Haumea, el planeta del cambio de conciencia.

Es enero de 2005; un equipo de astrónomos dirigido por Mike Brown, supervisa el descubrimiento de varios objetos trans-neptuniano (hoy Haumea, Makemake y Eris) cuyas fotos reveladoras van desde 2003 a 2004; muchas fotos usadas por el equipo de Caltech fueron del Observatorio Keck en Hawai. La idea del grupo es presentar estos resultados a mitad del año en la conferencia de Julio de 2005. Mike Brown señala que estaba terminando el trabajo científico el 7 de julio de 2005 para presentar formalmente sus descubrimientos, cuando el nacimiento de su hija interrumpió su presentación ante el mundo. En esas fechas el grupo español del Instituto de Astrofísica de Andalucía en el observatorio de Sierra Nevada en España, coordinados por José L. Ortiz M. envió un correo electrónico al MPC (Minor Planet Center) con su descubrimiento la noche del 27 de julio de 2005. Y más adelante, el 29 de julio de 2005 envió otro correo con nuevos datos de observaciones del Observatorio Astronómico de Mallorca, el objeto recibió el nombre provisional de (136108) 2003 EL61.

En un primer momento el equipo Californiano felicitaba al equipo español de su descubrimiento, pero al percatarse que se trataba de un objeto por ellos descubierto y aún no reportado se presentó la controversia de que el equipo español había robado sus datos, señalando que alguien había accedido a los registros de observación del objeto de Brown dos días antes.

Al final se reconoció la autoría del descubrimiento al grupo español (aunque aún esto no es oficial y aparecen ambos grupos como descubridores del objeto según quien apoye uno u otro bando), pero la cosa no quedó aquí. El equipo español tenía la preferencia en poner el nombre al nuevo cuerpo, que había ya sido apodado por el equipo norteamericano con el sobrenombre de Santa (en honor al Santa Claus por ser navidad la fecha de su descubrimiento, más no de su divulgación).

El 26 de enero de 2005 el observatorio Keck descubrió un satélite natural (que se apodó inicialmente como “Little Helper” —Pequeño Ayudante—, una alusión al perro de dibujos animados de los Simpson); con el descubrimiento el 30 de junio de 2005 de un nuevo satélite, las dos lunas fueron designadas formalmente como: S/2005 (2003 EL61)1 y S/2005 (2003 EL61)2 y recibieron los apodos por el equipo de Caltech de “Rudolph/Rodolfo” y “Blitzen/Relámpago“, ambos renos de Santa.

El 11 de septiembre de 2006 el equipo español manda su propuesta formal de nombre al MPC proponiendo a Ataecina, una deidad íbera celta, equivalente a la Proserpina romana o a la Perséfone Griega, esposa de Plutón/Hades, para el objeto que hasta entonces se llamaba 2003 EL61. La sorpresa para el equipo español es que el nombre dado el 17 de septiembre de 2008 en que la Unión Astronómica Internacional era Haumea, nombre propuesto por el grupo de Brown, que en principio no debería tener derecho, ya que no es el descubridor oficial del objeto, aunque sí de sus dos satélites. La excusa era que Ataecina es una diosa del inframundo, nombre dejado a los plutinos (cuerpos resonantes 2:3 con Neptuno), cosa que no ocurre con otros objetos del cinturón de Kuiper. En una decisión poco común en la Unión Astronómica Internacional (UAI) y ha levantado sospechas por la amistad entre Brown y Brian Marsden, que ha sido durante treinta años el director del Minor Planet Center, encargado de asignar los nombres. Ello sienta un pésimo precedente ya que es la primera vez que un cuerpo menor del Sistema Solar no es nombrado por sus descubridores oficiales. Señala el grupo español que es como si ‘nos hubieran quitado ese derecho sin contemplaciones y sin dejarnos siquiera lugar a réplica o defensa‘ y con los cuales nunca se comunicaron durante todo el proceso.

Independiente de todos estos problemas iniciales y el trago amargo que ha dejado en unos y otros, lo cierto es que el planeta enano 2003 EL61 ya tenía el nombre oficial de Haumea, y dar nombre a algo reviste a ese algo de un poder que no tenía antes. 2003 EL61 recibe el nombre de una diosa hawaiana de la fecundidad, y sus dos lunas son respectivamente dos de sus hijas vinculadas a las nubes y las olas: Hi’iaka y Namaka. Según los promotores del nombre se hace honor al Observatorio Californiano que opera en el Mauna Kea de las islas de Hawai.

