El planeta X, el mundo nunca encontrado

En la década de 1840, el matemático francés Urbain Le Verrier utiliza la mecánica newtoniana para analizar las perturbaciones en la órbita de Urano, y plantea la hipótesis de que eran causadas por el tirón gravitacional de un planeta aún por descubrir. Le Verrier predijo la posición de este nuevo planeta y envió sus cálculos al astrónomo alemán Johann Gottfried Galle. El 23 de septiembre de 1846, la noche siguiente a su recepción de la carta, Galle y su estudiante Heinrich d’Arrest descubrieron Neptuno, exactamente donde Le Verrier había predicho; ello era un gran logro para la mecánica de Newton. Pero aún quedaban algunas pequeñas discrepancias en las órbitas de estos dos nuevos gigantes gaseosos. Estas fueron tomadas como indicios para indicar la existencia de un nuevo planeta orbitando más allá de Neptuno.

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Pero incluso antes del descubrimiento de Neptuno, algunos ya especulaban de que un planeta por sí solo no era suficiente para explicar la discrepancia original de Urano. El 17 de noviembre de 1834, un astrónomo aficionado británico, el reverendo Thomas John Hussey, informó de una conversación que había tenido con el astrónomo francés Alexis Bouvard. Hussey señaló en conversación con Bouvard sobre el movimiento inusual de Urano; este último señalaba que había mantenido correspondencia con Peter Andreas Hansen, director del Observatorio Seeberg (Suiza), sobre el tema; en opinión de Hansen un solo cuerpo no podía explicar adecuadamente el movimiento de Urano, y proponía que dos planetas existían más allá de Urano.

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En 1848, Jacques Babinet propuso una observación con los cálculos de Le Verrier, alegando que la masa observada de Neptuno era más pequeña y su órbita más grande que la que Le Verrier había predicho inicialmente. Postuló así que otro planeta de aproximadamente doce veces la masa terrestre, al que llamó ‘Hyperion‘, debía existir más allá de Neptuno. Le Verrier rebatió la hipótesis de Babinet, diciendo: —No hay absolutamente nada en lo que se podría determinar la posición de otro planeta, salvo supuestos juegos en una imaginación en parte demasiado grande—.

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En 1879, Camille Flammarion señaló que los cometas 1862 III y 1889 III tenían un afelio de 47 y 49 UA, respectivamente, lo que sugería que podría marcar el radio de la órbita de un planeta desconocido que los había arrastrado a una órbita elíptica. El astrónomo Georges Forbes llegó a similar conclusión, basándose en el hecho de que cuatro cometas conocidos poseían afelios alrededor de 100 UA y otros seis con afelios en torno a las 300 UA, postulando no uno, sino dos planetas, debían existir más allá de Neptuno. Estos elementos concordaban sugestivamente con las realizadas de forma independiente por otro astrónomo llamado David Peck Todd, lo que sugería que la afirmación podría ser válida. Sin embargo, los escépticos argumentaron que las órbitas de los cometas en cuestión eran aún demasiado inciertas como para producir resultados significativos.

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En 1900 y 1901, el Observatorio de Harvard director William Henry Pickering dirigió dos búsquedas de planetas más allá de Neptuno. La primera fue iniciada por el astrónomo danés Hans Emil Lau quien, después de estudiar los datos sobre la órbita de Urano desde 1690 hasta 1895, llegó a la conclusión de que un planeta trans-neptuno por sí solo no podría explicar las discrepancias en su órbita, y postuló que dos planetas, en su opinión, eran los responsables. La segunda busqueda se inició cuando Gabriel Dallet sugirió que un solo planeta trans-Neptuno ubicado a 47 UA podría explicar el movimiento de Urano. Pickering acordó examinar las placas para cualquier planeta sospechoso. En ninguno de los casos se encontró ninguno.

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Ya desde 1894 Percival Lowell un rico bostoniano, con la ayuda de William Pickering, había fundado el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona. En 1906 Lowell estaba convencido de que podía resolver el enigma de la órbita de Urano y comenzó un amplio proyecto para buscar un planeta trans-Neptuno, que llamó Planeta X. (La ‘X’ en el nombre representa una incógnita y se pronuncia como la letra, sin comparación con el número romano para 10; en ese momento, el Planeta X habría sido el noveno planeta). Esperanza de Lowell en la búsqueda del Planeta X era re-establecer su credibilidad científica, que lo había eludido gracias a su creencia ampliamente ridiculizada de que características visibles en la superficie de Marte eran canales construidos por una civilización inteligente (idea que dio origen a obras de ciencia ficción como las aventuras de John Carter en Marte de Edgar Rice Burroughs, el mismo autor de Tarzan). Lowell primero centró su búsqueda en la eclíptica, el plano que abarca el zodiaco donde los otros planetas del Sistema Solar giran. Utilizando una cámara fotográfica de 5 pulgadas, examino manualmente más de 200 exposiciones de tres horas con una lupa, y no encontró planetas; en ese momento Plutón, por su elevada inclinación estaba muy por encima de la eclíptica para entrar en las fotos.

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Por otra parte, en 1908, Pickering anunció que, mediante el análisis de las irregularidades en la órbita de Urano, había encontrado evidencia de un noveno planeta. Su planeta hipotético, que calificó de ‘Planeta O‘ (debido a la letra que sigue después de ‘N’, es decir, Neptuno), poseía un radio medio orbital de 51,9 UA y un periodo orbital de 373,5 años. Pero en las placas tomada en su observatorio en Arequipa, Perú, no encontró ninguna evidencia para el planeta predicho, y el astrónomo británico P. H. Cowell reveló que las irregularidades observadas en la órbita de Urano prácticamente desaparecían una vez que el desplazamiento del planeta de longitud se ha tenido en cuenta. Lowell, a pesar de su estrecha asociación con Pickering, desestimó ‘Planet O‘, diciendo: —Ese planeta está muy bien en denominarse ‘O’, una forma de decir ‘cero’, o que no es nada en absoluto—. Sin saberlo Pickering, en cuatro de las placas fotográficas tomadas en la búsqueda de ‘Planeta O‘ por los astrónomos del Observatorio de Monte Wilson en 1919 capturaron imágenes de Plutón, aunque esto fue sólo reconocido años más tarde. Pickering llegó a sugerir muchas otros posibles planetas trans-Neptuno hasta el año 1932, a los que llamó P, Q, R, S, T y U, ninguno se detecto nunca.

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En 1909, Thomas Jefferson Jackson See, un astrónomo con una reputación de ser un egocéntrico, opinó que —sin duda hay uno, probablemente dos, y posiblemente tres planetas más allá de Neptuno—. Tentativamente nombró al primer planeta ‘Oceano‘, no dio nombre para los siguientes dos, y los colocó a distancias respectivas de 42, 56 y 72 UA del sol; pero no dio ninguna indicación en cuanto a la forma en que determino su existencia, y no hubo búsquedas conocidas para localizarlos.

En 1911, el astrónomo indio Venkatesh P. Ketakar sugiere nuevamente la existencia de dos planetas tras-Neptuno, que él nombró ‘Brahma‘ y ‘Vishnu‘, al volver a trabajar en los patrones observados por Pierre-Simon Laplace en los satélites planetarios de Júpiter y su extrapolación a los planetas exteriores. Las tres lunas internas galileanas de Júpiter: Io, Europa y Ganímedes, están enfrascadas en una complicada 1:2:4 resonancia, que se denomina Resonancia de Laplace, y que se caracteriza porque nunca se puede producir una triple conjunción. Ketakar sugerió que Urano, Neptuno y sus hipotéticos planetas trans-Neptuno estaban encerrados en resonancias laplacianas. Aunque no está claro cómo Ketakar llego a estas cifras, Sus cálculos predijeron una distancia media de ‘Brahma‘ de 38,95 UA y un periodo orbital de 242,28 años terrestres (3:4 resonancia con Neptuno), pero no hizo predicciones sobre la distancia media y periodo de ‘Vishnu‘. Cuando Plutón fue descubierto 19 años después, su distancia media de 39,48 UA y un período orbital de 248 años de la Tierra estaban cerca de predicción de Ketakar (Plutón en realidad tiene un 2:3 resonancia con Neptuno); pero su segundo planeta, ‘Vishnu‘, nunca fue localizado.

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Para 1914, después de revisar sus pronosticadas posibles ubicaciones, Lowell realizó una segunda búsqueda entre 1914 hasta 1916. En 1915, publicó en su trabajo sobre un planeta trans-Neptuno, donde concluía que el Planeta X tendría una masa aproximadamente siete veces la masa terrestre, aproximadamente la mitad de la masa de Neptuno y se ubicaba a una distancia media del Sol de 43 UA. Asumió que el Planeta X sería un objeto baja densidad (como los otros gigantes gaseosos) y con un alto albedo. Como resultado tendría un disco con un diámetro de aproximadamente un segundo de arco y una magnitud aparente de entre 12 y 13 lo suficientemente brillante para ser vistos con los equipos existentes en la época.

