Tipos de brujas (2) La alcahueta.

Propia de pueblos rurales, hace el papel de la curandera del pueblo. A su puerta llegan los enamorados buscando pócimas de amor para retener al amado que se le va. Pero llegan más por veneno, para castigar a aquel marido infiel o a la rival de turno. Muchas de esas mujeres, recluidas en sus casas, en chozas alejadas del pueblo cerca del bosque, vieron su vida en peligro al ser acusadas de echar de mal de ojo, de volver el vino en vinagre, agriar la leche de la vacas. Eran mujeres solas, preocupadas sólo de sus propios asuntos, pero donde timadores y estafadores las acusaban a la Inquisición, por ese entonces era una forma recurrida por muchos para apropiarse de las tierras y bienes de esas viejas de pueblo. En este grupo entra la famosa Celestina (1499), de Fernando Rojas, una vieja meretriz que presta su casa a prostitutas y se gana la vida vendiendo a las puertas hierbas, ovillos y adornos para las chicas, y concertado citas a los enamorados.

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