Fantasmas de Hollywood (1) El fantasma de Errol Flynn

Errol Leslie Thomson Flynn (1909 – 1959) fue un famoso actor australiano-estadounidense, conocido por sus personajes idealmente románticos y clásicos. Ya desde niño mostró una personalidad hiperactiva, indisciplinada, muy impulsiva y aventurera, siendo incluso expulsado por indisciplinado de tradicionales escuelas británicas.

En América, fue atraído por el teatro de entre todas las opciones artísticas que barajó y comenzó a actuar en varias obras hasta que fue descubierto por un cazatalentos de la Warner Bros. Su innegable atractivo, atributos físicos de sobra y una personalidad histriónica y desbordante, fueron una poderosa mezcla para la pantalla grande; donde se consagró en papeles de aventurero, galán y héroe ideal, cuya hombría atraía y embrujaba a la bella dama necesitada de ayuda y protección.

Protagonizó además muchas reyertas entre bastidores debido a su personalidad indomable, recalcitrante, desafiante y desbordante que se sobreponía a la de otros actores. Fue blanco de muchas envidias y aprensiones masculinas por su notable capacidad de conquista femenina, a tal extremo que muchos de sus conocidos evitaban presentarle a sus novias o esposas.

De este modo, le levantaron muchas calumnias tales como el ser pronazi u homosexual. El escándalo llegó a su vida en el año 1940, cuando fue juzgado en un publicitado juicio y absuelto por violación de una jovencita a bordo de un yate.

Su vida personal fue muy turbulenta y disipada. Contrajo tres veces matrimonio. Pero su vida privada al igual que la publica fue un continuo de escándalos de faldas, pleitos, bullangueríos disipados y persecución de acreedores.

Para finales de los 50, ya estaba minado física, económica y espiritualmente, corrompido por los excesos con las drogas y el alcohol, se retiró prácticamente en la ruina y acuciado por el fisco, falleciendo de un infarto cardíaco prematuramente a los cincuenta años.

Cuenta María Elena Cros lo siguiente:

En 1941, Errol Flynn, compró 11,5 acres en las lomas de Mulholland Drive y fabricó la casa de sus sueños, una mansión de dos pisos con un bar espectacular y una piscina redonda de fondo negro… ¡ideal para fiestas! Allí, él y sus invitados vivieron la dolce vita hasta 1959, en que Errol tuvo que cederle la casa a su primera esposa para cubrir las pensiones atrasadas. Para entonces, los excesos habían destruido su salud y el actor murió ese mismo año, acabado de cumplir los 50.


En 1977, después de 18 años y otro dueño, el ídolo de la música rock, Ricky Nelson, adquirió la propiedad para él, su esposa y sus cuatro hijos. Pero se sentía, algo inquietante en el ambiente, y las compañeras de colegio de su hija mayor, Tracy, no querían dormir allí después de las pijamadas, porque “había una presencia que les inspiraba miedo”, decían ellas. Ricky y su esposa empezaron a tener problemas con su matrimonio, sus carreras y las drogas… A principios de los 80, Christy se fue con los tres varones y Tracy se quedó con su papá.

—Una noche—, recuerda Tracy, —llegué del trabajo, todo estaba muy oscuro, pero miré hacia el comedor y vi que la luz estaba encendida. Había un hombre parado allí, y pensé que mi papá había llegado de uno de sus viajes. Tracy lo llamó, pero no hubo respuesta, y cuando entró no había nadie. Entonces, sonó el teléfono y era su padre avisándole que no lo esperara hasta el día siguiente. Tracy le contó enseguida lo que acababa de ver y Ricky replicó con la mayor naturalidad: —Ese debe ser Errol—.

Al día siguiente, la joven llegó antes del anochecer y subió directo a su cuarto. Todo parecía tranquilo, pero a los pocos minutos sintió un ruido que venía del piso de abajo, como si alguien entrara bruscamente, y luego, como si estuvieran rompiendo sillas y cristales, y estrellando contra la pared los discos de oro que había ganado su padre. —Estaba espantada. Me escondí en el clóset para esperar a que cesara—. Tracy bajó más tarde, y no había rastro de discos, cristales ni muebles rotos, pero sí algo —anormal—: las luces de la casa se habían encendido misteriosamente… Y Tracy se mudó.

Una noche, Ricky y su novia la llamaron a su apartamento para contarle que habían sentido el mismo fenómeno que ella. Ricky Nelson vivió en la casa de Mulholland dos años más, hasta su muerte en un accidente de aviación. Tracy sigue creyendo que estos incidentes fueron una advertencia sobre la tragedia que le esperaba a su padre… Ricky murió a los 46 años, a destiempo, igual que Errol Flynn.

Con su muerte, la casa quedó vacía y oscura. Una noche, una pandilla entró y asesinó a una niña en la sala y un fuego misterioso quemó la mitad de la casa. Las ruinas fueron derribadas… y los 11,5 acres de Errol se vendieron por lotes.

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Fuente (texto original): Revista Vanidades – Año 48 – Número 7 – pag 66-69 -Venezuela – 2009

Otras fuentes (texto original): Errol Flynn

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