Los números – Naturaleza, alegorías y más (Primera Parte)

Un número es…

Un número, en ciencia, es un concepto que expresa una cantidad en relación a su unidad. También puede indicar el orden de una serie (números ordinales). En el sentido amplio, indica el carácter gráfico que sirve para representarlo; dicho signo gráfico de un número recibe el nombre de numeral o cifra. El que se escribe con un solo guarismo se llama dígito.

Como contamos …

Para los primeros hombres había sólo dos cantidades, uno y muchos; en algunas poblaciones africanas sólo hay tres cantidades: el uno, el dos y muchos; igual ocurre con algunos pueblos sudamericanos; tenían al uno, el dos, el tres y muchos; pueblos norteamericanos llegaban al cuatro o tenían sistemas basados en el cinco (los cinco dedos de la mano para contar); otros pueblos africanos y del cercano oriente contaban hasta el seis.  
  Los sumerios en Mesopotamia contaban hasta el doce (sistema duodecimal), seguramente inspirados en el ciclo de lunas en un año, y el doce tenía muchos divisores naturales, lo que permitía el trabajo con fracciones. Otros pueblos del cercano oriente (semitas, árabes, egipcios, fenicios, …) e hindúes tenían como base el diez (los diez dedos de las manos). Hoy el sistema decimal es el más usado en el mundo.
Los mayas contaban hasta el veinte (sistema vigesimal); al contar incluían los dedos de las manos y los pies. Usaban como símbolos el cero, el uno, el cinco y el veinte; pero pese a tener el cero no lograron desarrollar un sistema posicional, sino que se parecía al sistema de numeración por suma romano. Otros pueblos europeos como los celtas (y sus descendentes) también usaban un sistema vigesimal para contar.  
  Los babilonios combinaron ambos sistemas (el decimal y el duodecimal) dando origen al sistema sexagesimal; contamos con los dedos hasta diez; pero si se desea contar más cantidades con las manos, entonces el pulgar cuenta las falanges de los cuatro dedos restantes (donde tenemos 12); y la mano libre levanta un dedo por cada docena completa, resultando 12×5=60. Sistemas modernos como el binario que es usado en computadoras sólo usa el cero y el uno; que traducen si esta apagado o encendido un bit; para programar se usan múltiplos del sistema binario, así tenemos: al octal (base 8), el hexadecimal (base 16), el base 32 y el base 64.
Los romanos heredaron su sistema de los etruscos, estos de los griegos, ellos de los fenicios, y estos últimos de los egipcios. Los romanos indicaban cantidades especificas: uno (I), cinco (V), diez (X), cincuenta (L), cien (C), quinientos (D) y mil (M); cuya suma denotaba la cantidad; ejemplo: 126 = 100+10+10+5+1 = CXXVI.

Sólo se podían agrupar hasta tres símbolos iguales, por ello cantidades como: cuatro, nueve, cuarenta o noventa se indican: IV (5-1), IX (10-1), XL (50-10 y XC (100-10).

Cantidades superiores al cuatro mil se indican igual pero se identifican con una barra arriba; así se podía llegar al millón; ya por encima de ese número no existían criterios para cantidades mayores.

 
  Los sistemas posicionales modernos vienen de oriente, desde India, y pasan a Europa con los pueblos árabes, son los números indo-arábicos: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9.

La posición del numero indica su valor como potencias de la base, así por ejemplo, si usa el sistema decimal (10) tenemos:

253 = 2×102+5×101+3×100 2×100+5×10+3×1 = 200+50+3.

La ventaja de este sistema permitió los avances en matemáticas más allá de las simples representaciones geométricas existentes (intente por ejemplo dividir: LIV entre VII usando los números romanos) y el escribir cantidades muchos más grandes que el millón, y fracciones más pequeñas que la 1/12.

Los primeros diez (Dígitos)

Para los pitagóricos los números no eran simplemente esas cantidades abstractas que hoy conocemos y asociamos al nombre, sino algo que ellos consideraban de naturaleza real. Asociados a las cantidades habían significados ocultos, una belleza escondida que pocos podían notar; sobre todo cuando extendían las relaciones entre los números y las comparaban con las notas musicales o las proporciones en la naturaleza.

