Fantasmas de Hollywood (5) Fantasmas del Hollywood Roosevelt Hotel

Señala María Elena Cros que el fantasma de Marilyn Monroe no está solo en el Hollywood Roosevelt Hotel lo acompañan tres estrellas más:

Carole Lombard (1908 – 1942). De Origen británico y alemán nació como Jane Alice Peters, en una familia de la alta sociedad. Tras el divorcio de sus padres en 1916 y su madre se llevó a la familia al oeste y se establecerse en el área de Los Ángeles, California. Debuto a los 12 años de edad. Aunque intentó conseguir otros trabajos de interpretación, no sería vista otra vez hasta cuatro años después en 1925, que tras actuaciones en teatros escolares, pasaría una prueba cinematográfica y firmaría contrato con la 20th Century Fox. En 1926, Carole resultó gravemente herida en un accidente de automóvil que le dejó una cicatriz en el lado izquierdo de la cara. Una vez que se hubo recuperado, Fox canceló su contrato.

Por aquella época, la industria del cine pasaba de la era muda al cine sonoro. Carole hizo una transición sin problemas . En 1931 Carole formó pareja con William Powell, con quien se casaría posteriormente. Ese mismo año los Estudios Paramount la unen a una de las máximas estrellas Clark Gable, por primera y única vez. Se separa de Powell dos años después y en 1939 se uniría a Clark Gable formando uno de los matrimonios más atractivos de Hollywood, que sólo duró 3 años, hasta que lo truncó la muerte de ella mientras ayudaba a recolectar fondos para la guerra. La actriz de comedia más aclamada moriría a la edad de 33 años.

Clark Gable (1901 – 1960) . Su madre murió cuando tenía sólo siete meses de edad. A los 16 años dejó el colegio y se fue a trabajar en una fábrica. Después de asistir a una función teatral en la que vio una obra que le impresionó, Gable decidió convertirse en actor. En pequeños papeles y apoyado por su agente y esposa de ese entonces, Josephine Dillon, paso varios años hasta que en 1930 pudo firmar finalmente un contrato con la Metro Goldwyn Mayer. A partir de entonces intervino en varias películas que hicieron de él una estrella del cine y le valieron el título de «Rey de Hollywood». Se le conoce por su papel de Rhett Butler en el clásico del cine “Lo que el viento se llevó“, film rodado en 1939.

El matrimonio de Gable con su tercera esposa, la actriz Carole Lombard, fue la época más feliz de su vida. Tras su muerte en un accidente de aviación en 1942; Gable quedó profundamente afectado y decidió ingresar en las fuerzas aéreas. Cuando regresó del servicio en la Segunda Guerra Mundial volvió al cine, pero la Metro no le renovó el contrato y en los siguientes años Gable intervino en películas que en su mayoría fueron mediocres.

Gable se casó dos veces más. Con todo, estos matrimonios no sirvieron para acallar los rumores sobre ciertos rumores homosexuales, especialmente en sus primeros años en Hollywood. Su última película fue “The Misfits” (Vidas rebeldes), co-protagonizada por Montgomery Clift y Marilyn Monroe, para la cual fue también su última película; dos días después de finalizar el rodaje Gable sufrió una trombosis coronaria y tras una aparente recuperación, la repetición del ataque cardíaco diez días más tarde provocó su fallecimiento a la edad de 59 años. Fue enterrado junto a su amada esposa Carole Lombard.

Edward Montgomery Clift (1920 – 1966) tuvo un infancia marcada por una madre adoptada que deseaba reconocimiento de sus padres verdaderos. Se inició en Broadway a los trece años, donde obtuvo cierto éxito en los escenarios y actuó allí durante diez años antes de viajar a Hollywood, debutando en “Río rojo” (1948), con John Wayne y Walter Brennan. Trabajo que resulto desagradable para todos los actores, John y Brennan se sintieron indignados por la homosexualidad de Clift, y se mantuvieron alejados de él durante la grabación de la película. Por su parte, Clift se sentía ofendido por las inclinaciones ultraconservadoras de los dos actores. Ese año, 1948, Clift fue nominado a un premio Oscar al mejor actor por su interpretación en “La Búsqueda“; asentando un nuevo modelo de actor protagonista: sensible, emocional y con una belleza melancólica, del tipo de hombre que una mujer querría cuidar. Papel que realizó no sólo en pantalla, sino en vida real la actriz Elizabeth Taylor.

