Mitos del oriente próximo (11) Llueve, llueve, llueve y sigue lloviendo

Han pasado más de mil años y la humanidad puebla la tierra, sus voces llegan al cielo, así como los dioses molestaron con sus voces a los dioses antiguos, hoy son las voces humanas son las que molestan a los dioses; sobre todo En-Lil que tiene problemas para dormir.

En-Lil, llama a su hijo Nergal, ahora rey de los infiernos y le dice que haga subir a la tierra a su ministro Namtar (la peste). La plaga estalla, pero los hombres apelan a su creador el dios En-Ki/Ea para que le ayude. Este dice que dejen de rezar a sus dioses personales y comience a rezar y a ofrecer sacrificios al dios de la plaga; Namtar ante esa adoración se retira.

Pasan más de mil años y la humanidad recuperada se ha multiplicado hasta que sus voces molestan a En-Lil nuevamente. Esta vez En-Lil decide una sequía para reducir el número de habitantes, y ordena a su hijo IshKur/Adad, el dios de las lluvias, que contenga las aguas y provoque la sequía y el hambre. Nuevamente los hombres apelan a En-Ki/Ea, y él les aconseja concentrar la adoración en Adad; que se siente avergonzado, y libera las aguas de lluvia.

Pasan más de mil años nuevamente y el ruido se hace enorme. Esta vez, En-Lil quiere asegurarse que ningún dios pueda debilitar su resolución, decide usar su gran arma, el Amaru (el diluvio). En-Ki/Ea previene a Ziusudra, el Noe sumerio (Utnapishtim para babilonios o Atrahasis para acadios) de los planes de En-Lil. Atrahasis construye un barco, introduce su familia y lo llena con cada tipo de animal y planta para sobrevivir. Empiezan las lluvias y las aguas suben. La tormenta y la inundación acaban con los hombres y el resto de los dioses se molestan con En-Lil por privarles de su fuente de alimento (los sacrificios). Después de siete días y noches de lluvia (no los cuarenta de la Biblia), la inundación disminuye, Atrahasis desembarca y ofrece un sacrificio. Los dioses hambrientos aceptan el ofrecimiento.

En-Lil descubre el barco y está furioso, sabiendo que sólo En-Ki/Ea podría haber sido bastante inteligente para pensar con este nuevo truco. En-Ki/Ea admite que él advirtió a Atrahasis para poder asegurarse que la vida fuera conservada. En-Ki/Ea persuade a En-Lil de adoptar un plan menos drástico para tratar con el problema demográfico. En-Lil, que ya no era rey de los dioses, tiene finalmente que ceder. Al final En-Lil concede la inmortalidad a Ziusudra y a su mujer, como parte de pago por la destrucción de la raza humana y En-Ki/Ea y Nin-Mah vuelven a su trabajo de alfareros de la humanidad.

Aunque En-Lil buscara la destrucción de la Humanidad con el Diluvio, tras estos hechos buscó la paz con el género humano, se convertiría en un dios amable que concedía favores, y dio a la humanidad el conocimiento de la agricultura, junto con el del arado y el pico, labor encomendada a su hijo Ninurta. A En-Lil se le permitió elegir a los reyes que tenían que gobernar a la humanidad, que eran los servidores del dios y a los que se les confiaba la administración de las leyes divinas de justicia. Así pues, los reyes sumerios, acadios y babilonios abrían sus libros de leyes y las señalan como recibidas de En-Lil, ello confería legalidad al gobernante y delimitaba sus funciones. Incluso el famoso código de Hammurabi, rey que reconocía a Marduk como dios nacional de Babilonia, afirma al inicio del código legal que «Anu y Enlil me nombraron para promover el bienestar del pueblo… para hacer que la justicia prevalezca en la tierra».

Por su parte para controlar a la población En-Ki/Ea y la diosa de la matriz Nin-Ti deciden que de allí en adelante un tercio de las mujeres no dará a luz satisfactoriamente (abortos) y se traen de los infiernos a los demonios Pasittu y Lilitu que arrebatarán a los bebés de los regazos de sus madres.

