Hombre lobo en la ficción (2) Horrible realidad.

Las historias de hombres lobo amables se mantuvieron hasta el final de la edad media, hubo que esperar a un cambio de era para que cambiaran; en el siglo XVI Europa se debatía en una reconstrucción social, el feudalismo que ya tenía diez siglos no funcionaba y las naciones nacían en cruentos partos. En esta era de descubrimientos, luchas religiosas y deseo por el saber, una historia real devuelve al mito a hechos de canibalismo y tortura.

Un folleto de dieciséis páginas publicado en el Londres de 1590, traducción de una copia alemana que no ha sobrevivido describe la vida Peeter Stumpp, sus presuntos delitos y su juicio, que incluye las declaraciones de muchos de los vecinos y testigos de los crímenes. Información adicional es proporcionada por los diarios de Hermann Von Weinsberg, concejal de Colonia, y por una serie de periódicos de gran formato ilustrado, que fueron impresas en el sur de Alemania y que se basaban probablemente en la versión en alemán del folleto de Londres. Los documentos originales se perdieron durante las guerra que se extendieron en los siglos que siguieron.

El folleto titulado ‘La maldita la vida y la muerte de Peeter Stubbe‘; Peeter Stumpp, mejor conocido como ‘El hombre lobo de Bedburg‘ fue un agricultor alemán, acusado de ser un asesino en serie y un caníbal. Peeter Stumpp, cuyo apellido suena a Stumpf que traduce del alemán “muñon”, hace referencia al hecho de que había perdido su mano izquierda, cortada por un accidente al picar leña, dejándole sólo un muñón. Los testigos señalan a las autoridades que un lobo, cuya su pata delantera izquierda estaba cortada, estaba atacando a su animales, y esa lesión fue lo que apuntaba a  la culpabilidad del rico hacendado.

Stumpp nació en la aldea de Epprath cerca de la población de Bedburg en Colonia. Su fecha de nacimiento no se conoce, los registros de la iglesia local fueron destruidos durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Él era un rico agricultor y miembro influyente de la comunidad rural. En la década de 1580 parece enviudar y queda con dos hijos, una niña llamada Beele (Sybil), que parece no haber tenido más de quince años, y un hijo de edad desconocida.

En el año 1589 Stumpp fue sometido al tormento del potro, práctica muy habitual para sacarle las confesiones. De lo que quedó de su juicio se desprende que Peeter acabó confesando, tras un período no definido de torturas, que practicaba la magia negra desde que tenía doce años de edad, lo que le había servido para hacerse tan rico. Agregó además que había recibido de manos del mismo Diablo un cinturón mágico que le permitía transformarse en lobo. Un ser con apariencia de lobo, fuerte y poderoso, con grandes y enormes ojos que brillaban como fuego por la noche, con afilados y crueles dientes, y con un cuerpo enorme apoyado en fuertes patas.

Según su confesión, cuando se sacaba el cinturón recuperaba su forma humana. Relató que durante 25 años se había estado alimentando del ganado de sus vecinos, pero que no llenándose con esto, había pasado a cazar presas humanas. Durante veinticinco años, Stumpp habría sido una ‘sanguijuela insaciable’, que se atiborraba de la carne de las cabras, corderos y ovejas, así como de los hombres, mujeres y niños que se le atravesaron. Con la tortura confesó matar y comer a catorce niños, dos mujeres embarazadas, y sus fetos. Uno de los catorce niños fue su propio hijo, cuyo cerebro, informó, había devorado. Así mismo también fue acusado de mantener relaciones incestuosas con su propia hija (algo que hubiese significado ya de entrada la pena de muerte en aquella época) y relaciones homosexuales con un primo suyo (otro delito mortal). También confesó haber tenido trato carnal con un sucubo (demonio femenino) que el propio Diablo le enviaba en varias ocasiones. Tras todas estas declaraciones, Peeter fue declarado culpable de canibalismo, asesinato y trato con el Diablo. Su condena fue ser ajusticiado con el tormento de la rueda.

El 31 de Octubre de 1589 Peeter fue atado a un banco, donde con unas tenazas al rojo vivo le extrajeron varios trozos de carne. A continuación le machacaron brazos y piernas con la parte roma de un hacha —para evitar su regreso desde la tumba—, y posteriormente fue decapitado. Su hija y su primo fueron quemados en la misma hoguera en la que quemaron los restos de Peter. Parece ser que antes de ser quemados vivos fueron desollados, la chica violada y estrangulada. La cabeza de Peeter sin embargo no fue quemada. La colocaron en un poste en el medio del pueblo, junto a la rueda que habían empleado con él y una figura con forma de lobo a modo de castigo ejemplarizante para que nadie repitiese sus acciones.

