Mitos del oriente próximo (13) La princesa rebelde

Puede parecer título de película para quinceañeras, pero en todo palacio real siempre hay intrigas y traiciones; y la casa real de dioses de los cielos del oriente próximo no estuvo lejos de esos chismes que hubieran cubierto de letras rojas y fotos a todo color las paginas de los periódicos más amarillos de la época.

Hagamos un breve y señalemos que en todas las casas “divinas” existe un gran consejo de doce dioses; cuando gobernó Cronos en Grecia su consejo estuvo formado por seis titanes y sus esposas; al asumir Zeus el control de los cielos ocurrió lo mismo; siendo los dioses, en orden de importancia: Zeus, Poseidón, Apolo, Ares, Hermes y Hefesto; y las diosas: Hera, Demeter, Atenea, Artemisa, Afrodita y Hestia. Cuando Dioniso pide entrar al consejo Hestia cede su puesto.

En la casa real del próximo oriente tenemos algo similar; An/Anu es el jefe mayor y tiene asignado el valor 60, le siguen su hijo legitimo En-Lil, con 50; el bastardo En-Ki, con 40; los hijos por la línea principal de En-Lil son Ninurta (primogénito bastado), Nannar/Sin le corresponde 30 como primogénito oficial; Nergal, que al ser rey del inframundo queda fuera de la lista, al igual que el Hades griego; e Ishkur/Adad, que se le asigna el numero 10, ello porque Utu/Shamash, el hijo varón de Nannar/Sin, y sigue en la línea real y es quien ocupa el numero 20. Que pasa con Ninurta, bueno cuando su padre le pasara la corona él ocuparía su puesto 50; cosa que no ocurrió ya que Marduk (el usurpador), hijo de En-Ki, asumió el poder y tomó ese número para sí.

Las esposas oficiales ocupan las posiciones intermedias, Ki/Antum tiene asignado el valor de 55; Nin-Lil, la esposa de En-Lil es 45; la esposa de En-Ki, Nin-Ki/Damkina tiene asignado 35 y la esposa de Nannar/Sin, la diosa Nin-Gal ocupa el puesto 25. Inanna/Ishtar entra en el consejo con el puesto 15 porque su hermano Utu/Shamash casa con una extranjera, Arinna, la diosa del sol hitita y conocida como Aya por los semitas. Su hermana mayor Ereshkigal era reina de los infiernos quedaba fuera de las opciones de sucesión. La esposa de Ishkur/Adad es Shala; pero quien ocupa el valor 5 es la diosa Nin-Hursag, como le corresponde a una reina madre, al ser madre de: En-Ki, Nin-ki, Nin-Gal y Nidaba/Shala, y la hija oficial de An/Anu y Ki/Antum.

Inanna/Ishtar era una diosa joven y por suerte, para ella, había logrado entrar en el consejo de los dioses; tenía asignado un dominio en una tierra lejana al noreste de Sumeria, la Tierra de Aratta, lugar según los expertos historiadores ubicada entre el actual Irak (Persia) y el mar Caspio. Pero Inanna tenía ambiciones mayores que ser la diosa de una población fronteriza del imperio. En la ciudad de Uruk se erguía el gran templo de An/Anu, al que este venía sólo durante sus ocasionales visitas de estado a la Tierra; e Inanna puso sus ojos en esta sede del poder.

Cuando el rey Enmerkar gobernaba Uruk, quien era hijo de Meshkiaggasher, un hijo de su hermano Utu/Shamash y una mortal. No costó mucho a la diosa, usando sus artes, convencer a su sobrino-nieto y rey de Uruk de adorarla como diosa de la ciudad y no ser sólo la diosa regente de un pueblo en la frontera norte del reino. Faltaba sólo la aprobación del dueño de la casa. Aunque no se dice como Inanna/Ishtar convenció a su bisabuelo de permitirle ocupar su casa en Uruk, lo cierto es que Inanna no tardo en ser conocida como “Anunitum“, un apodo que significa “amada de Anu“; podemos asumir que Inanna/Ishtar no solo compartió el templo de Anu, sino también su cama.

