El diablo de Jersey

El diablo de Jersey, es una criatura pseudocríptida, perteneciente a la cultura popular estadounidense. Popularmente, se dice que esta criatura sería un demonio. Personajes ilustres como José Bonaparte, el hermano de Napoleón Bonaparte, quien fue rey de España, aseguraron haber tenido un encuentro con esta criatura mitad dragón que había nacido como humano.

El nombre del demonio se debe a que los primeros informes de sus apariciones se remontan a las zonas boscosas de New Jersey. Lo definen como un monstruo mítico que existe entre el mundo de la verdad y las leyendas, sus avistamientos se han reportado en el sur de New Jersey por más de dos siglos.

De acuerdo a las personas que han visto al demonio, lo describen como si tuviese el cuerpo de un canguro con alas de murciélago, patas de cerdo y una cola bifurcada. Su cabeza es como la de un perro, pero su cara es alargada como la de un caballo. El tamaño de la criatura depende de su narrador, algunos dicen que mide 1,80 metros de estatura y otros de cinco a seis metros y se dice que es invulnerable a las balas. Los reportes de los testigos que lo han visto en varias ocasiones dicen que tiene ojos rojos muy brillantes que pueden paralizar a una persona y que en ocasiones ha emitido un fuerte chillido doloroso y perturbador.

Debido a las características que le atribuyen los supuestos testigos, las personas que creen en su existencia afirman que es un mamífero y que, según las descripciones, es muy similar a algunas criaturas mitológicas, como los minotauros. El diablo de Jersey, también ha sido aclamado como una posible especie en extinción (en caso de su existencia) similar a un pterodáctilo; en caso de ser cierta esta afirmación, ¿cómo es posible la existencia de una criatura extinta hace 65 millones de años?.

Los criptozoologos lo asumen posible y exponen el ejemplo de que el monstruo del lago Ness es un plesiosaurio, o la existencia del pez celacanto, supuestamente extinto hace 88 millones de años y reencontrado nadando en las aguas del sureste de Africa en 1928.  Otras versiones más fantasiosas sugieren, debido a lo esporádico de los avistamientos que, al igual que la serie de televisión “Primeval”, también conocida como Mundo primitivo, Invasión jurásica o Invasores primitivos, en New Jersey se abren anomalías temporales (portales en el tiempo) por las que entran y salen las criaturas.

Para los que creían en los hechos señalan que los adultos temían aventurarse en las noches debido a que los rumores decían que el demonio se podía llevar perros grandes, gacelas, gatos, pequeñas vacas y ocasionalmente algún niño. Los desechos de los animales si eran encontrados, pero los niños jamás eran vueltos a ser vistos. También se dice que el demonio de Jersey seca leche de las vacas por respirar cerca de ellas, o que mata los peces de un arroyo con su presencia lo cual amenazaba la vida de la región entera.

Origen de la leyenda

El origen de la leyenda del demonio de Jersey se remonta al folklore de los Nativos Americanos, de la tribu Lenni Lenape quienes llamaban al área de Pine Barrens como “Popuessing” palabra que significa “el lugar de los dragones”; esta idea apoya la existencia de “pterodáctilos”.

La leyenda más aceptada por los habitantes de Nueva Jersey pertenece a la madre Leeds, el relato habla sobre los doce hijos de la madre Leeds, tras dar a luz a su doceavo hijo ella dijo: —Si tengo otro más será del diablo—. En 1735 Leeds estaba dando a luz durante una tormentosa noche a su  décimo tercer hijo; alrededor de ella, sus amigos la observaban, supuestamente la madre Leeds era una bruja y el padre del niño era el mismo Diablo. El niño nació sin complicaciones, pero después su forma cambió, el cuerpo normal del bebe se transformó en una criatura con pezuñas, su cabeza se alargó hasta parecerse a la de un caballo, de su espalda brotaron alas similares a la de un murciélago y finalmente una cola bifurcada apareció en su parte trasera. La criatura dejó de llorar para empezar a gruñir y gritar, el demonio recién nacido mató a la matrona que le ayudó a venir a este mundo y escapó por la chimenea, permaneció volando en círculos alrededor de las aldea y se dirigió hacia los pinos.

En 1740, residentes temerosos le pidieron al ministro local que exorcice a la criatura, tras el ritual los rumores que circularon decían que el exorcismo duraría por un siglo, pero el demonio de Jersey regresó a Pine Barrens por lo menos en dos ocasiones antes de que los cien años se cumplieran. A partir de 1890 las apariciones del demonio de Jersey se volvieron más frecuentes.

La madre Leeds fue identificada en la vida real como Deborah Leeds, quien era la esposa de Japhet Leeds, esta identificación ganó credibilidad por el hecho que Japhet nombró a todos sus doce hijos en el testamento que escribió en 1736. Esta información era compatible con la leyenda de que el demonio de Jersey era el décimo tercer hijo de Deborah y Japhet.