Haumea es único entre los planetas enanos conocidos por muchas razones: (1) es el único de los grandes objetos con dos lunas. Aunque su forma no ha sido observada directamente, los cálculos de su curva de luz indican que (2) es un elipsoide, con su eje mayor el doble de largo que su menor. Posee una rotación inusualmente rápida, (3) su día dura poco menos de cuatro horas, (4) posee una alta densidad no propia de los cuerpos helados tras Neptuno y (5) un alto albedo (de una superficie de hielo de agua cristalina) que a todas luces parece nueva y limpia. Se cree que todo ello es el resultado de una colisión gigante, que dejó a Haumea como el mayor miembro de una familia colisional que incluye varios objetos transneptunianos (TNO) y a sus dos lunas conocidas.

Haumea fue incluido inicialmente como un clásico de objeto del cinturón de Kuiper. Pero actualmente se encuentra que tiene resonancia 7:12 con Neptuno, lo que ha provocado modificar la órbita a una excentricidad mayor que otros miembro del grupo de colisión. Haumea tiene un período orbital de 283 años, un perihelio de 35 UA y un afelio de unas 51,5 UA, esto da una excentricidad cercana a 0,2 y posee una inclinación orbital de 28º; en la actualidad se ubica a más de 50 UA del sol, habiendo pasado por el afelio en 1991.

El elipsoide de Haumea tiene dimensiones cercanas a: 1960 × 1518 × 996 km; ello da un radio medio de 718 km; ósea un tamaño cercano a 2/3 de Plutón. Otra consecuencia del impacto es que Haumea, tras el impacto, perdió buena parte de su capa de hielo exterior. Observaciones sobre la superficie de Haumea muestran que posee un área localizada más oscura (roja) que el resto blanco brillante de hielo que cubre el planeta, lo que indica una zona rica en minerales y compuestos orgánicos; así, Haumea puede tener una superficie que recuerda la moteada de Plutón, aunque no tan extrema. Algunos sugieren que a diferencia de otros cuerpos del cinturón de Kuiper, donde la radiación solar ha afectado la superficie oscureciéndola y moteándola; en Haumea parece haber nuevo hielo (más blanco y claro), aunque se desconoce el origen de este nuevo del manto de hielo.

Dos pequeños satélites han sido descubiertos en órbita de Haumea, ello es único entre los grandes cuerpos del cinturón de Kuiper. Hi’iaka, cuyo diámetro es aproximadamente 310 kilómetros, es el más grande y brillante de los dos lunas conocidas. Hi’iaka tiene una trayectoria casi circular, orbitando cada 49 días a una distancia de 45500 km del planeta. Por su parte la luna más pequeña, Namaka, tiene un décimo de la masa de Hi’iaka, tendría unos 170 km de diámetro; gira alrededor de Haumea en 18 días a un radio orbital medio de 39300 km en una órbita muy elíptica, inclinada 13° de la luna mayor. El tamaño relativamente grande de la excentricidad de la pequeña luna, junto con la inclinación mutua de las órbitas de los satélites que no son los esperados, ya que debería haber sido amortiguado por los efectos de las mareas, implica que la pequeña luna es afectada por la resonancia 3:1 y ello podría explicar las órbitas actuales de las lunas de Haumea.

En la actualidad, las órbitas de las lunas de Haumea aparecen casi exactamente de canto desde la Tierra, con Namaka periódicamente ocultando Haumea. Esta observación de los tránsitos proporcionaría información precisa sobre el tamaño y la forma de Haumea. Hi’iaka ocultó a Haumea en de 1999, pocos años antes del descubrimiento, y no lo volverá a hacerlo hasta dentro de unos 130 años. Sin embargo, en una situación única entre los satélites regulares, la órbita inclinada de Namaka está siendo en gran medida distorsionada por Hi’iaka, preservando el ángulo de visión de tránsitos de Namaka-Haumea por varios años más.

Breves de los mitos hawaianos

Hawai es un archipiélago polinesio, de origen volcánico, situado en el océano Pacífico norte y compuesto de ocho islas principales: Oahu, Hawaii (más conocida como Isla Grande), Maui, Kauai, Lanai, Molokai, Kaholawe y Niihau. Los mitos hawaianos son herencia de mitos polinesios modificados en la islas de Hawai y igual como ocurrió con los mitos de las distintas islas, incluida la aislada isla de Pascua, los mitos evolucionaron para adaptase al nuevo entorno y a las nuevas condiciones locales. Si Pascua era la más aislada y oriental de las islas al sur del Ecuador, las islas hawaianas son las más septentrionales y aisladas de toda la Polinesia al norte del Ecuador.