En mayo de 1956, tras un accidente de coche, Elizabeth Taylor corrió hasta el lugar y salvó a Clift de morir ahogado extrayéndole dos dientes que se le habían clavado en la garganta. Clift fue sometido a cirugía plástica y fue  Taylor quien evitó que la prensa molestara al actor durante su estancia en el hospital y evitó que se le fotografiase hasta que su cara fue correctamente tratada y reconstruida. Salvo por Marilyn Monroe, a quien Clift conoció en la última actuación en vida de la actriz y sobre quien el actor dijo: «la única persona que conozco que está aún peor que yo»; el abuso de alcohol y los calmantes después del accidente siguieron con el actor en una espiral de autodestrucción en lo que se considera el “suicidio más largo vivido en Hollywood”; hecho ocurrido en 1966 a los 45 años de edad.

Cuenta María Elena Cros sobre estos tres actores:

Carole Lombard, estrella de la comedia romántica en los 30, muerta en 1942, en un accidente de aviación, aparece cerca de la suite que compartía con Clark Gable, su esposo; y desde la muerte de él en 1961, los dos rondan el Oatman Hotel, en Arizona, donde pasaron su luna de miel.

El tercer —huésped— del otro mundo es Montgomery Clift. El fantasma del gran amigo de Elizabeth Taylor, cuatro veces nominado para el Osear, sigue alojándose en la habitación 928, donde el actor pasó tres meses en 1953, mientras filmaba De aquí a la eternidad, y desde donde se le oía pasearse de un lado a otro tratando de memorizar su papel. Hoy, se oyen ruidos inexplicables, se sienten espacios helados y el teléfono aparece descolgado “por una fuerza desconocida”, en la habitación vacía.

En noviembre de 1992 una huésped de la 928 sintió que una mano le daba palmaditas en el hombro mientras leía en la cama. Creyendo que era su marido, se volvió para darle las buenas noches, pero él estaba profundamente dormido.

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Fuente (texto original): Revista Vanidades – Año 48 – Número 7 – pag 66-69 -Venezuela – 2009

Otras fuentes (texto original): Carole Lombard, Clark Gable y Montgomery Clift.

Fantasmas de Hollywood (6) El fantasma de Rodolfo Valentino

Rodolfo Valentino (1895 – 1926) fue un actor italiano. Su nombre verdadero era Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi di Valentina. Conocido en inglés como ‘Rudolph Valentino‘. Niño mimado y problemático. Mal estudiante, solía saltarse las clases; siempre que podía, era incapaz de encontrar un trabajo y sus tíos decidieron enviarlo a Estados Unidos para buscar suerte allí.

En 1913, Valentino se trasladó a Nueva York a buscar fortuna. Después de dilapidar su dinero como de costumbre, pasó un tiempo viviendo en las calles y trabajando como jardinero, camarero, bailarín y gígolo; lo que termino en divorcios (de otros) y en una rica heredera asesinando a su marido. Para escapar del escándalo Valentino decidió mudarse a Hollywood y se cambió el nombre de Rodolfo Guglielmi a Rodolfo Valentino, en parte para dejar atrás lo sucedido con la heredera chilena y en parte porque a los americanos les habría resultado imposible pronunciar lo de ‘Guglielmi’.

Sus primeros papeles fueron de villano o gángster. El joven italiano era todo lo contrario al actor ‘de moda’ por entonces, pálido, ojiazulado, étnicamente americano. Finalmente llamó la atención de los productores y guionistas que lo convertirían en el Latin Lover.

Su vida seguirá entre amantes (de ambos sexos), escándalos y excesos hasta terminar en 1926 con la peritonitis que empezó a extenderse por su cuerpo. Murió a la edad de 31 años. Se dice que su repentina muerte causó los suicidios de algunas admiradoras.

Cuenta María Elena Cros lo siguiente:

La carrera de Rodolfo Valentino, el ídolo romántico del cine silente, fue tronchada demasiado temprano cuando murió a los 31 años por complicaciones de una úlcera. Y después de su muerte, empezó a vagar por los terrenos de su casa “Falcon’s Lair”, por los pasillos y por su habitación. Se le vio asomado a una ventana del segundo piso y uno de los trabajadores del establo renunció, cuando se le apareció acariciando a su caballo predilecto.

Valentino sale también en su casa de la playa, flotando en el departamento de vestuario de los estudios Paramount, sobre las pasarelas del Estudio 5 y últimamente cerca de su tumba en el Hollywood Forever Memorial Park.

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Fuente (texto original): Revista Vanidades – Año 48 – Número 7 – pag 66-69 -Venezuela – 2009

Otras fuentes (texto original): Rodolfo Valentino

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Fantasmas de Hollywood (7) “Little Bastard”, el coche maldito de James Dean

El 21 de Septiembre de 1955, James Dean compró el coche con el que moriría y se convertiría en una leyenda. Un Porsche Spyder 550 al que llevó a un taller donde pintaron el número de competición 130 y el nombre que Dean había dispuesto para su nuevo coche: “Little Bastard“.

