Mitos del oriente próximo (5) Los dioses de los vientos y las estrellas

En-Lil, dios del viento y las tormentas, se enamora de Sub (la primera hija de En-Ki), y viola a la chica, que era aun una niña, cuando se bañaba en el río desnuda. La ofensa provoca el destierro de En-Lil, que termina en el inframundo. Sub lo sigue y se encuentra con un portero en las puertas del infierno (En-Lil disfrazado). Ella le pregunta por su amo En-Lil y este le dice que no sabe donde está su señor; a lo que ella le responde que sus intenciones son, una vez que nazca ese primer hijo que lleva en el vientre de En-Lil, llenar su vientre con la semilla de su siervo (el portero).

Tras nacer en el infierno el dios Nannar, dios de la luna; Sub se acuesta tres veces con el portero. Su segundo hijo fue la contraparte del primer hijo de En-Lil, Ninurta; Nergal es el dios del calor, el viento del desierto y de la sequía que sopla del norte al sur; es el sol del seco verano. Nergal se le vincula al planeta Marte como a todo dios de la guerra. Y su medio hermano Ninurta al planeta Saturno es vinculado a la agricultura. Ninurta era llamado el arquero y como veremos luego está asociado a Sagitario.

El tercer hijo nacido de los amores en el infierno es un dios similar a Ninurta; es llamado Ishkur por sumerios y Adad por los semitas, su padre lo hará dios de los vientos de tormenta en las montañas y tras su regreso a los cielos lo enviará a las montañas. Ishkur/Adad desposa a la diosa de las semillas Shala y fruto de esa unión es En-Bilulu, señor de los ríos y canales, quien llena de agua al Tigres y al Eufrates. En-Bilulu, fue vinculado a la constelación de Tauro; la razón para ello es que el origen y equiparación a su padre, Ishkur/Adad, que era Teshub, dios de la tempestad de los hurritas (hititas) y que viajaba en las espalda de un toro, demostrando así la influencia de los hititas/huritas en la mitología de los caldeos.

La compañera oficial de Adad era Shala (Nidaba, Nisaba o Nanibgal), hija de En-Ki y Nin-Hursag. Ella era la diosa del grano y estaba asociada a la constelación de Virgo, más específicamente a su estrella Spica (la espiga de grano). Shala acompañaba en funciones de escribana a sus hermanas Nanshe, diosa de la justicia y Geshtinanna/Belili, diosa del otoño; que son hoy las estrellas brillantes Zubenelgenubi (α Librae) significa “pinza del sur” y Zubeneschamali (β Librae) “pinza del norte” de la hoy constelación de Libra.

Cuando finalmente En-Lil puede regresar al cielo, Sud y sus hijos lo acompañan; y se le permite a ambos contraer matrimonio; Sub es llamada a partir de entonces Nin-Lil, señora del viento. En-Lil fue asociado entonces al planeta Jupiter, como corresponde al rey de los dioses.

Nannar, conocido como Sin por los semitas, desposa a la diosa Nin-Gal, la gran reina y diosa de las cañas; de su unión nacerán Ereshkigal, la mayor, que se convertirá luego en reina del inframundo y los gemelos. El varón es Utu o Shamash como lo llaman los semitas, es dios del Sol y comparable al Apolo griego, no solo en belleza; sino que, al igual que su contraparte griega, todo lo ve y que tiene el poder de la adivinación; será es también dios de la justicia y es relacionado con la hoy constelación de Libra.


La hermana gemela de Utu/Shamash es conocida como Inanna en sumeria, Ishtar en babilonia, Astarté, Anat o Ashera entre fenicios y semitas, Astar en Etiopía, Anahit en la Armenia y Athar en Arabia. Inanna/Isthar era una diosa que combina atributos de Afrodita/Venus (diosa del amor), Demeter/Ceres (diosa de la fecundidad) y una versión femenina del dios Ares/Marte (como diosa de la guerra), era asociada al planeta Venus.

Por su aspecto de guerrera, es vinculada a Escorpio, al lado de su hermano Utu/Shamash, en Libra. Escorpio también se vincula al demonio Pabilsag (ser mitad hombre, mitad escorpión, que en algunas versiones es hijo de Enlil y Ninlil, y cuyo mito se fusionó al de Ninurta, y en otras es hijo de An/Anu y Tiamat, a semejanza o equiparable a En-Ki debía traer tributo a En-Lil). Pabilsag  junto al demonio Lararak (con forma entre humana y león y asociado a Leo), vigilan las puertas del infierno. Los demonios Lararak/Latarak y Lulal, ambos seres con cabeza de león también eran ubicados en las hoy constelaciones de Cetus (la ballena) y Eridanus (el río).

El último hijo de la pareja es Ishum; un dios del fuego; que se convertiría en el asistente y heraldo de su tío Nergal.

