Espectros y fantasmas de mi tierra (5) Algunas leyendas urbanas

Las leyendas urbanas son relatos pertenecientes al folklore contemporáneo; son historias contadas de la forma ‘esto me lo contó el amigo de un amigo‘, presentas historias contemporáneas, hechos que pueden haber ocurrido ayer y parten de hechos reales, por ello muestran cierta veracidad; pero a las cuales han sido exageradas, distorsionadas o mezcladas con ficciones y un toque de terror sobrenatural. Entre las más comunes de estas historias tenemos: los cocodrilos en las alcantarillas, el fantasma que toma un aventón (auto-stop) en la vía, el fantasma del espejo, ver gente que se supone muerta (muy típico en USA es ver a Elvis Presley), el loco asesino escapado del manicomio, el perro que mata al bebe, el fantasma del baño, despertar tras una noche de copas y descubrir que te pegaron el SIDA o te quitaron un riñón; etc. En Venezuela se tienen sus propias versiones particulares; entre ellas podemos citar:

La novia del Litoral

Todas las grandes ciudades tiene su versión de esta historia, una hermosa chica hace un auto-stop en una vía solitaria y al llegar a destino simplemente desaparece. Cuenta Mercedes Franco (p.76) lo siguiente:

A mediados de nuestro pasado siglo XX, un automovilista venía de la playa por la carretera vieja de la Guaira. En mitad del camino encontró a una muchacha vestida de novia, quien le pidió la llevara a Caracas. Durante el camino conversaron agradablemente y él se lamentaba de que aquella mujer fuese a casarse al día siguiente, como le informó. Era tan bella. La dejó en una casita de Catia, tal como ella le indicó. Cuando se dirigía a su casa, el joven notó que la pasajera había olvidado en el asiento su ramo de rosas blancas. Se devolvió a la casita donde minutos antes la dejara. Le atendió una señora. El preguntó por la novia. La señora le mostró una fotografía, preguntándole si se trataba de esa chica, a lo que el hombre asintió. Entonces le explicaron que aquella joven había muerto veinte años atrás. Venía a casarse a Caracas y tuvo un accidente fatal en esa vía. Desde entonces, vestida de novia, sigue vagando eternamente tratando de llegar a Caracas para casarse y solicitando a los transeúntes que la lleven. En aquel momento el ramo de rosas blancas que el joven llevaba en su mano se convirtió en cenizas.

La aparecida en el espejo

En Estados Unidos es muy común la leyenda del fantasma en el espejo; este mito urbano se remonta varias décadas y ha tendido distintas versiones; la más común es la de Bloody Mary (María Sangrienta); según una de las versiones, hace muchos años murió Mary y fue enterrada. Era costumbre en la época de poner una campana a los muertos, por si realmente no lo estaban muertos (la medicina era muy mala), si el vivo despertaba podía sonar la campana y así ser rescatado de su tumba. Cuando Mary despertó de su catalepsia (que es un trastorno repentino en el sistema nervioso caracterizado por la pérdida momentánea de la movilidad, voluntaria e involuntaria, y de la sensibilidad del cuerpo; en el cual la persona yace inmóvil, en aparente muerte y sin signos vitales) tocó la campana pero nadie la escuchó. Al día siguiente vieron la campana movida y desenterraron el cuerpo, Mary estaba agonizante y con sus uñas desgarradas había tratado de abrir el ataúd. Con su último aliento maldijo a todos y aquellos que repitan su nombre frente al espejo un determinado número de veces la verán aparecer y escucharan la campana que nadie escuchó, antes de tener su misma suerte. Las versiones del cuento varían, sobre todo las causa de la muerte y el número de veces que debe ser llamada, he incluso los pasos del ritual para llamarla. Otra versión es la Mary Ann; una chica muy hermosa que le gustaba molestar a las menos agraciadas; tanto fastidió a la joven Elisabeth, que esta cansada un día le arrojó una sartén con aceite hirviendo. Mary Ann sobrevivió pero cuando pudo ver su imagen desfigurada en el espejo no lo soportó; se encerró en su casa y cubrió todos los espejos, hasta que al poco tiempo fue encontrada muerta, se había cortado las venas con el cristal de un espejo roto. Nadie fue a su funeral, así de mala había sido en vida. Desde entonces quien la invoca pierde su imagen en espejo y mira la de Mary Ann, y es tal el horror que al final termina suicidándose igual que Mary Ann, con el vidrio de un espejo roto. El porque de los espejos tienen que ver con estas historias viene la impresión que se llevaron los nativos americanos de semejante objeto; los convirtieron así en puertas al alma y por ende al más allá. Mercedes Franco (p. 11) nos narra la siguiente versión venezolana:

Una familia de La Pastora, un barrio caraqueño de los más antiguos, se mudó a una casa vieja. No tenían muebles y la dueña de la casa decidió venderles algunos de los que amoblaban la casa. Se quedaron con las camas, unas cuantas sillas y una peinadora antigua, con un buen espejo. Aquella misma noche, cuando la nueva dueña fue a peinarse, vio reflejada en el espejo la imagen de una muchacha rubia y pálida. Esa noche durmió con sus hijos y al amanecer puso inmediatamente en venta el mueble embrujado. Lo compró una vecina, quien también lo vendió porque cada vez que se miraba, veía el rostro de la aparecida del espejo. La peinadora antigua fue pasando de mano en mano, hasta que no se supo más de ella. Tal vez se encuentre en alguna venta caraqueña de antigüedades.

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Referencia: Mercedes Franco (2001/2007) Diccionario de Fantasmas, Misterios y Leyendas de Venezuela. Libros de El Nacional. Editorial CEC, S.A. Caracas. Venezuela.

Para más referencias sobre leyendas urbanas puede consultar: aquí y aquí

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