Pasittu se compara al demonio Pazuzu, que representaba al viento del suroeste, que traía las tormentas, pero que también era el portador de la peste y las plagas, del delirio y de la fiebre. Pazuzu se le representaba con cuerpo de hombre, cabeza de león o perro, cuernos de cabra en la frente, garras de ave en vez de pies, dos pares de alas de águila, cola de escorpión y pene con forma de serpiente, suele mostrarse con la palma de la mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia abajo; una posición para indicar la vida y la muerte, o la creación y la destrucción (fue el demonio de la película “El exorcista“).

Su consorte fue el demonio Lamashtu o Labartu un demonio femenino que se alimentaba de recién nacidos. Las madres usaban amuletos con la figura de Pazuzu para detener a su consorte. Lamashtu se le representaba con cuerpo peludo, cabeza de leona (a veces de pájaro) con orejas y dientes de burro, largos dedos con uñas también largas, y patas de pájaro con garras afiladas. A menudo se la muestra montando un burro y amamantando un perro con el pecho derecho y un cerdo en el izquierdo, mientras sostiene serpientes bicéfalas en ambas manos.

Pasittu/Pazuzu y Lamashtu/Labartu son comparables a los demonios acadios Lilu y Lilitu (Kiskill-lilla para los Mesopotamicos); considerados como peligrosos para el embarazo y los recién nacidos; fueron vistos también como los espíritus de disfunción sexual y la esterilidad. Lilitu sería importada a la mitología hebrea como Lilith, demonio de la desolación, la obsesión y la locura; fue según el mito hebreo la primera mujer de Adán y terminó en mezcla de vampiro y súcubo de la antigüedad. Hay que recordar que la palabra “Lil” se traduce como viento; todos estos demonios se vinculan a los vientos y serán la base para los genios árabes; los Djinns e Ifrits eran genios del aire.

Otros demonios de la enfermedad son Ahhazu (Achchazu, Akhkhazu) es un demonio femenino acadio, llamado por los sumerios Dimme-Kur; acompañada por Alauwaimis, ambos son los responsables de las pestes y las fiebres; y acompañan o se asemejan a la pareja Lamashtu/Labartu/Lilitu y Pasittu/Pazuzu/Lilu, que son las esterilidad y disfunciones sexuales.

Otros demonios son:  Han-Bi o Han-Pa es un dios del mal, equiparado al Satanás bíblico. En Alu tenemos al demonio de la oscuridad y el silencio; es el eclipse que cubre a sol, es la tormenta que oscurece el cielo.  Dimpemekug es el demonio de la tentación. Druaga era otra deidad del inframundo; asociado a Ahriman (un dios persa), era un ser con ocho brazos con garras y tiene cuatro piernas terminadas en un grupo de serpientes; en su honor se sacrificaban vírgenes, cuyas almas llenaban el rubí de su pecho y se volvían sus siervas (súcubos y vampiros). Otros demonios vinculados a los vientos, tormentas y enfermedades eran los Gallu, siete demonios que fueron enviados para llevar a Dumuzi al inframundo y fueron representados por las Pleyades. El demonio Nisroch fue equiparado al demonio hebreo Belfegor, era inicialmente un dios asirio de la agricultura; formaba pareja con Kelen o Kellen, juntos son los demonios que auspician los adulterios, los incestos y todas las demás manifestaciones del amor ilícito, incluida la homosexualidad, que nunca ha sido bien vista en toda la región.

Mitos del oriente próximo (12) Como Caín y Abel

Los mitos cuentan que antes que los hombres aparecieran e hicieran sus ofrendas a los dioses, los dioses crearon dos hermanas gemelas: Lahar, diosa del ganado, y Ashna, diosa de los cereales; un día, sin embargo, después de haber bebido demasiado vino, las dos hermanas comienzan a pelear en las granjas y los campos.

