Los hombres pez (1) Glauco y otros mitos

¿Qué impulsa a los hombres a entrar al mar hasta terminar convertidos en seres mitad pez mitad hombre?

Una explicación es la idea ancestral de que la vida surgió de la aguas y es un deseo inconsciente de regresar a los orígenes; aun hoy el feto humano “nada” durante nueve meses dentro de la placenta materna. Si nos vamos a los mitos primitivos se tiene que el mundo surge de las aguas y aun hoy la ciencia reconoce que en las aguas surgió la vida.

En el antiguo Egipto, Nun o Nuu es el “Océano Primordial”, es una divinidad benefactora, es representado algunas veces con forma humana, y a veces con cabeza de rana. El mito señala que en el principio, antes de la creación, sólo existe Nun, un océano inerte, sin límites, rodeado de absoluta oscuridad, de Nun surgirá el huevo del que nace dios Solar Ra y de este toda la creación.

En Asia menor, Oannes o Uanna, fue una manifestación del dios  Enki (dios de la tierra y las aguas subterráneas), su aspecto era de un ser mitad pez mitad humano, que hizo su aparición en el golfo Pérsico, y solía hablar con los hombres y enseñarles buenos modales, letras, matemáticas, arquitectura, etc.

Enki compartía poder con Enlil (dios del viento y las tormentas),  y como dato importante hay que señalar que los animales de Enki eran la cabra (animal terrestre de la ganadería local) y el pez (signo de las riquezas del río): la combinación de ambos animales es el signo de Capricornio.

Más al este, en las costas del Mediterraneo, el dios Dagón es representado como un ser mitad hombre y mitad pez y era visto como un dios del mar; Dagón era un dios filisteo que surgió de las aguas y enseño a los hombres a cultivar la tierra, a semejanza de Enki;  pero para algunos Dagón es un hijo de Oannes y es asociado al dios  Marduk, hijo de Enki, un dios civilizador que heredó el trono celeste a vencer a Tiamat, pero para ello tomo los poderes de su padre Enki y de Enlil, convirtiéndose así en el dios de las tormentas y la fecundidad; algo equivalente al Baal fenicio que vence al Leviatan.

Otros, sin embargo, señalan un origen para Dagón en otro dios llamado Dagan adorado en todo el Oriente Medio, pero principalmente en la zona de Siria que era el dios de los cereales y los cultivos. Dagan, dgn, significa grano o semilla; pero al pasar el vocablo por pueblos semitas, como los hebreos,  palabra relacionada con dag era pez, lo que motivó la errónea interpretación de Dagan (cereal) como el dios-pez (Dagón) y finalmente como un dios del mar, que era mas importante para los fenicios y filisteos pueblos navegantes a agricultores.

Los griegos, otro pueblo de navegantes, tomarían esta imagen del hombre-pez del dios Dagón y la asociarían a sus propios dioses marinos. Las nereidas, hijas del dios del mar Nereo y Doris (una hija del Océano y Tetis) eran ninfas del mar con torso humano y el resto de pez.

Tritón, primogénito de Poseidón/Neptuno y Anfítrite/Salacia (una nereida) tenía como su madre un torso humano y cola de pez, y sería padre del resto de los tritones. Tritón era el heraldo de su padre y su atributo especial era una concha de caracol que tocaba como una trompeta para calmar o elevar las olas del mar.

Los Telquines eran nueve hermanos, mitad marinos, mitad terrestres, con cabeza de perro, la parte inferior del cuerpo en forma de cola de pez o de serpiente y los dedos de las manos palmeados; eran hijos de Ponto (padre de Nereo) y de Talasa (la hija de Éter y Hemera) y fueron transformados en rocas por Zeus que no les perdonó el que manipularan los fenómenos atmosféricos (algo de su propiedad).