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Muerte súbita de Lowell en 1916 suspendió temporalmente la búsqueda del Planeta X. El no encontrar el planeta, según un amigo, —casi lo mató—. Constanza Lowell, la viuda de Percival Lowell, posteriormente envolvió el observatorio en una larga batalla legal para asegurar su porción del millón de dólares de la herencia de Lowell para sí misma, lo que significa que la búsqueda del Planeta X no pudo reanudarse durante varios años. En 1925, con fondos de George Lowell, hermano Percival, el observatorio cambió sus discos de vidrio por nuevos de trece pulgadas, lo que permitió para continuar la búsqueda. En 1929, el director del observatorio, Vesto Melvin Slipher, sumariamente entregó la tarea de localizar al planeta a Clyde Tombaugh, un chico de 22 años de edad, de una granja de Kansas que acababa de llegar en el Observatorio Lowell después de Slipher había quedado impresionado por una muestra de sus dibujos astronómicos.

Tombaugh tuvo la tarea era capturar sistemáticamente secciones del cielo nocturno en pares de imágenes. Cada imagen de cada un par se tomaba con dos semanas de diferencia. Se colocan entonces las dos imágenes en una máquina llamada de parpadeo, que crea rápidamente la ilusión del movimiento de cualquier cuerpo planetario. Para reducir las posibilidades de que un rápido movimiento (y por tanto más cerca) el objeto se confundiese con el nuevo planeta, Tombaugh fotografió cada región cercana de su punto de oposición, a 180 grados del Sol, donde el movimiento aparente retrógrado de objetos más allá de la órbita de la Tierra es más fuerte. También tomó una tercera imagen como un control para eliminar los resultados falsos causados por defectos en una placa individual. Tombaugh decidió fotografiar todo la franja del zodiaco, en lugar de centrarse en aquellas regiones sugeridas por Lowell.

A principios de 1930, la búsqueda de Tombaugh había llegado a la constelación de Géminis. El 18 de febrero de 1930, después de buscar durante casi un año y examinar cerca de 2 millones de estrellas, Tombaugh descubrió un objeto moviéndose en las placas fotográficas tomadas el 23 de enero y 29 de enero de ese año. Una fotografía de menor calidad tomada el 21 de enero confirmó del movimiento. Tras la confirmación, Tombaugh entró en el despacho Slipher y declaró: —Doctor Slipher, he encontrado su Planeta X—. El objeto estaba a solo seis grados de una de las dos ubicaciones para el Planeta X que Lowell había sugerido; por lo que parecía que por fin se había reivindicado. Después de que el observatorio obtuvo fotografías más confirmatorias, la noticia del descubrimiento fue telegrafiado al Observatorio del Harvard College el 13 de marzo de 1930. El nuevo objeto fue posteriormente pre-descubierto en las fotografías que se remontan al 19 de marzo de 1915. La decisión de nombrar el objeto Plutón estaba destinado en parte para honrar a Percival Lowell, según sus iniciales formaban la palabra las dos primeras letras. Después de descubrir Plutón, Tombaugh continuó buscando en la eclíptica otros objetos distantes. Encontró cientos de estrellas variables y asteroides, así como dos cometas, pero no más planetas.

Pero Plutón no era como se esperaba, para decepción del observatorio y sorpresa de muchos, Plutón no mostró un disco visible, sino que aparece como un punto, no es muy diferente de una estrella, con una magnitud 15, ello era seis veces menos brillante que lo que Lowell había predicho, lo que significaba que era muy pequeño o muy oscuro. Los astrónomos pensaron entonces para apoyar la ideas de Lowell que Plutón debía ser muy masivas para perturbar los planetas y que tendría un albedo de 0,07 (es decir, que refleja sólo el 7% de la luz que lo golpeaba), casi tan oscuro como el asfalto y similar a la de Mercurio, el planeta menos reflectante conocido; ello apoyaba el nombre asignado a Plutón, que era el dios del inframundo y la oscuridad. Bajo esta premisa se daba a Plutón un diámetro de unos 8.000 kilómetros, o aproximadamente el 60% de la Tierra.

Las observaciones también revelaron que la órbita de Plutón es muy elíptica, mucho más que para cualquier planeta. Ello hizo que algunos astrónomos expresaran su escepticismo por los resultados. Poco después de su descubrimiento en 1930, Armin O. Leuschner disputó el status de Plutón, sugiriendo que por su oscuridad, excentricidad orbital e inclinación, era de hecho más similar a un asteroide o un cometa. En 1931, Ernest W. Brown afirmó, usando una fórmula matemática, que las irregularidades observadas en la órbita de Urano no podía ser debido al efecto gravitacional de un planeta más distante, y por lo tanto la predicción de Lowell era ‘puramente accidental’.

A lo largo del siglo XX, las estimaciones de la masa de Plutón fueron revisadas, y siempre a la baja. En 1931, Nicholson y Mayall calcularon su masa, basado en su supuesto efecto sobre los gigantes de gas, para 1949, las mediciones del diámetro de Plutón llegaban a la conclusión de que era de la mitad de tamaño entre Mercurio y Marte, y que su masa era más probable de alrededor de 1/10 masas de la Tierra. En 1976, Dale Cruikshank, Pilcher Carl y David Morrison, de la Universidad de Hawai, analizaron el espectro de la superficie de Plutón y determinó que éste debía contener metano helado, lo cual es muy reflectante. Esto significó que Plutón, lejos de ser oscuro, era de hecho excepcionalmente brillante, por lo que probablemente no era más que la masa de la Tierra 1/100.

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Tamaño de Plutón se determinó finalmente de forma concluyente en 1978, cuando el astrónomo estadounidense James W. Christy descubrió su luna Caronte. Esto le permitió, junto con Robert Sutton Harrington del Observatorio Naval de los EE.UU., para medir la masa del sistema Plutón-Caronte directamente al observar movimiento orbital de la luna alrededor de Plutón. Se determinó la masa de Plutón era de 1,31 × 1022 kg; aproximadamente un quinto centenario de la Tierra o una sexta parte la de la Luna, demasiado pequeño para explicar las discrepancias observadas en las órbitas de los planetas exteriores. La predicción de Lowell había sido solo una coincidencia; y si había un Planeta X, no era Plutón definitivamente.

Estimaciones de tamaño para Plutón

Año Masa Autor
1931 1 Tierra Nicholson & Mayall
1948 0,1 (1/10 Tierra) Kuiper
1976 0,01 (1/100 Tierra) Cruikshank, Pilcher, y Morrison
1978 0,002 (1/500 Tierra) Christy & Harrington

Después de 1978, una serie de astrónomos iniciaron una nueva búsqueda del Planeta X de Lowell, convencidos ya de que Plutón no es un candidato viable, un décimo planeta invisible debía perturbar a los planetas exteriores. Entre las décadas de 1980 y 1990, Robert Harrington lideró una búsqueda para determinar la causa real de las aparentes irregularidades. Calculo que el Planeta X estaría aproximadamente tres veces la distancia de Neptuno al Sol, su órbita sería muy excéntrica, y fuertemente inclinada en la eclíptica, en un ángulo de 32 grados con respecto al plano orbital de los planetas conocidos. Esta hipótesis fue recibida con una recepción mixta. Por otra parte Brian Marsden, del Centro de Planetas Menores de la Universidad de Harvard era más escéptico y señala que estas discrepancias eran cien veces más pequeñas que las anotadas por Le Verrier, y fácilmente podría ser debido a un error de observación de la época.

Mientras que su misión no implicaba una búsqueda del Planeta X, el observatorio espacial IRAS llegó a los titulares brevemente en 1983 debido a un ‘objeto desconocido’ que al principio fue descrito como ‘posiblemente tan grande como el planeta gigante Júpiter y posiblemente tan cerca que sería parte de este Sistema Solar’. Un análisis más detallado reveló que varios de los objetos no identificados, nueve eran galaxias distantes y el décimo fue ‘cirrus interestelar’, y no se encontraron cuerpos dentro del Sistema Solar

En 1988, A. A. Jackson y R. M. Killen estudiaron la estabilidad de la resonancia con Neptuno Plutón mediante la colocación de prueba de un ‘Planeta X‘ con diferentes masas y a varias distancias de Plutón. Órbitas de Plutón y Neptuno están en una resonancia 3:2, lo que evita la colisión o incluso cualquier acercamiento, a pesar de su separación en el eje z. Se encontró que la masa del objeto hipotético tenía que superar 5 veces la masa terrestre para romper la resonancia, y el espacio de parámetros es bastante grande y una gran variedad de objetos podrían existir más allá de Plutón, sin alterar la resonancia.

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Harrington murió en enero de 1993, sin haber encontrado el Planeta X. Seis meses antes, E. Myles Standish había utilizado los datos de la Voyager 2 de 1989 al sobrevolar Neptuno, había revisado la masa total del planeta a la baja en un 0,5%, una cantidad comparable a la masa de Marte, para volver a calcular su efecto gravitatorio sobre Urano. Cuando está recién determinada masa de Neptuno se utilizó en el Jet Propulsion Laboratory de Desarrollo Efemérides (JPL DE), las supuestas discordancias de la órbita de Urano desaparecieron, y con ellas la necesidad de un Planeta X para explicarlas también desapareció. No existen discrepancias en las trayectorias de las sondas espaciales como la Pioneer 10, Pioneer 11, Voyager 1 y Voyager 2 que se puedan atribuir a la atracción gravitatoria de un gran objeto desconocido en el Sistema Solar exterior. Hoy en día, la mayoría de los astrónomos están de acuerdo en que el Planeta X, como Lowell lo definió, no existe.