El cero, el número de la nada
  Simplemente antes del Uno no hay nada; representa hoy al vacio, el huevo cósmico de donde todo surgirá; la causa primera o el aliento de Dios. La posibilidad de algo, la idea primera. Todos los mitos parten de que antes de algo no había existencia.

En el Tarot se identifica con la carta del Loco; para los efectos, el ignorante que no sabe nada, y por tanto desconoce lo que existe y lo que se sabe.

El Cero es un número moderno; no se ‘conocía’ en la antigüedad. Fue el aporte de India a los números y permitió indicar decenas, centenas, miles, millones, colocándole al lado de los nueve primeros dígitos, sin necesidad de crear nuevos signos.

El uno, el número del creador
Los pitagóricos vieron en el Uno el origen de todo y por ello se volvió su arche (principio de todas las cosas). En el Tarot es la carta del Mago, quien inicia al aprendiz (el Loco) en la búsqueda del conocimiento.

El uno es un simple punto de donde todo surge, es el demiurgo (el Creador/Dios), el único que es singular entre los números, todos los demás números son pluralidad.

Los números pares eran femeninos, y los impares masculinos; el uno tiene el poder transformador de cambiar los ‘géneros’, sumado a un impar, este se volvía par, y a un par, lo transformaba en impar; así el uno, y por ello Dios mismo, son asexuales.

 
El dos, el número de la dualidad
  El Dos, siempre a representado la dualidad, los opuestos, el contraste: día-noche, luz-oscuridad, vida-muerte, son lo positivo y negativo; el yin y el yang, lo complementario; es el número de la reproducción, se requieren dos opuestos (hombre-mujer) para procrear.

Dos puntos forman un segmento de recta, surge la primera dimensión (lo lineal). El dos es el primer par (femenino) y es el primer número que no admite la división (primer número primo y el único par), simboliza las cosas corruptibles.

En el Tarot es la carta de la Sacerdotisa, señora del conocimiento oculto, el secreto de las mujeres.

El tres, el número de la trinidad
El Tres es el punto que hay entre dos puntos, es el número la suma de los dos primeros, por tanto tiene de ambos, pero sin ser ninguno; y de ahí su relación con el nacimiento.

El Tres como la fusión del uno y el dos; es el primer impar; es la unión de lo material, lo mental y lo divino; es el número de la trinidad, representa al padre, la madre y el hijo, a las triadas divinas.

En el Tarot es la carta de la Emperatriz, la gran madre tierra dadora de vida. Es la primera figura geométrica, el triangulo. Son las tres dimensiones espaciales.

La naturaleza se muestra siempre en tres: pasado, presente y futuro; nacimiento, vida y muerte; cuerpo, mente, y espíritu, cielo, tierra e infierno, …

 
El cuatro, el número de la materia
  El Cuatro es el cuadrado del primer par; por ello de la dualidad surge lo material, son los cuatro elementos, las cuatro estaciones y los cuatro puntos cardinales.

En el Tarot se identifica con la carta del Emperador, el constructor.

Es la primera figura geométrica tridimensional (tetraedro). Es la cuarta dimensión, el tiempo que es ilusión.

En el plano es el cuadrado, de ahí suele ser identificado con un número estable, lo terrenal; el cuadrado representa la tierra fija e inmutable, mientras que el circulo representa los cielos en movimiento perpetuo.

En china el cuatro es el numero de la mala suerte por sonar su pronunciación muy similar a su palabra muerte.

El cinco, el número de la belleza
Con el Cinco surge el primer polígono estrellado, el pentagrama; esa estrella de cinco puntas que tiene proporciones áureas (una medida para la belleza).

Es el número del matrimonio (la suma del primer par (2) y el primer impar (3)).

Al ser la suma de ambos se le considera un ser andrógino (dos sexos); de ahí su identificación como el número de la magia, y por ello el Tarot lo identifica con el Sumo Sacerdote o elDruida, el guardián del conocimiento sagrado.

Es el número del hombre, construido de los cuatro elementos, y se le suma un quinto, el alma inmortal. Son los cinco sentidos humanos.

