Los magos y brujos (diferencias).

Al igual que con las brujas, el origen de los magos puede variar. La palabra mago procede de cercano oriente donde sacerdotes zoroástricos, de la Persia de Darío y Jerjes y conocidos como magi, (magus en plural), estudiaban las estrellas buscando en los cielos señales para predecir los hechos futuros en la tierra (astrología). En este sentido aún en la época romana, tres de estos sabios vieron en las estrellas el nacimiento del rey del mundo y vinieron a saludarle. Vistos así los magos (wizards en ingles) son simples hombres mortales que buscan el conocimiento a través del estudio de la naturaleza para comprender el mundo y el más allá.

Los brujos (warlocks en ingles) (y las brujas por analogía) se diferencian de los magos en que son seres humanos que han nacido con un don, una capacidad que les permite usar la magia, así como algunos hombres (y mujeres) nacen con el don de las matemáticas, la música, el baile, la cocina, los deportes, etc. Ellos no necesitan aprender, lo tiene y nada más, pero eso no implica que no puedan estudiar para convertirse en magos, en contraposición por mucho que estudie un hombre normal no necesariamente se convierte en mago. El origen de estos “dones” en brujas y brujos ha llevado a suponer nacimientos fantásticos, productos de uniones carnales entre seres sobrenaturales y mortales (dioses, demonios, genios, hadas, …) que transfieren en sus genes ese poder divino y mágico. El famoso Harry Potter es en realidad un brujo (nació con un poder) y estudia para ser un mago.

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