El día 30 de ese mes, James Dean junto a su mecánico Rolf Weutherich, su amigo Bill Hickman y el fotógrafo Sandford Roth se dirigieron a Salinas para hacer un reportaje sobre la carrera. El mecánico y el fotógrafo seguían el Porsche de James Dean que viajaba con su amigo Bill de copiloto.

Casi a las seis de la tarde, en la intersección de la Ruta 466 con la 41 en Cholame apareció un Ford Tudor conducido por Donald Turnupseed, un joven de veintitrés años. El Ford giró a la izquierda para coger la intersección, Dean creyó que le vería acercarse y disminuiría la velocidad o la aumentaría para quitarse de en medio. En lugar de esto, el Ford se quedó en mitad de la calzada bloqueando el camino de James Dean. El golpe fue brutal, el Porsche salió despedido y lanzado contra un poste. James Dean murió instantáneamente por rotura de cuello y otras lesiones internas, su acompañante se rompió el cráneo y se partió una pierna y Donald, el conductor del Ford solo se había roto la nariz.

 

Pero como si la desgracia y la muerte se hubiesen quedado grabados en la carrocería de “Little Bastard”, otros acontecimientos extraños tuvieron lugar con los restos del Porsche. Algún tiempo después, el dueño del taller y quien había pintado el nombre del coche de James Dean adquirió los restos de “Little Bastard” para vender las piezas que se habían salvado. Cuando llevaron el coche a su taller, el coche resbaló de la grúa que lo transportaba cayendo sobre un mecánico rompiéndole las dos piernas.

Pudieron salvar el motor, la transmisión y las llantas. El motor y la transmisión se vendieron a dos médicos amantes de las carreras de Beverly Hills, Troy McHenry y William Eschrid.

El doctor McHenry murió al estrellarse contra un árbol y el doctor Eschrid sufrió un grave accidente del que se libró por muy poco. Un neoyorkino compró dos llantas que instaló en su coche y que reventaron mientras conducía sufriendo un accidente.

Pero la maldición de “Little Bastard” aún no había terminado. Dos ladrones se colaron en el taller donde se guardaba el coche para sustraer algunas piezas y venderlas. Uno de ellos se destrozó el brazo mientras intentaba robar el volante y el otro también se hirió de gravedad mientras intentaba arrancar el asiento manchado de sangre de Dean.

La Patrulla de carreteras de California adquirió de forma temporal a “Little Bastard” para una exposición itinerante de seguridad vial. En una de esas exhibiciones, el garaje donde se encontraba el Porsche ardió en llamas, devorando a todos los coches que había allí… excepto a “Little Bastard”.

A los dos años de la muerte de James Dean, en una de esas exhibiciones, el Porsche se cayó de donde estaba colocado rompiendo la cadera de un espectador. Tiempo después, en una nueva exhibición que tendría lugar en Salinas (lugar donde murió Dean) el camión que transportaba a “Little Bastard” sufrió un accidente al colisionar con otro vehículo, lanzando despedido al conductor por el parabrisas, pero el Porsche resbaló y le cayó encima, matándolo.

El coche de James Dean causó aun más accidentes hasta que un día en mitad de una exposición se desintegró sin ninguna causa. Se salvaron once piezas que el dueño del taller mandó guardar en once cajas para que se lo enviasen de vuelta a Los Ángeles. Y las cajas nunca llegaron. Nunca se supo que fue de esos restos del coche maldito de James Dean.

 

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Texto original e imágenes de: Multiplemaniacs

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Fantasmas de Hollywood (8) El fantasma del Castillo del Lago

Benjamin “Bugsy” Siegel (1906; 1947) nació en Brooklyn, Nueva York, uno de los cinco hijos de una familia pobre de judíos austríacos.

De niño, Siegel se unió a una banda callejera en Lafayette Street en el Lower East Side cometiendo principalmente robos, hasta que con otro joven llamado Moe Sedway, comenzó a extorsionar. Mercaderes eran forzados a pagarle cinco dólares o su negocio sería quemado. Durante su adolescencia conoció a Meyer Lansky quien se convertía en su mejor amigo.

Ambos formaron una pequeña banda cuyas actividades criminales se expandieron hasta incluir el juego y el robo de coches. Siegel, asimismo, trabajó como sicario. En 1930 Lansky y Siegel se unieron con Lucky Luciano y Frank Costello. Siegel se convirtió en contrabandista y se asoció también con Albert Anastasia. Fue contrabandista en operaciones en Nueva York, Nueva Jersey y Filadelfia.

Ben, como legalmente le llamaban, fue asesinado con una Carabina por orden de su propio amigo Lucky Luciano, debido al desvío de más de dos millones de dólares a una cuenta en Suiza, que habían sido destinados por la Mafia para la construcción de un Casino en Las Vegas, desvío que realizó, sin el consentimiento de Ben, su amante, una prostituta de nombre Virginia, transacción de la cual la Mafia responsabilizó a Bugsy Siegel.

