Los Duendes

Los Duendes es un término con un contenido tan amplio que parece imposible definir claramente a qué seres se refiere. La palabra adquiere en el mundo hispano una polisemia similar al término inglés “fairie” (hadas). Quizá el único carácter común a todos ellos es el pertenecer al género masculino, por contraposición a las hadas y ninfas que son femeninas. Son personajes traviesos, buenos y malos, que intervienen en la vida de los humanos con sus pesadas bromas; entre ellas tenemos: hacer desaparecer cosas o cambiarlas de sitio, los ruidos extraños, el fuego que se apaga o se enciende, risas estentóreas, apedrear muebles.

Normalmente, los duendes en el mundo hispano se caracterizan por su afición a convivir con los humanos; eligen vivir en rincones escondidos de las casas, normalmente las bodegas, las cuadras o el desván. No coinciden las descripciones de los duendes y acerca de un tamaño concreto, pero sí están de acuerdo los estudiosos que no son muy altos, variando su tamaño desde insectos, a ratones y siendo su mayor tamaño el de un niño pequeño. Su apariencia va de hombrecitos similares a ratones (incluida cola) humanizados que visten trajes de monjes y frailes, hasta la apariencia de pequeños diablos, con colas y cuernos, es por ello que también son llamados Diablillos Familiares o Espíritus Familiares. Los duendes son conocedores de tesoros ocultos y de encantamientos mágicos de ahí que sirvan a grandes magos y brujos.

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