Las brujas en la TV y el cine (3) I Married a Witch / Me case con una bruja

Esta película de 1942 en blanco y negro junta a dos estrellas, la protagonistas es Veronica Lake, uno de los grandes símbolos sexuales del cine del siglo XX, famosa por la onda de su cabellera dorada que cubría uno de sus ojos. El otro es un actor que tuvo en su haber dos Oscares y, siendo uno de los pocos actores que se negó a un contrato de exclusividad en los estudios de Hollywood y pudo trabajar en Broadway donde fue ganador de dos Tony, razón por la que quizás hoy ya nadie lo recuerda a Fredric March. La obra trata de una película simple, con efectos especiales que hoy nos inspiran una sonrisa; pero cuya producción nos recuerda la época dorada del cine, con los grandes estudios y las intrigas entre las estrellas.

Argumento

La historia inicia en el siglo XVII. En el Salem colonial Jennifer (Veronica Lake) y su padre Daniel (Cecil Kellaway), son condenados a la hoguera tras haber sido denunciados por el puritano Jonathan Wooley (Fredric March). Sus cenizas son enterradas debajo de un roble para así poder encarcelar a sus malos espíritus. Al ser atrapada por el puritano, Jennifer maldice a Wooley y todos los descendientes varones, condenados a casarse siempre con la mujer equivocada y a ser infelices en sus matrimonios. Así los siglos pasan y generación tras generación los hombres Wooley —todos personificados por March— se casan con mujeres crueles y mal carácter. Es 1942 y el último de ellos es Wallace Wooley, quien compite para el cargo a gobernador y en vísperas de casarse con la ambiciosa y mimada Estelle Masterson (Susan Hayward), cuyo padre (Robert Warwick) resulta ser quién promociona la campaña de Wooley y pretende usar la boda de su hija como parte del plan de promoción y campaña para su futuro yerno.

Es en medio de la fiesta de compromiso y campaña electora que un relámpago cae sobre aquel viejo roble y libera los espíritus de Jennifer y Daniel manifestándose como blancos humo y ocultándose en botellas vacías y medio vacías de alcohol. Jennifer convence a su padre de crear un cuerpo humano para así ella pueda atormentar al último Wooley. Él necesita un fuego para realizar el hechizo, por lo que incendia un edificio (muy apropiadamente, el Hotel del Peregrino). Mientras de regresa al pueblo llevando a su prometida Wallace contempla el incendio y aunque los bomberos señalan que ya salieron todos, Wallace escucha una voz femenina y entra; rescatando de entre las llamas a Jennifer.

Jennifer logra así entrar en la casa de su enemigo, aquí la joven bruja se esfuerza por seducir a Wallace sin magia, pero a pesar de que está fuertemente atraído por ella, este se niega a aplazar su matrimonio. Ella hace una poción de amor, pero su plan sale mal cuando una pintura cae sobre ella, Wallace le revive dándole la bebida que había previsto para él.

Estelle por su parte llega y encuentra a la pareja abrazada, cancelando la boda; su padre ultrajado se compromete a denunciar al candidato en todos sus periódicos y destruirlo. Wallace finalmente admite que ama a Jennifer, y deciden fugarse. Mientras el Padre de Jennifer ha logrado construir un cuerpo e intenta evitar la boda de un Wooley con su hija, pero esta demasiado borracho para impedirlo y termina en la cárcel.

Con la campaña de ex-suegro destruyendo la carrera política de su actual esposo, Jennifer entonces trabaja horas extras con su magia para rescatar a su marido. Ella evoca pequeñas nubes de humo blanco que ‘convencen’ a todos los votantes a apoyar a Wallace, y es elegido por una mayoría abrumadora, donde incluso su oponente vota por no votar por él mismo. La votación unánime a Wallace le convence de que ella es una bruja. Por su parte un disgustado Daniel despoja a su hija de sus poderes mágicos, y se compromete a devolverla al árbol que los encarceló.