Después del descubrimiento de Plutón y Caronte, no hubo más objetos trans-Neptuno (TNO) hasta que se encontró (15760) 1992 QB1 en 1992. Desde entonces, cientos de estos objetos han sido observados. La mayoría son ahora reconocidos como parte del cinturón de Kuiper, un enjambre de cuerpos congelados sobrantes de la formación del Sistema Solar que orbitan cerca del plano de la eclíptica más allá de Neptuno. Aunque ninguno fue tan grande como Plutón, algunos de estos distantes objetos transneptunianos como Sedna, fueron descritos inicialmente en los medios de comunicación como ‘nuevos planetas’.

En 2005, el astrónomo Mike Brown y su equipo anunciaron el descubrimiento de 2003 UB 313 (más tarde llamado Eris por la diosa griega de la discordia y la contienda), un objeto trans-Neptuniano cuyas primeras lecturas lo ponían apenas más grande que Plutón. Poco después la prensa describió al objeto como el ‘décimo planeta’. Eris nunca fue clasificado oficialmente como un planeta, y la definición de planeta de 2006 redefinió tanto a Eris como a Plutón no como planetas, sino como planetas enanos porque no han limpiado sus órbitas, ya que ambos forman parte de una población de objetos de tamaño similar.

Un número de astrónomos, especialmente Alan Stern, el director de la misión NASA, New Horizons (Nuevos Horizontes) que viaja a Plutón, sostienen que la definición de la IAU es errónea, y que Plutón y Eris, y todos los grandes objetos transneptunianos, como Makemake, Sedna, Quaoar y Varuna, deben ser considerados planetas en su propio derecho. Sin embargo, el descubrimiento de Eris no revivió la teoría del Planeta X, ya que era demasiado pequeño como para tener efectos significativos en las órbitas de los planetas exteriores.

Planeta X_

Aunque la mayoría de los astrónomos aceptan que Planeta X de Lowell no existe, algunos de ellos han revivido la idea de que un gran planeta invisible que podría crear efectos gravitacionales observables en el Sistema Solar exterior. Estos objetos hipotéticos se refieren a menudo como ‘Planeta X’, aunque el concepto de estos objetos puede diferir considerablemente de la propuesta por Lowell. Así se tiene que el cinturón de Kuiper termina de repente, a una distancia de 48 unidades astronómicas (UA) del Sol (en comparación, Neptuno se encuentra 30 UA del Sol), y ha habido cierta especulación de que esta repentina bajada, conocido como el ‘acantilado Kuiper‘, puede atribuirse a la presencia de un objeto con una masa entre la de Marte y la Tierra situado más allá de 48 UA. Pero la presencia de un planeta como Marte en una órbita circular a 60 AU es incompatible con las observaciones de los TNO; ya que afectarían severamente la población de Plutinos. Pero los astrónomos no han excluido la posibilidad de un objeto con una mayor masa a la Tierra como planeta situado más allá de 100 UA con una excéntrica e inclinada órbita. Las simulaciones por ordenador de Patryk Lykawka de la Universidad de Kobe han sugerido que un cuerpo con una masa entre 0,3 y 0,7 la de la Tierra, expulsado hacia el exterior por Neptuno a principios de la formación del Sistema Solar y que en la actualidad tiene órbita alargada entre 101 y 200 UA desde el Sol, podría explicar el acantilado Kuiper y los peculiares objetos separados del cinturón de Kuiper tales como Sedna. Algunos astrónomos han apoyado con precaución estas afirmaciones, otros los han tachado de ‘artificial’. Algunos señalan argumentos de simple probabilidad; si la órbita de Sedna de 12000 años es tan excéntrica que es sólo visible durante una pequeña fracción de su periodo orbital alrededor del Sol, o sea que su descubrimiento fue un simple accidente, es probable que haya una población considerable de objetos más o menos del diámetro de Sedna que aún no se han observado. Mike Brown, descubridor de Sedna, señalaba en 2007 que Sedna es sólo tres cuartas partes del tamaño de Plutón. Si hay al menos sesenta objetos de las tres cuartas partes del tamaño de Plutón, entonces probablemente hay cuarenta objetos del tamaño de Plutón… Si hay cuarenta objetos del tamaño de Plutón, entonces hay probablemente diez que son el doble del tamaño de Plutón. Probablemente hay tres o cuatro que son tres veces más grande que Plutón, y el más grande de estos objetos… es probablemente del tamaño de Marte o de la Tierra.

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textos originales aquí

Plutinos, demonios en la primera puerta

En marzo de 1781 el astrónomo Sir William Herschel anunció el descubrimiento de Urano, ampliando las fronteras conocidas del Sistema Solar por primera vez en la historia moderna. Urano es también el primer planeta descubierto por medio de un telescopio. Tras el descubrimiento de Urano, se observó que las órbitas de Urano, Saturno y Júpiter no se comportaban tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton. John Couch Adams y Urbain Le Verrier, de forma independiente, calcularon la posición de un nuevo e hipotético planeta, Neptuno, que finalmente fue encontrado por Johann Gottfried Galle en septiembre de 1846. Al igual que ocurrió con la órbita de Urano, sobre Neptuno se observaron ciertas perturbaciones de su órbita y la existencia del Planeta X (por la ‘x’ de incógnita) había sido predicha por Percival Lowell y William Pickering. Finalmente en febrero de 1930 el astrónomo Clyde William Tombaugh descubrió el que fue hasta 2006 el noveno planeta del sistema solar, Plutón. Para su descubrimiento utilizó un microscopio de parpadeo, con el cual comparó fotografías de una región del cielo que habían sido tomadas con varios días de diferencia.

Plutón fue hasta inicios del siglo XXI una incógnita y extrañeza respecto al resto de los planetas conocidos (cuerpos rocosos o gigantes gaseosos). Plutón era muy pequeño (dos tercios el tamaño de nuestra propia Luna); un mundo cuya densidad señalaba que era una combinación de hielo y roca; tenía una órbita inclinada (17°) con respecto al plano donde viaja el resto de los planetas, durante veinte años estaba más cerca del Sol que el propio Neptuno; su órbita era muy excéntrica (0,24) si se la compara con el resto que es casi circular. El tamaño de Plutón no lo pone como la causa real de las perturbaciones en la órbita de Neptuno. Plutón era muy pequeño para generar algún efecto apreciable en el gigante gaseoso; los problemas con Neptuno se debían realmente a no tener suficiente mediciones del último planeta gaseoso.

Para los años 60 se predijo la existencia de una zona de escombros similar al cinturón de asteroides (entre Marte y Júpiter), pero este ubicado fuera de la órbita de Neptuno y no de roca, sino de hielo, explicado el origen de muchos de los cometas. El cinturón de Kuiper recibe su nombre en honor a Gerard Kuiper, que predijo su existencia en los años 1960, unos treinta años antes de las primeras observaciones de estos cuerpos. Para 1992 se descubren los primeros cuerpos tras Neptuno, después de Plutón. 1992 QB1 fue el primero de una gran lista de cuerpos, inicialmente con tamaños entre 100 y 500 km de diámetro; hubo que esperar al 2000 con Varuna (785 km), 2001 con Ixión (730 km), 2002 con Quaoar (890 km); 2003 con Sedna (1700 km), Haumea (1150 km), Eris (2340 km) y Makemake (1420 km), 2004 con Orco (900 km) y Salacia (930 km); para que Plutón finalmente se encontrara con su verdadera familia. Todos estos grandes mundos son de hielo y roca, están inclinados y tienen gran excentricidad y se les conoce con el nombre de Plutoides, planetas enanos similares a Plutón ubicados tras Neptuno.

Plutón tiene entre sus peculiaridades una relación de resonancia con Neptuno, por cada dos vueltas de Plutón, Neptuno a dado tres vueltas. A medida que se descubrían cuerpos en el cinturón de Kuiper se encontraba que uno de cada cuatro tenía relación de resonancia similar a la Plutón. A todos estos cuerpos se les llamó por el genérico de Plutinos. El nombre se refiere sólo a la resonancia orbital y no implica otras características físicas, sino que se inventó para describir los cuerpos más pequeños que Plutón (de ahí el diminutivo) con órbitas similares. La clase incluye el propio Plutón y sus lunas.

La teoría supone que al Neptuno emigrar al exterior del sistema solar expulsó y dispersó los restos que existían en ese exterior; durante este proceso, algunos de ellos fueron capturados en órbitas resonantes; siendo la resonancia 3:2 la más fuerte y más estable entre todas las resonancias y es la razón principal por la que contiene el mayor número de cuerpos.