Para finalizar con los planetas, el pequeño Mercurio estaba asociado a Nabu, dios de la escritura; hijo de Marduk y Zarpanitu/Zarpanitum, diosa del nacimiento; que algunos asocian como una forma de Inanna/Ishtar, pero que tiene más relación con la diosa Nin-Ti.

El pez del norte de la actual constelación de Piscis era conocido como “la golondrina” fue asociada a Inanna/Ishtar, pero como era llamado “la señora del cielo“, podemos asumir que realmente estaba vinculada a Nin-Lil.

La gran diosa Ki/Antum fue asociada a la constelación de la Osa mayor, en realidad a la imagen de las siete estrellas que forman el “carro” de la constelación; la Osa menor, más pequeña pero por tener a la estrella Polar fue vinculada a An/Anu, quien reina en los cielos. Ambas constelaciones tuvieron también una connotación fúnebre, ambos eran carros funerarios que transportaban a los muertos.

La constelación del Águila fue vinculada a dios ave Anzu y en un mito se la relaciona con Sagitario. La constelación de Hidra (aquí conocida como la serpiente) se vinculó a Gizzida y el Cuervo sobre hidra sigue existiendo y picando a la serpiente, el cuervo era el animal del dios Ishkur/Adad, que pelea con la serpiente de la sequía y así trae las lluvias. Es por ello que el dios del amanecer Gizzida, es un dios infernal, ya que su animal es la serpiente y símbolo de la sequía y la muerte.

La hoy constelación de la Vela (que formaba parte del bote de los argonautas) se vinculó a la diosa Nin-Ki/Damkina. La popa del argos era un arco o un arquero (arquera realmente) asociado a la guerrera Ishtar; y el hoy gran cuadrado de Pegasus era un campo por arar y cultivar.

En-Ki fue identificado con Capricornio (los animales del dios eran la cabra —animal de los pastores— y el pez —de los pescadores—) y a la constelación de Acuario (cuando se volvió rey del Apsu), ambas constelaciones vinculadas con las lluvias del invierno y la llegada de la temporada de pesca en el río. Las aguas derramadas por Acuario llenaban los ríos y subían los peces, estos hoy la constelación del Pez austral y el pez del sur en Piscis.

En-Lil se ubica en la antípoda celeste de su rival y se le asocia a Cancer y a Leo —como corresponde al rey de los cielos—; también se vincula al dios con la constelación de Boyero; asociado así a las cosechas.

La constelación de Orión fue vinculada a Ninshubur, según el mito una compañera de Inanna/Ishtar que la ayudo a luchar contra los demonios enviados por En-Ki/Ea para recuperar las Me. —las pleyades siempre fueron vinculadas a siete demonios del inframundo—. Para los asirios Orión era un amante de la diosa guerrera, y era llamada la constelación “El Verdadero Pastor del cielo“, algo lógico con Aries (vinculado al dios pastor Dumuzi/Talmuz) y Tauro (vinculado a En-Bilulu) cerca como imágenes de ganado. En-Bilulu aparece en distintas versiones con distintos padres, en una primera es hijo de Enlil y Ninlil; así es hermano de Ninurta y Pabilsag; la segunda es hijo de Ishkur/Adad y Shala. En-Bilulu fue amante de Ereshkigal, cuyo primer esposo fue el toro Gugalana, quien era también una forma de Ishkur/Adad, por ello el mito de En-Bilulu (dios de los ríos y canales para los cultivos) se fusiona de alguna forma con el de Ninurta (dios de la agricultura) y el de Ishkur (dios de las tormentas de las montañas de la que bajan  los grandes ríos).

Se puede intentar también asociar a Orión con Marduk; dios agrícola que era amante de Inanna/Ishtar. Acompañando a Orión a sus pies tiene un gallo (hoy La Liebre) y nuestros modernos Can Mayor y Can Menor formaban un conjunto de arcos y flechas, confirmado el carácter guerrero de Orion.

La imagen de los sumerios nos muestra a un Orión que hala al toro (Tauro) ayudado por el pastor (Auriga) que arrastra el arado (Perseo); el surco dejado es Virgo, que era llamada “el surco del arado“, siendo su estrella Spica el grano sembrado por el labrador (Boyero).

Rodeando al labrador (Boyero) se encuentran el caballo (Casiopea), el lobo (El Dragón, su cabeza para ser exactos), la cabra (hoy la constelación de Lira) y el perro sentado (hoy Hércules), estas dos últimas constelaciones vinculadas a la diosa Gula, diosa de la salud y compañeras de Ninurta. En Perseo también se veía a un anciano, asociado a Enmesharra, un dios ancestral del inframundo.