Presa del pánico, Jennifer llama a Wallace y le pide ayuda para escapar. Por desgracia, el taxi que toman para alejarse es conducido por su padre, que los lleva en un viaje aéreo de vuelta al árbol. Al filo de la medianoche, Wallace se queda con el cuerpo sin vida de Jennifer, mientras ve alejarse dos columnas de humo. Antes de regresar al árbol, Jennifer le pide a ver tormento de Wallace. Mientras Daniel se regodea, Jennifer reclama su cuerpo, explicando a Wallace, que ‘El amor es más fuerte que la brujería’. Mientras que su padre borracho al fin se ha introducido en una botella de licor y ella aprovecha de ponerle un corcho y encerrarlo, manteniéndolo borracho y sin poder. La película concluye años más tarde, donde el ama de llaves entra para quejarse de que la hija menor de la pareja está montando una escoba.

Producción y curiosidades

René Clair fue uno de los pioneros en el celuloide francés y maestro de la comedia, emigró de su país tras el inicio de la II Guerra Mundial y se estableció en los Estados Unidos, realizando unas cuantas películas que exhibían su buen sentido del “tempo” y su capacidad de describir situaciones elegantemente divertidas con retazos fantásticos; siendo ‘Me casé con una bruja’ uno de sus mejores trabajos en Hollywood. Es una comedia ligera, basada en la novela ‘The Passionate Witch’, escrita por Thorne Smith, y que contó en su elaboración con un buen número de talentosos personajes. Al margen del trabajo como director de Clair, la película está producida por Preston Sturges, fotografiada por Ted Tetzlaff y adaptada por, entre otros, Dalton Trumbo y Marc Connelly, encargados de elaborar un delicioso film repleto de simpáticas disposiciones humorísticas y momentos románticos empapados por una jovial lucha de sexos.

Es una obra a la que hay que acercarse con la idea de que vale mucho más por lo que representa que por lo que es. Se trata de una modesta pero muy ingeniosa película que se beneficia del exquisito talento del gran René Clair y sobre todo de la fascinante Veronica Lake que ya de por sí es un aliciente que justifica sobradamente su visión. Desde luego no figurará en los anales de la historia de la comedia, pero aun así determinados detalles, su sutil ironía, su inocencia veladamente transgresora y ese sabor a viejo gran cine la convierten en una obra agradable de ver.

Veronica Lake es considera uno de los grandes iconos femeninos del cine, su cabellera ondulada que cubría su ojo derecho. Muchas mujeres copiaron el estilo, lo que causó problemas, ya que trabajaban en fábricas de guerra y el pelo solía quedar atrapado en la maquinaria. Se le pidió a la actriz que cambiara su estilo hasta después de la guerra, pero cuando ella lo hizo perdió su aspecto icónico y su popularidad pronto se desvaneció junto con su carrera. La actriz, como muchas otras divas, fue de carácter difícil; el primer candidato a ser Wallace fue el actor Joel McCrea, pero este rechazó el papel porque no quería volver a trabajar con su co-estrella de ‘Los viajes de Sullivan’.

Fredric March y Veronica Lake no le agradaban mutuamente, según por algunos comentarios despectivos realizados por el protagonista a la actriz. Durante el rodaje en una escena en la que los dos fueron fotografiados sólo de cintura para arriba, Lake le dio un puntapié en la ingle a March. En otro incidente, Lake escondió un peso de 40 libras debajo de su traje cuando March tuvo que llevarla en brazos. Después de ese incidente, March apodo la película ‘I Married a Bitch’ (Me case con una perra). Pese a todo la imagen de la actriz perdura el tiempo y muchas actrices desde entonces a hoy ha imitado su imagen, siendo la más destacada la diosa Jessica Rabbit, la esposa animada del traumatizado conejo de la película animada ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’ de 1988.

El creador de ‘Bewitched’, Sol Saks, declaró en una entrevista para que tuvo la inspiración de su serie en ‘I Married a Witch’ y ‘Bell Book and Candle’ (Me enamore de una bruja —1958—) en la creación de la icónica serie de televisión. Columbia Pictures tenía los derechos de esas dos películas y era también dueño del estudio de televisión que iba a producir ‘Bewitched’, así que Saks no le preocupaba de ser demandado.

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