El Mago y/o Brujo

El Mago representa a un personaje igual de complejo, si es bueno se conoce como mago, en caso contrario, se le suele denominar brujo; su origen se encuentra en los hechiceros o médicos brujos que buscaron conocer los secretos de este mundo y los del más allá y servir de enlace entre ambos mundos, encontrando ayuda para sus logros en los seres elementales.

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Otros explican sus poderes sobrenaturales como heredados de un padre o una madre (algún dios o diosa, hada o genio) que se enamoró de algún mortal. Existen muchos magos famosos en los cuentos, destacan en primer lugar Gandalf del “Señor de los Anillos” de J. R. R. Tolkien, el mago Ged-Gavilan que aparece en las “Cronicas de Terramar” de Ursula L. Le Guin; Harry Potter de J. K. Rowling es el más nuevo de este grupo de famosos, pero ninguno ha logrado superar en definitiva al poderoso Merlín de la corte del rey Arturo.

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Las Brujas

Las brujas son muchas veces acusadas de perseguir a héroe o la heroína; sin embargo son seres mucho más complejos que eso. Su papel en el cuento de hadas puede variar, suelen vivir solas o en tríos, otra vez en recuerdo de las tres hiladoras que tejen y destejen el hado de los hombres y dioses.

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Un primer papel, similar al de las hadas, es que predicen el destino del héroe; ejemplo de este grupo tenemos a las tres brujas que se le aparece a Macbeth y le predicen su ascenso y caída, en la tragedia del mismo nombre de W. Shakespeare o cuando las Erinias (viejas canivales que compartían un único ojo y un único diente) le explican a Perseo como vencer a Medusa, para que les devuelva su ojo, o el Hada mala de la bella durmiente que le decreta la muerte a la recién nacida.

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Un segundo grupo son aquellas mujeres que por edad ya no son actas para tener hijos, por ello se pueden dedicar a mezclar pociones y ser parteras; tienen también una posición variable en la historia, pueden hacer el papel de alcahuetas en el cuento, pero tratan en todo caso de salvarse ellas primero; destaca en este ejemplo “Celestina” del español Fernando Rojas; pero en este grupo podemos encontrar también a la bruja de Blancanieves con sus venenos y pociones de transformación. Este grupo explica la iconografía tradicional de las brujas, como viejas mujeres ancianas y repulsivas.

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La tercera bruja, y quizás la más peligrosa si es un enemigo, es la hechicera; aquella que no se limita a pociones sino que tiene poderes sobrenaturales con los que puede controlar los elementos, la Circe de Ulises es el ejemplo de este tipo; son restos de lo que alguna vez fue una diosa del invierno de algún panteón hoy desaparecido. A estas brujas se les asocia la capacidad de volar sobre escobas.

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Dentro de la literatura rusa se destaca la gran “Baba-Yagá“, que es quizás la bruja más famosa de todas, y que a diferencia de sus compañeras volaba por los cielos en un caldero y su cucharón, como si se tratara de un bote de remos y vivía en una casa que tenía patas de gallo y que nunca mostraba la entrada a los que se cruzaban en su camino, En Escocia, destaca la tuerta y caníbal “Annis la negra” y se la distingue de otras ancianas por su piel azul y su único ojo penetrante.

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