Existen también otras teorías sobre el origen del demonio, se considera como una creación de colonos británicos, quienes por vivir en Pine Barrens, eran ignorados por el resto de habitantes, ya que este sector era desolado y amenazador. Estas aisladas tierras se convirtieron en un refugio natural para aquellos que deseaban permanecer escondidos, como fugitivos, gente pagana, criminales. Estos individuos se unieron en grupos y pronto se convirtieron en conocidos bandidos que recibieron el nombre de “pineys“, más que ladrones eran vistos como idiotas congénitos, el llamado monstruo de Jersey eran los “pineys” que vestían pieles y partes de animales para infundir miedo en su territorio.

Testigos del diablo de Jersey

La leyenda del demonio de Jersey fue alimentada por varios testimonios de acreditados testigos que afirman haber visto a la criatura, desde la época precolonial hasta la actualidad, debido a que aún se reciben reportes dentro del área de Nueva Jersey, sin embargo estas cada vez son menos comunes.

Entre los testigos se cuenta que el héroe naval, el Comodoro Stephen Decatur visitó las fábricas de acero de Hanover en Pine Barren en 1800 para probar los cañones. Un día en el campo de tiro, el comodoro se percató de una extraña pálida criatura alada volando cerca, después de apuntarle y disparar, el tiro lastimó a la criatura en una de sus alas, pero el demonio continuó volando como si nada hubiera pasado.

Años después otro importante personaje se encontró con el demonio de Jersey, el antiguo Rey de España y hermano de Napoleón, José Bonaparte cazando en sus tierras a principios de 1800, poco tiempo de asentado. El noble vivía bajo el nombre del Conde de Survilliers, pero los americanos tendían a llamarlo Míster Bonaparte, quien en 1817 adquirió el titulo para una propiedad de más de 1000 hectáreas cerca de Bordentown en el río de Delaware. Tras una cacería en Pine Barrens persiguió al demonio de Jersey, cuando reportó el acontecimiento a las autoridades, la leyenda de esta criatura ganó más credibilidad.

En 1840, tal como el ministro advirtió hacía cien años, el demonio regresó y atrás de él sembró terror en la región nuevamente. Robaba ovejas, acechaba a niños que salían después del atardecer. Las personas de toda la región del sur de Jersey cerraban sus puertas y ventanas, también colgaban una linterna en el marco de sus puertas con la esperanza de ahuyentar a la criatura. A partir de este año se reportaron muchos ataques en los años siguientes, pero lo más sorprendente fue su aparición en Haddonfield, Bridgeton, quienes experimentaron una serie de apariciones entre 1859 y 1873.

En 1909, sucedió un acontecimiento llamado “La Semana Increíble” cuando muchas personas vieron a la criatura. Aun hoy en día, se sigue viendo a la bestia. Era enero de 1909 cuando esta extraña «cosa» aterrorizó al estado de Nueva Jersey. Su refugio se hallaba al parecer en algún lugar de Pine Barrens, una zona remota del sudeste del estado y en el transcurso de los años fueron atribuidos al diablo de Jersey todo tipo de extraños fenómenos.

Los sucesos de 1909 señalaban que por lo menos en 30 pueblos informaron la presencia del diablo de Jersey. Una de las primeras observaciones ocurrió el domingo 17 de enero en Bristol (Pennsylvania), cerca de la frontera con Nueva Jersey. A las dos de la madrugada John McOwen oyó unos ruidos extraños y saltó de la cama. Relató lo siguiente:

«Miré por la ventana y me sorprendió ver una gran criatura en los diques del canal. Se parecía a un águila… y fue dando saltos por el sendero de remolque.»

El guardián James Sackville también lo vio en Bristol aquella noche. Dijo que tenía alas y que saltaba como un pájaro, pero que presentaba extrañas características y emitía un horrible chillido. Sackville corrió hacia él, disparándole con el revólver, cuando emprendió el vuelo.

El jefe de correos, E. W. Minster, fue la tercera persona de Bristol que vio al diablo de Jersey aquella mañana, volando sobre el río Delaware. El gran pájaro, semejante a una grulla, parecía resplandecer, y se aproximó lo suficiente como para permitir que Minster apreciase varios detalles: Su cabeza parecía la de un macho cabrío, con cuernos retorcidos, y su largo y grueso cuello se proyectaba amenazadoramente hacia adelante. Tenía alas delgadas y largas; las piernas eran cortas, siendo más cortas las anteriores que las posteriores. De nuevo lanzó su espantoso grito, mezcla de lamentación y silbido. A la mañana siguiente los residentes de Bristol encontraron las huellas del diablo de Jersey en la nieve: parecían las de una pezuña.

Durante la semana siguiente, el diablo de Jersey parecía estar en todas partes, y cundió el pánico en el estado. Los granjeros instalaron trampas de acero y los cazadores siguieron las huellas. La escena debió parecerse mucho a las que se producen hoy en día cuando se publica que en cierta zona se han visto las huellas de un «yeti», con el consiguiente caos de fotógrafos y cazadores.

