Espectros y fantasmas de mi tierra (7) Fantasmas en las playas y costas

Las costas de todos los pueblos están llenas de leyendas, el mar con sus misterios siempre ha sido fuente de leyendas e imaginarios; desde las antiguas nereidas que movían las olas y las sirenas que con sus cantos atraían a los navegantes para llevarlos a las profundidades. Quizás el fantasma más famoso de las costas venezolanas, es el tirano de Aguirre; donde los fuegos fatuos que se observan en las costas son para los creyentes de la isla de las perlas (Margarita) el alma de aquel conquistador y sus hombres, que trajeron a los pobladores el terror y la muerte.

Barcos Fantasmas

Otras leyendas muy vinculadas al mar son los barcos fantasmas, el más famoso es el barco del Holandés Errante, un capitán que reto los elementos, las tempestades, e hizo un pacto con el diablo mismo para vencer cualquier obstáculo que le pusiera Dios, en castigo por ello fue condenado a vagar por los mares, por toda la eternidad y jamas tocar tierra. Otros barcos como el Mary Celeste se consideran malditos, habiendo zarpando del puerto de Nueva York fue encontrado un mes después a la deriva y sin ningún tripulante; la carga intacta y la desaparición de toda la tripulación sin causa aparente nunca pudo ser explicada. En las costas de Chile, el Caleuche es un barco fantasma que recoge las almas de los muertos en el mar y las convierte en parte de su tripulación.

Cuenta Mercedes Franco que hay un barco fantasma en frente en las costas de Porlamar (Isla de Margarita) y el relato es el siguiente:

Y en nuestra isla nororiental de Margarita persiste la leyenda de un barco fantasma, que los neoespartanos llaman “el barco en llamas”. Se trata del “San Pedro Alcántara”, un bergantín español del siglo diecinueve. Refiere la tradición que uno de los soldados de aquel barco robó el tesoro de la Virgen del Valle, la patrona de la isla. Eran ofrendas de los devotos, oro y perlas que el ladrón enterró en la playa antes de irse. Pensaba volver y recuperarlo todo posteriormente, pero la virgen del mar no perdonó la ofensa. Al poco tiempo de zarpar, el San Pedro Alcántara se incendió súbita y misteriosamente. Era el año de 1815. Y ahora, ese buque fantasma sigue incendiándose eternamente, frente a las costas de Porlamar.

Ya más terrenales y en las propias playas venezolanas la autora cuanta dos leyendas más, estas vinculadas a historias de amor imposible que terminaron con la muerte de los protagonistas y cuyas almas todavía penan en las costas:

La Dama de Isla Blanca

Era caraqueña, bella y de muy buena familia. A fines del siglo XIX tuvo que viajar a París para comprar su ajuar de novia o trousseau, como hacían entonces las muchachas de la alta sociedad. En aquella época no se conocían las embarcaciones de motor, y todo el mundo viajaba en barcos de vela. Al regreso, en medio del océano, el navío fue sorprendido por una “calma chicha”. En términos marineros, se trata de una calma excesiva. El viento casi no sopla y los barcos a vela se detienen. En las largas tardes del océano la joven y el capitán del barco se hicieron amigos. Conversaban todas las noches de poesía, de historia y hasta de astronomía. De esa amistad surgió un apasionado amor, al que se entregaron sin meditar en las consecuencias. Pero en dos semanas comenzó de nuevo a soplar el viento, y al fin la nave pudo proseguir el rumbo trazado.

Ya se acercaban a las costas venezolanas, estaban cerca de la isla conocida como “La Blanquilla” o “Isla Blanca”, cuando de pronto, la muchacha se dio cuenta del grave error que había cometido. Reflexionaba profundamente, sin encontrar la solución a su problema. Amaba al capitán del barco, pero era casado, nunca podrían unirse lícitamente. Además, en Caracas la esperaba su prometido, que no merecía su abandono. Sería una gran afrenta, y una vergüenza para su familia.

Llena de pena y culpa, la pobre se arrojó al mar una noche, cerca de la Blanquilla. Su cuerpo nunca fue recuperado, pero el capitán puso una cruz en la isla, en recuerdo de su amada. Los pescadores margariteños nunca dejan que los agarre la noche en la isla, porque afirman que al salir la luna, la Dama de Isla Blanca se pasea por las blancas arenas, con un hermoso traje blanco. Y quienes duermen allí sienten sus caricias invisibles y su voz apasionada que busca a lo largo de los siglos el amor perdido.

Dama de los perritos

En el estado Falcón se encuentra la playa de Judibana, de blancas arenas interminables. Al atardecer, contra el oro del crepúsculo, muchos han visto pasar a una enigmática mujer. Viste un antiguo traje blanco y lleva un amplio sombrero, lleno de encajes y flores. Pensativa y solitaria, pareciera querer hundir sus recuerdos en las olas. Quienes han logrado ver a la misteriosa mujer, aseguran que lleva dos pequeños perros, atados a una larga correa. Por eso algunos la llaman “la dama de los perritos”.Camina por la orilla y desaparece a lo lejos, en la bruma del atardecer.

Pero… ¿quién es la hermosa desconocida?, ¿por qué se pasea tan sola y triste, en la playa de Judibana? Cuentan los más ancianos de la región que es el espíritu de una bella muchacha coriana del siglo XIX. Comprometida con un oficial español, vio truncas sus esperanzas cuando él partió a la guerra, en 1813, para no regresar jamás. La familia quiso enviarla fuera del país, pero ella se quitó la vida. Desde entonces, se dice que su espíritu atormentado recorre la playa. Quizá pensando en su amado, recordando los dulces momentos de su idilio. Seguirán rompiendo las olas, continuarán los jóvenes bañándose en las aguas espumosas. Y ella seguirá fiel a su memoria, paseando su dolor eternamente, por las doradas arenas de Judibana.

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Textos originales de:  Mercedes Franco (2001/2007) Diccionario de Fantasmas, Misterios y Leyendas de Venezuela. Libros de El Nacional. Editorial CEC, S.A. Caracas. Venezuela. Paginas: 15-16, 38-39

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