La fruta prohibida (4) Trampa por amor

Un segundo mito está en la historia de las manzanas doradas involucra a Atalanta, única mujer que acompañó a Jason y los argonautas en la búsqueda del vellocino de oro. Esta joven, criada en los bosques y educada por la propia Artemisa (diosa de la caza) juró que nunca se casaría a menos que hubiera un varón que la venciera en las carreras. Muchos príncipes de muchas tierras los intentaron, sólo Hipómenes lo logró. Mientras corrían, cada vez que la joven lo adelantaba soltaba en el suelo, al frente de Atalanta, una manzana dorada (se las había prestado Heracles o la propia diosa del Amor, Afrodita), y que la joven se detenía a recoger, dándole así a Hipómenes la ventaja para vencer y ganar la carrera.

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