Los Loas y la religión haitiana (1) Orígenes africanos y santos cristianos

Se denominaba Vudú o Vudun a los espíritus y/o emanaciones del ser superior en la cultura tradicional del África negra occidental, de la región entre los ríos Niger y Congo. A partir de este punto se dispersó esta creencia entre los esclavos negros traídos a las Américas y surgieron: el vudú haitiano, el Candomblé, Macumba o Batuque (espiritismo) (que utiliza el término Vodum) en Brasil, (de la Macumba derivan la Umbanda y Quimbanda —magia ‘blanca’ y ‘negra’ respectivamente—). En Estados Unidos tenemos al vudú de Louisiana, también llamado Vudú de New Orleans (con sus muñecas con alfileres y el hoodoo = conjuros/maldiciones), la Santería en Florida llegada de la cercana Cuba (donde también es conocida como Lucumí) y practicada por afroamericanos y latinos.

Voodoo (1)

Más al noreste los cultos Yoruba y Fon son los practicados como propios en un nuevo Pan-Africanismo de algunas poblaciones afroamericanas como Oyotunji en Carolina del Sur o en Savannah en Georgia, donde estos los cultos se fusionan con movimientos nacionalistas negros propios del racismo de la nación norteña. Por su parte la Santería se práctica no solo en Cuba, sino que abarca a otras islas caribeñas como República Dominicana, Puerto Rico, así como a los países caribeños de Colombia, Panamá y Venezuela. En Trinidad y Tobago tenemos a La Trinidad Oricha; mientras que Surinam, Jamaica, Guyana, Barbados, Grenada, Belice, Bahamas y otras islas caribeñas existe la creencia en el Obeah (Cabalgar); donde los ‘espíritus’ (Loas) cabalgan (montan / posesionan) al sacerdote o sacerdotisa, creencia no sólo existente dentro del Vudú y la Santería, sino que también se incluyen otras como el Palo (uso de troncos para la fabricación de altares) y el Hoodoo (la realización de conjuros).

Hoodoo

La cosmología original del Vudú gira alrededor espíritus y otros elementos de esencia divina que gobiernan la Tierra, una jerarquía que va en poder desde las deidades principales que rigen las fuerzas de la naturaleza y la sociedad humana hasta llegar a los espíritus individuales de árboles, animales y rocas, así como decenas de entes defensores de un cierto clan, tribu o nación. Por ello es que en estas tradiciones toda la creación es considerada divina y por lo tanto cada objeto contiene el poder de lo divino; así como el poder medicinal de los remedios herbarios se entiende tanto en la tradición occidental como en la oriental, en la creencia africana los objetos mundanos (como las muñecas, talismanes y otros fetiches —partes secas de animales—), adquieren características curativas y rejuvenecedoras espiritualmente, y pueden ser usados tanto para curar, como para lastimar.

Voodoo (2)

A semejanza de muchos mitos modernos, la mitología de Haití es el resultado de la amalgama de mitos europeos, africanos e indígenas. Los esclavos africanos traídos de la costa occidental del África sud-saharica (hoy en lo que es Nigeria, Togo, Ghana, Benin, Costa de Marfil y Congo) para salvar sus ritos originales (de origen Yoruba, Fon —Dahomey— y Congonianos) usaran las imágenes de los santos y santas de la religión católica, de sus amos blancos de origen francés, para ocultar su adoración a los dioses africanos, creando un sincretismo donde los dioses africanos pasaron a ser identificados con los santos europeos; pero los mitos africanos que se verán también influenciados por las creencias folklóricas indígenas de los indios tainos de la isla caribeña.

El resultado de esta mezcla sincrética da origen a una religión única, que ha sido denominada por los extranjeros como Vudú (Voodoo), y en la cual entre los hombres aquí en la tierra y el Bondye (Bon Dieu, Buen Dios, el Creador) distante en el más allá existen seres intermedios, similares a ángeles, daimones y demonios, que sirven de mensajeros e intermediarios entre ambos mundos; pero que a diferencia de la creencia católica, donde los ángeles son enviados por el Creador para guiar a la humanidad y los Santos son reverenciados como modelos a seguir, y se adoran por medios de rezos y pago de promesas por los favores concebidos; en la religión haitiana estos seres superiores, conocidos como Loas (Luas, Lwas o L’whas, palabra derivada del francés ‘Lois‘ que traduce ‘Leyes‘), también llamados Mysteres (del francés Misterios) o Invisibles, son entidades que ademas de rezarles, se les sirve, como si de amos se tratara, y estos ‘amos’ mismos tienen carácter voluble y favoritismos evidentes.

Papa Legba (de turpentyne)

El resultado final fue que la imagen actual de los Loas más conocidos se confunden con la de los santos y santas cristianos. Por ejemplo Papa Legba (el guardián de las encrucijadas, es el primero y último de los Loas nombrados en un rito vudú) se le representa con la imagen de San Pedro, la Loa Ayizan (diosa del mercado) es Santa Clara, la Loa Erzulie Dantor (diosa vudú de la riqueza, la venganza y la protección) se sincretiza con Nuestra Señora de Czestochowa (la virgen negra polaca), y así podemos seguir. Pero el proceso a tenido la influencia inversa, muchos santos católicos se han convertido en Loas por su propio derecho, especialmente Santa Filomena, San Miguel Arcángel, San Judas y San Juan el Bautista.

Erzulie (de NMEZero)

Para la invocación de los Loas se requiere la presencia del Houngan (sacerdote invocador), de la Mambo (la sacerdotisa invocadora) o del bokor (el hechicero); ellos sirven de conducto terrenal al Loa, que cuando entra en los mismos se manifiesta muchas veces con convulsiones del invocador, aunque con Loas más benignos su manifestación se detecta con un cambio en la voz del conducto.

Cada Loa muestra conductas y frases por las que puede ser reconocido; de esa forma el invocador que sirve de conducto al Loa selecciona de entre los muchos objetos presentes aquellos símbolos que identifican al Loa presente. Por ejemplo Erzulie Freda agarrara un espejo, un peine fino y joyas; Legba tomará un bastón, sombrero de paja y una pipa, el Barón Samedi seleccionará un sombrero de copa, gafas de sol y un cigarro.

Baron Samedi (de Robgrafix)

Una vez llegado el Loa, este se alimenta con las ofrendas y tras dar la ayuda o consejo, sale del lugar. Contrariamente a la percepción occidental de la posesión, un Loa no tiene necesidad de permanecer en poseído; aunque algunos Loas pueden llegar a ser obstinados, principalmente los del grupo Ghede que se caracterizan por querer una fumada más, o siempre quieren un trago más de licor, pero es el trabajo del Houngan o la Mambo es mantener a los espíritus a la raya garantizando al mismo tiempo que se comporten adecuadamente.

Existen muchas ‘familias’ o ‘naciones’ de Loas; las más conocidas son: los Rada (Radha), son los más antiguos y vinculados a los dioses benignos africanos y cuyo color asociado es el blanco; los Petro, originarios de Haití y el nuevo mundo, suelen ser más agresivos, belicosos y su color suele ser el rojo; los Kongo, herencia de los dioses de la región del Congo africano; los Nago, originarios de la región de Nigeria y son herencia de la mitología yoruba del Niger y finalmente los Ghede, señores del inframundo y la renovación de la naturaleza; su color es el negro y el violeta, suelen ser los más ruidosos, maleducados (aunque rara vez hasta el punto de insulto real), sexuales y por lo general muy divertidos.

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