Los hawaianos adoraban a dioses de la naturaleza ya que esos dioses entraban en mayor o menor medida en todos los asuntos de la vida cotidiana, proporcionando un rico fondo imaginativo para el desarrollo de la narrativa mítica. Los dioses son representados en la historia de Hawai como jefes de tierras lejanas o en los cielos, y que vienen como visitantes o inmigrantes. De los grandes dioses adorados en toda la Polinesia: Ku, Kane, Lono y Kanaloa fueron los primeros en ser registrados.

La mitología hawaiana reconoce un período antes que la humanidad cuando sólo espíritus poblaron primero el mar y luego la tierra. En Hawai, los mitos acerca de este período son escasos. No hay una cosmogonía como en otros mitos, lucha de gigantes y de dioses, de padres e hijos por el poder y la creación. Mientras que en el resto de la Polinesia de los Mares del Sur se cuentan los orígenes de las fuerzas cósmicas, en Hawai limita sus dioses a la acción humana en la tierra, agravada por las encarnaciones de una ascendencia divina. Mitos cósmicos están en su mayoría ausentes de la sociedad hawaiana.

Muchos cuentan que los grandes dioses vinieron en diferentes momentos a Hawai. Ku y Hina, dios y diosa, fueron los primeros dioses de su pueblo. Kane y Kanaloa llegaron a Maui. Lono parece haber llegado antes en el pasado y su mito se limita principalmente a la celebración de los juegos. Kane, aunque sigue siendo considerado como el gran dios del pueblo hawaiano,  ya no es adorado, pero Ku y Hina todavía son rezados por los pescadores, y aún la oración a Kanaloa se repite en voz baja, para invocar al dios de los peces.

En la mitología polinesia la creación del mundo suele atribuirse a Tangaroa, dios del mar. Pero las grandes distancias entre las islas suelen conducir a variaciones locales de la mitología regional. Así, Kane se vuelve en el gran dios creador de Hawai; mientras que Tangaroa es equiparado al dios calamar Kanaloa, con el cual Kane está estrechamente relacionado y que posteriormente los misioneros cristianos identificaron con Satán.

Kane era el dios principal entre los grandes dioses nombrados por los hawaianos en el momento de la llegada de los misioneros en las islas. Él representaba al dios de la procreación y de los bosques, fue adorado como el antepasado de los jefes y plebeyos. Según el mito formó los tres mundos (ayudado por Ku y Lono); Kane creó el cielo superior de los dioses, el cielo inferior sobre la tierra (atmósfera) fue obra de Lono y la tierra misma como un jardín para la humanidad correspondió a Ku quien es visto como señor de los antepasados. Kane y sus hermanos llenaron la creación con las criaturas al mar, de las plantas y animales la tierra, para que el hombre y la mujer que lo habitaran.

El hombre y la mujer fueron creados por los tres dioses que con arcilla traída de los confines del mundo; formaron estatuas a las que Kane dio vida con su aliento. El hombre y la mujer fueron —al igual que en el mito bíblico— condenados luego por el dios a ser mortales, cuando Kane observó su gran independencia. Luego el dios abandonó la tierra y se retiró a los cielos superiores.

Kanaloa está simbolizado por un calamar o pulpo. En las leyendas y cantos Kane y Kanaloa se presentan como poderes complementarios (dioses gemelos); Kane rige el extremo norte de la eclíptica, Kanaloa el sur, y al igual que el popular yin-yang del taoísmo chino. Kanaloa también está considerado como el dios del inframundo y un maestro de la magia. Leyendas señalan que se convirtió en el líder del primer grupo de los espíritus ‘escupidos’ por los dioses. Con el tiempo, los condujo en una rebelión en la que los espíritus fueron derrotados por los dioses y como castigo fueron arrojados en el Inframundo (bajo el profundo mar). Esta imagen es discutida por algunos, y puede ser vinculada a la influencia de los misioneros cristianos que veían en esta tetralogía de dioses (Kane, Ku, Lono y Kanaloa) una contradicción con la idea de trinidad (tres), por ello el cuarto dios fue equiparado por estos con Satanás.

