Mitos del oriente próximo (3) Con mi mujer, mi hija, mi nieta y mi bisnieta.

En-Ki se acostó con su madre Nammu (Tiamat) y de su unión nació la bella Sud. En-Ki al ver el resultado y buscando un heredero varón al que pueda dar el control del mundo, encuentra lógico unirse a su media hermana Nin-Hursag; sus hijos tendrían así el chance de, al ser nietos por ambas ramas familiares de su padre, entrar en la línea de sucesión directa. Ello originará uno de los sucesos más pervertidos y escabrosos en los mitos de la creación sumeria.

De los amores de En-Ki con Nin-Hursag (señora de las montañas) nacerá Nin-Sar o Nin-Shar (diosa de la vegetación, también conocida como Nin-Ki —Señora de la tierra—, Nin-Mu), a una semana tras su nacimiento ya era adulta. En-Ki insaciable en su intento termino acostándose con su hija, Nin-Sar; y de la incestuosa unió nacería ahora Nin-Kurra o Nin-Kur, diosa de los pastos de las montañas; En-Ki persiste en su intento y se antojo de la nueva hija y, como con su madre y abuela, la enamoró y bueno pronto nació Uttu, diosa de los tejidos y la ropa.

Las pretensiones incestuosas de En-Ki superaron lo que podía aguantar Nin-Hursag; ella aconsejó a Uttu de emborrachar a su “padre” cuando este se le acercara. Dicho y hecho En-Ki borracho intentó violar a su última hija; pero el semen derramado fue recogido por Nin-Hursag y sembrado en tierra de donde nacieron ocho plantas. A la semana En-Ki vino a buscar a la que suponía sería su próxima hija, pero sólo encontró plantas de hermosos frutos. Algo contrariado y frustrado, las arrancó, devoró y enfermó.

Nin-Hursag hubiera dejado morir a En-Ki si no fuera por la intervención de su hermano En-Lil. Finalmente Nin-Hursag yació con En-Ki y extrajo el veneno; de la “extracción” nacerían ocho dioses menores: Abu (rey de los pastos), Nin-Tulla o Nin-Tul (señora de Magan, se supone que era el actual Omán) y En-Shag (Señor de Dilmun, hoy asociado con las islas de Bahrein), todos ellos extraídos de la cabeza del dios; Nin-Sutu o Nin-Kautu o Nin-Karrak, diosa de la medicina, que fue extraída de la nariz y se volvió consorte de Ninurta; Nin-Kasi, diosa de la cerveza y el alcohol, fue extraída de la boca; Dazima, Dazimua o Azimua, otra diosa de la salud, también conocida como Geshtinanna o Belili, diosa de las viñas, de los oráculos y asociada con la interpretación de los sueños; Dazima desposo con Gizzida (es el dios del amanecer, hijo de Ereshkigal y Ninazu). Este dios suele asumir forma de serpiente, y junto con Dazima son el primer símbolo de serpientes gemelas del que se tiene conocimiento; algunos creen que Gizzida, podría haber sido la serpiente del Edén. Nin-Ti o Nin-Til, salida de la costilla de En-Ki, (a semejanza de Eva creada de la costilla de Adán) y Nazi o Nanshe extraída de los genitales, o del cuello en otras versiones, es diosa de los canales, se volvería diosa de la justicia y también asociada a la interpretación de sueños, trabajo que comparte también la diosa Geshtinanna. Después de esa experiencia, En-Ki se dedicó al estudio y la magia, al menos por un tiempo.

Este mito tiene otras connotaciones; el lugar donde ocurrieron los hechos se llamaba Dilmun, hoy se supone que es la isla de Bahréin en el golfo Pérsico; y que para conquistar a Nin-Hursag el dios En-Ki con su magia convirtió de lugar de un desértico en un paraíso (el Edén bíblico). Las diosas nacen en Dilmun pronto y sin dolor, nada del castigo bíblico de “parirás tus hijos con dolor”, reforzando la idea del Edén. El devorar los frutos y enfermar es comparable a comer la fruta prohibida del Edén; y para curarse uno de los seres creados es Nin-Ti, que se traduce en “señora (Nin) de la costilla (Ti)”. Pero la palabra “Ti” en sumerio también significa “hacer vivir o nacer”. Por lo tanto, es un juego de palabras muy antiguo que se realizó y se perpetúa en la Biblia, pero sin su significado original, porque la palabra hebrea para “costilla” y la palabra “nacer” no tienen nada en común, no aclarando el por que Yahvé crea a Eva de la costilla de Adán.

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