Mitos Tamanacos (2) Amalivaca y la princesa del río Orinoco

Hubo una advertencia más de Amalivaca antes de partir; dijo a los hombres que dormía Lalikilpará, la gran anaconda, pero tarde o temprano despertaría y volvería a inundar la tierra. Por ello tras su partida, los pueblos asentados en las riberas del río Orinoco ofrecían a la gran anaconda, Dios de las Aguas, sacrificios humanos para que la crecida asegurarse el alimento de la tierra rica en verano y pesca abundante en invierno; así como evitar la gran inundación.

Se elegía entre las doncellas a la más hermosa, fuerte (sana) y pura, quien se volvería “esposa” del Dios. Ocurrió una vez que una princesa escogida pidió que le trajeran el agua de los más caudalosos afluentes del río, en total siete: Ventuari, Caura, Aro, Caroní, Meta, Arauca y Apure, que son los ríos que recorren el Orinoco desde su nacimiento hasta el Delta. Los emisarios salieron hacia cada uno de los puntos asignados con sus tinajas para recolectar el agua.

Una vez realizado el encargo, la doncella fue conducida hasta una piedra en el medio del río, ubicada frente a  la antigua ciudad de Angostura; hoy llamada, en honor al Libertador, Ciudad Bolívar. La princesa se sentó sobre la negra roca y vació cada una de la tinajas en una mayor. Las aguas juntas de todos estos ríos serían soltadas al río padre y cuando se vaciara la tinaja mayor, la princesa sería sacrificada.

Pero el agua de la tinaja nunca paró. Por horas y días fluyó del recipiente ante los atónitos pobladores que no podían creer el milagro. Los chamanes tomaron la señal de que Amalivaca no quería la muerte de la doncella, desde entonces no hubo más sacrificios humanos en el río y sus afluentes. Y la joven india es recordada por su proeza en el escudo del Estado Bolívar, significando la joven india la perpetuidad de las aguas y de la antigüedad de la tierra.

La piedra donde ocurrió el milagro es llamada hoy por los bolivarenses el “Orinocómetro“. El explorador alemán Alejandro de Humboldt (Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt (1769 – 1859)) en 1800 visitó el lugar y reconoció en aquella piedra de 350 metros de largo, 100 de ancho y 52 de altura su utilidad para medir los niveles del río Orinoco. Para los angostureños en este punto el río adelgaza su cuerpo (de ahí el antiguo nombre de la ciudad —Angostura—) y luego se expande golpeando las orillas.

Esto forma un flujo y reflujo de aguas, arremolinamientos y remansos de inexplicable origen. Para los indígenas siempre estuvo muy claro, la gran anaconda habita bajo la piedra, donde succiona y expulsa grandes cantidades de agua, lo cual explica los desniveles del río en las épocas de sequía y de lluvia y los remolinos alrededor de la Piedra del Medio.

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Referencia y textos originales: aquí, aquí, aquí y aquí.

Piedra del medio

La piedra del medio frente a Ciudad Bolívar

Ciudad Bolívar de noche

* Ciudad Bolívar * Histórica y colonial