Hombres Pulpo (1) Cthulhu

Señalamos al inicio (Hombres pulpos (6)) de esta serie que había dos grandes grupos diferenciados de hombres pulpos; aquellos con apariencia humana y cabeza de cefalópodo; y aquellos con torso humano y la parte inferior de pulpo o calamar. De todos los del primer grupo mencionamos a los Azotamentes de las historias de Calabozos y Dragones y a Devy Jones, de las películas de Piratas del Caribe. Ambos ejemplos derivan de un ser más antiguo, creado por la mente Howard Phillips Lovecraft; cuya literatura recrea una mitología que versa sobre extraños seres extraterrestres que habitaron la Tierra mucho antes de que los hombres aparecieran y de sus intentos en el presente por recuperarla. De todos esos seres el más recordado por el colectivo moderno es Cthulhu; un ser descrito como titanico, tan alto como montañas, de cuerpo humano y piel de dragón; con alas de dragón y cabeza de pulpo.

La imagen de Cthulhu inspiraría no solo a los Azotamente y a Devy Jones; se incluyen también el Doctor Zoidberg de la serie animada Futurama; los Pak’ma’ra de la Serie de Ciencia Ficción Babylon 5; el personaje villano Vilgax de la serie animada Ben 10; Dagomon, otro malo, en el anime Digimon Adventure. Inspirado en el comic de Hellboy, los 7 dioses del Caos son unos enormes seres con tentáculos que quieren invadir la Tierra, con ayuda de Grigori Rasputín en la primera película del demonio rojo. Otras apariciones de Cthulhu en series animadas se dan en “South Park“; cuando Eric Cartman lo usa para acabar con Justin Bieber. Cthulhu aparece como fantasma en la serie animada de “Los verdaderos cazafantasmas“; y como un demonio de la locura en la serie animada “las sombrías aventuras Billy y Mandy” y aparece en un capítulo de la serie animada “Freakazoid“.

En cine aparece “Cthulhu“, una película australiana de bajo presupuesto realizada entre 1996 a1997 y presentada en 2000 ; se basa sobre todo en  dos historias de Lovecraft: “La cosa en el umbral” y “La sombra sobre Innsmouth“. Sobre esta segunda obra literaria hay otra película en 2001; “Dagón” que se apoya también en relato corto igualmente titulado. “The call of Cthulhu” (2005) es la primera película que adapta el cuento de Lovecraft del mismo nombre, distribuida por la HP Lovecraft Historical Society es una película producida dando el aspecto de una película de cine mudo de 1920; el mediometraje es considerado por algunos como la mejor adaptación de la obra de Lovecraft. En 2007 otra película llamada “Cthulhu” es basada en el cuento “La sombra sobre Innsmouth“. La película se caracteriza por tener un protagonista gay; donde se optó por explotar lo que enfrenta una persona gay al regresar para el funeral de un familiar y tener que enfrentarse a los horrores de la vida de pueblo pequeño. Cloverfield (2008) es el título provisional de una película cuyo rodaje fue todo un secreto; se ha especulado mucho acerca del monstruo que protagoniza esta película y que podría ser el mismísimo Cthulhu u otra criatura lovecraftniana. En España las películas españolas “La Herencia de Valdemar” (2010) y su secuencia “La sombra prohibida” (2011) tocan el tema lovecraftniano. Por supuesto hay muchas más películas basadas en la obra de Lovecraft que no tiene relación directa con Cthulhu. No hablemos de las canciones y grupos musicales que ha inspirado y de los juegos de rol en computadora que se basan en las historias de Lovecraft.

Aunque se podría tratar de hablar más de Cthulhu; agregamos a continuación lo que señala de Cthulhu la obra “Necronomicón, el libro maldito de Alhazred“:

El gran Cthulhu es y ha sido siempre un dios guerrero, y es el más terrible de todos los Primordiales, pues se complace en matar y en desolar todo lo que yace bajo sus pies, y su ansia misma de conquistar lo que era libre lo impulsa por los cielos y por las esferas; fue él, con su progenie, quien derrotó a los Seres Mayores, que habían poseído durante largo tiempo la soberanía de este mundo, antes de que él bajara con sus alas grises y coriáceas por la puerta superior que había abierto Yog-Sothoth. Cayeron como lobos hambrientos sobre un rebaño no custodiado, y aplastaron las grandes piedras de la muralla de las ciudades de los Mayores, reduciéndolas a arena. Hasta los shoggoths se dispersaron ante su furia como paja al viento; y ¿quién puede medir la fuerza de un shoggoth? Sin embargo, los seres antiguos que moran en las profundidades murmuran que de nada les sirvió su fuerza contra el poderío de este dios. Los Mayores huyeron a las profundidades del mar, sin sospechar que, con los cambios de la fortuna y con el paso de los siglos, volverían a pisar de nuevo las piedras heladas de su ciudad mayor, muy al sur, y que Cthulhu yacería atrapado bajo las olas del mar.