Aunque la mayoría de plutinos tienen bajas inclinaciones orbitales, un número sustancial de ellos siguen órbitas similares a la de Plutón, con inclinaciones en el rango de 10° a 25 ° y excentricidades de entre 0,20 a 0,25; resultando que el perihelio de muchos entra en el interior de la órbita de Neptuno y afelio cerca del borde externo del cinturón de Kuiper, donde los objetos (Twotinos) tienen resonancia más inestable con Neptuno (2:1).

Entre los más grandes Plutinos tenemos a Plutón, señor del todo el grupo y dentro del propio cinturón de Kuiper. Le siguen Orco e Ixión. Por tradición se sugirió que los miembros de este grupo recibieran nombres de deidades infernales; pero por otro Huya recibió el nombre de una deidad atmosférica de los pueblos guajiros; aquí no valió lo que hicieron con Haumea, en versión opuesta. Por su parte Radamanto es un cuerpo pequeño que en su momento fue clasificado como un plutino, y por ello su nombre como uno de los jueces del infierno; pero mediciones más precisas finalmente lo descartaron del grupo. El número de plutinos actualmente ronda más del centenar; entre ellos seis cuerpos más a los citados superan los 400 km de diámetro y los hace candidatos probables a engrosar la lista de planetas enanos. Aún sin nombre, estos cuerpos esperan su turno al bate para que los astrólogos digan su influencia sobre los mortales en esta tierra.

Gráfica del tamaño (Diámetro) de los Plutinos mayores contra su distancia media al Sol y su ángulo de inclinación contra la eclíptica

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Gráfica del Perihelio y Afelio de los Plutinos comparados con otros TNO (Objetos Trans Neptuno)

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Cuadro 1° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Diámetro (km) Perihelio (UA) Afelio (UA) Periodo (Años) Fecha de Descub.
Plutón 2360 29,7 49,2 248 18 feb 1930
Radamanto 210 32,8 44,9 242 17 abr 1999
Huya 510 28,5 50,0 246 10 mar 2000
Ixión 730 29,8 49,2 248 22 may 2001
2001 QF298 420 35,3 43,7 248 19 ago 2001
2002 XV93 440 34,6 44,3 248 10 dic 2002
2003 AZ84 800 32,5 46,5 248 13 ene 2003
2003 UZ413 610 30,7 48,2 248 21 oct 2003
2003 VS2 670 36,4 42,9 250 14 nov 2003
Orco 800 30,4 48,0 245 17 feb 2004
2007 JH43 505 38,1 40,6 247 10 may 2007

Cuadro 2° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Nodo Ascendente [*] Posición del Perihelio [*] Excentric. de la órbita Inclinación de la órbita Fecha del Perihelio
Plutón 110° 223° 0,25 17,1 08 may 1989
Radamanto 10° 89° 0,16 12,8 25 ago 1948
Huya 169° 237° 0,27 15,5 20 feb 2015
Ixión 71° 11° 0,25 19,7 11 oct 2070
2001 QF298 164° 206° 0,11 22,3 11 feb 1910
2002 XV93 19° 211° 0,12 13,3 11 mar 2069
2003 AZ84 252° 267° 0,18 13,5 03 ago 2107
2003 UZ413 136° 283° 0,22 12,0 10 jun 1942
2003 VS2 303° 56° 0,08 14,8 23 jul 2004
Orco 268° 342° 0,23 20,6 24 mar 1897
2007 JH43 65° 64° 0,03 18,2 30 mar 1891

[*] Ambos ángulos referidos con el Sol como centro de referencia. Con respecto a la Tierra pueden presentarse variaciones de unos ±5° según la posición de la Tierra para el momento de ocurrencia del evento. Los ángulos se mide respecto al punto de Aries .

Desde el punto de vista astrológico los planetas visibles estuvieron vinculados a cualidades humanas tangibles. Júpiter representaba en orden y la justicia; Saturno con su paso más lento era la mente consciente, representado como un anciano, se le vinculaba a la experiencia y el juicio que da la edad por encima de las emociones, que eran más propia de los mundos más cercanos (Mercurio, Venus, Marte, Luna y Sol).

Cuando aparecieron Urano, Neptuno y Plutón, fuera de la vista ordinaria, sus influencias se vincularon a aspectos del alma; de la imaginación, de la creación artística, de las creencias en el más allá; lo que no podía ser explicado por la mente consciente, era influenciado por esos mundos; que por su lento andar no afectaban al individuo, sino a las sociedades.

Tras encontrar a su verdadera familia, Plutón se renueva, no solo astronómicamente, sino astrológicamente. En principio Plutón, no sólo por el nombre, sino por los hechos presentes al ser descubierto, se le vinculó con la renovación y el cambio; y para ello se produce la destrucción de lo viejo para el nacimiento de lo nuevo. Así mientras los mundos de roca nos atan a las emociones, los gigantes gaseosos a la mente; Júpiter y Saturno a la mente consciente; mientras que Urano y Neptuno al inconsciente. Los cuerpos tras Neptuno se vinculan al alma y al espíritu.

Los pequeños mundos entre y más allá de los gigantes gaseosos señalan a la dualidad; los Centauros tratan de unir los distintos aspectos de la mente (consciente e inconsciente), los Twotinos ubicados en el extremo exterior del cinturón de Kuiper (resonancia 1:2) nos muestran que existen aspectos no se pueden nunca dar juntos.

Entre ellos los Plutinos son convierten en ese el primer muro de contención que hay que vencer antes de ir a la liberación del espíritu; son los que empiezan a separar la mente del alma misma. Por ello son la barrera primera, son los jueces que nos juzgan; ellos son como los dioses del libro de los muertos egipcio; pesan las acciones en vida y juzgan el alma del difunto. A continuación se expone la influencia de esos mundos más brillantes entre los Plutinos, que son los guardias de la primera puerta para el avance del alma en su crecimiento.

Cuadro 3° Comparativo de los principales Plutinos

Nombre Influencia principal
Plutón Nos centra en lo que es importante, para avanzar se deben tener metas claras, nos obliga a cambiar, aunque sigamos atados a lo conocido y ante la incertidumbre por el futuro, nos da el impulso que hace falta para avanzar o terminar de caer finalmente para luego podernos levantar.
Radamanto Busca la verdad escondida tras los actos observados. Enredos e intrigas rodean las verdades que quieren salir; falta saber si estamos preparados para descubrirlas y aceptarlas.
Huya Huya no es un demonio como sus hermanos, sino un ángel que ha descendido al submundo y nos muestra los ciclos que repetimos en la vida una y otra vez, sin romper el circulo vicioso que nos ata desde siempre.
Ixión Es el karma, nos que muestra los pecados que arrastramos y que nos limitan. La transformación que requerimos parte de entender quien somos realmente y aceptarnos como tal, con nuestros defectos y virtudes.
2001 QF298 Nuestra realidad se voltea, lo que creímos cierto y estable ya no existe. Esta nueva realidad exige que uno la acepte con todas las responsabilidades que conlleva; pero sin perder el quien somos realmente.
2002 XV93 Los errores del pasado regresan para cobrar su cuota; ello puede poner nuestro mundo de cabeza, la falta de decisión en atacar el viejo problema puede provocar que el mismo crezca sin medida.
2003 AZ84 Todo lo que has deseado parece llegar a cumplirse, pero pronto un incidente fortuito te hará evaluar todo lo que creías era la felicidad, y no estarás seguro de si es el camino escogido es la decisión correcta tanto anhelada.
2003 UZ413 Has cometido un error y este a cambiado tu vida de golpe; quieres por todos los medios volver atrás y hacer que nunca ocurrió; pero para avanzar debes reconocer el pecado y pagar las consecuencias que ha provocado.
2003 VS2 Para salvar algo hay que unir fuerzas con los amigos y los rivales; si no se logra la unión es posible que todos pierdan aquello por lo que todos luchan y se han peleado.
Orco Nos muestra las cosas externas que afectan nuestro avance de conciencia. Algo no quiere cambiar, pese a todos los intentos, finalmente la perseverancia permite abrir una puerta que no se esperaba y por ella avanzar.
2007 JH43 Para avanzar debemos retroceder a los inicios del camino; a la infancia y la juventud. Para entender el problema presente no hay nada mejor que buscar el origen y descubrir lo que aún nos ata inconscientemente al pasado.

Úroboro (1992 QB1), el planeta de los primeros impulsos.

A fines de agosto de 1992 David C. Jewitt y Jane X. Luu en el Observatorio Mauna Kea , Hawaii descubren a 1992 QB1, el asteroide recibió el número 15760, sus descubridores querían llamarlo Smiley (Sonreír), pero ese nombre ya estaba asignado al asteroide (1613) (1950 SD) del cinturón principal de asteroides, descubierto el 16 de septiembre de 1950 por S. Arend en Uccle.

Para los astrónomos descubrimientos de objetos mayores con tamaños sobre los seiscientos kilómetros de diámetro dentro de este cinturón (Make Make, Haumea, Quaoar, Varuna, Logos, Caos, Deucalión, Salacia, Borasisi, Altjira, Teharonhiawako) han dejando detrás de 1992 QB1 y la propuesta inicial de nombramiento fue anulada y olvidada. Es por ello aún hoy no se le ha puesto nombre a 1992 QB1, y se llama simplemente QB1. Ello genera también un problema ya que hay un gran número de asteroides nombrados igual salvo por el año.