Cada una resalta sus virtudes y aportes a los dioses y se considera superior a la otra; cuando Ashna habla de que su grano sale el pan que alimenta a los dioses; Lahar le dicen que se debe alabar es al dios panadero; así insultos van y vienen; eso hasta que interviene En-Lil y señala que los granos también alimentan al ganado. Era más importante la agricultura que la ganadería para los pueblos de la región. Con la llegadas de los hombres las diosas enseñaron la crianza del ganados y como hacer los cultivos.

La historia se repite tiempo después con otros dioses; En-Lil, dios del aire, ha decidido traer abundancia y la prosperidad a la tierra. Con este fin crea a los hermanos Enmesh y Enten. En-Lil asigna a cada uno funciones específicas. Enten plantó arboles para cosechar sus frutos, hizo canales, aró y sembró en los campos a los cereales y creó los silos para guardar el grano y Enmesh se encargó de la reproducción del ganado, las aves (de corral) y los peces; crió abejas por su miel, y construyo establos para las bestias. Una vez cumplidos estos menesteres, los hermanos se dirigen a En-Lil y le presentan algunos regalos que simbolizan sus logros. Enmesh le ofrece lana, leche, miel; Enten le lleva granos, algodón, frutas. Pero empiezan a discutir sobre quién de los dos tiene más mérito, y piden a En-Lil que lo decida. El gran dios declara que Enten, que tiene a su cargo la cuestión del riego, base de la agricultura sumeria, puede llamarse con toda justicia “agricultor de los dioses”. Los hermanos acatan el juicio. Enmesh se arrodilla ante Enten, cruzan regalos y hacen ofrendas en honor a En-Lil.

Hubo otro dos dioses gemelos; estos creados por En-Ki, enviados a construir las ciudades; Mushdamma o Musdama era el dios al que se puso a cargo de las edificaciones y basamentos. Kapta, su hermano era el dios de los ladrillos, creador de los picos y las palas. Podemos suponer lo que paso luego.

Quizás la mayor pelea entre dos dioses ocurrió no por sus obras, sino por una chica. Dumuzi/Talmuz, el dios de los pastores y Enkidu, un ser poderoso creado por los dioses para vencer al héroe Gilgamesh y que estuvo asociado a la agricultura. Lo más probable que la pelea ocurrió entre Dumuzi/Talmuz y su primo Ninurta, dios de la agricultura. Pese a la preferencia evidente de la diosa por el agricultor Utu/Shamash, su hermano, aconseja a la diosa de tomar por esposo al pastor por encima del agricultor. Una explicación posible de la razón de ello es que Ninurta es el dios que provocó el destierro de Anzu/En-Zu (Nannar/Sin) su padre.

El porqué Inanna/Isthar prefirió a final a Dumuzi/Talmuz y sobre el dios agricultor y este acepta la resolución de la diosa y le regala a la pareja dotes y bienes del campo es algo que no entra en la lógica de los pueblos agrícolas de Mesopotamia, sobre todo cuando en todas las historias anteriores ganaba la agricultura. La razón hay que buscarla nuevamente en la historia. Los asirios era un pueblo de base semita; adoradores del sol, la luna y las estrellas (más que las nubes y la tierra); estos pueblos basaban su economía en la ganadería; para muestra recordemos que en la Biblia, Abraham y sus descendientes criaban cabras. Hecho se compara con el cuento bíblico de Caín y Abel, donde ahora Yahvé (En-Lil) aprueba al pastor sobre el agricultor, y a diferencia de las historias anteriores esta no termino con reconciliación como las otras. En la versión asiria y fenicia, el agricultor mata al pastor (Caín mata a Abel) e Isthar desciende a los infiernos para rescatarlo.

La tablillas de barro cuentan el gran amor y pasión de Inanna/Isthar por Dumuzi/Talmuz, como la joven habla con Geshtinanna/Belili, hermana del pastor, en una visita de la diosa de las uvas a palacio real; y como la princesa del cielo le cuenta su pasión por el joven. La hermana corre con la noticia a donde su hermano, y cual Celestina clásica ayuda al encuentro de los enamorados. Tras la boda vino la luna de miel y con ella los primeros problemas; la princesa nunca había cocinado, tejido, lavado y cuidado de una casa; el joven esposo, sin embargo la reconforta; buscara sirvientes para esas y otras labores; a la larga una mujer bella pero inútil es como un jarrón costoso, al que ni flores se le pueden colocar, porque se daña.

