Der Erlkönig, rey de los Elfos.

 

Erlkönig traducido literalmente del alemán sería “rey Alder” o en inglés “rey elfo” (que en alemán correcto sería Elfenkönig). Algunos suponen un error de transcripción de la fuente original danesa ellerkonge o elverkonge que sí significa rey elfo. El Erlkönig es el equivalente masculino alemán de la banshee irlandesa. Presagio de muerte se aparece a la persona que va a morir. La expresión de su rostro doloroso o tranquilo indica la forma de la muerte por llegar. Algunos señalan que intentar estar cerca del rey de los elfos, significa simplemente que deben morir.

La principal imagen de esta leyenda aparece en un poema de Johann Wolfgang von Goethe, el mismo autor de la más celebre versión de Fausto. Narra la imagen de un niño que ve llegar al rey de los elfos.

Original Alemán

Traducción Español

Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?

Es ist der Vater mit seinem Kind;

Er hat den Knaben wohl in dem Arm,

Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.

 

¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?

Es un padre con su hijo.

Tiene al pequeño un su brazo

Lo lleva seguro en su tibio regazo.

“Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?”

“Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?

Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?”

“Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif.”

 

Hijo mío ¿Por qué escondes tu rostro asustado?

¿No ves padre al Rey de los Elfos ?

¿El Rey de los Elfos con corona y manto?

Hijo mío es el rastro de la neblina.

“Du liebes Kind, komm, geh mit mir!

Gar schöne Spiele spiel’ ich mit dir;

Manch’ bunte Blumen sind an dem Strand,

Meine Mutter hat manch gülden Gewand.”

 

¡Dulce niño ven conmigo!

Jugare maravillosos juegos contigo;

muchas encantadoras flores están en la orilla,

mi madre tiene muchas prendas doradas.

“Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,

Was Erlenkönig mir leise verspricht?”

“Sei ruhig, bleib ruhig, mein Kind;

In dürren Blättern säuselt der Wind.”

 

Padre mío, padre mío ¿no escuchas

Lo que el Rey de los Elfos me promete?

Calma, mantén la calma hijo mío;

el viento mueve las hojas secas.

“Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?

Meine Töchter sollen dich warten schön;

Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn,

Und wiegen und tanzen und singen dich ein.”

 

¿No vienes conmigo buen niño?

Mis hijas te atenderán bien;

mis hijas hacen su danza nocturna,

y ellas te arrullaran y bailaran para que duermas.

“Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort

Erlkönigs Töchter am düstern Ort?”

“Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:

Es scheinen die alten Weiden so grau.”

 

Padre mío, padre mío ¿no ves acaso ahí,

a las hijas del Rey de los Elfos en ese lugar oscuro?

Hijo mío, hijo mío, claro que lo veo:

son los árboles de sauce grises.

“Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;

Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt.”

“Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!

Erlkönig hat mir ein Leids getan!”

 

Te amo; me encanta tu hermosa figura;

y si no haces caso usare la fuerza.

¡Padre mío, padre mío, ahora me toca!

¡El Rey de los Elfos me ha herido!

Dem Vater grauset’s, er reitet geschwind,

Er hält in Armen das ächzende Kind,

Erreicht den Hof mit Müh’ und Not;

In seinen Armen das Kind war tot.

El padre tiembla y cabalga más aprisa,

lleva al niño que gime en sus brazos,

llega al patio con dificultad y urgencia;

en sus brazos el niño estaba muerto.

 

Poema extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Der_Erlk%C3%B6nig

 

Cuentos de alcoba, erotismo, lujuria y desenfreno (1) Introducción.

Los cuentos eróticos, picantes o calientes, son aquellos que nos hablan de los sentimientos más íntimos, de las relaciones humanas más intensas. Hoy toda revista para publico adulto incluye al menos un cuento que nos pones verde de vergüenza de que sepan que los leemos; pero en privado, rojos de rubor nos ponemos al leer sus líneas, al imaginar sus escenas, al pensar en sus imágenes, al soñar que somos nosotros los protagonistas de aquellas palabras impresas.
Pese a este resquemor de leer historias de este tipo en publico, sus orígenes están en antiguas cohortes orientales, en medio de esposas, amantes y concubinas, o en la compañía de geishas y prostitutas; donde reyes, emperadores, sultanes, califas, maharajás y shogunes se deleitaban escuchando estas historias, mientras retozaban con sus amantes. Igual en medio de bacanales y orgías, también en occidente, griegos y romanos escuchaban esos cuentos de las mujeres de la vida. Surgirán de la petición de esos reyes orientales las primeras obras que describen el mundo intimo de la pareja, serían los primeros manuales del sexo

Cuentos de alcoba, erotismo, lujuria y desenfreno (2) Los manuales del sexo.

A la China de la dinastía Han (siglos II AC y y AC) se remontan los primeros manuales del sexo. Hoy no quedan sino vestigios de aquellos primeras obras que adoptaban la forma de diálogos entre los personajes que narraban los cuentos. El siglo I d.C. vería la luz el más conocido mundialmente de estos manuales, el Kamasutra, nacido de la mente de Vatsyayana, un sabio y anciano asceta de la india. Es un manual dedicado al sexo en todas sus formas y expresiones, destinado a dar consejos prácticos a los amantes para mantener la pasión y el fuego en las noches de encuentros. La India de ese entonces era un mundo donde el sexo y sus placeres eran sagrados.

