Los Dragones (1)

Los Dragones son quizás los seres mágicos más impresionantes de los cuentos de hadas; suelen ser seres longevos, grandes y muy inteligentes; con cuerpo de reptil, con cuatro patas y con alas similares a murciélagos. Señala Paula Ruggeri[1], que:

“Cuando los dragones dominaban la tierra no era conveniente ser doncella, manjar delicioso para el dragón, tampoco abundan los candidatos a héroes, porqué era obligatorio el combate con dragones, y no era saludables adentrarse en cavernas, porque se corría el riesgo de interrumpir la siesta de nuestro protagonista. Pero, sin ser doncella, ni héroe, ni aventurarse en grutas oscuras, este reptil monstruoso era un peligro público de todas formas y solía arrasar con poblados y sembradíos. Matar a un dragón era una gran hazaña, y la fama de Perseo, Sígfrido, Hércules o San Jorge se debe a haberla realizado.

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De tamaño gigantesco y peligrosidad proporcional, el dragón suele caracterizarse por grandes alas semejantes a las de los murciélagos, dientes peligrosos y más peligroso aliento, su boca escupe llamaradas cuando lo atacan o sólo por costumbre y da grandes golpes con la cola, de derribar a un caballero o hundir un barco. Ésa son las imagenes del dragón más populares en Occidente. […]

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El dragón forma parte del Apocalipsis de San Juán, en el que representa al diablo. Comparte con muchos con sus parientes pequeñas, las serpientes, en cuanto a la representación de la maldad, pero además el dragón posee una fuerza descomunal y una brutalidad que excede a la astucia de la serpiente. Era el enemigo del dios Seth en el antiguo Egipto, y fue prueba máxima para San Jorge y Santa Marta. Y, sin olvidarnos de su combate con Sígfrido por el oro de los nibelungos, podemos concluir que no había mayor reto o contrincante más valorado que un dragón.

En la tradición artúrica tiene un valor especial, la constelación del dragón fulgurando en el cielo anunció al rey Pendragón al nacimiento de Arturo y Morgana, y con el combate entre el Dragón Rojo y Dragón Blanco se inicia la trayectoria de Merlin, el mago.

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En antiguos mitos, el dragón representaba las fuerzas del caos que había que vencer en el comienzo de los tiempos, primer paso de creación. Así lo cuenta una epopeya de la antigua Mesopotania: la diosa Tiamat adoptó la forma de un dragón para comandar las fuerzas de la oscuridad y destrucción. El dios Marduk hubo de luchar contra ella y vencerla para que el mundo pudiera ser creado. Esta historia data de dos mil años antes de la era cristiana. Las antiguas tablillas sumerias también cuenta la historia del héroe Nimurta, quien combate con un dragón, el terrible Asag, habitante del mundo inferior, equivalente sumerio del infierno. El dragón es el demonio de la peste y destrucción, por lo que un dios convence al valiente Nimurta de enfrentarse a él. Cuesta mucho a Nimurta vencer al dragón cuyo vuelo lo hace casi invencible, pero finalmente lo derrota. […]

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El combate con el dragón también forma parte de la mitología Hitita. Pero no es un mortal, sino un dios, el dios de las tormentas de los cielos, el que enfrenta al peligroso dragón Iluyanka […] Se cuenta de una derrota sufrida por el dios y de la astucia con que finalmente el dragón es a su vez derrotado. Invitado a una supuesta boda, Iluyanka simplemente se emborracha hasta no poder consigo, entonces el dios de las tormentas, a quien no podemos llamar un valiente, mata a un dragón ebrio y atado.

La antigua historia de Baal, canamita y fenicia, tomada por la tradición hebrea, que en parte la continuó y en gran medida la denigró y combatió, incluye también un dragón. Ese dragón era uno de los más temibles enemigos de Baal, y guardaba en las montañas oro que Baal codiciaba. La figura del dragón que guarda el oro después sería tan común como el dragón con el que todo héroe debía comenzar su currículum.”

Se suelen hablar de muchas razas de dragones; el Dr. Karl Shuker[2] en su obra señala que existen cinco grupos: los dragones serpientes, que incluyen a las grandes serpientes marinas, los semidragones, entre los que tenemos al Wyvern ingles, los dragones propiamente, los dragones del cielo que incluyen al dragón chino y a Quezalcoalt y finalmente los neo–dragones entre los que tenemos a la hidra de múltiples cabezas y al basilisco.

Por su parte en la de Joel Levi[3], señala también cinco grandes familias, los cuales se dividen según criterios geográficos, son: europeo, norasiatico, arábico– africano, indio y oriental. Por su parte Michael Page y Robert Ingpen[4] los clasifican en: dragón europeo (de Alemania y norte europeo), el dragón occidental (de Francia e Iberia), el dragón británico; el dragón mediterráneo (de Grecia, Rusia, Cercano Oriente y norte de África) y finalmente el dragón oriental (carente de alas).

Incluso la famosa J. K. Rowling[5], autora de Harry Potter (1,2,3) se atreve clasificar los dragones en su obra “Animales Fantáticos y dónde encontrarlos”, donde usa el seudonimo de Newt Scamander, en ella señala el bola de fuego chino (corresponde con dragón oriental, llamado también por ella como dragón león); el colacuerno hungaro (el más peligroso, sería el equivalente al dragón mediterráneo y que enfrentó Harry Potter en el Caliz de Fuego), el gales verde común (un dragón británico), el hebrido negro (otro dragón ingles), el hocicorto sueco (seria el dragón europeo), El ironbelly ucraniano (otro dragón mediterráneo), el lonchorn rumano (entra dentro de los dragones mediterráneos), el opaleyete de las antipoda (ubicado en Nueva Zelanda, donde nunca ha habido dragones, ya que estos sólo existieron en los mitos del norte de África, Europa y Asia), el ridgeback noruego (un fue criado por el semigigante Hadrig en el primer libro, la piedra filosofal; se trata de otro dragón europeo) y finalmente el vipertooth peruano (donde tampoco han existido dragones). Esta clasificación de la señora Rowling es producto más de su imaginación literaria que de una real clasificación

Si se trata de ser estrictos en la clasificación, se tiene que usar una combinación de los tres primeros autores, junto con la propuesta de la obra del Dr. Enest Drake[6] en su obra “El Gran Libro de los Dragones”.

Referencias:

[1] Paula Ruggeri. “EL GRAN COMPENDIO DE LAS CRIATURAS FANTÁTICA” Circulo Latino S. L. Editorial. (2005) p. 98 a 109. Barcelona,España.
[2] Dr. Karl Shuker “DRAGONES UNA HISTORIA ILUSTRADA” Marshall Editión. 1995. China.
[3] Joel Levi “GRAN ENCICLOPEDIA DE LOS SERES MÁGICOS” R.B.A. Libros S.A. 2000. Barcelona, España.
[4] Michael Page y Robert Ingpen “ENCICLOPEDIA DE LAS COSAS QUE NUNCA EXISTIERON” Gráficas Muriel S.A. 1985. Madrid, España.
[5] Newt Scamander (R. K. Rowling. ) “ANIMALES FANTASTICOS Y DÓNDE ENCONTRARLOS” Ediciones Salamandra. 2001. Barcelona España.
[6] Dr. Ernest Drake. “DRAGONES, EL GRAN LIBRO DE LOS DRAGONES” Grupo Editorial Random House Mondadori S. L. 2004. Barcelona España.

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