Baba Yaga

Baba Yagá es uno de los personajes más presentes en el folclore y mitología eslava, especialmente en Rusia. Es descrita como una vieja, huesuda y arrugada; posee una pierna normal y una huesuda. Estas dos piernas representan su capacidad de moverse entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Baba Yagá es un ser perverso y cruel, pero no totalmente malvado; es una caníbal que con sus dientes de acero puede romper huesos y desgarrar la carne con facilidad y a pesar de que Baba Yagá consume diariamente grandes cantidades de carne, siempre mantiene ese aspecto delgado y huesudo.

Cada vez que aparece en la escena, un salvaje viento empieza a soplar, los árboles alrededor gimen y rechinan, la lluvia cae y la niebla baja con el aire. Chillidos y lamentos de una multitud de espíritus suelen acompañarla en su camino. A diferencia de otras brujas, Baba Yaga vuela montada en un caldero y usa la escoba para remar en el aire. Vive en una choza que se levanta sobre dos enormes patas de pollo que le sirven para desplazarse por toda Rusia. La valla de su choza esta adornada con cráneos, en cuyo interior coloca velas. La casa nunca muestras a los visitantes la puerta de la entrada, pero Baba Yaga lo logra al decir el conjuro —Casita Casita, da la espalda al bosque y voltea hacia mí—. El interior de la choza siempre está llena de carne y de vino, resguardada por los sirvientes invisibles, los cuales aparecen como manos espectrales.

Cuando un visitante entra en su choza, (no con demasiada frecuencia) Baba Yaga les pregunta si ellos vinieron por su propia voluntad, o si se enviaron. (¡Una es  la respuesta correcta!) Afortunadamente, parece que no tienen poder sobre los puros de corazón, como Vasilissa y aquellos de nosotros que son “bendecidos” (protegidos por el poder del amor, la virtud, o la bendición de una madre.)

Baba Yaga gobierna sobre los elementos, sus agentes fieles son el Jinete Blanco, el Caballero Rojo y el Jinete Negro. Cuando Vasilissa pregunta por estos misteriosos jinetes, ella responde: —Mi brillante amanecer, mi sol rojo y mi Oscura Medianoche.— Los tres caballos mágicos de colores blanco, rojo y negro,  aparecen en los mitos rusos marcan las horas del día (ver Morozko) y que simbolizan el amanecer, el atardecer y la noche.

Aunque la mayoría piensa en ella como una vieja bruja terrorífica, Baba Yaga también pueden desempeñar el papel de  ayudante y sabia mujer. La Madre Tierra, al igual que todas las fuerzas de la naturaleza, aunque a menudo  es salvaje e indómita, también puede ser amable. En su disfraz de bruja sabia, ella a veces le da consejos y regalos mágicos a los héroes y los puros de corazón. El héroe o heroína de la historia a menudo entra en el dominio de la bruja en busca de la sabiduría, el conocimiento y la verdad. Ella todo lo sabe, todo lo ve y todo lo revela a aquellos que se atreven a preguntar.

Baba Yagá se la menciona en los cuentos como tres brujas, todas nombradas igual, y de similar aspecto; en parte para confundir a los que la buscan, pero en el fondo es la noción de la bruja triple, recuerdo de las tres normas griegas que controlaban con sus hilos la vida de hombre y dioses, así de grande es su poder. Así Baba Yaga es una antigua diosa de la sabiduría y la muerte, es la madre de huesos. Salvaje e indomable, como es el espíritu de naturaleza, espíritu de sabiduría y que tras la muerte viene el renacimiento.

El origen de Baba Yaga es señalado en el siguiente cuento (ojo: no basado en hechos históricos, sino en  la imaginación del escritor; fuente original completa aquí):

El mito señala que cuando la nación de Rusia era joven, también lo era Baba Yaga. Cuando Rusia creció en poder, también lo hizo Baba Yaga. Cuando Rusia se volvió corrupta, también Baba Yaga. … Así Baba Yaga está relacionada con el destino de la Rusia.

