civiles, grandes dragones que echan fuego por la trompa se unen en la batalla junto con delfines gigantes en el Mar Caribe. Todos con un solo fin: Eliminar a las milicias insurgentes que quieren que permanezca el ser maligno en el poder.

Los usurpadores rojos serán eliminados uno a uno, sin piedad, en un campo deportivo. No quedará rastro de ellos. Una nueva generación de raza blanca los sustituirá y llegará la paz y felicidad a mi país. Después que pase la tormenta vendrá la calma. Las madres que aún lloran por sus hijos, más pronto que tarde celebrarán al darse cuenta que sus hijos eran almas perdidas que dieron su vida para salvar a Venezuela, y los que hoy en día ríen, esas risas se tornarán en llanto. Muchos intentarán salir por trochas, otros intentarán por aire y otros presos. Nadie los va a perdonar por la atrocidad que apoyaron en ese momento decisivo.

Todos pagarán con su vida.

Fuertes movimientos militares, conflictos internacionales permanentes. El cacique rojo esta involucrado hasta las medias. El hombre alto también está metido en el conflicto interno del hermano, pero no lo reconocerá nunca. El conflicto interno se acrecienta en Venezuela, todo es para tapar los problemas nuestros. Tres Leyes vienen, y son muy polémicas. Además, ya fueron rechazadas, pero igual van. El régimen no escucha a nadie, en especial el ser maligno.

Que Dios y la Virgen nos protejan a todos, tengan fe que esto será un aprendizaje para nuestro país. La hora se acerca.

Sincretismo urbano – La corte malandra

Para el antropólogo Arturo Jaimes, la Corte Malandra tiene su origen en la capacidad de sincretismo presente en las comunidades con mayor apertura en sus sistemas de creencias, así como también en la proyección del personaje de héroe o mártir proyectados sobre un momento histórico, a través del relato de la epopeya o de sus cualidades como personaje con actitudes reconocidas en vidas.

“Eso le ha permitido al panteón de la santería ir sumando personajes de diferentes épocas con distintas cualidades, que suelen ser significativas para el seguidor y aquel que necesite una ayuda desde el altar, en diferentes momentos y contextos”

Explica de ese modo el antropólogo, la Corte Malandra viene a adecuarse a un nuevo escenario urbano en donde la religiosidad es una forma corriente del sistema de creencias en localidades donde hay patrones de habitantes provenientes de otros lugares del país o de otras nacionalidades, por sectores del barrio e inclusive por las actividades que desempeñan.

Las versiones sobre el origen del rito son numerosas. Idelfonso Godoy, con casi 50 años laborando en el centenario cementerio, dice haber conocido al malandro Juan Francisco Carrillo -alias Ismaelito- y afirma que no está en la tumba donde actualmente peregrinan sus devotos.

“Hace 15 ó 20 años vino un santero por aquí buscando la tumba de Ismaelito y yo le dije que estaba enterrado por allá arriba, pero él lo fundó (el culto) aquí y ahí se quedó”

Autoridades del camposanto, donde suntuosas estatuas y lápidas antiguas fueron desvalijadas e incluso algunas tumbas han sido profanadas, vigilan el presunto sepulcro de Ismael pues alegan que algunos visitantes acuden al sitio a consumir alcohol y drogas.

A pesar de que Venezuela es un país mayoritariamente católico, existen cultos esotéricos basados en ritos traídos por los esclavos africanos durante la colonización española y en las creencias indígenas, que son practicados por personas de todos los niveles sociales.

Años atrás, la ruptura de una efigie de la deidad indígena Maria Lionza en Caracas generó temor en los devotos del culto, quienes dieron distintas interpretaciones al hecho.

La Corte Malandra es parte del llamado culto marialioncero, que está encabezado por una trinidad conformada por Maria Lionza, el cacique Guaicaipuro y el patriota Negro Felipe. De esta trinidad dependen otros panteones religiosos como el vikingo, el africano y el indígeno.