Al mismo tiempo, al otro lado del mundo, dos versiones diferentes surgen y describen la Roma es primer siglo; por un lado tenemos El Satiricón atribuida al poeta Petronio, considerada como la primera novela picaresca, dará la estructura de las novelas posteriores. La historia narra las aventuras de Encolpio y Gitón, su joven amante, que le es constantemente infiel. La obra incluye algunos cuentos que tratan distintos tópicos. En Grecia, San Juan, traía al mundo la segunda obra importante por sus consecuencias, el último de los libros de la Biblia, “Las Revelaciones”, lleno de plagas, desgracias y destrucción, cerraban un capitulo de libertad sexual, era el fin los cultos paganos de fertilidad. Hoy las palabras “Babilonia La Grande [oriente], madre de todas las fornicaciones y las abominaciones de la tierra” [San Juan Apocalipsis 17:05] resuenan como trompetas que marcan el final de los actos de desenfreno, sobre todo del femenino. Tras su publicación, ménades y bacantes desaparecerían para siempre de la historia conocida.

Aunque en el medievo el cristianismo y luego el islamismo cerraron mucha de libertad sexual, no acabaron con el sexo, pero este sólo era ahora sinónimo de reproducción. La idea sobre las relaciones cambió en esos siglos de religiones adoradoras de un único Dios. Diez siglos más tarde, en la India surgiría un segundo manual, el Ananga Ranga, de Kalyana Malla. Fue escrito para ayudar a los matrimonios en el hastío de una vida monógama, lleno de leyes y normas, es la base de todos los manuales que siguieron, muestra a una India ya bajo el dominio del pensamiento musulmán. El último manual digno de mención, es El Jardín Perfumado, del Jeque Nefzawi, escrito en Túnez, dos siglos después del anterior, nos muestra la versión árabe sobre el amor conyugal, en medio de relatos el autor describe con parábolas, poesía y algo de humor lo que los hombres desean de las mujeres y viceversa.

 

Cuentos de alcoba, erotismo, lujuria y desenfreno (3) Recopilaciones de cuentos licenciosos en el medievo.

Los manuales del sexo, aún hoy en día son considerados parte de la literatura erótica, pero lejos están ellos de ser cuentos eróticos. Herederos en forma y estructura de los manuales del sexo, mucho de los cuentos eróticos buscan ilustrar y dar consejos a los escuchas y lectores. A fines de la edad media surgen en el oriente musulmán los cuentos de Las mil y una noches, atribuidas a Abu abd—Allah Muhammed El—Gahshigar, quien vivió en el siglo IX. La obra muestra en su narrativa la estructura común de muchos de los libros de este periodo histórico. Los cuentos inician con el relato de dos reyes hermanos, que descubren la infidelidad de sus esposas y la mujeres de otros hombres (genio incluido). Para no ser sometido a la infidelidad de las mujeres, el sultán Schahriar decide acostarse con una virgen todas las noches, y mandarla a asesinar al amanecer, para evitar su futura infidelidad. Eso ocurre hasta que toca el turno a la hija del Visir, Scherezade, quien para salvarse del terrible destino, cuenta todas las noches una historia al sultán, que deja inconclusa para que el marido tenga que perdonarle la vida por una noche más, hasta llegar a las mil y una noches, cerrando el ciclo de cuentos al aprender el sultán de su joven esposa que no todas las mujeres son infieles y perdonarle definitivamente la vida.

El siglo XIV, conocido como el siglo de la peste negra en Europa, dejó tres obras importantes, todos con una estructura similar a las mil y una noche. La primera y más famosa es la italiana el Decamerón de Giovanni Boccaccio, en ella diez personas, huyendo de la peste en Florencia se refugian en el campo y cada una, durante diez días, narran un cuento, que hablan de la inteligencia, la fortuna y el amor. Igual estructura tienen los cuentos de Canterbury del inglés Geoffrey Chaucer, 120 cuentos son narrados por los peregrinos que van o regresan de la Catedral de Canterbury. En España Juan Ruiz escribe el libro de buen amor, en la obra el autor se involucra en las historias que narra y describe, a veces como actor y otras como espectador, de los hechos de su vida amorosa.

Cuentos de alcoba, erotismo, lujuria y desenfreno (4) Sadismo y otras perversiones.

Las recopilaciones de cuentos estructurados en un hilo conductor serán la base para el nacimiento posterior de la novela moderna, los siglos XV y XVI verán nacer a este nuevo genero literario, incluso Quijote de Miguel de Cervantes refleja la influencia de estas recopilaciones de cuentos, al intercalar dentro de la gran obra cuentos cortos para justificar las acciones de los personajes. A fines del siglo XVIII, Donatien Alphonse François de Sade, dará un nuevo paso en la literatura erótica, abandonando todo resquemor relatará sin tapujos actos que escapan a lo que los manuales y los cuentos cortesanos contaron hasta la fecha. Introducirá el dolor, la humillación y el sufrimiento como parte de las historias de placer sexual. Entre sus obras famosas destacan Justine y 120 días de Sodoma. La primera narra la vida de dos hermanas Justine y Juliette, que deben resolverse la vida al quedar huérfanas. Mientras Justine se trata de mantener casta y pura, Juliette se prostituye para alcanzar fama y fortuna. Casi veinte años después las hermanas se reencuentran sin reconocerse. Mientras la primera esta toda moribunda, la segunda ha logrado sus metas, usando su cuerpo. Cuando Juliette reconoce a su hermana y trata de ayudarla, un accidente termina con la desgraciada vida de Justine, diciendo con ello que la vida casta y pura no trae ninguna recompensa y que para ser felices debemos practicar el hedonismo en la vida. En los 120 días de Sodoma, cuatro adinerados encerrados en un castillo deciden poner en practica, abusando de su poder y dinero, las historias depravadas contadas antes por unas prostitutas; violando y prostituyendo a jóvenes víctimas traídas para tal fin. La obra era una crítica a los excesos del abuso de poder acometidos durante la ilustración francesa.