La epifania y la Befana

La epifanía es una palabra griega que significa: “manifestación o un fenómeno milagroso“. Para muchas culturas las epifanias corresponden a revelaciones o apariciones en donde los chamanes, médicos brujos u oráculos interpretaban visiones más allá de este mundo. Entre los cristianos la epifania señala que Jesús se “da a conocer” como hijo de dios. Y este hecho ocurre en tres oportunidades: la primera ante los Reyes Magos y es celebrado el día 6 de enero de cada año, la segunda vez es la epifanía ante San Juan Bautista en el Jordán y la tercera es la epifanía ante sus discípulos y comienzo de su vida pública con el milagro en Caná en el que inicia su actuación pública.

La fiesta de la epifania cristiana es celebrada el 6 de enero. Aunque el origen de esta fiesta es aun más antigua y se remonta a la fecha del solsticio de invierno, que ocurría el 25 de diciembre en épocas antiguas y no como hoy el 21 de diciembre. En algunos países este día es tradicional hacer regalos a los niños conmemorando los presentes que los Magos llevaron al Niño Jesús. trayendo consigo oro, incienso y mirra que simbolizan en el niño dios: su naturaleza real (oro), su naturaleza divina, la alabanza, la gloria, el honor, el poder (incienso) y su naturaleza humana, su sufrimiento y muerte futura, lo amargo de nuestras vidas; nuestros dolores y pecados (mirra).

En el Nuevo Testamento la intervención de los magos más bien fue breve; fueron a ver al niño, le dejaron regalos y se marcharon. Nada se dice acerca de cuántos eran y de donde venían específicamente. La tradición los volvió tres; en parte derivada del las profecías del Rey Salomón, en los Salmos 72, del 9 a11 señala:

Ante él se postrarán los moradores del desierto, y sus enemigos lamerán el polvo.Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes. Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán.

Es por ello que estos magos llegados de oriente se volvieron reyes para estar en armonía con los salmos. De su país de origen, San Mateo sólo dice que venían de Oriente. Los testimonios más antiguos de la Iglesia de Siria y de los padres griegos afirman que procedían de Persia, donde, se practicaba la astrología. Otros hablan de Caldea, de donde surgió la misma. Según la tradición sus nombres eran Melchor, Gaspar y Baltasar (según algunos representan a Europa, Asia, y África respectivamente) llegaron en un caballo, en un camello y un elefante (o en tres camellos dependiendo del país) Finalmente a Baltazar la tradición posterior lo identificó como rey de Arabia; a Melchor lo convirtió en rey de Persia, y Gaspar pasó a ser rey de la India.

La idea de traer regalos a los niños, como un recuerdo de este hecho de reyes regalando al niño dios es llevada por muchos personajes, entre ellos San Nicolas, Papa Noel o Santa Claus; Ded Moroz (padre invierno en Rusia y países eslavos), el propio Niño Jesús, etc.

Dentro de los muchos personajes que reparten regalos, la tradición italiana tiene a una vieja mujer, con escoba y todo, que podría por la descripción representar más a una bruja que a una santa. A ella generalmente se la describe como una anciana montando un palo de escoba en el aire, lleva un chal negro y está cubierta de hollín debido a que entra en las casas de los niños a través de la chimenea. Se trata de la Befana también conocida como Santa Befana, La Vecchia (la vieja), y La Strega (la bruja), quien en la víspera de la Epifanía (la noche del 5 de enero), deja regalos a los niños de toda Italia, llenado los calcetines de dulces y regalos si son buenos o un trozo de carbón o un caramelo oscuro si son malos.

Es una buena ama de casa, ya que muchos dicen que ella se va y barre el suelo antes de salir. La familia del niño normalmente deja un vaso pequeño de vino y un plato con bocados con algunos alimentos, a menudo regionales o locales, para la Befana. Además, la tradición popular dice que si uno ve a la Befana recibirá un golpe de su palo de escoba, ya que no quiere ser vista. Este aspecto de la tradición era para mantener a los niños en sus camas mientras los padres estaban distribuyendo los dulces (o el carbón) y barriendo el piso para la fiesta de Epifanía.

El origen de la anciana varia y el como se convirtió en un espíritu que trae regalos también, algunos la asocian como herencia de la diosa sabina llamada Strina, Strenua o Strenia, y era diosa de la fuerza y resistencia; fue asociada como quien sirve de contacto con los espíritus ancestrales, los espíritus de los bosques, y del paso del tiempo, la fiesta en honor a Strina ocurrían al mismo tiempo que las fiestas en honor al dios romano Jano o Ianus, el dios de las dos caras y señor de las puertas que unen al mundo humano con el inframundo. Era común entre los antiguos romanos que el inicio del nuevo año (mes de Jano = enero) se celebrara dándose unos a otros regalos que eran conocidos como aguinaldos. Algunos identifican esta errante y vieja bruja nocturna con Hécate. Comparten la Befana y la antigua diosa la naturaleza de los regalos que eran higos, dátiles y miel.

La leyenda cristiana señala que a casa de la Befana llegaron los tres magos unos días antes del nacimiento del Niño Jesús y le preguntaron cómo llegar a donde estaba el Hijo de Dios, ya que habían visto su estrella en el cielo. Ella no sabía tal cosa, pero dio refugio a los magos por una noche. Uno de los magos la invitó a unirse a ellos en el viaje para encontrar al niño Jesús, pero ella se negó, diciendo que estaba demasiado ocupada con sus quehaceres domésticos. Más tarde Befana cambio de idea y trató de encontrar a los astrólogos y a Jesús. Pero no fue capaz y así hasta el día de hoy, Befana busca al pequeño bebé. Ella deja a todos los niños buenos dulces y fruta, mientras que los niños malos les pone carbón, cebolla o ajos.

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Fuentes originales: aquí y aquí

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