La Iglesia Católica objeta el culto a María Lionza, pero hace tiempo que abandonó sus intentos de eliminarlo. Sus devotos pertenecen a todas las clases sociales, pero sobre todo a las que poseen menos recursos. Cientos de miles de seguidores viajan cada año al lugar que, según la tradición, fue hogar de María Lionza en la montaña de Sorte, ubicada en el estado Yaracuy, a unos 300 kilómetros al oeste de Caracas.

Los “santos malandros”, sin embargo, son los espíritus más bajos, con menos luz dentro de la jerarquía del culto de María Lionza, ya que deben hacer el bien para redimir los pecados que cometieron en vida. Esto explica por qué son ignorados por muchos santeros, aunque esto no evita que cada vez más gente acuda al cementerio a ofrecerles cerveza, anís y hasta cuchillos para rogarles protección, pedir que un hijo salga de prisión o hasta tener suerte antes de un robo.

A pesar de ser netamente venezolano, los creyentes afirman que el culto ya está empezando a ser conocido en otros países como Cuba y España. Sin embargo, no todos los practicantes de cultos esotéricos apoyan la devoción hacia la Corte Malandra por considerar que se están invocando energías negativas.

“¿Qué tipo de energía puede venir a través de una corte malandra?”, dijo Raiza López, quien lee el tarot en otra tienda. “Nosotros ni tenemos nada de esas cosas aquí ni las usamos, porque es ponerse en contacto con una energía muy baja”.

Pero los devotos del culto no hacen caso a las críticas y defienden la reivindicación de los malandros.

“Una de las formas de reparar eso que hicieron en vida es ayudando a través del culto a las personas a seguir adelante”, concluyó Yamileth mientras abrazaba una imagen de Ismael.

Los santos malandros eran en vida individuos comunes y corrientes que, tras 10 años de su muerte, pasaron a formar parte de una comunidad divina a la que el resto de los mortales comenzó a rendirle culto.

Santos no tan santos

Los Santos Malandros componen la última “corte” en incorporarse al culto a Maria Lionza y se compone de malandros (termino local para hablar del delincuente de barrio) que murieron violentamente en los años 60 pero cuyas “hazañas” a favor de las comunidades donde vivían les han transformado en figuras de devoción dentro la idiosincrasia popular.

Ismael Sanchez: Originario del barrio Lídice de Caracas murió apuñalado en una pelea en la parroquia 23 de enero. Según han dicho en algunos rituales, los barrios Guarataro y Pinto Salinas también eran parte de su territorio. Se dice que era un ladrón inofensivo, defendía su zona de la incursión de otros malandros y robaba bancos para repartir el botín entre los vecinos más necesitados. En varias ocasiones, amenazaba a los dueños de abastos y supermercados mientras los pobres saqueaban el local y huían cargados de alimentos.

Machera, nacido en Mérida en 1956, hijo reconocido, se crió con su madre y, por cosas de la vida, se entregó a la delincuencia. Murió a los 21 años de edad en 1977. Todos lo tenían por un valiente y era muy diestro en el manejo de las armas de fuego; de ahí el mote o Apodo de “Machera”. Machera era El malandro de Santa Anita, un barrio de la ciudad de Mérida, Venezuela. A sus 21 años era el líder de la banda más dura de la ciudad. Plomo y sangre marcaron su vida. Según el informe policial fueron 33 balazos los que fulminaron a Luís Enrique Cerrada Molina, alias Machera, de 21 años de edad, solicitado desde hace meses por el ministerio público y fue “víctima” de uno de los operativos más brutales hasta la fecha.

