Solovei Rakhmatich, el ruiseñor ladrón.

La figura de este bandido, que más tarde sería sólo representada como un turco, está vinculada a Ilya Muromets (Elías Murom) que junto con Dobrynya Nikitich y Alyosha Popovich forman el trío más legendario de bogatyrs (caballeros andantes) de la Rusia de Kiev.

Según las leyendas, Ilya es hijo de un agricultor, nació en la aldea de Karacharovo, cerca de Murom. Una enfermedad grave que sufrió en su juventud lo dejó invalido hasta la edad de treinta y tres años, rezó a Dios por su cura y que daría su vida defendiendo la santa Rusia, sus oraciones fueron escuchadas y fue curado milagrosamente por peregrinos que pasaban por el lugar. No sólo recuperó sus fuerzas, sino que obtuvo una fuerza sobre humana, por ello se propuso convertirse en caballero del Príncipe Vladimir Krasnoye Solnyshko de la ciudad de Kiev.

Antes de partir, en la iglesia de Murom, Ilya juró a renunciar a toda violencia hasta su llegada a Kiev. A tres días de camino y algunas aventuras Ilya llegó a Chernigov, la ciudad se encontraba sitiada por tres bandas de bandidos. A pesar de su indignación, Ilya no recurrió a la violencia armada. Cortó un roble gigante, con el tronco y su caballo pisoteó a todos los bandidos, derrotando los tres ejércitos. Sin embargo, como no había calabozo, dejó libres a tres jefes de los bandidos. Cuando entró a ciudad, los habitantes, todos en la catedral de Chernihov, se estaban preparando para morir ante las hordas de bandidos que sitiaban a ciudad. El joven campesino les explicó lo que había ocurrido y que eran libres. En agradecimiento le pidieron Ilya que se quedara a ayudarlos y defenderlos, pero él se negó indicando que estaba viajando a Kiev para servir al príncipe Vladimir. Tampoco les acepto el oro que ofrecieron en agradecimiento por salvarlos.

Preguntó al pueblo de Chernihov cual era el camino más corto a Kiev, estos le señalaron que este camino había estado bloqueado durante treinta años. La hierba crecía entre las piedras. Tres obstáculos habían hecho absolutamente intransitable la carretera, los pantanos de Brynski que se tragaban a cada transeúnte, luego un bandido, la mitad pájaro y mitad hombre, cuyo nombre era Solovei Rakhmatich (conocido también como el ruiseñor ladrón) sobre un árbol junto al arroyo llamado Smorodinka había controlado la carretera entre Chernigov y Kiev, matando a cualquiera que intentara pasar con su silbato estridente y por último, en la casa del ladrón, fortificada con siete antiguos robles, se encuentran la esposa, tres grandes hijas y seis hijos pequeños. Sin embargo, Ilya no se desanimó y siguió su camino.

Ilya fue al pantano de Brynski. Rápidamente construyó un puente sobre el pantano con robles arrancados de la tierra y se acercó al arroyo Smorodina. Una voz estridente dijo: —¿Quién es el audaz que se atreve a montar pasando bajo mi nido?— Ilya, que había recogido algunas amapolas y colocado en sus orejas (al igual que Odiseo con la cera contra las sirenas) no pudo oír el rugido, los silbidos y los cantos de Solovei.

Ilya no cayo muerto ante el terrible estruendo, como tantos otro que habían intentado antes vencer al “ruiseñor”. En cambio, mientras su caballo se asustó, él siguió impávido. Con el fin de ver a este milagro de resistencia, Solovei bajo de su nido. Ilya olvidando su promesa de paz disparó una flecha al ladrón y éste cayó de su nido. El héroe lo atrapó, lo ató, lo puso boca abajo sobre su corcel, y continuó a la casa de Solovei. Esta casa tenía siete verst largo (antigua unidad rusa que equivale a 3500 pies, un poco más de un kilómetro) y construida sobre siete antiguos robles. En cada pico de la verja se encontraban tallados cabezas de caballeros.

La esposa Solovei, sus tres hijas y seis hijos vieron acercarse al grupo. Los niños pensaban que su padre venía a casa con otra víctima, pero su madre pudo ver más claramente. Con el fin de salvar a su marido, envió a sus hijas a distraer (enamorar) al campesino, pero en vano. Solovei llamó: —niños, digan a su madre que ofrezca a este campesino regalos para llegar a un acuerdo con él.—

La madre, Akulina Dudenchevna, y luego envió a sus seis hijos con Ilya, con bienes que había robado. Sin embargo, los chicos cambiaron en cuervos y atacaron el héroe. Ilya con su látigo los alejó. Por último, la madre e hijas fueron con Ilya con regalos mágicos. Sin embargo, fue intransigente y se llevó a Solovei con él a Kiev. Haciendo prometer a la familia que dejara de robar y matar. Cuando llegó a una iglesia, pidió perdón a un sacerdote por violar su promesa de renunciar a la violencia temporalmente.

Ilya ató su caballo frente de la caballeriza real y dejó atado a Solovei mientras entraba en el palacio. Fue recibido por el príncipe Vladimir, a quien le contó quién era, de donde venía, como recientemente había sido curado por tres kaliki (santos peregrinos) y cómo había liberado el camino entre Kiev y Chernihov. Por último, dijo que había venido a servir a la Santa Rusia en nombre de Cristo por el resto de su vida, sin pedir ninguna recompensa por ello.

Alyosha Popovich cansado de su historia interrumpió: —¿Cómo dejo que llegó aquí?— Señaló a la corte que el invencible Solovei Razboniek había cortado el camino durante 30 años. Ilya respondió: —Los qué dice este bogatyr es verdad. O, al menos parte es cierto, pero yo he vencido y traído hasta aquí a Solovei. Él es atado boca abajo sobre mi caballo. No es invencible—.

Todos fueron a los establos. Vladimir desafío a Solovei a demostrar el poder de su voz terrible allí. Solovei respondió: —Sólo este campesino me derrotó. Sólo a él voy a escuchar—. Ilya luego le ordenó: —Solovei Razboniek, silba, silba y ruge con la mitad de tu fuerza.— Sin embargo Solovei exigió alimento y bebida en primer lugar. Después de una gigantesca comida, silbó y lo hizo con toda su fuerza. Ilya le ordenó parar, pero él siguió silbando, Ilya inmediatamente lo mató con una flecha. Vladimir le agradeció a Ilya y lo convirtió en bogatyr de Rusia. El rey apenas había terminado de hablar cuando la esposa de Solovei llegó con sus tres hijas, seis hijos y carros llenos de objetos valiosos robados. Alyosha Popovich sugirió a Vladimir que acepten toda esta riqueza en el rescate de cuerpo del padre a la familia. Ilya ignorado la propuesta Alyosha, permitió a Akulina Dudenchevna recobrar el cuerpo de su marido y enterrarlo dignamente, le dijo que criara a sus hijos adecuadamente y devolviera a sus dueños todos los bienes robados.

A diferencia de otros héroes rusos, Ilya Muromets fue objeto de más canciones, fusionó en su imagen la de varios héroes entre los siglos XI, XII y XIII; llegando a ser incluso canonizado por la iglesia de Rusia. Sus historias reflejan un periodo de transición, en la que ya no había que vencer a un dragón, sino que los enemigos adquieren rasgos humanos; tal como ocurrió con Solovei Razboniek, que pasó de un demonio, a un hombre ave, hasta ser un ladrón tártaro/turco, que atacaba desde los arboles a los viajantes.

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