Después de maniobrar hasta conseguir la posición de diosa de Uruk y señora del templo de An/Anu, Inanna/Ishtar recurrió al fraude para potenciar la posición de Uruk, así como sus propios poderes. Lejos, Eufrates abajo, estaba la antigua ciudad de Eridu —el centro de poder de En-Ki—. Sabiendo la diosa de los grandes conocimientos del dios en todo tipo de artes y ciencias de la civilización. Inanna tomó la decisión de rogar, pedir prestados o robar estos secretos. Intentando utilizar, obviamente, sus encantos personales.

Inanna se las ingenia para visitar a su tío abuelo, En-Ki, a solas. Este hecho no le paso desapercibido a En-Ki, que instruyó a su visir Isimud para que preparara cena privada para dos. En-ki quien vive ahora en el Apsu, las profundidades acuáticas del interior de la tierra, era invocado en conjuros mágicos y rituales, y por tanto era considerado como un sabio entre los dioses, a quien se consultaba para encontrar soluciones a cuestiones difíciles. Por otra parte, su apetito sexual y su debilidad por la bebida dan cuenta de la imperfección de la vida sobre la tierra.

Inanna/Ishtar aprovecho esta debilidad y feliz y bebido, En-Ki estaba preparado para hacer cualquier cosa que le pidiese Inanna, y esta, audazmente, le pidió las formulas divinas (las Me que ahora custodiaba el dios) , que eran la base de una elevada civilización. En-Ki le dio alrededor de un centenar de ellas, entre las que estaban las formulas divinas pertenecientes al consejo de los dioses, la realeza, las funciones sacerdotales, las armas, los procedimientos legales, la escritura, el trabajo de la madera e, incluso, el conocimiento de los instrumentos musicales y de la prostitución del templo. Se indica que en Uruk nacería la escritura, así vemos la importancia histórica de esta ciudad, diremos que la diosa intervino en ello al conseguir recuperar las Me .

Para cuando En-Ki despertó y se dio cuenta de lo que había hecho, Inanna ya estaba volviendo a Uruk. En-Ki ordenó perseguirla con demonios y sus terribles armas, pero fue en vano, pues Inanna se había ido a toda velocidad. Trayendo nuevamente a la casa del cielo las Me, y con ella los secretos de la cultura.

Lo que se tiene en esta historia es que cuando su padre Nannar/Sin fue enviado al exilio, este se asentó al norte, en lo que hoy sería Siria y Anatolia; en este lugar los dioses celestes (sol, luna y estrellas) tuvieron primacía; siendo la triada Sin, Shamash e Ishtar los dioses de la región. Cuando Asiria invadió Mesopotamia trajo de vuelta a los dioses exilados; y de alguna forma, aunque Inanna/Ishtar no reemplazó a Bel-Marduk en el control de los cielos, Inanna o Ishtar como la diosa de la guerra y del amor y bisnieta de An/Anu, se gano por si misma y para si misma un lugar importante entre los grandes dioses del cielo y de la tierra.

No hubo diosa más grande en todo el oriente próximo que Inanna o Ishtar; su influencia fue tan importante que su nombre aparece desde Egipto hasta Anatolia, pasando por Fenicia y Siria; desde Arabia a Persia, atravesando toda Mesopotamia. No sólo supero a sus consortes masculinos, sino también a todas las diosas de la región. El nombre Ishtar es conocido como: Astarte por los fenicios; entre los acadios Astártu; Anahit en la antigua Armenia; Astar en Abisinia (actual Etiopía); Athar en Arabia y Anat en la mitología caldea; es Asera o Asherah entre los semitas, fue Afrodita entre los griegos. Ishtar equivale al nombre hebreo Esther, que se traduce al latín a Estella, al germano Stern, al ingles Star, y al español Estela; todos dicen simplemente “estrella” en alusión al planeta Venus, la más brillante de todas las estrellas.

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