Mitos del oriente próximo (13) La princesa rebelde

Puede parecer título de película para quinceañeras, pero en todo palacio real siempre hay intrigas y traiciones; y la casa real de dioses de los cielos del oriente próximo no estuvo lejos de esos chismes que hubieran cubierto de letras rojas y fotos a todo color las paginas de los periódicos más amarillos de la época.

Hagamos un breve y señalemos que en todas las casas “divinas” existe un gran consejo de doce dioses; cuando gobernó Cronos en Grecia su consejo estuvo formado por seis titanes y sus esposas; al asumir Zeus el control de los cielos ocurrió lo mismo; siendo los dioses, en orden de importancia: Zeus, Poseidón, Apolo, Ares, Hermes y Hefesto; y las diosas: Hera, Demeter, Atenea, Artemisa, Afrodita y Hestia. Cuando Dioniso pide entrar al consejo Hestia cede su puesto.

En la casa real del próximo oriente tenemos algo similar; An/Anu es el jefe mayor y tiene asignado el valor 60, le siguen su hijo legitimo En-Lil, con 50; el bastardo En-Ki, con 40; los hijos por la línea principal de En-Lil son Ninurta (primogénito bastado), Nannar/Sin le corresponde 30 como primogénito oficial; Nergal, que al ser rey del inframundo queda fuera de la lista, al igual que el Hades griego; e Ishkur/Adad, que se le asigna el numero 10, ello porque Utu/Shamash, el hijo varón de Nannar/Sin, y sigue en la línea real y es quien ocupa el numero 20. Que pasa con Ninurta, bueno cuando su padre le pasara la corona él ocuparía su puesto 50; cosa que no ocurrió ya que Marduk (el usurpador), hijo de En-Ki, asumió el poder y tomó ese número para sí.

Las esposas oficiales ocupan las posiciones intermedias, Ki/Antum tiene asignado el valor de 55; Nin-Lil, la esposa de En-Lil es 45; la esposa de En-Ki, Nin-Ki/Damkina tiene asignado 35 y la esposa de Nannar/Sin, la diosa Nin-Gal ocupa el puesto 25. Inanna/Ishtar entra en el consejo con el puesto 15 porque su hermano Utu/Shamash casa con una extranjera, Arinna, la diosa del sol hitita y conocida como Aya por los semitas. Su hermana mayor Ereshkigal era reina de los infiernos quedaba fuera de las opciones de sucesión. La esposa de Ishkur/Adad es Shala; pero quien ocupa el valor 5 es la diosa Nin-Hursag, como le corresponde a una reina madre, al ser madre de: En-Ki, Nin-ki, Nin-Gal y Nidaba/Shala, y la hija oficial de An/Anu y Ki/Antum.

Inanna/Ishtar era una diosa joven y por suerte, para ella, había logrado entrar en el consejo de los dioses; tenía asignado un dominio en una tierra lejana al noreste de Sumeria, la Tierra de Aratta, lugar según los expertos historiadores ubicada entre el actual Irak (Persia) y el mar Caspio. Pero Inanna tenía ambiciones mayores que ser la diosa de una población fronteriza del imperio. En la ciudad de Uruk se erguía el gran templo de An/Anu, al que este venía sólo durante sus ocasionales visitas de estado a la Tierra; e Inanna puso sus ojos en esta sede del poder.

Cuando el rey Enmerkar gobernaba Uruk, quien era hijo de Meshkiaggasher, un hijo de su hermano Utu/Shamash y una mortal. No costó mucho a la diosa, usando sus artes, convencer a su sobrino-nieto y rey de Uruk de adorarla como diosa de la ciudad y no ser sólo la diosa regente de un pueblo en la frontera norte del reino. Faltaba sólo la aprobación del dueño de la casa. Aunque no se dice como Inanna/Ishtar convenció a su bisabuelo de permitirle ocupar su casa en Uruk, lo cierto es que Inanna no tardo en ser conocida como “Anunitum“, un apodo que significa “amada de Anu“; podemos asumir que Inanna/Ishtar no solo compartió el templo de Anu, sino también su cama.