La constelación de Géminis se asoció a los dioses Lugalgirra y Meslamtaea, dos gemelos que cuidaban las puertas del infierno; un poco hacían las veces de Dumuzi/Talmuz y Gizzida en el infierno; la constelación al final fue identificada con Nergal y su mujer Ereshkigal, reyes del submundo. La constelación del can menor eran otro grupo de gemelos, cuyo simbolismo no esta hoy claro.

Existían mitos vinculados a otras constelaciones modernas, tan cambiadas en apariencia que sería difícil de reconocer. Así rodeando al arquero (Ninurta), hoy Sagitario, hay bestias como el hombre-lobo (hoy el lobo y parte de Centauro) y el jabalí (la hoy constelación de Centauro), animal sagrado de Ninurta, la pantera (hoy parte de Cerfeo y el Cisne) que es el animal sagrado de Nergal y el venado (Andromeda), que surge a final de diciembre para indicar que ya paso lo peor del invierno. Entre el arquero (Ninurta) y la cabra y el perro sentado (Gula) se encuentra el dios sentado, mitad hombre, mitad serpiente (Ofiuco), que era un ser vinculado a los reinos de los vivos (hombre) y los muertos (serpiente); podríamos suponer que es Ninazu, guardián de la aguas de la vida y la muerte. A su lado Zababa, un dios menor de la guerra formado con la parte occidental de Ofiuco, y asociado también a Ninurta, dejado sagitario a Pabilsag, como un dios menor, mitad hombre-mitad caballo que viajaba a Níppur a dar regalos a En-Lil, y que fue padre de Dumuzi; osea, hablamos de En-Ki.

Antes de terminar se harán algunas aclaraciones. En la versión sumeria Ereshkigal e Isthar son hermanas de los dioses En-Ki, En-Lil y Nusku, siendo hijas de An/Anu; y Ishkur/Adad era visto por algunas leyendas como el hermano gemelo de En-Ki; señor de las lluvias regulares, distinto a En-Lil, señor de los vientos huracanados y de las tormentas.

Mitos del oriente próximo (6) El robo de las Me y la oportunidad de En-Ki

Las Me o tablas del destino, fueron el regalo de An/Anu a su hijo En-Lil cuando este asumió el cargo de rey de los dioses. En las Me se encontraban las normas y reglas para poder controlar el mundo y el poder de la palabra. Cada año todos los dioses se reunían en Níppur, ciudad acadia, que era el hogar de los dioses, donde gobernaba En-Lil y su hijo Ninurta (literalmente dios de Níppur). En este lugar cada año los dioses contaban los hechos del año anterior y decidían los planes del venidero.

Los dioses Nergal y Ninurta son dioses de guerras y batallas. Solían regresar a Níppur cargados con el botín de las guerras y acompañados de un enorme séquito. Nusku, visir de En-Lil, les indicaba sus sobrinos que moderaran su avance ya que la asamblea de dioses se siente abrumada por sus trofeos.

En una de estas fiestas, mientras En-Lil toma un baño, su siervo Anzu (literalmente “quien conoce los cielos”; también llamado En-Zu = Señor Sabio, o Imdugud; y representado como un hombre pájaro y era la personificación del viento del sur y las nubes de tormenta) espera, es la oportunidad que ha estado deseando. Posiblemente seducido por En-Ki, quien le ha hablado de las Me de En-Li, y sobre como quien las posea ostentará el titulo de rey de los dioses. Es demasiada tentación para el dios de Ur, ciudad ubicada al sur, vecina de la ciudad de Eridu, la ciudad donde reina En-Ki.

El astuto Anzu dio con la oportunidad cuando En-Lil se desvistió para meterse en la piscina en su baño diario, dejando descuidada las tablas. Anzu en la entrada del santuario había estado observando desde el comienzo del día. Cuando En-Lil se estaba lavando con agua pura, habiéndose quitado la corona y depositado en el trono, Anzu cogió en sus manos las tablas del destino y se las llevó; montando en Mu, una gran águila.

El efecto del robo fue tal que se suspendieron las “fórmulas divinas”; hubo quietud y el silencio se impuso, como en el Génesis de la Biblia la creación siempre se antepuso la frase “Y dijo Dios…”; sin las Me, En-Lil enmudeció. Los dioses de la tierra y el cielo se fueron reuniendo uno a uno ante las noticias. El asunto era tan grave que incluso se informó a An/Anu en su Morada Celestial. An/Anu indicó que Anzu tenía que ser capturado para que devolviera las fórmulas; pero cuál de los dioses lo haría.

Los de mayor valor y fuerza fueron convocados. Pero todos ellos señalaron que, al tener Anzu las tablas del destino, este podía convertirlos en arcilla. Entonces, En-Ki tuvo una gran idea: ¿Por qué no llamar a Ninurta para que acepte tan desesperado combate?

