Mitos Tamanacos (3) Amalivaca y la india de ojos verdes.

Hay una segunda profecía dada por Amalivaca, está segunda está vinculada más al sincretismo moderno y a los imaginarios del hombre de hoy que tratan de justificar leyendas modernas con mitos antiguos. Según esta versión Amalivaca predijo que el nacimiento de una india con los ojos del color de la serpiente que significaría desgracia y muerte para los pueblos del caribe por parte de otro pueblo llegado desde el otro lado al mar (el reino de los muertos). Al igual que con la profecía azteca que anunciaba el regreso de Quetzalcóatl, año que coincide con la llegada de Hernán Cortes y los españoles a México.

Ocurrió que poco antes de la llegada de los españoles a costas venezolana, en la región del hoy estado de Yaracuy (voz indígena que significa las voces “Yara – Yaraí = coger agua” y Cuí- Cu-í = allá lejos”; por lo que Yaracuy significa “Coger agua de lejos”), en una tribu de la región, nacería de un cacique una niña de ojos extraños, ojos color verde agua, niña que habían de sacrificar y ofrecer a la Gran Anaconda porque de no hacerlo así, vendría la ruina y la extinción.

Pese a conocer la profecía el rey escondió a su hija en una cueva y puso guardias en la entrada que la vigilaban y custodiaban su salida. Ella tenía prohibido verse en los espejos de agua, pero las prohibiciones siempre se rompe y en una escapada de la joven llegó a un lago donde contempló su mirada, mirada que despertó al espíritu de la anaconda, quien emergió de las aguas y se la llevó. El cacique al ver lo ocurrido trató de detener a la serpiente, pero esta como en los primeros días creció y provocó una inundación que acabó con toda la aldea y su gente. La joven se volvió amante de la serpiente y en diosa de las aguas y los bosques de los montes de Sorte en Yaracuy.

Hay quienes cuentan que el escape de la cueva de la joven ocurrió por la llegada de los españoles y donde los guerreros que custodiaban a la princesa tuvieron que ir a defender a su pueblo. Pero en esos días, la Gran Anaconda pedía su sacrificio anual y con la batalla nadie se acordó, provocando que la serpiente creara la inundación que termino de acabar con el pueblo indígena.

Otras versiones dicen que la joven princesa, llamada Yara, fue ocultada por su madre, la reina. Cuando llegaron los españoles, su belleza fue usada para tratar de pactar con Juan Ponce de León (explorador español que inicios del siglo XVI buscaba en el hoy Estado de la Florida USA, —ojo, no en  Venezuela— la fuente de la juventud, la explicación de esta contradicción es  que la capital de Venezuela  tiene por nombre completo: Santiago de León de Caracas, el nombre Santiago en honor a Santiago el Mayor, por el apóstol y santo militar de España; León, en honor al apellido del gobernador de la Provincia para la época, Juan Ponce de León; y Caracas por los aborígenes que poblaban la provincia al momento de la fundación) y detener su avance, pero poco pudo contra aquellos hombres que buscaban oro y fortuna por encima de todo. Por ello la joven se escondió en los bosques. Algunos encuentran semejanza entre Yara y la sirena de los ríos de Brasil Iara o Uiara, una princesa india que provocó los celos de sus hermanos, estos quisieron matarla y ella se defendió, matándolos a ellos; espantada huyó y se arrojó al Río Negro donde sería trasformada, por la maldición de su padre, cacique y chaman de la tribu, en una sirena que persigue a los hombres.

Otras versiones hablan de una joven de ojos verdes y piel canela, una mestiza, hija de español e india que crece entre los blancos como una criolla más. Una primera versión dice que al nadar en una de las tantas lagunas desaparece raptada por una gran serpiente, y rescatada luego por una onza (jaguar).

Otra versión dice al cumplir los quince años su padre decide casarla y ella huye ayudada por un esclavo, llamado Felipe, que fue como un padre para ella.  El Negro Felipe lleva a la joven con el Cacique Guaicaipuro (uno de los tantos caciques que en la época de la conquista pelearon contra los españoles) para que le enseñe sus raíces y secretos. La leyenda así  abarca varios hechos del siglo XVI, la conquista a inicios del mismo, el mestizaje entre blancos e indios, la llegada de los primeros esclavos negros a mediado  de ese siglo, la mezcla personajes combinan en esa joven mestiza el crisol de razas que será la Venezuela moderna, blancos, indios y negros se combinan en la leyenda para dar origen a una diosa moderna venerada tanto por ricos y como por pobres, la Reina de Sorte, la gran diosa María Lionza, la que cabalga sobre dantas, onzas y anacondas.

Referencia y textos originales: aquí, aquí y aquí.