Después de maniobrar hasta conseguir la posición de diosa de Uruk y señora del templo de An/Anu, Inanna/Ishtar recurrió al fraude para potenciar la posición de Uruk, así como sus propios poderes. Lejos, Eufrates abajo, estaba la antigua ciudad de Eridu —el centro de poder de En-Ki—. Sabiendo la diosa de los grandes conocimientos del dios en todo tipo de artes y ciencias de la civilización. Inanna tomó la decisión de rogar, pedir prestados o robar estos secretos. Intentando utilizar, obviamente, sus encantos personales.

Inanna se las ingenia para visitar a su tío abuelo, En-Ki, a solas. Este hecho no le paso desapercibido a En-Ki, que instruyó a su visir Isimud para que preparara cena privada para dos. En-ki quien vive ahora en el Apsu, las profundidades acuáticas del interior de la tierra, era invocado en conjuros mágicos y rituales, y por tanto era considerado como un sabio entre los dioses, a quien se consultaba para encontrar soluciones a cuestiones difíciles. Por otra parte, su apetito sexual y su debilidad por la bebida dan cuenta de la imperfección de la vida sobre la tierra.

Inanna/Ishtar aprovecho esta debilidad y feliz y bebido, En-Ki estaba preparado para hacer cualquier cosa que le pidiese Inanna, y esta, audazmente, le pidió las formulas divinas (las Me que ahora custodiaba el dios) , que eran la base de una elevada civilización. En-Ki le dio alrededor de un centenar de ellas, entre las que estaban las formulas divinas pertenecientes al consejo de los dioses, la realeza, las funciones sacerdotales, las armas, los procedimientos legales, la escritura, el trabajo de la madera e, incluso, el conocimiento de los instrumentos musicales y de la prostitución del templo. Se indica que en Uruk nacería la escritura, así vemos la importancia histórica de esta ciudad, diremos que la diosa intervino en ello al conseguir recuperar las Me .

Para cuando En-Ki despertó y se dio cuenta de lo que había hecho, Inanna ya estaba volviendo a Uruk. En-Ki ordenó perseguirla con demonios y sus terribles armas, pero fue en vano, pues Inanna se había ido a toda velocidad. Trayendo nuevamente a la casa del cielo las Me, y con ella los secretos de la cultura.

Lo que se tiene en esta historia es que cuando su padre Nannar/Sin fue enviado al exilio, este se asentó al norte, en lo que hoy sería Siria y Anatolia; en este lugar los dioses celestes (sol, luna y estrellas) tuvieron primacía; siendo la triada Sin, Shamash e Ishtar los dioses de la región. Cuando Asiria invadió Mesopotamia trajo de vuelta a los dioses exilados; y de alguna forma, aunque Inanna/Ishtar no reemplazó a Bel-Marduk en el control de los cielos, Inanna o Ishtar como la diosa de la guerra y del amor y bisnieta de An/Anu, se gano por si misma y para si misma un lugar importante entre los grandes dioses del cielo y de la tierra.

No hubo diosa más grande en todo el oriente próximo que Inanna o Ishtar; su influencia fue tan importante que su nombre aparece desde Egipto hasta Anatolia, pasando por Fenicia y Siria; desde Arabia a Persia, atravesando toda Mesopotamia. No sólo supero a sus consortes masculinos, sino también a todas las diosas de la región. El nombre Ishtar es conocido como: Astarte por los fenicios; entre los acadios Astártu; Anahit en la antigua Armenia; Astar en Abisinia (actual Etiopía); Athar en Arabia y Anat en la mitología caldea; es Asera o Asherah entre los semitas, fue Afrodita entre los griegos. Ishtar equivale al nombre hebreo Esther, que se traduce al latín a Estella, al germano Stern, al ingles Star, y al español Estela; todos dicen simplemente “estrella” en alusión al planeta Venus, la más brillante de todas las estrellas.