Pero el diablo de Jersey parecía indiferente a todo ese despliegue. El martes 19 de enero, a primera hora de la mañana, el señor y la señora Nelson Evans, de Gloucester City (New Jersey), vieron al monstruo bailar en el tejado se su casa durante 10 minutos. He aquí el relato del señor Evans:

«Medía aproximadamente un metro de altura; tenía la cabeza de un perro collie y la cara de caballo. El cuello era largo; las alas medían unos 60 centímetros, y las patas posteriores eran como las de una grulla. Tenía pezuñas de caballo. Caminaba sobre sus extremidades posteriores, levantando dos patas delanteras cortas, con garras. No utilizó las patas delanteras en ningún momento mientras nosotros observábamos. Confieso que mi mujer y yo estábamos aterrorizados, pero tuve el coraje de abrir la ventana y gritarle, con lo que el animal giró sobre sí mismo, me miró fijamente y se marchó volando».

Otros testigos mencionaron que tenía la piel de un caimán, y algunos creían que medía más o menos 1,8 metros de altura.  La última vez que fue visto fue el viernes 22 de enero, después de lo cual el diablo de Jersey desapareció tan de repente como había llegado. Se propusieron varias explicaciones jocosas, por ejemplo, que se trataba de un «eslabón perdido»; también se explicó como un caso de histeria colectiva.

Otras personas, que tomaron más en serio a los testigos, especularon con la posibilidad de que en realidad hubiesen visto pájaros: sugirieron una «invasión» de un tipo especial de patos. También sugirieron la posibilidad de que se tratase de una grulla de las colinas: este pájaro, con una envergadura de 2 metros, una longitud de 1,2 metros y «un estridente chillido» por voz, fue antiguamente muy común en Nueva Jersey, pero en esas fechas se la suponía confinada en zonas remotas del sur. Otros sugirieron que los testigos habían visto un «superviviente de los tiempos prehistóricos (pterodáctilo)».

Las señales de pezuñas fueron consideradas una falsificación, o bien huellas humanas deformadas y borradas (esto podría explicar algunas huellas, pero no las detectadas en sitios inaccesibles). La explicación que se elija para los increíbles sucesos acaecidos entre el 17 y 22 de enero de 1909 depende de la confianza que uno tenga en los testigos oculares.

La criatura no regresó hasta 1927 cuando en una noche, un taxista camino a Salem se detiene a cambiar un neumático, cuando terminó de arreglarlo su auto se sacudió violentamente. Cuando levantó la vista pudo ver una gigantesca y alada figura en el techo de su auto. El taxista dejó sus herramientas, y tras subirse corriendo al coche condujo a toda velocidad dejando el horror atrás, parando en la estación de policía de Salem para reportar lo que había sucedido.

En 1961, el demonio de Jersey acechó a dos parejas que estaban aparcadas en un auto en Pine Barrens. Las personas fueron interrumpidas cuando escucharon un chillido fuera, cuando observaron por las ventanas el techo del vehículo fue aplastado hacia adentro. Sin perder el tiempo huyeron y al poco tiempo regresaron, pero nuevamente escucharon ese chillido y vieron a una criatura volando por los árboles mientras se rompían pedazos de madera en su vuelo.

En Vineland en 1987, se encontró el cadáver de un pastor alemán, el cuerpo había sido descuartizado como si hubiese estado en una explosión. El pastor fue encontrado a casi 8 metros de la cadena a la cual había sido enganchado, alrededor de lo que quedaba de él se encontraron extraños rastros que nadie supo identificar o seguir.

La última aparición del demonio de Jersey fue en 1993 cuando un guardabosques llamado John Irwin conducía por la orilla del rio Mullica en el sur de New Jersey. El guardabosque se asustó cuando su camino estaba bloqueado por el demonio de Jersey, el cual describió como una criatura de 1,80 de alto cubierto por un pelaje negro. Irwin comentó que él y la criatura se miraron por varios minutos antes de que esta huyese por el bosque.

En el presente sólo se han producido avistamientos aislados del demonio de Jersey, los cuales cada vez tienen menos frecuencia. Es ahora en este periodo de carreteras pavimentadas, luces eléctricas y la tecnología que ha llegado a la región que han espantado a la criatura que por más de dos siglos y medio acechaba a sus habitantes, el demonio fue obligado a esconderse lejos de la civilización.

En estos tiempos modernos la falta de pruebas sobre la existencia de esta criatura hace creer que su creación es parte del folklore de Nueva Jersey. Pero si simplemente fuera un mito, como se explica sus apariciones si los testigos que confirmaron su presencia eran personas importantes y respetables. Es probable entonces que el demonio de Jersey sea más que una leyenda o tema cultural y puede que esté esperando ser encontrado en alguna montaña lejana.

 

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Textos originales de: aquí, aquí y aquí

Otras fuentes de los textos:  J. Bord y C. Bord;  P. Costello; A. Shine; I. Woodward; J. Lomar, I. Knight y G. fuller “Criaturas del más alla –  Serie “El mundo de lo insolito” 1984/1986. Circulo de Lectores. Ediciones Internacionales Futuro. España.    Paginas 23-24

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