1992 QB1 fue el primer objeto descubierto más allá de Plutón, y su nombre se designa al resto de objetos propios del cinturón de Kuiper, los cubewanos = QB1s, que se pronuncia en ingles ku-bi-wans. Los cubewanos son objetos que se encuentran ubicados entre la resonancia 3:2 a 2:1 con Neptuno; esto es órbitas medias ubicadas entre las 39 UA a 48 UA aproximadamente. 1992 QB1 es un objeto relativamente pequeño, unos 160 km, tiene un periodo de traslación de unos 289 años, perihelio de 40,9 UA y afelio de 47,6 UA, dándole una órbita casi redonda ya que su excentricidad es de 0,075; también tiene poca inclinación sobre el plano de la eclíptica, cuyo ángulo es apenas superior a 2°. Estas características definieron a la mayoría de cuerpos propios del cinturón de Kuiper, pequeño tamaño, poca excentricidad e inclinación.

La falta de un nombre más corriente que su denominación astronómica es para algunos un impedimento a la hora de ver su influencia astrológica; sin embargo otros lo comparan con el resto de sus ‘hermanos mayores’ y permiten a partir de este punto dar algunas propuestas sobre su influencia. La mayoría de los cuerpos del cinturón de Kuiper tiene nombre de dioses creadores, vinculados a los elementos atmosféricos y acuáticos, al cielo y los mares; por tanto a los fluidos, el aire, al agua y a la sangre misma. Mientras los centauros transitan entre Júpiter y Neptuno; moviéndose entre lo concreto y normado a lo imaginario y libre; desde lo material a lo espiritual; el cinturón de Kuiper se ubica entre Plutón y los Plutinos, hasta los Twotinos y Eris; entre el submundo oscuro y temido del más allá, a las fronteras desconocidas del más allá. Desde Plutón y sus hermanos vinculados a la transformación del alma a la temible Eris, moldeadora de destinos. Así los cubewanos son un filtro cuyo lento andar sirven de atractores y catalizadores de las experiencias, la conciencia, las ideas y la fe misma. Pero el primero de ellos, 1992 QB1, ¿qué simboliza?

Michael Coleman propone para este cuerpo la idea del Úroboro (Ouroborus), un antiguo símbolo representado por una serpiente o dragón que se devora a si mismo; siendo un signo en culturas antiguas de la inmortalidad o del infinito (de ahí la sugerencia de su grifo como una flecha —camino— que se cierra en un circulo; aunque la versión de Mark Andrew Holmes es una combinación de la Q y la B)

1992 QB1 (Ouroborus), como el primero de estos cubewanos, debe ser el más básico y simple de todos; así como el uno (1) es el primero de los número y todas las culturas lo representan como una raya (horizontal o vertical) este número es el inicio de toda cuenta; es por ello que 1992 QB1 debe ser lo más simple en cuanto a la conciencia y la experiencia; y a su vez es el incitador de acciones para revelar lo oculto. Todas las culturas difieren en su fe, en el nombre de su dios y en como aplacarlo y/o adorarlo; pero en todas se aprecian conceptos más básicos: la verdad, la justicia, la libertad, la bondad. 1992 QB1 nos habla en sencillo de lo que es bueno y lo que es malo; eso es algo que todos podemos hacer y saber sin entrar en grandes discusiones filosóficas.

1992 QB1 trata también sobre búsquedas, su descubrimiento promovió la búsqueda de otros objetos tras Neptuno y Plutón; en menos de diez años esas fronteras serían cambiadas y la aparición de nuevos mundos incluso cambiaría la definición de planeta. Así desde el punto de vista astrológico tenemos una búsqueda de la verdad, de descubrir secretos, de impulsar acciones; de develar misterios. Así otros creen que el no haberle asignado un nombre le permite al cuerpo ser libre de esa influencia y le permite ser el que marca la pauta en las acciones de los otros.

Makemake, el planeta del desarrollo sostenible

Makemake (136472 Makemake / 2005 FY9 / Conejo de Pascua); fue descubierto el 31 de marzo de 2005, y por las fechas de su descubrimiento —cerca de semana santa— fue apodado ‘Conejo de Pascua‘. En 2008 se le asignaría su nombre oficial, Makemake, de un dios creador en la mitología de la Isla de Pascua, como una manera de conservar algo del sobrenombre. Es el tercer planeta enano más grande conocido en el Sistema Solar y uno de los dos más grandes objetos del cinturón de Kuiper (el otro es Plutón). Su diámetro es de aproximadamente tres cuartas partes de que de Plutón. Makemake no tiene ningún satélite conocido, que lo hace único hasta la fecha entre los objetos más grandes del cinturón.

Los planeta enanos, denominación creada después de 2006, tras re-clasificar a Plutón como el primero de este grupo, incluye hoy oficialmente a Ceres, el único cuerpo con tamaño y esfericidad del cinturón de asteroides, a Plutón, Eris, Makemake y Haumea; siendo estos ‘planetas enanos’ tras Neptuno llamados Plutoides. Otros objetos del cinturón de Kuiper como Varuna, Salacia, Quaoar, Orco, Ixión, Sedna, 2002 TC302, 2007 OR10, Caronte y otros más, aún esperan por entrar en este nuevo y exclusivo grupo.

Haumea, descubierto por un grupo español, fue revelado al público el 29 de julio de 2005, ello provocó que el grupo norteamericano dirigido por Michael Brown anunciara el descubrimiento de dos grandes objetos dos días después: Eris descubierto el 8 de enero del 2005 en fotografías de 2003 y Makemake descubierto el mismo 31 de marzo de 2005.

Makemake y Haumea tienen características similares, además del tamaño, ambos tienen una órbita inclinada, siendo 29° en Makemake y 28° Haumea; una excentricidad moderada de 0,16 en Makemake y 0,20 en Haumea. El perihelio de Makemake es de una 29,0 UA y su afelio de 52,8 UA. Hoy Makemake se ubica a 52 UA y mueve a su afelio, por el que pasara en 2033 a la mitad del signo de Libra. Haumea paso ya por su afelio en 1992, también en libra. Pero difieren en su nodo ascendente en más de 140°, Makemake lo tiene en Virgo y Haumea en Tauro. Pese a su posición y tiempos de traslación alrededor del sol, 288 años para Makemake y 281 para Haumea, ambos cuerpos no forman parte de los objetos típicos del cinturón de Kuiper (cubewanos), primero por su elevada excentricidad, ya que los cubewanos tienen órbitas más circulares (e < 0,15) y no tan inclinados con respecto a la eclíptica. También los cubewanos no sufren la influencia de Neptuno, pero Makemake y Haumea están en relaciones de resonancia 6/11 y 7/12 respectivamente con el gigante de gas, ambos cuerpos entran en la llamada ‘población caliente’.

La superficie de Makemake se asemeja a la de Plutón. Makemake aparece en rojo en el espectro visible, y es mucho más rojo que la superficie de Eris. El análisis espectral de la superficie de Makemake, reveló metano, grandes cantidades de etano y tolinas creadas por la fotólisis del metano por la radiación solar. Aunque existe evidencia de la presencia de hielo de nitrógeno en su superficie, es poco comparado con Plutón y Tritón; ello sugiere que el suministro de nitrógeno de alguna manera había sido agotado en el temprano Sistema Solar. La fotometría reveló que la superficie de Makemake no es homogénea. Ello sugiere que Makemake podría tener una atmósfera activa como la de Plutón al pasar cerca de su perihelio. La existencia de una atmósfera también proporcionaría una explicación natural para el agotamiento del nitrógeno; puesto que la gravedad de Makemake es más débil que la de Plutón, Eris y Tritón, una gran cantidad de nitrógeno se perdió al escapar de la atmósfera, el metano es más ligero que el nitrógeno, pero requiere una temperatura mayor que la que prevalece en la superficie de Makemake, lo que dificulta su evaporación y evacuación, dando por resultado una mayor abundancia relativa de metano. El no haber detectado satélites alrededor de Makemake hasta ahora, dificulta determinar la masa del objeto. Se estima que entre el 10% a 20% de los objetos del cinturón de Kuiper tendrán satélites; Makemake, pese a su tamaño, entro en la mayoría del 80% que no lo tienen.

La isla de Pascua / Rapa Nui

Rapa Nui es el nombre de la etnia habitante de la isla de Pascua. La denominación de Rapa Nui se hizo posteriormente extensiva para denominar tanto al pueblo aborigen como a su idioma y a la isla misma. El pueblo Rapa Nui desciende de los primeros pobladores provenientes de la Polinesia. La sociedad de Rapa Nui, era gobernada por el ariki, con ascendencia atribuida directamente de los dioses; y estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona, siempre con franja costera. La mayor parte de la población vivía hacia el interior, junto a las áreas de cultivo. En el litoral establecían centros religiosos, políticos y ceremoniales y adoraban a los ancestros casi deificados representados por los moái. Los moáis hacen única a esta aislada isla en el pacifico; mientras otras regiones de Polinesia tallaban en troncos estatuas de sus dioses, conocidas como tikis, en la isla de Pascua, a falta de arboles, estas figuras se hacían de piedra volcánica.

