Los Loas y la religión haitiana (5) Los mitos africanos originarios (Los dioses del destino y la muerte)

Yembo

Los primeros Orishas fueron Obbatalá y Yembó (versión femenina de Oduduwa, que es señora de las aguas y que reemplaza a Olokun); y ellos serían padres de la primera generación de dioses. Entre los muchos hijos de la pareja tenemos primero a Orunmila, también conocido como Eshu o Eleggua. Orunmila fue uno los grandes dioses primigenios y paso a servir a su abuelo Olodumare como el testigo de todos estos hechos, alguien que observa todo desde afuera. Es reconocido no sólo como el Orisha de la renovación, la transmutación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, el inconsciente colectivo y la magia. Es también el Orisha de los oráculos, que por medio de Ifa avisa a los hombres de su destino y suerte. Su otra apariencia es Eshu (Esu Elegbara, Exu, Eshun, Elegba, Eleggua, es el Legba de los Fon).

Eshu

Eshu o Eleggua como un aspecto o cara de Orunmila adquiere una connotación oscura y maligna, y por ello son considerados muchas veces como dioses distintos, incluso Eshu y Eleggua, son otras veces puestos como entidades distintas, gemelos opuestos, siendo Eleggua el mensajero y Eshu el tramposo, teniendo así a tres dioses distintos: Orunmila (el observador de la creación y señor del oráculo), Eleggua (el mensajero que transmite el oráculo y similar al Hermes psicopompo) y Eshu (el dios de los engaños y la mala suerte). Su leyenda recuerda un poco al mito de Lucifer, el ángel predilecto de Dios que baja a la tierra para ser testigo de los actos humanos y que termina siendo un acusador; por ello Eshu es visto como un dios de la muerte y la maldad. Pero en la tradición Yoruba se aplica el principio de la paridad, para que exista el bien y la vida, debe existir la contrapartida que es el mal y la muerte, por tanto Eshu es un dios del mal, necesario para el equilibrio, similar y a la vez diferente al diablo cristiano.

Oko

Otro de los hijos de Obbatalá fue Orisha Oko, que quien su padre envía a los hombres para enseñarle a cultivar la tierra, Orisha Oko es el orisha de la prosperidad en la tierra, dios de la agricultura y los cultivos; a semejanza de Olokun, que es el orisha de la prosperidad en el mar. Orisha Oko fue esposo de Olokun y quien revelo su condición de hermafrodita y aunque esta lo dejo, siempre viven juntos (el mar siempre al lado de la tierra). Orisha Oko también tuvo amoríos con su hermana Yemanja, a quien sedujo para quitarle el secreto del ñame y entregárselo a Shangó. Orisha Oko tiene dos personalidades, la primera durante el día, que es maestro de los cultivos; en la noche se transforma y se convierte en Ikú, dios de la muerte. La relación de Orisha Oko y Ikú tiene que ver con los ciclos de crecimiento y renovación; así como con la idea de la paridad; la vida no puede existir sin la muerte, el muerto regresa a la tierra y sus restos fertilizan la tierra, esa relación no puede ser desvinculada y es algo simplemente natural.

Eshu/Orunmila está vinculado a la muerte, pero él es más como una mezcla entre los dioses Hades y Hermes de los griegos, por un lado es un señor de los muertos, pero por otro Eshu es el mensajero de avisaba a Ikú, quien es el verdadero dios de muerte, para que busque el alma que era requerida por Olodumare para ser llevada a su presencia. Así Ikú tenía una función únicamente de psicopompo. Olodumare decidía si esta alma se quedaba en el Orun (mundo espiritual) o era regresada para reencarnar nuevamente en el Ayé (mundo material). Ikú quiso pasar por encima de Olodumare a la hora de ir por las almas, sin esperar el pedido del creador; para ello se unió a espíritus oscuros (demonios), pero Ikú fue vencido por Eshu, perdiendo Ikú con ello la posibilidad de culto por parte de los hombres.

Dos de los hijos más grandes de Obbatalá y Yembó fueron Yemanja y Aganjú. Yemanja (Yemoja, Ymoja, Yemowo, Yemanjá, Iemanjá, Janaína, Yemayá, Yemayah, Iemanya, Yemalla, Yemana, Yemoja, La Sirène, LaSiren —entre los haitianos—, Mami Wata, Watra Mama, etc., …) es una de las diosas más importantes del panteón Yoruba. Su nombre traduce ‘madre de todos los peces’. Inicialmente era una diosa de los ríos y las aguas dulces; con el tiempo, y sobre todo en América, se volvió la diosa de la vida en todas las aguas y finalmente una diosa que reina en los mares, es por ello que su culto ha reemplazado a sus antecesoras Yembó, Odudua y Olokun, y se sincretizando con sus equivalentes en la cultura Fon, Nana Buluku y Mami-Wata.

