Ociroe (Okyrhoe); el planeta de las oportunidades

Ociroe (52872 Okyrhoe / 1998 SG 35) fue un centauro descubierto en septiembre 1998 en la constelación de piscis; entre los aspectos más significativos es su pequeño tamaño de unos 48 km de diámetro; una órbita cuyo perihelio casi roza la órbita de Júpiter y un afelio que supera la órbita de Saturno, enlazando a los dos grandes gigantes gaseosos; Ociroe posee el periodo orbital más corto de todos, unos 24 años y cuatro meses. Fue hasta 2008 el centauro con el perihelio más cercano al Sol y con el descubrimiento de su compañero descubierto 2008 QD4 perdía ese honor; ese mismo año Ociroe paso por su perihelio y mostró un gran brillo. El descubrimiento de Ociroe coincidió también con el descubrimiento en la estrella 51 Pegaso del primer planeta extrasolar, hoy llamado Belerofonte; abriendo la investigación astronómica en un nuevo campo de estudio.

En el mito de Ociroe, cuyo nombre traduce “rápido flujo”; es hija de Quirón y Cariclo; Apolo le dio el don de la profecía, y entre sus profecías esta la del destino del hijo del propio Apolo y alumno de su padre, Asclepio/Esculapio, que se volvería el más grande medico, capaz de revivir a los muertos y por ello sería castigado por los dioses. Vio incluso el triste destino de su padre, que pese a ser inmortal, moriría; incluso las Parcas le advirtieron de usar su don y que podría traerle mal; al final estas indiscreciones de revelar los planes de los dioses provocaron su castigo y Apolo transformó a la bella centauro en una yegua.

La transformación de Ociroe es un ejemplo de su incapacidad de integrar su doble naturaleza (Centaura = humana + animal); para ella era un todo o nada; blanco o negro; no pudo ser selectiva con sus predicciones y finalmente provocó su caída. Ociroe tiene que ver con las ideas rápidas, ante momentos críticos; como esas acciones que pueden cambiar en ultimo momento el resultado de un juego; Ociroe ayuda debido a su fuerte capacidad de anticipación; pero esas acciones imprevistas pueden conllevar al peligro de hacer un movimiento en falso y que se nos devuelva la jugada.

Tiene una relación de resonancia 1:2 con Júpiter; esto es que en cada vuelta se reencuentra con el Rey de los Planetas; el último encuentro fue en enero de 1999 en Piscis; en anterior ocurrió en marzo de 1975 en Piscis y el antepenúltimo fue junio 1958 en Aries. La regularidad con Júpiter nos habla de orden; su ocurrencia entre Piscis y Aries nos habla del final del invierno e inicio de la primavera; Piscis es signo de agua y nos representa el fluir; Ociroe es por nombre signo de flujo; Aries como signo de fuego nos habla de flujo, pero no de materia, sino de energía; Júpiter en Piscis nos habla de hospitabilidad, caridad, consuelo; Ociroe por tanto se llena de estas energías y las retransmite; pero ocurre que cuando Ociroe pasa por Piscis se encuentra cerca de su afelio; esto es cruzando la órbita de Saturno; y la influencia de Júpiter se ve divida por la acción de la renuncia, la rigidez y la melancolía. Ociroe se divide entre opuestos; ella se mueve entre extremos, de ser criticada o atacada a ser capaz de resistir los ataques y la impopularidad; de promover y defender las propias creencias o principios personales a la total inactividad y apatía por todo. En lo positivo se mueve afirmando, dando apoyo y sentido común; en el otro extremo hay muchas críticas, lloriqueos o quejaderas y fatalismo; por ello se la relaciona con los problemas de salud mental.

El ciclo de Ociroe es sólo unos años más corto que el periodo de Saturno y produce en promedio una conjunción entre ambos cuerpos aproximadamente cada 130 a150 años; la penúltima vez ocurrió en 1863 en libra, la última conjunción ocurrió en febrero de 2008 en el signo de virgo. Con sus padres tiene una relación de resonancia; Ociroe/Quirón guardan una relación cercana a 1/2; esto es que se encuentran aproximadamente cada dos vueltas de Ocioroe, cada 50 años aproximadamente, 48 para ser más exactos; y Ociroe/Cariclo la relación es 5/2, dando encuentros cada 40 aproximadamente. Con Urano tiene una relación 7/2 y encuentros cada 33 años aproximadamente; con Neptuno 7/1 y encuentros cada 28 años y con Plutón una relación 10/1 y encuentros cada 27 años en promedio (varia más por las órbitas elípticas de ambos cuerpos).

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