El dios Lono es el señor de las nubes de lluvia y por ello asociado a los alimentos cultivados. Lono es un dios de múltiples facetas, es visto como dios de los fenómenos metereológicos (arcoiris, rayo, viento, lluvia), como dios de la agricultura, pero es también dios del surf, del fuego.

La leyenda cuanta que el dios Lono envía a dos de sus hermanos menores como mensajeros para buscarle una esposa en la tierra. Ellos viajan de isla en isla y, finalmente, en Hawai encuentran a la hermosa Laka viviendo en un bosque en compañía de las aves. Lono desciende en un arco iris y la convierte en su esposa y ella se convierte en una diosa. Un jefe tribal cuenta a sus amigos que ha hecho el amor con la diosa y Lono oye la historia. Enojado la mata, pero no antes de que ella le asegurara su inocencia y su amor por él. Lono entonces instituye los Juegos Makahiki en su honor y tras ir de isla en isla finalmente construye una gran canoa y se retira al mar regresando a Kahiki (Tahití), e indicando que algún día volverá. Así Lono se volvió un dios de la paz y durante el gran festival de Makahiki se celebraba todos los años en su honor entre octubre a febrero, todo el combate o tarea innecesaria era Kapu (tabú).

Cuando llegaron los españoles a México en sus grandes barcos, los pueblos indígenas mexicanos creyeron en un principio que Hernán Cortés era Quetzalcóatl; similar ocurrió en Hawai a la llegada del Capitán James Cook de quien los hawaianos pensaron que era su dios Lono que había regresado y lo trataron como un gran invitado; pero a diferencia de Hermán Cortés que acabó con los aztecas, James Cook no tuvo tal suerte; según la historia unos ladrones robaron uno de sus botes y Cook tomo como prisionero al rey de Hawai hasta que se lo devolvieran, ello provocó una escaramuza que termino con la vida Cook y algunos de sus hombres, que fueron luego servidos como plato principal en un festín caníbal, algo propio de estas islas.

En la versión Tahitiana la historia de dios Lono es equiparable a la dios de Tahitiano Oro, un dios guerrero ávido de sacrificios humanos que sería más semejante en este aspecto al dios Ku. Oro deseando por esposa una hija del primer hombre envía a dos de sus hermanas o hermanos (según la versión) y estos la encuentran en Borabora (isla vecina de Tahití); la chica acepta la propuesta de los hermanos/hermanas de unirse a un gran jefe, pero al llegar a la tierra tras descender por el arco iris, Oro se da cuenta que no tiene presentes para su futura esposa, y transforma a sus hermanos/hermanas en un cerdo y en loro como obsequio para su esposa.

En la mitología hawaiana Ku es el último de los cuatro grandes dioses. Ku es un dios terrible ávido de sacrificios humanos y es para los hawaianos el dios de la guerra y señor de las tormentas (tifones) que de tanto en tanto golpeaban las islas causando destrozos con sus vientos huracanados y oleadas terribles sobre las costas. Ku también es asociado al sol naciente (aurora) y por ello se le pone como esposa a la hermosa Hino, diosa del poniente, la noche y la Luna.

En este punto hacemos una comparación de estos cuatro grandes con la versión neozelandesa de los pueblos Maories. En la versión maori el mundo fue creado por Rangi (Wakea en Hawai y Atea en Tahití) y Papa, dioses respectivos del cielo y la tierra. Hijos de esta pareja fueron: Rongo (equivalente a Lono como dios de los alimentos cultivados), Haumia (dios de las plantas silvestre y equiparado a la diosa hawaiana Haumea), Tu o Tumatauenga (equivalente a Ku), Tangaroa (dios de los mares) y Tane (dios de los bosques y aves, equiparado al Kane). Según el mito maorí los hijos de Rangi y Papa quisieron separar a sus padres, cuyo abrazo los encerraba no les permitía ver la luz. Tras muchos intentos Tane logro separarlos pero en su acto los destrozo provocándoles a sus padres gran dolor (como Urano y Gea separados por Cronos o Nut y Geb separados por Shu); por fin todos veían la luz, pero Tumatauenga (el ciclón) molesto por el dolor de sus progenitores se volvió en contra de sus hermanos y los atacó; Rongo y Haumia se ocultaron bajo los restos de su madre (son las semillas que se ocultan bajo la tierra); Tangaroa se refugió en lo profundo del mar y Tane entre la frondosa foresta de las islas. Tangaroa fue padre de los peces y de los reptiles; cuando Tumatauenga ataca, Tangaroa protege a los peces, pero los reptiles recurren a los bosque de Tane, y ello no le gusta a Tangaroa ya que no puede proteger a todos sus hijos. Tane se venga del reclamo de Tangaroa dándole a los hombres anzuelos y redes para pescar los peces del mar; pero Tumatauenga enseña a los hombres como atrapar aves y cosechar los frutos de los bosques, al final todos los hermanos terminan peleados entre si.