Los más de 600 moáis conocidos tallados por los antiguos rapa nui están distribuidos por toda la isla. La mayoría de ellos fueron labrados en la toba del volcán Rano Raraku (al sur de la isla), donde quedan 397 moáis más en diferentes fases de acabado. Todo indica que la cantera fue abandonada repentinamente, quedando estatuas a medio labrar en la roca. Prácticamente todos los moáis terminados fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción.

En un principio, estas estatuas gigantes llevaban también unos copetes o moños de piedra roja, llamados pukao, que pesan más de 10 toneladas, que se extraían en el cráter de Puna Pau, ubicado al suroeste de la isla. En 1978, se descubrió que en las cavidades oculares se colocaban placas de coral a modo de ojos. Estos fueron retirados, destruidos, enterrados o arrojados al mar, concordando con la teoría que los mismos pobladores los derribaron, quizás durante guerras tribales.

El significado de los moáis es aún incierto, y hay varias teorías en torno a estas estatuas. La más común de ellas es que las estatuas fueron talladas entre los siglos XII al XVII, como representaciones de antepasados difuntos. Debían situarse sobre los ahus (plataformas ceremoniales) con sus rostros hacia el interior de la isla y tras encajarles unos ojos de coral o roca volcánica roja se convertían en el aringa ora (rostro vivo) de un ancestro.

Aunque la roca volcánica podía ser cortada con relativa facilidad, no se sabe cómo eran trasladados desde el sitio de origen hasta las posiciones finales incluso al otro extremo de la isla. Se sabe que todos los moáis fueron derribados en el siglo XVII. Desde 1956 unos pocos de ellos han sido restaurados. Todos miraban al interior de la isla, excepto los siete situados en el Ahu Akivi, que miran al mar y al parecer representan a los siete exploradores que precedieron a los primeros colonizadores.

Se estima que la población de Rapa Nui, sufrió una crisis de sobre-población entre los siglos XVII y XVIII, lo que habría provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moai. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron padecer periódicamente la escasez de alimentos. Surge un nuevo ceremonial: el Tangata Manu (hombre-pájaro).

Al sur de la isla hay tres islotes rocosos: Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, y que eran parte del ritual del hombre pájaro (Tangata Manu). Este ritual enfrentaba a los diversos clanes de la isla que buscaron en esta competición una manera de legitimar y repartir el poder político y religioso en un momento en el que la sociedad isleña se derrumbaba hacia el caos y la autodestrucción. Cada uno de los clanes contendientes competía en una carrera en la que los participantes debían bajar el risco, nadar el canal que separa la isla Motu Nui y traer un huevo del ave sagrada manutara, una especie de gaviota. El clan que lograba la victoria detentaba por un año el poder político y religioso de la isla y tenía derechos de recolectar huevos y aves de los islotes. Al final ni este ritual logró contener el creciente estado de violencia que se produjo tras la crisis alimenticia provocada por la destrucción medioambiental de la isla y la caída del sistema social de reinado polinesio.

El dios Makemake y los mitos asociados

La primera leyenda vinculada a Makemake (también Make-Make) se refiere  de la creación de la humanidad; el dios se encontraba solitario y aburrido; veía la tierra que había creado, llena de plantas y animales, pero sentía que faltaba algo. Cierto día tomó por casualidad una calabaza que estaba llena de agua, y al mirar dentro de ella, vio con asombro que se reflejaba su rostro en el agua. Sorprendido por este descubrimiento, saludó a su propia imagen diciendo: —Saludo tengas; eres hermoso y parecido a mí—. En ese preciso instante, un pájaro se posó sobre su hombro derecho, causando asombro a Makemake al ver que su reflejo en el agua aparecía con un pico, alas y plumas. Tomó el reflejo y el pájaro y los unió, naciendo así su primogénito.

Makemake es representado con cabeza de pájaro; algunos asumen un antiguo culto falico.  También se señala que Makemake tendría vinculación con la llegada de las lluvias. Al igual que los antiguos nativos del Perú que usaban a las Pléyades para saber cunado llegarían las lluvias y poder sembrar; en Hawái llamaban a estas estrellas Makalii o Makarika y sirvieron a los primeros navegantes para llegar a esas islas. En Hawái se vinculan también con el comienzo oficial del invierno; que ocurre cuando el grupo Makalii empieza a subir al atardecer y al conjunto se puede ver casi toda la noche. Así Makemake es posiblemente producto de la fusión de dos tradiciones, un grupo de estrellas  —nombre polinesio— y la tradición Peruana de siembra y cosechas —inicio del invierno—.

Makemake después de un tiempo pensó en crear a un ser a su imagen, que supiera hablar y pensar como él lo deseaba. Probó fecundar una piedra, pero ésta no se formó como él lo deseaba. Probó fecundar las aguas del mar y se poblaron de peces. Finalmente, Makemake fecundó el hoyo de una piedra en el que había tierra colorada, resultando de esta mezcla la formación del hombre. El dios estaba contento, pues veía que el hombre estaba formado a su semejanza, pudiendo hablar y pensar. Después de un tiempo, se dio cuenta de que el hombre se encontraba solo y eso no le pareció bien. Hizo dormir al hombre y, una vez dormido, hizo fecundar la costilla izquierda, creando así a la mujer. —se nota la influencia cristiana posterior en el mito actual—.

Los hombre vivían inicialmente en Hiva, una isla mítica de los ancestral. Distintos pueblos de la Polinesia tienen su equivalente, ese Edén del cual proceden. Lo más seguro que a medida que iban saltando de isla en isla, los nuevos pobladores recordaban a sus descendiente haber venido de otras islas. Para los maories de Nueva Zelandia el lugar mítico se conoce como Hawaiki, que muchos asocian con Savai’i (la isla mayor de Samoa), lugar de partida hace unos dos mil años para la expansión por toda Polinesia; llegando al archipielago Tuamuto (Polinesia Francesa) de donde se iría a Nueva Zelandia (Maories), Hawái y Rapa nui (Pascua).  Los hawaianos llaman a estas tierras ancestrales Kahiki (Tahití), justamente ubicada en la Polinesia francesa.

Hawaiki e Hiva seguramente hacían referencia a la isla de Havai’i, hoy Fakarava en la Polinesia Francesa. En la tradición pascuense los antiguos maori (sabios) habían pronosticado que vendría un tiempo en que se hundiría Moe Hiva (hoy identificada como Isla Rapa Iti —Pequeña Rapa—, en la Polinesia Francesa). Esta predicción se habría empezado a cumplir alrededor de 1200 d.C., cuando el cono volcánico de la isla Rapa Iti se derrumbó de generando la Bahía de Ahurei y el mar inundó gran parte de la isla, obligando a la migración a Rapa Nui.

Entre los mitos asociados a la salida de Rapa Iti, se tiene que el Ariki (Rey) Roroi Tiki Hati decidió enviar a sus tres hijos (Nga Tavake; Te Oohiro; y Hau), en busca de nuevas tierras para poder migrar, pero estos nunca regresaron, las leyendas cuentas que fueron transformados por un espíritu maligno —posiblemente Uoke— en los tres islotes que están frente al volcán (Rano Kau Motu Nui, Motu Iti y Motu Kao).

En las generaciones siguientes se construyeron canoas para escapar de la isla y posteriormente en tiempos de Ariki Hotu Matu’a, sucedió que los Hanau Momoko (orejas cortas), a causa de la inundación, habrían corrido sus límites hacia territorio de los Hanau Eepe (orejas largas); produciéndose enfrentamientos, los cuales terminaron en la derrota de los Hanau Momoko. Fue en esta época que el dios Makemake se le habría aparecido en un sueño al sabio Hau-Maka; para que así el Ariki Hotu Matu’a y su pueblo realizara el viaje hacia la Isla de Pascua. Siete exploradores fueron primero, dos de sus hijos y cinco nietos (hijos de un tercero muerto en guerras) fueron a ver la isla predicha por el sabio; al volver indicaron al rey que la isla no era buena ya que crecían muchas malezas, a lo que Ariki Hotu Matu’a dijo que aquí también habían malezas —refiriendose a las inundaciones— , por lo que partieron todos.

Ariki Hotu Matu’a, fue el primer rey de la isla, junto a su mujer y hermana Ava Rei Pua, que descendieron en la playa Anakena, donde fijaría su real residencia. Posteriormente, con todos los ritos y bendiciones correspondientes, dividió la tierra entre él y su hermana. Además habría asignado la mesetas de Poike a los prisioneros Hanau Momoko (orejas cortas); quienes en la tierra de Hiva habrían sido derrotados y también traídos a la isla. Desde entonces la isla recibió el nombre de ‘Te pito o te henua‘ (Ombligo de la Tierra). Antes de morir, Hotu Matu’a habría dividido la isla entregándole una parte a cada uno de sus hijos para que estos formaran sus propias tribus.