Cuenta María Elena Cros la experiencia de la popular Madonna en una propiedad del famoso gánster:

Madonna no creía “en esas cosas”, y vivió cuatro años en Castillo del Lago, que tenía fama de estar habitado por espíritus. El Castillo es una mansión de nueve pisos, y por los años 30, Bugsy Siegel solía alquilarla para celebrar sus exclusivas fiestas “solo por invitación”. Cuando ocupaba el Castillo, Bugsy mandaba a remover los escalones de ambos lados de la casa para evitarse visitantes indeseados. Así y todo, parece que una pandilla, o quizás la policía, logró entrar en el lugar y mató a parte de “la banda”. Hoy la gente que va al Castillo siente una profunda sensación de desasosiego.

Pero, además, el fotógrafo de modas inglés, Tom Murray, cuenta que allí vivió uno de los actores que hacía de Tarzán, y que practicaba la magia negra… Y dice que las fotos Polaroids que tomaba dentro de la casa salían negras y las que tomaba afuera con el mismo rollo y la misma cámara, salían perfectas. —Probé muchas cámaras y diferentes rollos y el resultado era el mismo—. Cuenta que las modelos se congelaban de frío dentro y que todos detestaban tanto entrar, que hicieron el trabajo antes de lo que se había programado.

Después de comprar la casa en 1993, Madonna le confió a un amigo que a veces sentía una fuerza maligna y que algunos de sus huéspedes habían visto la figura gris de un hombre con un sombrero, como los que se usaban en la época de Siegel. ¿Sería el espíritu de Siegel o el de un guardaespaldas? Madonna no quiso averiguarlo y vendió Castillo del Lago en 1997.

 

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Fuente (texto original): Revista Vanidades – Año 48 – Número 7 – pag 66-69 -Venezuela – 2009

Otras fuentes (texto original): Bugsy Siegel

Fantasmas de Hollywood (9) Fantasmas en Hollywood y quienes los vieron

María Elena Cros narra los siguientes hechos:

La historia de los fantasmas de Hollywood empezó con su cine. Estos relatos de apariciones y fenómenos paranormales, y las personalidades que los presenciaron, pueden poner a pensar hasta al más escéptico.

Se dice que John Lennon sigue vagando por The Dakota, el edificio donde fue asesinado en 1980. Y George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney sintieron su espíritu juguetón cuando grababan la canción de Lennon, Free As a Bird, en 1995: —Se sentían ruidos y un raro entra y sale en el estudio, y los equipos haciendo todo tipo de cosas extrañas—, dice McCartney. Ethan Hawke y Unía Thurman se vieron obligados a mudarse de la casa de sus sueños cuando se hizo evidente que estaba hechizada… y todavía no quieren hablar de sus aterradores encuentros.


Karla Rubin, ejecutiva de la empresa Pacific Theaters, aseguraba que Howard Hughes [productor de cine] se le había aparecido dos veces en las que fueron sus oficinas.


Aunque su casa de Laurel Canyon fue destruida por un fuego, el célebre mago Harry Houdini sigue recorriendo los terrenos de la propiedad.

John Wayne ha sido visto en su yate Wilde Goose, uno de sus lugares favoritos.


La que fuera casa de Joan Crawford está habitada por el fantasma de su dueña, y ni los repetidos exorcismos han podido espantarla.


Aficionado a la buena cocina como era, el actor, director, escritor y productor Orson Welles aparece en el Sweet Lady Jane’s Restauran!, donde tanto los clientes como los empleados lo han visto sentado en la mesa de siempre, a veces envuelto en el aroma de su brandy y de sus puros.


No hay forma de que Nicolás Cage quiera pasar la noche en la casa de su tío Francis Ford Coppola desde que vio un fantasma en el ático.

Matthew Mc-Conaughey se pone nervioso cuando habla del fantasma de la mujer mayor que vio flotando por su casa.

La actriz alemana Elke Sommers, que apareció en la película The Oscars, asegura haber visto a un hombre con camisa blanca en su casa de North Beverly Hills. En la casa hay tal actividad paranormal, que la American Society for Psychical Research hizo un estudio y verificó estos eventos inexplicados. Desde que Sommers se fue de allí, la casa se ha comprado y vendido 17 veces.

Hugh Grant dice que él y sus amigos han escuchado los lamentos y los gritos de un espíritu atribulado que vaga por su casa, y sospechan que puede ser el de Bette Davis.

 

 

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Fuente (texto original): Revista Vanidades – Año 48 – Número 7 – pag 66-69 -Venezuela – 2009