Los dioses reunidos se percataron de la ingeniosa sagacidad de En-Ki. Estaba claro que las posibilidades de que la sucesión cayera en su propia descendencia se incrementarían si Anzu era derrotado; pero también resultaría beneficiado si Ninurta resultaba muerto en el proceso.

Para sorpresa de los dioses, Nin-Hursag se mostró de acuerdo, y dirigiéndose a su hijo Ninurta, le explicó que Anzu no sólo le había robado a Enlil las tablas, sino también a él. En-Ki ayudó explicando a su sobrino como vencer a Anzu; ya que las Me protegían a su poseedor. En-Ki aconsejó a Ninurta que añadiera un til-lum (el rayo o relámpago) a sus armas, y que no disparara a Anzu, sino a las alas de Mu. Así se hizo y al ave cayo al Apsu (las aguas), Anzu fue capturado, pero las tablas del destino se encontraban ahora en el reino de las aguas subterráneas. La imagen de la lucha fue tan grande que se inmortalizó en los cielos, Sagitario (el arquero = Ninurta) lucha contra el Águila (Anzu sobre Mu).

El resultado tuvo dos logros para En-Ki; el primero Anzu fue desterrado y al no poder recobrar las Me, ahora enterradas en las profundidades del Apsu, Ninurta fue de alguna manera relegado por su padre por su incapacidad de recuperar las tablas. Pero ¿quién era Anzu?. Hay que ver esto desde un punto histórico. En el sur, la ciudad sumeria de Ur estaba creciendo y expandiendo su poder; algo que no toleró la ciudad de Níppur (ciudad de Ninurta y En-Lil), ayudada por la ciudad de Eridu (ciudad de En-Ki), una población la vecina de Ur. El dios de Ur era Nannar (hermano de Ninurta y segundo en la línea de sucesión real), queda claro así las razones de Anzu/Nannar, el primogénito del matrimonio oficial de su padre (En-Lil) con Nin-Lil; Ninurta a sus ojos, aunque hermano mayor era un bastado y no tenía derecho a heredar a su padre. Algunos especulan y afirman también que Zu significa sabio; An-Zu es conocedor del cielo; si a En-Zu, el señor sabio, se le invierten las palabras resulta Zu-En = Zuen = Sin, el dios lunar de los semitas.

La historia no termina aquí; según los mitos las peleas de los hijos de An/Anu y sus descendientes llegaron a ser tan bulliciosas que molestaron a los dioses primigenios; en especial a Apsu, quien le reclamó a su compañera Tiamat sobre hacer algo; a los que su consorte le respondió —No podemos destruir nuestra propia creación—.

Apoyado por Mummú (su hijo y visir), Apsu decide acabar con la creación y sigue por su cuenta y riesgo; pero En-Ki los descubre y usando su magia logra dormir a Apsu, en un sueño que casi parece muerte (desde entonces los ríos solo fluyen plácidos hasta el mar). Mummú es convertido en esclavo del dios En-Ki.

El reino acuático subterráneo de Apsu es ocupado por En-Ki con su mujer Nin-Ki/Damkina, convirtiéndose de príncipe de los dioses en la tierra a señor (rey) de las aguas dulces (los pozos, manantiales y ríos que surgen de la tierra) y En-Ki pasa a ser llamado por los semitas Ea, literalmente “Señor de las aguas”; es por ello que se asocia al dios más a las aguas que con la tierra y es por eso sus signos zodiacales son Capricornio (cabra = tierra + pez = aguas) y Acuario.

La razón que impulsaba a En-Ki a vencer y apoderarse del reino de Apsu era otra, tratar de recuperar las Me, quizás, y sólo quizás nunca hubo un intento de Apsu por acabar con los dioses y todo se trató de una estratagema de En-Ki para justificar y lograr apoderarse con el poder y las Me; algo que no logró ya que Apsu se las había entregado a su consorte Tiamat, cuando estas cayeron a su reino.

Un mito posterior cuenta lo siguiente: Cuando Ninurta captura a Anzu y le pide la devolución de la tablas, el dios se lamenta ante Ninurta de haberlas dejado caer en el abismo acuático (el Apsu), al haber sido atacado por Ninurta. Cuando se dirigen al Apsu para convencer al dios En-Ki/Ea de que devuelva las Tablas del Destino, En-Ki/Ea se niega. Por despecho, Ninurta insulta al visir de En-Ki/Ea, Isimud, un dios mensajero que era reconocido por poseer dos caras que miran hacia lados opuestos. En venganza por la grosería, En-Ki/Ea crea una tortuga gigante que ataca al joven dios mordiéndole en los dedos de los pies. Ninurta se defiende, pero En-Ki, con su magia, abre un hoyo en que caen él y su atacante. Sólo las súplicas de la madre de Ninurta, Nin-Hursag, convencen a En-Ki/Ea para que lo libere; pero Ninurta no recupera las Me.