Mitos del Invierno (6) Frau Holle (Madre Nieve)

En Alemania tenemos un equivalente femenino del padre invierno, se trata de los restos paganos de la diosa Frigg, esposa de Odín. Según el mito, Frigg, ademas de ser la diosa de la tierra fértil, suele ser representada con la figura de una hilandera (es considerada por ello patrona de las hilanderas), que con su rueca teje las nubes [se entiende esta imagen porque las nubes aparecen en las cordilleras montañosas cuando el aire húmedo proveniente de la costa se eleva por las montañas, enfriándose en el ascenso dando origen a las nubes]. Las nubes son entonces las ropas que tiende en el cielo, cuando llueve las está lavando, cuando nieva les sacude el polvo a los mantos y cobijas. Su nombre cambió en el norte de Alemania a la forma de Holda, Holde (hermosa), Frau Holle (madre nieve); mientras que en el sur alemán se la conoce como Perchta o Berchta (Bertha en ingles, que significa brillante) y que fue asimilada en Suiza como Santa Lucía, visitando con sus velas las oscuras noches del invierno, días antes de la víspera de Navidad. En Alemania Frau Holle visitas los hogares y deja a los niños que se han portado bien unas monedas escondidas entre sus ropas y/o zapatos; pero a los que se portan mal les entrega sólo un pedazo de carbón. Actuando como el equivalente femenino del padre invierno ruso o del Santa Claus occidental.

Con la llegada del cristianismo la esposa de Odín no fue asimilada, como pasó con muchas diosas celtas [Danna, por Santa Ana, o Brigit, por Santa Brigida], y como con todos los dioses de antiguas religiones, se convirtió en un demonio femenino. Bajo esa imagen fue patrona de brujas y hechiceras [adoradoras de antiguas diosas de la tierra]. El nombre de Holle es similar en alemán a la palabra Hölle que significa Hel = Hela = infierno, así la anterior diosa de las nubes, se transformó en señora de la nieve y el frío, quién encabeza la procesión de las almas difuntas y principalmente de las almas de niños sin bautizar, quedando combinada con la imagen de la diosa Hela, [Hija del dios Loki, y que reinaba en el infierno vikingo, que era un lugar congelado, ya que morir de frío es lo que más se tenía en esas regiones].

Los hermanos Grimm relatarían una historia similar a la del Morozko ruso. Una mujer viuda tiene dos hijas, la primera es hija del primer matrimonio, bella y hacendosa; y la segunda es su propia hija fea y holgazana. La bella chica estaba trabajando tan duro en el huso, hilando el hilo, que las manos le sangraban y ensuciaba el hilo de rojo, fue al pozo a lavarlo, pero este cayó al pozo. Su madrastra le dijo que lo buscará, la chica volvió al pozo y se sumergió en sus aguas. Arrastrada por las aguas, sintió que se ahogaba, pero cuando recobró su conocimiento estaba en un bello jardín, y la anciana del lugar le preguntó si podría trabajar para ella; y la chica, ante la suave voz de la mujer, aceptó. Y aunque era un trabajó duro, limpiaba la casa, sacudía las mantas, nunca recibió maltratos, ni duras ordenes y tenía una buena comida en la mesa con su patrona. Con el paso de las estaciones la joven sintió nostalgia y quiso regresar a su hogar. La anciana la recompensó por su ardua labor con oro y cuando regresó a su casa, la madrastra sintió envidia de su suerte y mandó a su hija para que tuviera igual suerte. Pero ella era holgazana y mientras estuvo con la anciana, no ayudó en nada. La anciana pronto la despidió y al salir la baño con pestilencia, la que permaneció con ella el resto de sus días.

 

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