Deucalión (Deucalion), el planeta del ensayo y error.

Deucalión (53311 Deucalion / 1999 HU 11) es un objeto trans-neptuniano (TNO) descubierto en 1999 y se clasifica como un cubewano. Tiene unas dimenciones cercanas a 200 km, su perihelio es de unos 41,62 UA y su afelio de 47,2 UA, siendo uno de los objetos del cinturón de Kuiper encontrados con una de las orbitas más circulares, su excentricidad es de 0,06; y casi no tiene inclinación en la eclíptica (0,34°). Su tiempo de traslación es de unos 291 años; pasará por su perihelio en 2068 ubicado a unos 27° Capricornio, estando su nodo norte (ascendente) a unos 22° Tauro; encontrándose en los actuales momentos a unos 10° Escorpio.

En el mito, Deucalión y su esposa Pirra, son los equivalentes griegos de Noe y su esposa Naama, sobrevivientes del diluvio bíblico. En la versión griega y en muchos mitos el hombre ha sido creado y destruido varias veces por los dioses. Los humanos fueron la creación del titán Prometeo, hijo del más grande —por tamaño y por primogénito de Urano y Gea— de todos los antiguos titanes. El titán Japeto fue esposo de una Oceanide llamada Asia o Clímene; indicando que su dominio se encontraba en oriente; hijos de la pareja fueron Epimeteo, Prometeo, Atlas y Menecio. El primero no lucho en la titanomaquia (la guerra entre dioses y titanes), el segundo ayudó a los dioses y fue amigo de juegos de Zeus cuando eran niños; los otros dos lucharon contra los dioses y Atlas fue condenado a sostener el techo del mundo (cielos) por la eternidad —hasta que paso Perseo volando después de vencer a Medusa y lo petrificó convirtiéndolo en las montañas de África que lleva su nombre; el que tuvo la peor parte tras la lucha fue Menecio, muerto por un rayo de Zeus.

Los animales y los hombres fueron hechos del barro por Epimeteo y Prometeo respectivamente. Mientras Epimeteo doto a sus distintas creaciones de fuertes dientes, terribles garras, duros picos, rápidos cascos, firmes plumas, etc.; la creación de los hombres se hizo mirando la imagen de los dioses. Y así cuando regia Cronos se dio la Edad de Oro, los hombres vivían junto a los dioses y era una época caracterizada por la paz y la felicidad. Los hombres no tenían que trabajar para alimentarse, ya que la tierra los proveía de todo cuanto necesitaban —El Edén—. Vivían durante muchos años, pero siempre con apariencia joven, hasta que morían de forma tranquila.

Tras la caída de los titanes, los hombres y los dioses se separaron, fue la Edad de Plata; y estos olvidaron a los dioses y Zeus creó las estaciones y los hombres murieron por del frío del invierno que provocaba Demeter ante la pedida de su hija Persefone. Fue cuando Prometeo temiendo por sus hijos/creaciones robó el fuego de los dioses y se lo dio a los hombres. Por este acto Zeus castigó a Prometeo, quien fue encadenado en la cima del Cáucaso y cada día un águila venía y devoraba su hígado; y el como inmortal cada noche lo regeneraba para seguir el eterno sufrimiento.

Para castigar el falta de fe de los hombres de esta edad, Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con figura de encantadora doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le infundiera vida. A Afrodita le mandó otorgarle gracia y sensualidad, y a Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos, a Hermes le encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y un carácter inconstante. Ello, con el fin de configurar un “bello mal”, un don tal que los hombres se alegren al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.

Y esta nueva mujer creada fue llamada Pandora y entregada a Epimeteo, Y hubo razón para ello, Epimeteo por encargo de su hermano Prometeo, custodiaba una vasija donde había logrado encerrar a todos los males que azotan a la humanidad. A pesar de que su esposo le había prohibido terminantemente abrir aquella caja, Pandora picada por la curiosidad la abrió. De ella escaparon todos los males —plagas y enfermedades— esparciéndose rápidamente entre el genero humano, solo quedó la esperanza, que Epimeteo logró atrapar cerrando la caja apresuradamente. Y desde entonces los hombres ya no vivieron cientos de años, sino algunas decenas.

En este ambiente surge la Edad de Bronce; donde el fuego permitió a los hombres no sólo vencer el invierno, sino a fabricar instrumentos y armas de metal y producto de los males repartidos los hombres se mataban entre si.

Finalmente Zeus cansado de los hombres y sus guerras decide exterminarlos con un gran diluvio; y abre las puertas del cielo para que inunden la tierra. Pero un humano se salva con su mujer; se trata de Deucalión, un hijo de Prometeo, quien estaba casado con Pirra, una hija de Epimeteo y Pandora. Deucalión sabía de las intenciones de los dioses de parte de su padre Prometeo, una vez que lo fue a ver al Caucaso. Había preparado un arca y cuando empezó a llover se subieron él y su mujer con todo lo que pudieron. A diferencia del dios judío que hizo llover durante 40 días y 40 noches; Zeus, quizás menos poderoso, solo mantuvo la lluvia nueve días y nueve noches.

Después de nueve días y otras tantas noches navegando, con el fin del diluvio la pareja volvió a tierra firme y Deucalión decidió consultar un oráculo de Temis sobre cómo repoblar la tierra. Se le dijo que arrojase los huesos de su madre por encima de su hombro. Deucalión y Pirra entendieron que “su madre” era Gea, la madre de todas los seres vivientes, y que los “huesos” eran las rocas. Así que tiraron piedras por encima de sus hombros y éstas se convirtieron en personas: las de Pirra en mujeres y las de Deucalión en hombres. Estos seres forman la última raza humana, la raza de la Edad de Hierro, destinada a sobrevivir a los males que tiene ahora el mundo y a trabajar todos los días por su sustento.

Las semejanzas entre Deucalión y el Noe bíblico son muy cercanas. Noe y su mujer se salvaron con sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet; y sus esposas (tres mujeres). Deucalión y Pirra tenían seis hijos, tres varones y tres hembras: Helén, Oresteo y Anfictión, Pandora (nieta de la Pandora de la caja), Tea y Protogenia. Noe tras el diluvio se emborracha; Deucalión traduce ‘Vino para el marinero’ y su mujer Pirra traduce ‘vino rojo’. Algunos asemejan los nombres del hijo de Noe, Jafet/Japhet, con el nombre del titán Japeto, el abuelo de Deucalión, que justamente reinaba en la hoy Turquía; y los hijos de Jafet se movieron hacia la hoy Turquía y al norte entre el Mar Negro y el Mar Caspio, tierras donde se encuentra el Cáucaso, lugar donde castigaron a Prometeo, son demasiadas coincidencias para descartar y no pensar en un origen común para ambos mitos.

En astrología Deucalión se traduce en aprender del ensayo y el error; esto significa que periódicamente se debe empezar desde el principio, pero con toda la experiencia adquirida previamente. Este ir y venir se ve reflejado en las mareas, este flujo constante y cíclico que nos permite apreciar las habilidades de cada hombre en particular; pero los flujos de agua, siempre semejantes pero siempre distintos nos pueden abrumar y ahogar; es esa sensación de tratar de mantenerse a flote, de que la carga nos abruma, el sentirse financieramente inestable son los aspectos negativos que señala Deucalión.

Los comentarios están cerrados.