En la versión hawaiana Wakea, el padre del cielo, se casó con Papa, diosa de la tierra. Juntos moldearon una calabaza para crear el universo. La tapa de la calabaza formó el cielo, y sus jugos se hicieron la lluvia y nubes. Las semillas de la calabaza fueron incorporadas al cielo como el Sol, la Luna y las estrellas. Wakea y Papa entonces crearon la isla de Kahiki (Tahiti), la patria ancestral de los Hawaianos y a Havaiki su isla hermana, actualmente la conocemos con el nombre de Hawai. Los descendientes de Wakea, fueron los jefes supremos de cada una de las islas Hawaianas.

La diosa de la noche y la Luna es Hina; se la vincula como hija o amante de Kane, que como el dios que trajo la luz se equipara al Sol. Esta es una diosa voluble, y hay muchas versiones sobre la misma, entre ellas la más común es que molesta de ser perseguida por dioses y hombres huyó a los cielos. Otras versiones la vinculan como amante de Kanaloa, de Ku (que también se vincula al Sol) y como una de las esposas de Lono. En la versión maori los primeros dioses fueron todos varones, Tane (Kane) sintió la necesidad de una compañera y con ayuda de su madre hizo una muñeca de barro a la que dio vida; Hina se convirtió en su esposa, pero al descubrir que su esposo era su padre huyo al inframundo y se convirtió en la diosa de la noche. El semidios Maui quiso la inmortalidad divina y trató de acostarse con la diosa, que molesta lo mato, convirtiéndose así en diosa de la muerte.

Varias reinas y princesas tomaron su nombre y los mitos se mezclan tanto que se pierde el mito original. Destaca una leyenda hawaiana de una hermosa reina Hina que fue secuestrada por un príncipe de otra isla y su esposo salió en su búsqueda sin encontrarla nunca. Esta versión muestra distintas facetas según las distintas regiones de Polinesia. Entre los maories Hina, llamada aquí Suki, es violada por Tunaroa (posiblemente Tangaroa o alguno de sus hijos) y su esposo Tane se cobra venganza matando y descuartizando a Tunaroa, de las distintas partes surgirán luego varios tipos de peces, incluidas las anguilas. En la versión tahitiana, Hina es esposa de Te-Tuna (Tunaroa) y esta lo engaña con Maui; Te-Tuna pelea por su honor pero es finalmente es muerto y despedazado por Maui con final similar a la versión maori.

Maui como esposo o hijo (según versiones) de Hina escucha sus quejas que el rápido paso del Sol no permite secar su ropa y por Maui amarra al Sol al fondo marino al fondo marino y el Sol en su andar lo levanta dando origen a una isla, eso ocurrió tantas veces como islas en el archipiélago de Hawai; así Maui se convierte en el creador de las islas y en el que frenó al sol en su rápido andar por los cielos. Distintas versiones explican de forma similar el origen de muchas islas en toda Oceanía y el frenado del Sol en el cielo.

La gran diosa de Hawai es Haumea, versión femenina hawaiana del dios maori Haumia. Haumea es la diosa de la fertilidad y el parto y es por algunos equiparada a Papa la gran diosa de la tierra, y por ello es esposa de Wakea. Otros mitos dicen que vino con sus hermanos Kane y Kanaloa desde Kahiki; o se la equipara también con una de sus hija, la temible Pelé.

Haumea es una diosa que se caracteriza por su capacidad de renacer; tras envejecer simplemente renace como una hermosa joven y se une a alguno de sus tantos hijos, nietos o bisnietos, transformándose así en la madre de todos. En una primera versión Haumea como Papa tiene una hija de Wakea, a la que Wakea luego toma por mujer y eso enfurece a Papa/Haumea que regresa a Kahiki. Haumea en Kahiki usa el mágico palo Makalei para transformarse en una joven y regresa nuevamente Hawai y toma por esposo al hijo de su hija y su ex-marido llamado Haloa; a partir de este punto se regeneró y se acostó con cada uno de sus hijos cuando estos alcanzaban la edad adulta. Ello hasta que fue descubierta por Kio, quien descubrió en la naturaleza de su futura esposa a su madre y la rechazo. Kio fue el primero que se separó de esta relación incestuosa y se convirtió luego en el padre de los futuros jefes de Hawai.