Los Primordiales reinaron en nuestro mundo durante largos eones tras haber vencido a la Raza Mayor, con sus palacios y sus ciudades a salvo bajo la protección de Cthulhu y de sus ejércitos. Ningún enemigo podía derrotarlo, si no era el propio tiempo; pues los cielos siguen su curso sin cesar, sin que nada les importe la voluntad de los hombres ni la de los dioses. Las estrellas se volvieron venenosas para los Primordiales en nuestro mundo, y por ello estos se retiraron, llenos de rabia, a esperar el tiempo en que el cielo volviera a ser saludable; sin embargo, Cthulhu no quiso marcharse de las tierras que había conquistado. Trazó una obra de magia poderosa que lo mantendría a salvo dentro de la casa que se había construido en la montaña que dominaba su ciudad insular de R’lyeh. Se acostó dentro de una tumba protegida por grandes sellos, en un letargo como de muerte; pero soñaba, y sus sueños siguieron gobernando el mundo, pues sus pensamientos se imponían sobre la voluntad de todas las criaturas inferiores.

¿Cómo pudo haber previsto el cataclismo de la tierra inferior que sumió bajo las aguas a R’lyeh? Las aguas de las profundidades eran la única barrera que no era capaz de atravesar su mente poderosa, y precisamente por aquel motivo se habían refugiado los Mayores bajo las olas muchos siglos atrás, para huir de su tiranía. La misma barrera que había protegido a los Mayores mientras Cthulhu daba rienda suelta a su furia en la superficie, ha protegido a la humanidad de su cólera durante toda la historia de nuestra raza, pues Cthulhu no ha dejado nunca de emitir sus mandatos con su mente poderosa durante todo el transcurso de su estancia bajo la superficie.

Las estrellas no son venenosas eternamente, sino que durante periodos breves de sus giros incesantes adoptan los ángulos de los mismos rayos que despedían en los albores primigenios del mundo. Entonces se levanta R’lyeh, de manera que la casa de Cthulhu sale al aire. La mente del dios cobra fuerza, y este se sirve de su poder para transmitir a los hombres sujetos a su influencia la orden de que retiren los sellos que cierran su tumba pues la única debilidad de Cthulh es que no es capaz de liberarse a sí mismo del sueño, sino que necesita que unas manos de carne rompan los sellos. Como por una burla sarcástica las estrellas no mantienen nunca su posición conveniente durante más de unos pocos días, y hasta ahora siempre ha sucedido que, antes de que los hombres sujetos a la esclavitud del dios hayan tenido tiempo de llegar a la lejana R’lyeh, la conjunción fatal de las luces hace que R’lyeh se sumerja una vez más, cortando así el vínculo entre la voluntad de Cthulhu y la carne de aquellos a los que tiene esclavizado, que quedan profiriendo lamentaciones de confusión y de impotencia sobre el seno del mar vacío.

La forma del dios está trazada en los muros de las ciudades perdidas y en los dibujos de algunos locos que lo han atisbado en sueños. Es tan alto como una gran montaña, y camina sobre pies con garras parecidas a las de un halcón, de tal modo que destroza hasta las piedras mismas de la tierra a cada paso. Le salen de la espalda unas grandes alas que, sin embargo, no tienen plumas, sino que están hechas de piel, como las alas de un murciélago; y vuela con sus alas entre las estrellas. Su cuerpo tiene forma de hombre, en el sentido de que tiene dos brazos y dos piernas, pero su cabeza no se puede describir sin horror, pues se asemeja a la masa informe de una criatura de las profundidades, ya que en lugar de cara tiene muchas cuerdas o ramas blandas que le cuelgan y se retuercen, y lo alto de la cabeza le palpita y se le mueve con una blandura acuosa, pues no tiene cráneo. Tiene pequeños los ojos, que son tres a cada lado de la cabeza. Su piel es de color verde con algo de gris en las extremidades y en el tronco, pero de un gris más claro en las alas, que suele tener plegadas de tal modo que le caen hasta el suelo tras los talones y se le levantan por encima de la cabeza palpitante.