Entre las deidades pascuences tenemos a Uoke, descrito como un dios de la devastación, y quien sería el causante de la actual geografía de la Isla de Pascua. La leyenda dice que la tierra de Rapa Nui antiguamente habría sido muy grande y tan extensa, como la mítica tierra de Hiva. En aquellos tiempos el dios Uoke disponía del poder para hundir y levantar la tierra; acción que realizaba usando una gran y mítica palanca, con la cual hundía y levantaba la superficie de la tierra. Pero sucedió que un día cuando Uoke se divertía venía levantando la tierra de Hiva, cuando llego a Puku-Puhipuhi, (el continente —Sudamerica—) se le quebró la palanca; y con ello no pudo terminar de levantar la superficie de la tierra Polinesia. Quedando gran parte de la Rapa Nui hundida y esta fue la razón de que Rapa Nui sea tan pequeña.

Mitos posteriores habla de como Makemake trajo a la isla a las aves y las protegió luego, dándole un lugar donde los hombres no pudieran alcanzar fácilmente a los pájaros, por lo que decidió dejarlos en los islotes Motu-Nui y Motu-Iti. Así se dio inicio a la fiesta del hombre-pájaro y se explica el porqué los pájaros anidan exclusivamente en los islotes mencionados.

La versión más conocida dice que al principio no había pájaros en la isla. Una bruja llamada Hitu estaba sentada en Hotu Nui cuando vio una calavera humana sobre una roca. Cuando iba a cogerla, una ola la tiró al mar y la bruja, fue tras ella para intentar alcanzarla. Aunque nadó todo lo que pudo, las corrientes marinas y las olas no dejaban que la alcanzase y cuando se dio cuenta, la fuerza del mar la había alejado de la isla. Nadó toda la noche para mantenerse a flote y al día siguiente vio que estaba cerca de los islotes Motu Matiro Hiva (Islas de Sala y Gómez a unos 500 km al este de la isla de Pascua). La calavera le seguía llevando la delantera y cuando toco tierra se transformó en Makemake, que ayudó a Hitu a salir del agua. En la isla vivía el dios Hava quien acogió a los recién llegados en su casa y les dio de comer durante algunos días. La isla estaba llena de pájaros y Makemake pidió a Hava un par de ellos para poblar Rapa Nui.

El dios volvió y soltó a las aves cerca de la península de Poike. Al regresar en época de cría vio con disgusto que los isleños se habían comido todos los huevos, por lo que decidió trasladar las aves a otra parte de la isla aunque con el mismo resultado. Después de varios intentos, uno de los huevos que cayó por una grieta de la zona de Vai a Tare escapó de la depredación de los hombres y se convirtió en el primer manutara (pájaro sagrado) de la isla. Para evitar que siguieran comiéndose los huevos, Makemake decidió restringir la zona de cría a los islotes que se erigen frente a Orongo, donde los manutara se reprodujeron en gran número. Por eso, los hombres tienen que nadar hasta Motu Nui a buscar los huevos de manutara y no hay aves en Rapa Nui.

Makemake en astrología

El dios Makemake habita una pequeña isla en el océano pacifico, lugar que sufrió, como muchas otra islas del Pacifico ante la llegada del hombre, una depredación del ambiente y una destrucción del habita, que la hizo inhabitable para todos. Así como Salacia nos habla de los problemas de contaminación ambiental; Makemake nos recuerda que todos vivimos en una misma tierra, un pequeño grano azul en el firmamento y al igual que ocurrió en la Isla de Pascua, la sobreexplotación de los recursos de la tierra nos puede conducir a un fin similar, una guerra entre todos por los últimos despojos que quedan y el final de la civilización humana, reducida, los que sobrevivan, a la edad de las cavernas. Dos de sus grifos se inspiran en petrogrifos del rostro del dios.

Makemake se muestra comunicativo, con seguridad propia; especialmente por medios verbales. Inteligente, valiente para enfrentar el peligro, todo por la protección de la familia y la seguridad de la cría; vinculado a fecundidad y la fertilidad. Pero puede usar astucia y manipulación verbal, doble discurso o desviación de los hechos. Hace que fluya la información sea verdadera o falsa.

Hay cuatro puntos de importancia primaria en la órbita de un planeta: el perihelio del planeta (la ubicación en la órbita de un planeta cuando está más cerca del Sol), y su afelio (la ubicación en la órbita de un planeta cuando está más alejado del Sol), un nodo ascendente del planeta (también llamado nódo norte, que es donde la órbita de un planeta cruza de sur a norte del plano de la eclíptica de la Tierra), y el nodo descendente de un planeta (también llamado nódulo sur – la ubicación en la órbita de un planeta cuando se cruza de norte a sur del plano de la eclíptica de la Tierra). Estos cuatro puntos forman un planeta “cruz orbital.” El eje de su perihelio, afelio revela más de la naturaleza en general y el papel del planeta, y el eje nodal revela más acerca de cómo un planeta está interactuando con la Tierra. Hay que recordar que la elevada inclinación de Makemake hace que no pase por los signos propios del zodiaco y ello cambia su efectos de influencia.

El perihelio Makemake está al sur de la eclíptica, por lo que su principal influencia es más sutil, (no necesariamente menos potente), trabajando con nuestra psique interna, la estructura de la conciencia y los principios subyacentes articulados por su entorno estelar. Su perihelio se encuentra en los límites cerca de Revati (Zeta Piscis), estrella vinculada a la seguridad, recordemos que Piscis es la constelación que representa a Afrodita/Venus cunado protege y salva a su hijo Eros/Cupido del ataque del monstruo Tifón, transformándose ambos en peces. Revati se vincula a aspectos económicos y la cercanía de Cetus, el monstruo marino nos habla del colectivo. Makemake pasó alrededor de julio 1880 por su perihelio. La década de 1880 marcó el nacimiento de la era científica moderna; se desarrollo la electricidad (la bombilla, el fonógrafo, el teléfono, etc.); una nueva forma de comunicarnos y salir de las tinieblas.

El afelio de Makemake se encuentra a finales del Virgo sideral, en el norte. Aquí Makemake apunta a Kraz, (Beta Corvus) la garra del Cuervo. El Cuervo es inteligencia e ingenio, ofrece mensajes proféticos a través del mundo natural. Prestar atención a los mensajes del Cuervo a menudo evita el peligro potencial o contratiempos innecesarios, pero ese tipo de mensajes también pueden ser presagios, a menudo indican las reuniones o eventos significativos a punto de ocurrir. Cerca de esta posición de Kraz tenemos a Virgo y a Bootes, signos vinculados a la salud, los cultivos y el ganado. Makemake está llegando a su afelio, que ocurrirá alrededor de mayo 2033.

En el nodo norte Makemake hace conjunción con Bellatrix (Gamma Orión), nombre de una guerrera amazona. Bellatrix tiene una excelente capacidad de “planificación estratégica” (en contraste con Betelgeuse, el guerrero masculino, cuya capacidad es más acerca de la respuesta en el momento). Clásicamente, Bellatrix tiene que ver con las normas administrativas, derechos, civiles, políticos y militares.

En el Nodo Sur de Makemake apunta hacia abajo de la pierna derecha de Ofiuco, al aguijón del escorpión; un punto donde está la pira del centauro; lugar donde el Centauro (no Sagitario) lleva con su lanza enterrada al lobo para el sacrificio a ser incinerado. Aquí hablamos de transmutación de la materia, el sacrificio nos habla del proceso de reconocer nuestros errores, de penitencia, expiación, unión mística con la divinidad y el tributo de amor y homenaje.

Así eje perihelio-afelio nos habla del uso de la riqueza de la tierra, explotación del medio para fines comerciales, Makemake nos dice (cuervo) del peligro de la sobre-explotación de los recursos naturales por fines económicos. El eje Nodos Norte-Sur nos sugiere que camino de acción de Makemake consiste en la entrega los pesares del pasado (Nodo sur), para reclamar la sabiduría de las lecciones aprendidas, esto es de nuestros errores y planificar un mejor futuro (Nodo norte).

Quaoar, el planeta del logro colectivo

Quaoar —pronunciado Kwawa— (50000 Quaoar / 2002 LM60) es un planeta enano en el cinturón de Kuiper, con una luna conocida. Fue descubierto el 4 de junio de 2002 a partir de imágenes obtenidas en el Telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar. Su nombre responde al dios creador de los Tongva, nativos de la zona alrededor de Los Angeles, donde se ubica el observatorio, y fue el primer cuerpo nombrado con un dios de la mitología nativa norteamericana, el otro es  Teharonhiawako descubierto en 2001 pero que recibió nombre en 2007.

Su descubrimiento y anuncio vino acompañado de gran entusiasmo dado que su tamaño inicial de unos 1260 km; era la mitad del tamaño de Plutón; en medidas más actuales su tamaño ronda los 890 km (1/3 de Plutón). Antes de la aprobación del nombre oficial se le asigno el número 50000 para conmemorar tamaño descubrimiento; un poco lo que paso con 20000 Varuna en el año 2000. Descubrimientos más grandes posteriores no tuvieron tal honor, siguiendo la enumeración según sus órbitas eran confirmadas.

