Griegos y Troyanos peleando en los cielos (3) Héctor el planeta de la intimidación

Tras (588) Aquiles en la posición langragiana L4 y (617) Patroclo en la L5, y haber señalado que los cuerpos ubicados en esas posiciones recibirían el nombre de héroes de la mítica batalla de Troya, una convención posterior estableció que los objetos ubicados en el punto L4 de Júpiter formarían el campo griego (tomarían nombres de los compañeros de Aquiles), mientras que los ubicados en el punto L5 de Júpiter contendrían al grupo rival, esto es nombres de los héroes del campo troyano. Pero había un problema, Patroclo era griego, no troyano; para compensarlo, el siguiente cuerpo ubicado en el campo griego recibió el nombre de un troyano; pero a partir de este punto todos recibirían los nombres según el campo de juego que les correspondió en la guerra.

En 1907 August Kopff descubre su segundo troyano, este ubicado en el lado de (588) Aquiles (posición L4). Recibe por nombre (624) Héctor, es el más grande de los objetos entre los cuerpos en los puntos langragianos de Júpiter. Su nombre hace referencia al héroe troyano que mata a Patroclo y es muerto a su vez por Aquiles. Su tamaño medio es de 225 km; pero tiene una forma alargada que le da más de 300 en su parte más larga y 150 en su lado más angosto. Muchos suponen que por su forma alargada debe tratarse de un cuerpo binario, similar a ((216) Cleopatra), y sería el primero de los asteroides binarios en el punto L4 de Júpiter; pero aún no se ha podido confirmar esta suposición. En 2006 se encontró una pequeña luna de unos 15 km orbitando a unos 1000 km del asteroide y que tiene denominación provisional S/2006(624)1.

Héctor es el hijo mayor del rey Príamo y la reina Hécuba; heredero del trono y un gran guerrero. Héctor se debate entre su deber como futuro líder de su pueblo y su amor por su familia, su esposa Casandra y su hijo Astianacte. Su papel más relevante en la historia de la Iliada es su enfrentamiento y muerte bajo el brazo de Aquiles.

Héctor nunca fue partidario de la guerra provocada por su hermano; cuando en un intento de llegar a la paz, París y Menelao iban a luchar para poner fin a la guerra, Afrodita interviene protegiendo al París haciéndolo desaparecer, este acto provocó desconcierto entre ambos grupos y antes de que Menelao pudiera reclamar la victoria, el arquero Pándaro, instigado por Atenea, dispara una flecha para matar al rival del duelo. Menelao no muere por el ataque y el acto de traición incita a los griegos a retomar la batalla.

Héctor debe retomar la lucha, pese a los intentos de su mujer e hijo de detenerlo; pero Héctor sabe que la caída de la ciudad será el fin de su familia, muerte y esclavitud tendrá la casa de Príamo. Su hermano Heleno, dotado del don de la visión le indica que no es su hora todavía y Héctor se lanza a la lucha. En singular combaten luchan Héctor y Ayax Telamón, pero ninguno resulta vencedor o vencido. Al final cada uno reconoce al otro e intercambian armas, como acto de tregua.

En la tregua los griegos arman una empalizada alrededor de su campamento, y mientras Aquiles se distancia de la lucha, los troyanos aprovechan y logran entrar al campamento griego, con la idea de quemar las naves, y tratando con ello de derrotar a los rivales. Viendo la caída de los griegos ante los troyanos, Patroclo se pone la armadura de Aquiles y sale en su nombre, mata a varios troyanos, pero no es rival contra Héctor, y en lucha contra el mismo sucumbe. Tras Héctor retirar la armadura y descubrir el engaño, Ayax viene a proteger el cuerpo del joven muerto y Héctor, sabiendo inútil la lucha entre ambos se retira. La armadura del invencible Aquiles queda en manos de Héctor.

La ira de Aquiles no se hace esperar, su madre Tetis ha traído una nueva armadura, forjada por el dios Hefesto; Héctor enfrenta finalmente a Aquiles, quien mata al oponente atravesando una lanza en su cuello, único lugar que no protegía la armadura. Una vez muerto, el cuerpo de Héctor es lacerado por los aqueos, y posteriormente atado por los tobillos al carro de Aquiles, que lo arrastra extramuros. Durante varios días, el cuerpo permanece expuesto al sol y a los animales, pero Apolo protege el cuerpo del héroe de estos maltratos y lo conserva impoluto. Finalmente, el rey Príamo, con la ayuda de Hermes, se aventura hasta la tienda de Aquiles y le suplica por la devolución. Aquiles se apiada y, a cambio de un rescate, entrega el cadáver de Héctor a su padre, que ya en Troya se realizan los funerales de príncipe troyano.

Héctor representa esa lucha interior entre defender a toda costa a los tuyos y saber lo que es justo; su imagen se vincula a su poder, irradia una imagen intimidante; es el matón contra el cual nadie quiere pelear y discutir; su sola presencia es suficiente para detener las acciones de los que lo rodean. Pero Héctor tiene otro aspecto, el de esposo; el proteger a su mujer y familia lo llevan a seguir adelante con este comportamiento violento, incluso cuando sus acciones hacen sufrir a su familia. La lección de Héctor es esa relación cuya presencia muestra a alguien con poder físico, pero cuyas emociones marcan sus acciones, más que el pensar frío, es alguien que actúa ante los hechos del presente y que pocas veces se detiene a ver las consecuencias de sus actos impulsivos.

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