Las Sirenas

Las Sirenas son un grupo particular de ninfas, inicialmente con cuerpo de ave y rostro humano, terminaron con el paso de los siglos en ser hermosas mujeres con la parte inferior de pez (asemejándose a las nereidas).

En Inglaterra se las conoce como Mermaids y en Escandinavia como Merminnes; estas sirenas nórdicas, en vez de una cola poseen dos. Por lo general, las sirenas atraen con sus bellos cantos hipnóticos a marinos en sus barcos, hasta que las naves chocan contra las rocas; luego las sirenas arrastran bajo las aguas a los marinos y pasajeros para devorarlos. Famosas son las sirenas del cuento de Peter Pan, que tratan de ahogar a la joven Wendy, (solo por jugar, según ellas).

El origen de las sirenas es muy variado, muchos hablan de que se trata de un castigo o una maldición. Famosa es la diosa siria Derceto, que se arrojó a las aguas, después de matar a uno de sus sacerdotes y abandonar a la hija de ambos en el desierto; Derceto recibió la cola de pez como símbolo de su pecado, y su hija, criada por las palomas, se convirtió en Semíramis, reina de Babilonia. Igual ocurre en Bretaña, donde Ahez, hija del rey Grallon, entregó la ciudad de Ys al mar y al diablo. Fue castigada al ser arrojada al mar, donde habría engendrado luego a todas las sirenas de los mares septentrionales.

Las sirenas más famosas son Leusiconia, Lidia y Parténome. Hijas del dios Aqueloo, un río personificado con figura de hombre con cola de pez y por madre una musa –aunque los mitos no se ponen de acuerdo en cual musa fue su madre–. Los Argonautas sobrevivieron a su influjo porque Orfeo, que les acompañaba, cantó tan maravillosamente que anuló completamente su seductora voz. Odiseo (Ulises) las venció cuando en su regreso a Itaca, al pasar cerca de roca de las sirenas, puso cera en los oídos de los marinos y se ató al mástil del barco para escuchar sus increíbles cantos. Al ser vencidas, las sirenas tuvieron que inmolarse. Una de ellas, Parténope, una vez muerta fue arrastrada por las olas hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar se transformó en la próspera ciudad de Nápoles.

Hay tres sirenas famosas en el norte europeo; la primera, Loreley, habita en una roca en el poderoso río Rin y con sus cantos atrae a los marineros y los ahoga en aguas del poderoso río. Las otras dos sirenas eran hermanas y un día salieron del profundo mar Báltico. La primera, muy niña todavía, se quedó en Dinamarca; la sirenita, como se le conoce, aún se le puede ver sentada frente a las costas de Copenhague; lugar donde enamoró al joven Hans para que contara una historia de amor. La segunda hermana siguió por la costa y fue capturada por un mercader que quería hacer fortuna exhibiéndola; un humilde pescador llamado Wars escuchó sus gritos de ayuda y la rescató, en agradecimiento la joven sirena llamada Zawa prometió que siempre protegería a los suyos y a su pueblo; la ciudad lleva hoy el nombre de ambos Warszawa (Varsovia) y tiene como escudo a la joven sirena armada que juró protegerlos.

 

Las Nereidas

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Las Nereidas son hijas de Doris (una oceanide), y del dios Nereo (uno de los hijos del dios Ponto) Los mitos señalan que son cincuenta en número, y que representan las distintas formas que tienen las olas marinas que golpean las costas del Mediterráneo. La apariencia de las nereidas varia según los mitos; en algunos son bellas mujeres similares a las ninfas (oceníades), en otras tiene la apariencia de las de sirenas modernas; esto es torso de hermosas mujeres y cola de pez; seguramente la nereidas son las que originaron la imagen que tenemos actualmente de las sirenas. La más bella de las nereidas fue Anfitrite, esposa de Poseidón (Neptuno), y cuyos vástagos serían los tritones.

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Las Ninfas

Las Ninfas son elementales de las aguas. Seres femeninos que tienen la apariencia de hermosas mujeres; griegas en origen, son hijas del titan Océano, del que se dice que tuvo más de tres mil. Las ninfas se ocupan de vigilar las fuentes y los lagos, los ríos y los esteros; aquí se las conocen como Náyades; y cuando cuidan las costas, playas, islas, islotes y arrecifes del océano se les llama Oceanides.

Las ninfas y sus primas las nereidas habitan en la Europa del Mediterráneo; más al norte, en los ríos de Germanía, se las conoce como Nixies y aquellos hombres que las acercan para contemplar su belleza terminan locos al ser envueltos por sus canciones, igual como hacen las sirenas. En las profundas las aguas de las regiones del norte de Europa reinan las Ondinas y en Rusia se las conoce como Rusalkas. Estas dos últimas suelen estar asociadas a muchachas ahogadas en los ríos; es por ello que en las regiones del norte se parecen cadáveres desnudos de hermosas mujeres ahogadas, mientras que al sur son hermosas mujeres que atraen a los hombres con sus cantos. En la India se les conoce como Apsaras.

Faunos, Satiros y Silenos

Contraparte masculina de las ninfas son los Sátiros (griegos) o Faunos (romanos), seres con torsos humanos y patas de cabras; vigilantes de los bosques, siendo sus representantes griegos más destacados: Pan, (un hijo de Mercurio) y cuya apariencia inspira pánico (de aquí el origen de la palabra) y Sileno, anciano borracho encargado de cuidar al niño Baco (por lo general se suele llamar silenos a los sátiros o faunos viejos, y en algunos mitos le ponen piernas de caballo y no de cabra).

En España son conocidos como Busgosos; en Escocia tenemos al solitario Urisk, que aunque busca compañía nadie se le acerca por su aspecto; también tenemos como fauno famoso al travieso y pequeño Puck, heraldo del rey de los genios Oberon. Otro grupo en las leyendas celtas habla de los hombres con patas de ciervo y cornamenta del mismo animal, los Cerninos, restos seguramente del antiguo dios celta Cernunnos (el astado, por las astas, los cuernos si prefiere); también en el norte de Europa existen los Korreds, a una raza de sátiros pequeños, pero sin los cuernos de cabra.

En Irlanda existe una especie de fauno con el rostro de cabra, denominado Phooka, aunque a diferencia de Pan, no se ocupa de las ovejas y cabras, sino de conejos, liebres, ardillas y similares. El phooka suele transformase en diversos animales, preferentemente en caballos para poder recorrer la tierra a gran velocidad. También, por jugar, suele asustar a los caballos; haciendo que los jinetes que los montan sean llevados en largas y terroríficas cabalgadas por campos y bosques.