Pese a lo horrible de la historia, hay algunos hechos históricos que hacen inconsistente el folleto de Londres. Los años en que Stumpp se suponía que había cometido la mayoría de sus crímenes (1582-1589) estuvieron marcados por guerras internas en la región de Colonia, la luchas entre protestantes y católicos. El protestantismo era apoyado por el ex arzobispo Gebhard von Waldburg Truchsess y Adolfo, conde de Neuenahr , señor de Bedburg; y Stumpp fue sin duda un converso al protestantismo. La guerra trajo consigo la invasión de los ejércitos de uno y otro lado, los ataques por parte de soldados merodeadores y, finalmente, un brote de la plaga . El asesinato y la violencia eran la regla.

Cuando los protestantes fueron derrotados en 1587, el castillo de Bedburg se convirtió en la sede de mercenarios católicos bajo el mando del nuevo señor de Bedburg; Werner, conde de Salm-Dyck Reifferscheidt, que era un acérrimo católico decidido a restablecer la fe romana. Por lo tanto, no es inconcebible pensar que el juicio al hombre lobo, fue un juicio político disimulado, para que el nuevo señor de Bedburg intimidara a los protestantes del territorio ahora católico.

En esos tiempos los juicios a brujas y hombres lobos recaían en personas solas (mujeres viudas cuyas tierras eran codiciadas por otros), igual puede suponerse para los juicios a hombres lobos. Un aspecto más que apoya esta idea es que los procedimientos de la tortura eran algo caros, por ello son enjuiciados inicialmente gente de la clase alta —una forma de quitar de en medio a la oposición política y religiosa—. Poco a poco se pasa a la gente común, aquí los costos son asumidos por las administraciones de las comunidades, quienes se aprovechan de los bienes del enjuiciado para enriquecer sus arcas. Buscar culpables de uso de la magia negra era relativamente sencillo, bastaba encontrar aquellos que hacían manipulación financiera o tenían un enriquecimiento repentino.

La viuda de Reichmann (de 50 años) de Frohnhausen que era conocida por su ayudas en actividades de curación; por su tono amistoso poco, no había sido precisamente popular en el pueblo. Testigos la acusan de robar grano disfrazada de loba, y otros señalaban que una de sus sobrinas había sido ejecutada en Niederscheld. Ella fue interrogada y finalmente torturada para hacerla confesar que había matado a su marido, así como algunos de sus hijos, con el difunto. El 29 de Agosto 1631 fue finalmente ejecutada. A veces se devuelven a los cargos a los propios instigadores; en 1630 el maestro de escuela Johann Jacob Offenbach Henrich (48 años), que había detenido a tres mujeres, incluida su propia madre, fue denunciado como un hombre lobo, y está en grave peligro de sospechas ya se habían planteado juicios contras uno de sus antepasados.

Otro aspecto vinculado a estos juicios son el componente sexual y las relaciones sexuales no permitidas, tales como el incesto y la homosexualidad; muchas víctimas de torturas eran obligadas a confesar actos seguramente inciertos. En el caso de Lemgoer Olischläger Johan, que abusó de su esposa y su criada; parece ser que el componente sexual domina todo. En 1631 el tribunal condenó al acusado, no como un adúltero, pero si como un hombre lobo.

Estos juicios a brujas y hombres lobo se extenderán hasta un poco más de la mitad del siglo XVII. El hombre lobo que en los siglos de la edad media era un ser atormentado y bueno, pasa a convertirse en una excusa para juzgar y eliminar rivales, ahora es un monstruo caníbal, lujurioso, pedofilo, infanticida, violento y cruel, que tiene pactos con el diablo y las brujas; sus transformaciones son por lo general producto de cinturones y ungüentos mágicos, y la literatura sólo muestra como se torturaba a aquellos desdichados para hacerlos confesar delitos, muchas veces inexistentes. Caperucita Roja es la heredera literaria de esas historias de lobos antropófagos; inicialmente enseñando a los niños de no ir solos al bosque y de los peligros de que lobos y criminales los atacaran. Habrá que esperar hasta fines del siglo XIX e inicios del XX para que resurja una nueva cara del mito.

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Textos originales y más información: aquí, aquí y aquí

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