Otras leyendas señalan que Haumea ocultaba en su cuerpo a sus hijos de su marido caníbal, y los liberaba luego de distintas partes de su cuerpo. Aquí Haumea, como su equivalente maori es una diosa de la vegetación silvestre. El mito dice que fue muerta por el tramposo Kaulu; un dios que roba de los campos de la diosa aquellos frutos que alimentan al hombre y enseña a los hombre a cultivarlos, para así no depender de los caprichos de la diosa; ese fue el final o muerte (simbólica) de la diosa. Kaulu como dios de las cosecha sería equivalente al Rongo mouri y por ello al dios Lono.

Haumea como mujer de sus tantos hijos y hermanos tuvo varios hijos importantes entre los que destacan: Pelé, Namaka, Kane-Milohai, Kamohoali’i, Kapo y Hi’iakai.

Pelé es la diosa del fuego y la actividad volcánica en todas las islas del Pacifico, en especial de Hawai y del volcán Kilauea donde se dice que tiene su hogar. Es una diosa terrible y de mal carácter, autoritaria y muy voluble; es destructora y creadora a la vez. Es señalada como hija de Kane y Haumea, y ella y sus hermanos vinieron de Kahiki recorriendo los mares, a medida que llegaban a las islas de Hawai, iba dejando a cada hermano en una de las tantas islas y ella se quedo en la Isla Grande donde hizo su hogar.

Namaka es la hermana mayor de Pelé, es hija de Ku y Haumea; ambas diosas pelearon por el amor de Aukele (Aukelenuiaiku), héroe que subía a los cielos usando el arcoiris (una versión más humanizada de Lono). En un primer momento Aukele es esposo de Namara, pero Pelé se lo quita. Aukele es un dios del fuego, los mitos dicen que el perro guardián de Namaka, Moela, es reducido a cenizas cuando lo toca Aukele. Finalmente ante la ambición y furia de su hermana Namaka se alejo de toda la tierra y se volvió en una diosa de las olas y Pelé terminó provocando un incendio al permanecer demasiado cerca del dios del fuego, convirtiéndose en diosa del fuego.

Hi’iaka es una hija de Haumea y Kane; y hermana menor de Pelé; ambas son grandes amigas, eso hasta que se interpuso el amor por un príncipe hawaiano. Hi’iaka es la diosa patrona de Hawaii, de los bailarines de hula y de las nubes de lluvia.

Hubo un tiempo en que Pelé su cayó enamorada de un joven jefe llamado Lohiau, y envió a su hermana Hi’iaka como mensajera de sus deseos; Hi’iaka pidió a Pelé que cuidara su bosque sagrado de árboles de lehua y a su amigo Hopoe (un dios de las flores). Pelé insistió que no tardara más de cuarenta días y mucho menos se enamorara de Lohiau, o incluso darle un abrazo.

Hi’iaka tuvo un viaje lleno de muchas aventuras pero cuando al fin llegó a Kauai y se encontró con que el joven jefe había muerto de nostalgia por Pelé. Ella fue capaz de revivirlo con el canto y la oración, pero no fue capaz de volver con Pelé a los cuarenta días.

Pelé, por temor a que Hi’iaka la había traicionado se enfureció y no sólo destruyó el sagrado bosque de lehuas, sino también mató a Hopoe, convirtiéndolo en piedra. Cuando Hi’iaka, regresó viendo a su amigo muerto y devastado sus bosques, se vengó de Pelé y abrazó a Lohiau. En represalia, Pelé envió olas de lava a la pareja. Hi’iaka resultó ilesa, pero Lohiau fue asesinado por la lava. Una vez más, Hi’iaka lo revivió, trayéndole a vuelta a la vida por segunda vez.

Pelé, lamentando sus acciones hacia los bosques de Hi’iaka y a su amigo, decidió dejar que Lohiau eligiera con quién quería estar. Algunas versiones de la leyenda dicen que él decidió quedarse con ambas; otros dicen que él se retiró a Kauai solo. Pero la que más se cree es que después de su largo y peligroso viaje desde Kauai, Lohiau había llegado a amar a Hi’iaka por su valentía, la lealtad, la bondad y la belleza. Él la eligió para su esposa y la llevó de vuelta a Kauai.