En 2002, con un diámetro estimado de 1.260 km, lo convirtió en el objeto más grande encontrado en el Sistema Solar desde el descubrimiento de Plutón. Quaoar fue sustituido más tarde por Eris, Sedna, Haumea y Makemake; y el plutino Orco del similar tamaño a Quaoar; pero Quaoar era 2 ½ veces más masivo que su homologo plutino, indicando una composición más de roca que de hielo. Quaoar fue el primer objeto tras Neptuno medido directamente desde el Telescopio Espacial Hubble (HST), lo que provocó problemas de medición, por encontrase en el límite de la resolución del HST y durante el 2004 con las observaciones del HST, se sabía poco sobre las propiedades superficiales de los objetos del cinturón Kuiper, pero ahora se sabe que la superficie de Quaoar es en muchos aspectos similar a los satélites helados de Urano y Neptuno. Desde 2010 su tamaño revisado se estima cerca de los 890 km de diámetro.

El descubrimiento de su luna, en febrero de 2007, tuvo la designación provisional, S/2006 (50000)1; se les pidió a los Tongva la elección del nombre, quienes seleccionaron al dios del cielo, Weywot, primer hijo de Quaoar. Su luna permitió calcular la masa de Quaoar, dando una densidad media al planeta de 3,5 a 4,2 g/cm³; bien distinta a los mundos helados como Plutón, que ronda 1,75 g/cm³ o a Eris que tiene unos 2,30 gr/cm³; indicando una composición más rocosa que de escombros de hielo. Weywot tiene un tamaño de unos 75 km de diámetro; gira alrededor de Quaoar a una distancia de 14500 km del planeta, cada 12,4 días. Sus descubridores creen que se trata de un fragmento del planeta que quedó tras una colisión que hizo que perdiera sus capas exteriores de hielo dejando mayoritariamente las rocas, explicando así su alta densidad. El origen de la luna sigue en discusión, si se trata de elementos que se fusionaron tras el disco de escombros que dejo la colisión que expulsó las capas de hielo la órbita de Weywot sería circular, esta sin embargo es elíptica; creando más dudas que respuestas.

Se supone que Quaoar originalmente estaba cubierto por un manto de hielo que lo hacía unos 300 a 500 kilómetros más grande que de lo que es hoy, chocó con otro cuerpo del cinturón de Kuiper aproximadamente el doble de su tamaño, un objeto más o menos el diámetro de Plutón, posiblemente incluso Plutón, perdiendo así su capa de hielo. El afelio de Plutón supera la órbita de Quaoar, pero las inclinaciones de ambos cuerpos hacen que sus órbitas actuales no se crucen. La órbita de Quaoar no está afectada por Neptuno ya que no se encuentra en resonancia con el mismo, pero recibe la influencia del cercano y gran binario Plutón-Caronte. A partir de 2008, Quaoar se encuentra a sólo 14 UA de Plutón, una relación muy estrecha. La última conjunción astrológica entre ambos ocurrió durante todo el año 1997, pero Plutón estaba en su perihelio a más de 15 UA de Quaoar; la proximidad entre ambos cuerpos ocurrirá por unos años más, ya que Plutón viaja ahora hacia su afelio; pero finalmente se separan hasta encontrase nuevamente en unos 2000 años más, después de unas siete vueltas de Quaoar, otra vez cuando Plutón se encuentre nuevamente en su perihelio.

Quaoar órbita entre 41,7 UA a 45,1 UA; una órbita es casi circular y moderadamente inclinado en aproximadamente 8°, típica de objetos pequeños del cinturón de Kuiper; pero excepcional para cuerpos mayores como Varuna, Haumea y Makemake, todos con órbitas muy inclinadas y más excéntricas. Ello sigue generando dudas sobre su origen; incluso se ha especulado que podría ser un cuerpo del Cinturón de Asteroides, explicando su naturaleza más rocosa, que fue expulsado a su órbita actual por Júpiter; pero si ese fuera en caso la órbita sería mucho más excéntrica parecida a un Centauro o un Damoclito, y no circular y estable como la existente.

Quaoar es la deidad que la creación de los Tongva, una de las muchas tribus de nativos norteamericanos en el estado de California —el estado como mayor cantidad de tribus distintas en toda Norteamérica—. Al igual que en otros mitos de la creación, en un primer momento hubo caos —nada— , entonces llegó Quaoar. Viendo el vacío de la existencia empezó a bailar, girar y girar, mientras cantaba la canción de la Creación. Dios del cielo, Weywot, fue el primero en nacer; Weywot se suma a la danza y surge Chehooit, que se convirtió en la diosa de la Tierra, quien danza ahora con el dúo y nacen dos nuevas deidades, el sol (Tamit) y la luna (Moar). Cuando cada divinidad se une a las canciones y a los bailes, la canción se vuelve más compleja y el baile más complicado. Nacen luego Pamit, la diosa del mar; Manit, el señor de los sueños y visiones; Manisar, el que trae la comida y las cosechas; Tukupar Itar, el coyote del Cielo (que es también el mayor héroe en los cuentos de los nativos norteamericanos en toda Norteamérica); Tolmalok, la diosa de Shishonga (el mundo de las profundidades); todos se unen a las canciones, a los bailes y a la creación. Y finalmente crean los siete grandes gigantes que sostienen los mundos. Los Gigantes a la vez son ayudados por cuatro animales que surgen ahora: el Águila, el Pato, el Oso y la Rana; adentrándose en el mundo la Rana saca la tierra del mar oscuro y los cuatro animales bailan sin parar. Cuando toda la existencia fue creada y el mundo tenía colinas, montañas, árboles, ríos, animales y plantas, finalmente llegaron las personas; Tobohar (el primer hombre) y Pahavit (la primera mujer) que también formaron parte de la canción de esta gran creación y la danza. Tras ello Quaoar se desvaneció en la oscuridad, tal vez para regresar a donde quiera que vino originalmente.

Para los astrólogos en 2002 los planetas transpersonales: Urano, Neptuno y Plutón tenían ahora un planeta hermano más en las grandes profundidades que sólo podemos empezar a imaginar. Quaoar cambiaría la manera en que pensamos acerca de nosotros mismos, nuestra evolución espiritual, y nuestro lugar en el Universo. Astrólogos occidentales tomaron buena nota de Quaoar para incluirlo en la astrología occidental; siendo para ellos el único sistema astrológico en el mundo que acepta nuevos cuerpos planetarios y se reformula en sí para tener en cuenta los significados y la visión de cada nuevo planeta que llega; así había ocurrido con Urano, Neptuno y Plutón; poco imaginaban los astrólogos de principios de siglo que esta primera década traería a la luz a una veintena de medianos cuerpos, por no hablar de más de quinientos rocas y hielos dispersos de corto tamaño.

Quaoar no es el único planeta con nombre de dios creador, otro es Makemake, el mayor de los cubewanos y tercero en tamaño después de Plutón y Eris; Altjira, Teharonhiawako y el propio Caos se suman a este grupo de cuerpos que dieron inicio a la creación y forma al mundo. Así Quaoar pasa a formar parte de una nueva generación de mundos cuya influencia es la creación de nuevas formas de ver el universo, y una nueva compresión del mundo que nos rodea. Y en esta era de informática y telecomunicaciones Quaoar parece tener la capacidad de crear estructuras que permitan crecer la red de encuentros entre todos para hacer algo en común. Quaoar viene precedido por la creación de Wikipedia (2001), donde un colectivo disperso y sin relación se une en una meta común, o el sistema operativo Window XP (2001) que se diseño con una nueva forma usar el intenet; y aunque el origen de las redes sociales se remonta, al menos a 1995, cuando Randy Conrads crea el sitio web classmates.com; es en 2002 cuando comienzan a aparecer sitios web promocionando las redes de círculos de amigos en línea; cuando el término se empleaba para describir las relaciones en las comunidades virtuales, y se hizo popular en 2003 con la llegada de sitios tales como MySpace o Xing. Hoy hay más de 200 sitios de redes sociales. La popularidad de estos sitios creció rápidamente y grandes compañías han entrado en el espacio de las redes sociales en Internet.

Otro invisible es el sistema operativo Linux-GNU; Linux se desarrollo en 1993, justo el año que Quaoar pasa de Escorpio a Sagitario, el signo de las aspiraciones y la generosidad, y aunque el proyecto GNU viene de principio de los ochenta, la unión de ambos programas permitió que su crecimiento y desarrollo sea producto de otra red social de personas que trabajan como hormigas y sin cobrar para desarrollar el principal sistema operativo que existe en el mercado que es gratis. La posibilidad de acceso al código fuente (lo que permite personalizar el funcionamiento, auditar la seguridad y privacidad de los datos tratados), a la independencia de proveedor y la rapidez con que incorpora los nuevos adelantos tecnológicos lo hacer el más estable de los sistemas operativos, y por ello que si bien en mercado domestico lo domina Window; el 90% de las supercomputadoras y el 80% de los servidores que sirven para internet usan Linux-GNU.

Los símbolos de Quaoar son el rayo que cae en la tierra, y la letra “Q” donde la cola de la letra es dibujada como una canoa;  inicialmente la propuesta del diseñador Denis M Moskowitz fue circular, luego la modifico a una forma más angular, más propia de los dibujos de los nativos.