Pero entre los mitos griegos se hace referencia a otro marino que tuvo similar suerte a la de Hombre pez de Liérganes. Según la historia un pescador de nombre Glauco en una de sus excursiones de pesca llegó y quedo varado en una de la miríada de islas del Egeo; ante el hambre se vio obligado a comer algunas algas del lugar; algo no del todo extraño entre pescadores; así por ejemplo en el Japón y Chile actual la dieta incluye algunos tipos de algas. Pero volviendo a la historia, tras haber probado las algas, Glauco se sintió envenenado; no pudo respirar y su cuerpo empezó a cubrirse de escamas. Con sus ultimas fuerzas logró alcanzar la costa y se sumergió en las aguas. Entre sus costillas se abrieron paso agallas y al tragar aquella agua salada y esta salir por los costados de su pecho ahora abierto pudo respirar; la transformación continuo fusionado sus piernas en una sola y dando origen a una cola de pescado.

Imposibilitado de volver a tierra Glauco se sumergió en las aguas hasta alcanzar las profundidades. En su viaje, su cuerpo ahora adaptado a la vida bajo el agua, miró las maravillas de los corales y los bosques de algas llenos de peces de múltiples formas y colores; así también contempló monstruos marinos, pulpos gigantes y tiburones de fauces enormes. Finalmente alcanzó los palacios de los dioses marinos Océano y Tetis, quienes al ver a este ser, mitad hombre mitad pez, lo reconocieron como su igual y lo aceptaron entre sus filas.

Algunos cronistas hacen a Glauco hijo de Nereo y Doris, hermano de las nereidas y justificando así su apariencia de tritón; otros lo hacen hijo de Poseidón con la náyade Nais (nais = fluir; una ninfa de los ríos), y por tanto es muchas veces representado como el hijo más famoso del dios de mar, Tritón, con torso humano y cola de pez, como la versión masculina de una sirena moderna. 

 

La historia de Glauco no termina aquí, entre sus muchos viajes por los mares llegó a la costa entre Sicilia e Italia y conoció a la ninfa Escila, hermosa ninfa hija de Forcis (el hermano de Nereo) y Hécate (una diosa de la noche, prima de Apolo y Artemisa, que llevaba las almas de los muertos al inframundo). Glauco se enamoró de la bella ninfa, pero esta al ver la apariencia de pez del amante lo rechazó. Glauco nadó hacia el norte hasta la isla de Circe, la bruja, para pedirle ayuda. Ya sea porque la hermosa bruja tenía algunas tendencias zoofilicas —recordemos que ella transformó en bestias los hombres de Ulises /Odiseo y su hermana Pasífae, esposa de Minos, se acostó con un magnífico toro de cuya relación nació el minotauro—, le propuso a Glauco que se olvidara de la ninfa y se quedara con ella.

Glauco rechazó la oferta y la bruja no se tomó muy bien el rechazó. Circe le dio a Glauco una poción que debía ser vertida en la laguna donde se bañaba la ninfa. Así hizo Glauco, pero la poción no era de amor, como esperaba el marino, y cuando la ninfa entró al agua su cuerpo convulsionó y fue transformada en un ser como un dragón de múltiples cabezas de la cintura para abajo (la parte que se sumergió en la laguna). Ante el horror Glauco simplemente escapó, nunca más hizo tratos con la bruja y no se atrevió a cortejar a otra ninfa por temor al rechazo.

Escila por su parte paso a ocupar una gruta frente al estrecho de Mesina, en un lado estaba ella y en otro Caribdis una hija de Poseidón, que por inundar la tierra para ampliar el reino submarino de su padre, Zeus la transformó en un monstruo que tragaba enormes cantidades de agua tres veces al día y las devolvía otras tantas veces, adoptando así la forma de un remolino que devoraba todo lo que se ponía a su alcance. Los dos lados del estrecho estaban tan cercanos que los marineros que intentaban evitar a Caribdis pasaban demasiado cerca de Escila y viceversa. La expresión «Estar entre Escila y Caribdis», vale decir, «estar entre la espada y la pared», o sea, en un problema de difícil (si no imposible) solución. Los argonautas fueron capaces de evitar ambos peligros gracias a que los guió Tetis. Odiseo no fue tan afortunado, eligió arriesgarse con Escila a costa de perder parte de su tripulación antes que perder el barco completo con Caribdis. Escila fue finalmente muerta por Hércules en uno sus viajes y transformada en una roca frente a la costa.

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