Se cuenta que cuando la semilla de corrupción penetró en las tierras Rusas, no fueron los Garou (hombres lobos rusos) los que resistieron, sino una poderosa sacerdotisa de la tierra llamada Baba Yaga. Ésta utilizaba sus poderes para ayudar a sus gentes a vivir en armonía con la tierra y los espíritus. Durante su vida, un enemigo invisible llegó a Rusia. Pasó un largo tiempo antes de que la presencia de este mal fuese percibida por las personas; pero este fue aprovechándose de ellos.

Baba Yaga fue a enfrentarse a esta maligna criatura de la noche, un vampiro que se alimentaba de la sangre de los vivos. Quedó paralizada cuando le vio, pues él era realmente horrendo. Nunca antes ella había visto semejante asquerosidad, y ella no podía permitirle que se instalara en Rusia. Ella se puso frente a él, y le advirtió que abandonase sus tierras.

Absimiliard, el primer Nosferatu, ya había sido rechazado antes por mortales debido a su aspecto y le juró a esa sacerdotisa de la tierra que lamentaría su advertencia. Se marchó de su presencia, dejándola creer que ella lo había hechado.

La noche de la siguiente de luna llena, él volvió por ella. Ella luchó con valentía, pero incluso con su grandísima magia, no pudo detener al vampiro que se le acercaba. Llamó a los espíritus de los árboles y de la naturaleza, y la tierra lloró con cada paso que el vampiro dio. Las manos de ella relucían como el sol y quemó la carne del vampiro. El viento la protegía, cuando el vampiro arrancaba árboles de sus raíces para lanzarselos. El más antiguo se cansó antes que ella, y se lamentó de sus quemaduras. Gritó adolorido, y todavía ella tuvo que esforzarse para no sentir lástima, pues si lo hacía, moriría.

El más antiguo solo sonrió. Entonces se fue. Se desvaneció sin un aviso. Baba Yaga esperó que se hubiese ido, que su magia le hubiese destruido. Los animales del bosque se volvieron entonces contra ella. Las mismas criaturas que la habían ayudado en el pasado se volvían ahora para atacarla. Ella se volvió para huir, nunca había experimentado tal rechazo. Ella escapó y cayó directamente en los brazos del vampiro, y en su abrazo de hierro.

Sin decir una palabra, el más antiguo le habló del bien y del mal. Le habló de cómo había recorrido el mundo buscando a alguien de similar poder, y de que por fin la había encontrado. Él le habló de cómo ella iba a servirle. De cómo gobernarían Rusia. Entonces, él le dio muerte y oscuridad, dolor, y una nueva vida.

Baba Yaga despertó a la noche siguiente con el más antiguo sentado cerca. Intentó correr, pero con una simple palabra, él la retuvo. Ella sabía que su mente no era la misma, y su cuerpo nunca más respiraría con vida. Ella notó que su vínculo con la tierra se debilitaba. El más antiguo sonrió, y ella lo odio profundamente.

Buscó en su interior, y comenzó a llamar a la tierra. En su mente, notó como la tierra se rebelaba contra ella, pero le quedaba otra alternativa. Lo único que ella quería era la destrucción de ese vampiro que la había vuelto menos que humana. El más antiguo no se movió. Estaba atónito con sus palabras cuando ella invocó a las tinieblas. Los Zmei (un tipo de dragones eslavos) respondieron su llamada, arrastrándose desde el interior de Malfeas (una región del inframundo). Uno por uno, ellos rompieron el tejido de la realidad y descendieron desde los cielos.

A las ordenes de Baba Yaga, se lanzaron contra el más Anciano, pero con rapidez este los dejó atrás. Aunque eran muy poderosos, estaban debilitados por su viaje a este mundo. El más antiguo creó fragmentos de si mismo, y los mandó a todos los rincones de Rusia, siendo perseguidos por los Zmei.

Baba Yaga vio esto y se deprimió. Sabía que el vampiro podría hacerla su esclava, obligándola a cumplir todos sus deseos. Ella no permitiría esto. Una vez más, buscó entre las tinieblas. Y esta vez, ella contactó con algo que siempre había temido. Un pacto fue hecho con Koshchey. Él quedaba libre por la voluntad de Baba Yaga. Koshchey se plantó ante el más antiguo para combatirle, y Baba Yaga tembló de miedo. Ella huyó del combate.

