Mitos del oriente próximo (15) Buscando la inmortalidad

Uno de los personajes más famosos del cercano oriente es Gilgamesh, el mito lo pone como el quinto rey de Uruk; era este hijo de la diosa Nin-Sun y un sacerdote llamado Lillah. Como rey fue un alguien déspota lo que provocó que el pueblo pidiera a los dioses que los liberara del sufrimiento. Oía las quejas de la gente sobre Gilgamesh, An/Anu ordena a Aruru (Nin-Hursag) que moldee del barro de la vida a un ser tan fuerte como Gilgamesh, este fue el salvaje Enkidu. Ambos guerreros luchan pero al no haber ganador traban una gran amistad y juntos recorren el mundo.

 

Inanna/Ishtar se enamoró del fuerte Gilgamesh; pero este la rechazó; furiosa Inanna/Ishtar, que nunca había sido rechazada por dios o mortal pide a su bisabuelo y amante An/Anu que envíen al toro del cielo (Tauro) y que este acabe con Gilgamesh en la envestida del toro, Gilgamesh y Enkidu agarran al toro por los cuernos y lo devuelven a los cielos, indicando que harán lo mismo con ella. Finalmente Enkidu es muerto por Humbaba, un gigante protector del bosque de los cedros; Humbaba muerte también en la lucha.

Gilgamesh no quiere sufrir igual destino y van donde Utnapishtim (Ziusudra o Atrahasis, el Noé babilonio, quien junto con su mujer los dioses de concedieron la inmortalidad) para preguntar como alcanzar la inmortalidad. Utnapishtim señala que rara vez los dioses repiten un favor; pero le indica donde conseguir la planta mágica que hace el prodigio. Como muchos otros mitos similares Gilgamesh tras muchas andanzas logra conseguir la hierva que crece en el Kur —el infierno—, pero la pierde en el último momento, arrebatada por una serpiente (idea apoyada que las serpientes cambian de piel, por ello vuelven a su juventud). El héroe llega a la ciudad de Uruk donde finalmente muere.

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