Los vientos (6) Pomona y Vertumno.

La joven ninfa y brisa Pomona dada su belleza fue perseguida por múltiples pretendientes, sátiros principalmente. Por ello la joven se separó del mundo y se encerró en un jardín privado. Vertumno, un joven dios romano, señor de los frutos, tampoco fue recibido por la joven brisa. Vertumno, que tenía la capacidad de transformarse se disfrazó de un vieja mujer y fue a felicitarla por su jardín de arboles frutales.

Ante la vista de un olmo enlazado a una vid, Vertumno le habló del amor, narró la historia de Anaxareta, una muchacha de Chipe amada por un joven pastor conocido como Iphis, que ante la indiferencia de la joven se ahorcó. Anaxareta ni siguiera se conmovió de la muerte del joven y mientras la procesión de su entierro pasaba por la casa de Anaxareta, Afrodita transformó a la joven en piedra mientras miraba indiferente por la ventana el paso de la fila de deudos.

La historia comovió a Pomona y entonces Vertumno mostró su verdadero rostro. Pomona lo aceptó como compañero y desde entonces la hija de la ninfa de las flores es la brisa de la que sopla entre los frutos (Vertumno) repartiendo el olor de las dulces frutas maduras.


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