Nadie fue testigo de la batalla, pues todos los espíritus de la tierra habían sido destruidos al ayudar a Baba Yaga la noche anterior. Nadie sabe con seguridad que es lo que pasó. Lo único que se sabe es que Koschey volvió, y Absimiliard jamás volvió a ser visto. Baba Yaga sabe que el más antiguo no está en Rusia, pues la tierra misma se lo ha dicho así. Pero la tierra lloró, porque la gran Baba Yaga debía su existencia a Koschei. Ese fue el pacto.

En su elección de combatir su destino, y resistirse al vampiro, ella condenó y maldijo la tierra. Ahora, Koshchei, uno de los demonios del Wyrm (inframundo), estaba libre en la tierra y la corrupción arraigó en Rusia. Baba Yaga sabe que no puede volver atrás, que no puede redimirse. Ella eligió vivir cuando le había llegado el tiempo de morir. Ahora, ella es inmortal. Ha roto todos sus vínculos con la tierra, y la tierra le ha dado la espalda. Baba Yaga perdió sus poderes mágicos, pero ganó increíbles poderes a su vez. Ella conoce muchos secretos de la tierra, y esto puede actuar en su ventaja contra la mayoría de los enemigos en los años por venir.

Baba Yaga puede aún sentir el dolor de la tierra, y es consciente de que mucho de este dolor, es por su culpa. Piensa que está fuera de obtener la salvación, y juega al papel del ogro. Si no puede ser salvada, ella gobernará en su maldición. Pero profundamente en su alma, ella llora por su pérdida. Ella realmente desearía curar su tierra. Esto es por lo que realmente nunca hará daño a una persona inocente.

Debido a su pacto, ella actualmente sirve a Koshchey, y al inframundo. Está trabajando para romper los conjuros que le atan, y traerlo de vuelta a Koshchey. Conjuros lanzados por los Bogatyrs (héroes rusos) de antaño. Ella está todavía unida con la tierra, aunque el vinculo esté debilitado ahora. Y ella debe violar a la tierra para lanzar sus más poderosos conjuros. Ella siempre se ha visto a si misma y a Rusia como una sola. Ella ve la creciente corrupción en Rusia como un manifestación de su propio espíritu. Esta revelación, le hace mucho daño.

De todas formas, hay quien dice que este cuento es alentado por la misma Baba Yaga, para que sus  enemigos sientan lastima de ella, y quizás duden en una situación en la que puedan darle muerte. Algunos cuentan como Baba Yaga no fue transformada por el más antiguo de los Nosferatu, sino que alcanzó su poder devorando a sus propios hermanos (canibalismo).

Baba Yaga no admite debilidad a nadie, y demanda respeto de todos a su alrededor. Si no la dan ese respeto, matará al transgresor. No hay segundas oportunidades con Baba Yaga. Ella respeta a los niños, porque los ve como puros. Ella nunca atacará a un niño, salvo si este demuestra algo de corrupción (como un comportamiento rudo). Si el niño demuestra estar corrupto, ella lo matará antes de que al crecer alimente esta corrupción. Ella mata a la mayoría de las criaturas tragándoselas de un solo bocado, enteras, …

La influencia de Baba-Yaga está aún presente en Rusia y las regiones eslavas vecinas, cuando ocurrió el desastre de Chernovbyl, muchos culparon a la bruja de las heladas estepas del mismo; otros por el contrario creen que el accidente de 1986 provocó el despertar de la bruja, quién molesta por el daño a la tierra en 1989 inicia la liberación de Rusia del telón de sombras que cubría la nación y que la separaba del resto del mundo, dejemos que el tiempo pase y el horror que cubría Rusia se termine de ir, llevando a la nación más grande (geográficamente hablando) a una nueva era de luz y prosperidad, y que la bruja de las estepas vuelva a sus orígenes como antigua diosa de la tierra, en los eternos ciclos de muerte y resurrección.

Los comentarios están cerrados.