Isabelita: Figura líder de la Corte Malandra. No se tiene seguridad sobre su verdadera procedencia pero cuentan que pertenecía a una familia adinerada y fue violada a los 12 años de edad. Se casó con un hombre negro, de Barlovento, estado Miranda, que le fue infiel con una amiga. Por esa razón juró vengarse de todos los hombres. Su estatuilla no puede estar en un altar santero que también tenga la figura de algún negro. Tiene amplio poder para resolver toda clase de problemas.

Tomasito: Murió de 132 tiros (sin contar la balas que pasaron por el mismo hueco) durante un intento frustrado de robo a un banco. Sus cómplices (que creía sus amigos) lo dejaron solo al llegar la policía.

Jhonny: Muchacho de buena familia. Vivía en un apartamento que sus padres le compraron en Los Chaguaramos. Su pecado fue no cumplirle a unos jíbaros que le dieron muerte. Se dice que es el más pacífico de la Corte.

Elizabeth: Su estampilla reza: “De recia personalidad y esbelta figura, Elizabeth irradia dominio y poder. Invóquela en momentos difíciles y logrará un gran apoyo. Téngala con usted en algún lugar visible de su hogar. Ofréndele velas rojas”. No es la misma que salía en televisión.

Son muchos los santos malandros que pertenecen a la corte calé. Hombres y mujeres que han muerto en circunstancias violentas (abaleados, apuñalados) en enfrentamientos entre bandas, efectivos policiales o alguna “culebra pendiente”. Desfilan por la larga lista: Petróleo Crudo, Miguelito, Pez Gordo, Luis Sánchez, Juan Hilario, Ramón, Freddy M (no se sabe si su apellido era Martínez o Machado), William, Yiyo, Jacobo, Antonio, el Ratón, Freddy Saavedra, Pavo William, Pavo Freddy, José Luis, Johny Pantera, Pavo Lucas, Antonio, Machera, Eriquita, Yuleisy, Tibisay, Joselyn, La Bachaca, Mireyita, Morenaza, entre otros y otras.

Los santos malandros eran en vida individuos comunes y corrientes que, tras 10 años de su muerte, pasaron a formar parte de una comunidad divina a la que el resto de los mortales comenzó a rendirle culto.

Aunque vivieron durante la década de los años 70, la revelación de sus espíritus y la adoración por parte de los creyentes aumentó luego de los sucesos del “Caracazo” o “Sacudón” de febrero de 1989, cuando el aumento de la gasolina desató una rebelión popular en contra de las medidas económicas tomadas por el entonces presidente de la República, Carlos Andrés Pérez. A partir de ese suceso, y en los años siguientes, la violencia callejera y las represiones incrementaron sus índices a niveles casi insoportables.

El “Caracazo” es punto de inicio de este fenómeno ya que, según Fernando Coronil y Julie Skurski (en Dismembering and Remembering the Nation: The Semantics of Political Violence in Venezuela) tras este acontecimiento el pueblo pasó de ser la “fundación virtuosa de la democracia” a convertirse en parásitos sociales que debían ser disciplinados por el Estado.

Muchas de las deidades de la corte malandra son delincuentes que perecieron a manos de la policía o en enfrentamientos con pandilleros rivales entre los años 50 y 70. Hoy día son considerados héroes folclóricos al estilo de Robin Hood, que robaba para dar el botín a los pobres y proteger a las barriadas (si como no, eso sólo se lo creen ellos, Nota del autor del post) .

“Ismael robó, pero para ayudar a los más necesitados”

Dijo Juan, un mecánico que compraba velas en una tienda de santería del centro de la ciudad. Juan dice que compró una imagen de Ismael, el más popular de los maladros, después que el espíritu persuadió a su hijo para que se “apartara de los malos caminos”.

En cambio, Márquez dijo que ante el auge de la criminalidad, son pocos los que ven a los delincuentes de hoy con el mismo halo romántico de otras épocas.

“Entre otras cosas, la corte malandra refleja nostalgia por el  ‘presunto malandro del pasado’, dedicado a proteger el barrio”.

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Fuente: textos originales:  aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.