Mitos del oriente próximo (10) La creación de los hombres

Para crear la humanidad del barro y la sangre de Kingu, Bel-Marduk tuvo la ayuda de sus padres En-Ki/Ea y Nin-Mah —otro nombre más para Nin-Ki—. Mientras laboraban haciendo los hombres, En-Ki/Ea y Nin-Mah se emborrachan y Nin-Mah le dice, al tener ahora ellos las tablas del destino, que ella puede decidir y torcer el destino de los hombres, a lo que En-Ki/Ea le señala que él puede compensar sus designios.

Nin-Mah crea seis humanos con serias deficiencias físicas; el primero a un hombre que no podía doblar sus manos, estaban estiradas hacia fuera y eran débiles. En-Ki/Ea lo miro y designó como criado del rey. El segundo, era ciego; En-Ki/Ea miró al hombre y le dio el don de la música. El tercero tenía los pies rotos, En-Ki/Ea lo miró y lo hizo un trabajador de la plata y el cobre. El cuarto, ella formó uno que no podía retener su orina. En-Ki/Ea lo miró, lo bañó en agua encantada y expulso al demonio Nantar (la peste) del cuerpo; Nantar se convertiría luego en Visir de Ereshkigal, la diosa de los infiernos. El quinto era una mujer que no podía dar a luz. En-Ki/Ea la miró y decretó que sería sierva, nodriza y costurera de la reina; y el sexto, ella formó uno que no tenía ni pene, ni vagina en su cuerpo. En-Ki/Ea miró al sin pene y sin vagina en su cuerpo y le dio el nombre de “Nibru (eunuco)”, y decretó su destino era estar de pie ante el rey.

Llega el turno a En-Ki/Ea de crear, este vertió el semen de un hombre en la matriz de una mujer, y de su vientre nació un ser que llamo Umul. Nin-Mah, miró a Umul, le dio una vuelta alrededor, le hizo unas preguntas pero él no podía contestar. Le ofreció comida pero él era incapaz de extender sus brazos y manos, no podía pararse, ni sentarse, no se podía sostener a sí mismo. Entonces, Nin-Mah dijo: —El hombre que usted ha formado no está ni vivo, ni muerto. Él no puede sostenerse—. Y no pudo Nin-Mah decretar un destino para Umul. En-Ki/Ea había creado al primer bebe.

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