Así es el cuerpo antinatural de este dios, que no tiene parentesco con el polvo de nuestro mundo; en efecto, no es de carne, tal como conocemos nosotros la carne, sino de algo como el cristal natural o el vidrio, y blando, de tal modo que durante su muerte soñadora suele quebrarse, pero cuando se quiebra se reconstituye enseguida y mantiene su forma por la fuerza de la voluntad del grande. Los de la Raza Mayor, que son de carne sólida, aunque extraña, descubrieron esta verdad con consternación, de lo que dan fe sus pinturas murales en la Ciudad de las Alturas de su propio mundo, pues en cuanto destrozaban el cuerpo de Cthulhu con sus artes bélicas, este se reconstituía y recuperaba su integridad a los pocos momentos. Es como los shoggoths de ellos, de los que hablan los hombres en voz baja pero sin que ninguno los haya visto: es capaz de adoptar la forma que desea y de mantenerla.

Los de su progenie son como él, aunque de dimensiones menores. Lo que les falta del tamaño de su amo lo compensan por sus números, pues vuelan a la batalla como una nube de langostas que cae sobre un campo de cereal maduro, tan densa que oscurece el sol con sus alas. En tiempos pasados, los meegoh han obedecido sus órdenes y han combatido en sus guerras, pues temen la influencia de Cthulhu sobre los caprichos de su dios del paso, Yog-Shothoth, y están dispuestos a afrontar cualquier peligro con tal de no arriesgarse a hacerlo enfadar. Todo esto sucedió en los tiempos antiguos, pues en la época del hombre Cthulhu yace soñando en R’lyeh, su progenie ha desaparecido, y los meegoh han regresado a Yuggoth, salvo algunos que vigilan y esperan.

Se susurra que en una época futura las estrellas seguirán su curso y se alinearán tal como se han alineado en el pasado, pero que su posición perdurará por fin y el mundo será saludable para los Primordiales. Cthulhu se levantará y conquistará, pues es su derecho, pues qué fuerza de los dioses o de los hombres podrá resistirse a su furia? Hasta ese día, que ojalá veamos pronto, sus adoradores, que conocen la necromancia, llevan el sello del dios grabado a fuego en la piel y entonan en su recuerdo una letanía en la lengua de los Primordiales, la cual enseña Cthulhu el soñador a sus profetas mientras estos duermen:

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.

Esta oración significa lo siguiente en nuestra lengua:

En su casa de R’lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando.

¡Es así! Sus elegidos cantan estas palabras en los lugares más remotos del mundo, desde la altiplanicie de Leng hasta la isla occidental de Albión, desde las orillas del Nilo hasta los yermos helados de la Hiperbórea, y este canto es el signo por el que se reconocen y el vínculo que los une, aun cuando son de razas diferentes. Los poetas pueden entonar una canción distinta, pues el cántico de los otros habla de lo que ha sido y de lo que es, pero el vate anuncia en verso lo que ha de ser:

No está muerto el que puede yacer eternamente,
y con eones extraños puede morir la muerte.

Cthulhu es distinto y está aparte de los demás señores de los Primordiales, pues no es de la misma sangre de los demás, aunque su sangre se mezcla con la de ellos. Los otros se sirven de él como de una espada, y procuran apartarse de su presencia después de haberse ganado la batalla, pero él sabe ocultar bien sus propósitos y nadie conoce sus intenciones para con sus parientes. Cuando todos huyeron del veneno de las estrellas, él se quedó en su casa de R’lyeh, soñando a solas con sus propósitos profundos. Solo el océano es capaz de contenerlo, pues las estrellas no le pueden encadenar la mente.

Por ser Cthulhu el más grande de los guerreros, los magos que descienden de la estirpe real de Babilonia lo asocian con la esfera de Marte, dios de la guerra, y nadie está más versado en la ciencia de los cielos que los sacerdotes del Tigris. Así como Marte conquista a todos los que se oponen a su voluntad, lo mismo hace el dios soñador; así como el fuego, elemento querido de Marte, aborrece el agua, también aborrece Cthulhu el peso del océano que tiene sobre la cabeza y que le frustra sus propósitos. Los magos le asignan el cuadrado numérico de Marte, que tiene cinco filas y cinco columnas, cada una de las cuales suma sesenta y cinco, y la suma total del cuadrado es de trescientos veinticinco. Enseñan que el sello de su nombre, basado en el cuadrado y grabado en una placa de hierro, tiene el poder de otorgar la victoria en la batalla y protege al guerrero de las heridas de espada o de flecha, y que su visión es agradable para los seres que moran en la oscuridad y que son leales a Cthulhu, que perdonan la vida a los que lo llevan. Pero esto último es una mentira.

A continuación se tiene el cuento: “La llamada de Cthulhu”:

(para leer la obra pulse la imagen)

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Para más referencias y textos originales: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

También:  “Necronomicón, el libro maldito de Alhazred” de Donald Tyson (pag. 105-110 Editorial EDAF 2005/2008):

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