Kamohoali’i es otro dios marino, con la capacidad de transformarse en cualquier pez, es conocido el dios del tiburón. Kamohoali’i nadaban entre las islas de Maui y Kahoolawe, cuando encontró un barco perdido en el mar, Kamohoali’i sacudió la cola en frente de la flota y el kahuna le dio de comer y beber; en agradecimiento Kamohoali’i guiaría a los hombres de regreso a casa. A veces se dice que guió las naves de los habitantes originales de Hawaii desde el continente a su isla natal de esta manera. Como Kaho-a-lii es un dios asociado con el bajo mundo. Es representado como un hombre moreno, desnudo, marcado con rayas o manchas blancas en el interior de los muslos. En el festival Makahiki cada invierno se hacían sacrificios humanos altares eran construidos a Kaho-a-lii y esas noches nadie salía de sus casa. Los sacerdotes iban en busca de una víctima para sacrificar y eran expertos en atraer a las personas crédulas de sus casas.

Kane-Milohai es el hermano menor de Kamohoali’i, y suele puede ser visto como una contraparte terrestre a su hermano, el dios del tiburón. El mito señala que Pelé en su venida a las islas al primero de sus hermanos que abandono fue a Kane-Milohai, que lo dejo sobre el arrecife de piedra Mokupapapa; aunque mucho después lo vino a buscarlo. Kane-Milohai es un dios menor vinculado a las fuentes de agua dulce y a las piscinas que se forman por la lluvia.

Kapo es una diosa de la fertilidad, de los poderes, la hechicería y la oscuridad que pueden asumir cualquier forma que ella quiera. Kapo ayuda a Pelé a escapar de los deseos de Kamapua’a convirtiéndose en la amante del dios que acosa a Pelé, así ella se vuelve la madre de Laka, una deidad identificada con el hula y la flor roja lehua. Kamapua’a es un dios cerdo asociado a la fecundidad y equiparado a Lono (dios de la agricultura). Kamapua’a es mejor conocido por su amor por la diosa Pelé fuego, con quien compartió una relación turbulenta. A pesar del poder de Pelé, la persistencia de Kamapua’a le permite convertir la piedra de lava en tierra fértil.

Poliahu es la diosa de la nieve, habita en la ladera oriental de Mauna Kea. Poliahu compite a deslizarse en trineo sobre la nieve de la montaña, cuando una desconocida la reta en su propio deporte, en la primera partida gana Poliahu, la segunda gana la desconocida y en la tercera al ir ganando Poliahu, la desconocida hace brotar lava de la montaña, revelando su identidad, es Pelé, diosa del fuego. Poliahu contrataca congelando a Pelé; desde ese día Pelé gobierna en Kilahuea y el Mauna Loa, pero el Mauna Kea y el norte de la isla grande son dominios de Poliahu.

Haumea y la astrología

En la mitología hawaiana, Haumea es la diosa del parto y la fertilidad. Ella toma muchas formas diferentes y ha experimentado muchos renacimientos diferentes. Haumea es la madre de muchas otras deidades en la mitología hawaiana, que son piezas se separan de su cuerpo.

Haumea como diosa de la fertilidad y las plantas, es también diosa de la medicina y de los partos. Tiene una relación con la vida y con cada nacimiento una nueva alma llega al mundo pura y sin contaminación, ello vendrá después en el camino de la vida. Haumea es para los hawaianos la madre de todos ellos y se la vincula directamente a la línea genealógica real de los jefes. Se dice que ella renacía en cada generación, transformado su vejes en juventud; puede tratarse de una idea de reencarnaciones repetidas, que tras la muerte de la forma anciana reencarna en un nuevo ser.

El descubrimiento de Haumea tiene un interesante juego de sincronías que añaden comprensión de la naturaleza de la conciencia de la humanidad. Haumea surge de la controversia acerca de la propiedad sobre el descubrimiento. El nombre de la diosa deriva de Hanaumea, que significa “luz sagrada”. Haumea así significa pureza, ya que el planeta es liso, de roca pura y de hielo puro, girando rápidamente en un estado de equilibrio; así su habilidad inicial es producir un estado fresco o claro de la conciencia.

