Cuentos de miedo (3) Fausto y el diablo.

El tema de vender el alma al diablo es muy recurrente en estas primeras historias, en El Monje (1796) de Matthew Gregory Lewis, El personaje principal es un perverso monje español, Ambrosio, que se entrega a las acciones más inicuas tentado por un demonio en forma de mujer. Es atrapado por la Inquisición y vende su alma al Diablo para evitar al verdugo, sin saber que el jurado lo perdonará al día siguiente. La satánica burla, termina con Ambrosio hundiéndose en la condena eterna en la prisión. “Melmoth, el errabundo” (1820) de Charles Robert Maturín es otra obra similar, en ella un caballero irlandés consigue prolongar su vida vendiendo su alma. Sólo puede escapar a este trato consiguiendo que alguien ocupe su lugar. “El diablo de la botella“, de R. L. Stevenson (el mismo autor de la Isla del tesoro) (1873) tiene la misma idea; un frasco con un genio dentro se vende siempre por menor precio al anterior, traspasando la deuda de pagar con su alma en el infierno al morir el último dueño.

El origen del tema realmente se remonta al siglo XVI, cuando en Alemania, Johann Spies  escribe “El Fausto de Spies(1587) o Volksbuch (Libro popular), que no se destaca por su calidad literaria. En ella se narra como el Doctor Johann Fausten, un mago invocador y practicante de magia negra para tratar de someter al Diablo a sus ordenes, pacta con Mefisto, un príncipe del infiernos. Durante veinticuatro años Mefisto respondera a todas sus preguntas, luego su alma pertenecerá al Diablo. Fausto vive entre excesos y arrepentimiento no completos; muriendo de forma violenta cuando se cumple el plazo.

Existen manuscritos anteriores, uno de 1575 cita más atrás a la obra original. Pero posterior a su obra han habido distintas versiones, y entre los escritores y músicos que tocaron el tema destacan: Christopher Marlowe (ingles contemporáneo de Shakespeare), Johann Wolfgang Von Goethe, Richard Wagner, Christian Dietrich Grabbe y Thomas Mann (alemanes), Louis Hector Berlioz y Charles Franois Gounod (franceses), por citar sólo algunos.

Los libros para llamar a demonios se conocen como “Grimorios“, estos libros de magia fueron escritos entre la alta edad media y el siglo XVIII y contienen conocimientos de alquimia, astrología, entidades angélicas y demoníacas, hechizos y conjuros. Su nombre parece derivar del francés “grimorio” que es una alteración de “gramática”, equivalente a nuestros primeros libros de letras, son por tanto libros de enseñanza inicial, pero dado sus temas fueron conocidos luego como libros negros. Entre los más importantes tenemos:

  • Misterios Egipcios de Jámblico de Calcis (siglo III dC.)
  • El Grimorio de San Cipriano o Ciprianillo.
  • El Libro de la Magia Sagrada de Abra-Melin el Mago.
  • El Liber Juratis, Grimorium Honorii Magni o Libro del Papa Honorio III.
  • El Poule Noir.
  • La Clave Mayor de Salomón.
  • El Lemegeton o Clave Menor de Salomón.
  • El Gran Grimorio, atribuido a Antonio el Rabino, un mago veneciano que afirmaba haber redactado la obra basándose en textos del mismísimo rey Salomón y que explica con detalle con detalle como invocar y pactar con Lucifer.
  • El Grimorio Secreto de Turiel, edición muy polémica de Max Turiel.
  • El manuscrito de Voynich, aunque su texto nunca ha sido descifrado, se piensa que puede ser un fraude de siglos de antigüedad.
  • El Necronomicón, es el más conocido, inspirado en la mitología sumeria y en escritos del propio Salomón, también trata sobre cómo invocar demonios, pero es sólo una cita en las muchas obras literarias de H.P. Lovecraft.

Aunque algunas de estas obras no sólo indican como llamar a los demonios, sino también como burlar el trato, la pregunta que se puede uno hacer es ¿Por qué pagar por toda una eternidad tormentos inenarrables, a cambio de unos pocos años de beneficios materiales? Y pese a lo que muestran algunas películas de como engañar al diablo, recordemos que el diablo más sabe por viejo que por diablo y es un cobrador implacable y paciente con quien le debe.

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