La fruta prohibida (2) Las manzanas de las Hesperides.

El árbol de la vida eterna, cuyos frutos eran las manzanas doradas, era custodiado por las Hesperides, (hijas de Hespera, diosa del atardecer) y defendido de intrusos por el dragón Ladon, con sus múltiples cabezas, Heracles (Hercules) en su undécimo trabajo tenía que buscarlas y traerlas al rey Euristeo. De esas manzanas se fabricaba la ambrosía, el néctar de la eterna juventud que confería a los dioses griegos la inmortalidad. Dada la imposibilidad de vencer al dragón, aún con su fuerza sobrehumana, Heracles comprende que no puede contra la bestia y pide ayuda a Titán Atlas, padre de las Hesperides. Atlas acepta pedirle a sus hijas que le entreguen algunas manzanas, pero tiene que abandonar su puesto de sostener el cielo. Heracles acepta reemplazarlo, mientras Atlas va en busca de las manzanas. Cuando Atlas regresa no quiere volver a cargar sobre sus hombros el peso de los cielos (castigo impuesto por Zeus), pero Heracles logra engañarlo y robarle entonces el saco con las manzanas.

Los comentarios están cerrados.