Su descubrimiento ocurrió entre las constelaciones de Coma Berenices (La cabellera de Berenice, fue el sacrificio de una reina egipcia a la diosa Afrodita por el regreso de su esposo, y el sacrificio fue puesto en los cielos por la diosa) y Virgo; ambas constelaciones nos indican la pureza (Virgo) y el sacrificio para alcanzar ese estado de claridad (Coma Berenices es también llamada el halo o corona de la virgen).

La cruz orbital de Haumea ubica su perihelio (cuando esta más cerca del Sol) y ejerce mayor influencia a 3° de Piscis (astrológico) en el plano horizontal, pero dada la inclinación de 28° Haumea apunta propiamente a la constelación del Escultor; apenas a dos grados del Polo Sur Galáctico. En contraposición su afelio (punto más lejano al Sol) se ubica a 3° de Virgo; pero la inclinación la ubica pasando por Coma Berenice, apuntando aquí al Polo Norte Galáctico. Estos dos ejes nos afirman la vinculación de Haumea con las almas y su evolución; ya que el eje polar de la galaxia nos impulsa a estar en la integridad del mayor propósito evolutivo almas y en sintonía con las fuerzas fundamentales que gobiernan la vida. Que en su perihelio apunte al escultor nos habla de la necesidad de esculpir nuestras vidas; y que el afelio se vincule con Coma Berenice nos indica sacrificio.

El afelio más reciente ocurrió entre 1990 y 1991; es la fecha que cae el comunismo en Europa Oriental, se unifica Alemania, finaliza la Guerra Fría, Rusia elige presidente por primera vez; Sudáfrica libera a Nelson Mandela después de 27 años de prisión y el Parlamento sudafricano deroga las leyes del apartheid; se da la guerra del Golfo Pérsico para liberar Kuwai; todos estos hechos cambiarían la consciencia humana, es la búsqueda de libertad, pero también para llegar a ella se ha trabajado con mucho sacrificio humano.

El último perihelio ocurrió entre 1848 y 1849; entre los hechos más relevantes cabe señalar la publicación del ‘Manifiesto Comunista’ (febrero 1948) de Karl Marx y Friedrich Engels, paginas que modificarían la forma de pensar de toda una generación y a diferencia de lo que sus creadores pensaron, el mundo comunista surgirá unos sesenta años después, no en países capitalistas como el paso siguiente de su evolución social (según la propuesta o manifiesto), sino en las sociedades más atrasadas sometidas por sus gobernantes a grandes penurias (Rusia, China, Cuba). Es interesante ver que el final de esta propuesta de modelo social que surgió en el perihelio cae justamente con el afelio del planeta Haumea.

El eje nodal revela la acción al interactuar con en la Tierra. En nodo sur marca lo que debe ser sacado a la luz, el nodo norte como cambiar; el perihelio se ubica en el sur, implicando que se debe esculpir el destino; por su parte el afelio en el norte punta a halo de la virgen y este destino se involucra con la noción de alma. El eje nodal que vincula a Haumea con la Tierra ubica al nodo norte o ascendente en 7° Capricornio y el nodo sur o descendente a 7° Cáncer. El nodo sur en Capricornio implica un signo vinculado a la acción solitaria, señala que este descubrimiento del alma es un acto individual; el nodo norte en Cancer es en contraposición un signo grupal; el cambio de consciencia tendrá un efecto global en el grupo.

El concepto de ‘fecundidad’ aplicado a Haumea, significa que algunos caminos son más fáciles de caminar que los demás. Depende de cómo las fuerzas colectivas o de grupo están actuando. La gente a nuestro alrededor, el medio ambiente, la sociedad o el mundo nos halan en una dirección, obstaculizando el libre movimiento, pero también si todos vamos en la misma dirección, hace el camino más fácil. Así Haumea nos habla de que para avanzar en un ambiente hostil se tiene muchas veces que moverse sin ser detectado, evitando los enfrentamientos, aunque se tengan las armas para vencer. Haumea tiene una comprensión profunda de lo que son y dónde están las fuerzas colectivas, y sabe cómo tiene que proceder en cada situación; para así poder voltearlas a su favor.

Haumea es capaz de reconstruir, redefinir y transformar la conciencia, dar apoyo y fomento a lo creativo; pero también puede generar egocentrismo, ser dramático a la hora de llamar la atención, usar a otros para su propio beneficio; pero tiene afinidad por las relaciones familiares y ser el jefe de grupo.

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