Yemanja

Yemanja es la madre de los siete mares, la Diosa de la Creación, la fertilidad y la maternidad. Ella ofrece protección a las mujeres. Ella se la sincretiza con la Virgen de Regla, patrona de los santos y con María. A menudo representada como una sirena, se asocia con la luna, el océano, las mareas y los misterios femeninos. Ella gobierna los esfuerzos subconscientes y lo creativo. Como tal, ella es la institutriz de la familia y de las cuestiones relativas a la mujer, incluyendo la seguridad del parto, la concepción, la infancia, el amor y la sanación. Extremadamente compasiva y misericordiosa, Yemanjá gobierna el tiempo del sueños, los profundos secretos, la sabiduría antigua, está en el agua salada, en las conchas de mar, y el inconsciente colectivo.

Algunos señalan que la leyenda de Yemanjá se originó en Egipto y deriva del culto a la Diosa madre Isis, se cree que por los esclavos nubios pasó a diferentes partes de África y en su paso cambió de nombre. El mito dice que Yemanjá dio a luz a la mayoría de dioses y diosas yoruba; reemplazando a Yembo y a Odudua en la creencia general, por ello es vista muchas veces como la gran madre entre los Yorubas. Según lo mitos cuando su útero se rompió, sus aguas uterinas provocaron la gran inundación que creó los océanos, así Yemanja es una de las grandes madres mitológicas. Yemanja es equiparable a la diosa Atenea griega o a la Minerva romana; una diosa de la sabiduría y la inteligencia, vinculada a los aspectos de enseñar a los pueblos, ya que en los mitos Yemanja es la institutriz y maestra de muchos de los dioses.

Aganjú

Aganjú (Aggayú), aunque ha tenido poco culto (no hay volcanes, ni desiertos en las grandes islas caribeñas, no así en las pequeñas Antillas orientales), es por su parte un dios telúrico, de carácter belicoso y violento; está vinculado a la furia de los volcanes, al poder de los desiertos, es señor de las cuevas (guardián de las puertas con el mundo de los muertos), señor del mundo subterráneo, de los tesoros minerales y del subsuelo; es dios del fuego y la lava, pero también de los grandes ríos que fluyen sobre la tierra, es señor las tierras salvajes que van desde los desiertos hasta las montañas.

Se cuenta que cuando Yemanja tuvo que atravesar un poderoso río no le quedó más remedio que pedir ayuda a su hermano Aganjú. Como Yemanja no tenía como pagarle, se acostó con él, el fruto de esa unión nacieron entre otros los dioses Orungan y Shangó; aunque a este último se le pone la mayoría de las veces como el hijo rebelde de Obbatalá y Yembó. Este mito muestra el solape de las historias y leyendas, así como las genealogías de los dioses Yorubas; por un lado Yemanja sustituye a Yembó/Odudua/Olokun (versión femenina) como diosa de las aguas y los misterios, y madre de todos los Orishas; mientras que Aganjú sustituye a Obbatalá/Oduduwa/Olokun (versión masculina) como dios de la tierra y el más allá.

Orungan

Cuando Orungan se hizo hombre, violó una vez a su madre Yemanja, cuando lo intentó en una segunda oportunidad el cuerpo de esta estalló (fue el diluvio,y el agua derramada de su útero fue tan grande que llenó los mares, por ello Yemanja es vista como una diosa marina) y de ese parto múltiple surgieron los Orishas menores, en un número que varía de diez a quince.

Orungan es el dios del mediodía y es Adonis entre los Orishas, el más bello de entre los dioses yoruba, es el dios de la juventud (masculina) y el amor (similar a Eros o Cupido); su equivalente femenina es la diosa Oshun (la Venus de los Orishas). Se dice que Orungan habita en la piel de los hombres y los animales, es por tanto un dios de la vida y la fertilidad.

Ifa

Un mito involucra a Orungan y a Eshu; se cuenta que cuando el mundo era joven y la raza humana era escasa en número, los dioses estaban limitados en sacrificios y así pasaban hambre con frecuencia. Ifa era un hombre que se puso a pescar (en algunas versiones es hijo de Orungan) pero no tenía éxito y por ello pasaba hambre. Ifa finalmente consultó a Eshu (Elegguá o Orunmila), este le dijo que si podía conseguir y traer las nueces de la palma de Orungan, le enseñaría a Ifa como pronosticar el futuro y beneficiar a la humanidad; pero Eshu estipuló que el primero de todos los sacrificios debería ser para él. Ifa accedió y fue donde Orungan para pedirle las nueces, diciéndole el propósito por las que las pedía. Orungan, encantado con la perspectiva, se apresuró a recoger las nueces y se las dio a Ifa. Eshu entonces dio clases a Ifa, que a cambio se las enseñó a Orungan, volviéndose así Orungan en el señor de los presagios y la adivinación y el dios de los babalawos (babalaos = adivinos). Ifa paso a convertirse en una divinidad de la adivinación, y más propiamente en la tradición es el arte de la adivinación, las predicciones, el oráculo; mientras que Eshu/Eleggua ve volvió el mensajero divino, sus adoradores lo consideran el inicio y el fin de todos los caminos, señor del destino, es el nacimiento y la muerte, el bien y el mal; presidiendo el inicio y final de todos los ritos.

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