 
El seis, el número de la perfección
Es el primero de los números perfectos, que es la suma de sus divisores (1+2+3=6), y a su vez el número producto de todos sus divisores (1x2x3=6). Nota: otra definición de números perfectos es que es igual la mitad de la suma de todos sus divisores positivos (incluido el propio); 6 = (1+2+3+6)/2.

La estrella de seis puntas (llamada también estrella de David ) resulta de superposición de dos triángulos (que justamente son las formas con que se representaban los cuatro elementos clásicos, son los opuestos que se unen), por ello el seis también es asociado al equilibro; a la honestidad, y a lo humanitario.

El seis en elTarot es la carta de los Enamorados, traduce en la carta a la decisión, las relaciones, y el amor .

 
El siete, el número del conocimiento
  El siete es la suma del tres divino y el cuatro material, contiene al todo, por tanto representa al universo.

En el Tarot es el Carro, quien avanza sin poder ser detenido.La estrella de siete puntas tiene muchos significados, y quizás donde más se uso fue en la alquimia, donde representaba a los siete los planetas (de la antigüedad), las siete virtudes, los siete pecados, las siete notas musicales, los siete metales, los siete caminos de la transformación, etc.; visto así es el número asociado al conocimiento y la inteligencia.

Entre los pitagóricos es el número de la virginidad; el circulo no puede ser dividido (separado) en siete partes iguales usando escuadras y compás.

El ocho, el número del equilibrio
El Ocho es el último y mayor de los números pares de un digito; y es el producto de 2x2x2; siendo la primera cantidad cubica. El cubo representa a la solidaridad, la justica, el equilibrio, el poder, los logros alcanzados y la administración.

En el Tarot es la carta de la Justicia, quien juzga los actos realizados. Ocho son los trigramas chinos presentes en el Pa Kua usado en el Feng Shui.

El octágono es visto como el comienzo de la transformación del cuadrado al circulo. La estrella de ocho puntas árabe, es el resultado de la superposición y cruce de dos cuadrados, el primero son los cuatro estados de la materia, el segundo su proyección cósmica.

Entre los judíos es el valor del nombre de Dios escrito en letras hebreas (YHVH) (Yahveh, Jehovah, …) .

 
El nueve, el número de las artes
  El Nueve finaliza con los números de un solo dígito, es la suma de tres veces tres; y entre los pitagóricos fue llamado ‘el alfa y el omega’ ya que era el cuadrado del primer impar (3×3=9).

Representa a las artes(hay nueve musas), a lo espiritual, o a la santidad (existen nueve coros angelicales), es conocido también como el número del paraíso terrenal.

Como es el final antes de volver a contar, es por tanto el número de la imaginación y el de plantarse nuevas metas, se juntan los logros, la estabilidad y los cambios.

En el Tarot es la carta del Ermitaño; quien tiene la sabiduría que dan los años.

Números mayores de un dígito

Por encima del nueve los números se suelen volver a sumar tantas veces sean necesarias hasta alcanzar un digito; por ejemplo: 452 se reduce a 4+5+2 = 11; y 11 se reduce a 1+1 = 2. Sin embargo algunos números siguen teniendo significados especiales, mismos que se han ido sumando en distintas eras y culturas.

El diez, el número del reinicio
  El Diez es el último número que podemos contar con los dedos, por ello es el número de la perspectiva humana.

Entre los judíos el número de lo completo, de lo realizado. Diez son los mandamientos de Dios.

En el Tarot es la Rueda de la Fortuna, hoy arriba, mañana abajo; marca por ello el final de algo y el inicio de un nuevo comienzo.

Entre los budistas es el número de la perfección, y hoy la nota máxima en las escuelas es el diez o alguno de sus múltiplos.

El diez es la base del sistema decimal usado hoy en todo el mundo.

El once, el número del pecado
El once es el número de la imperfección y el pecado; es romper los diez mandamientos, es la trasgresión, los doce apósteles fueron reducidos a once tras la traición de Judas.

En el Tarot representa a la Fuerza que necesitamos y usamos para avanzar.

Es el quinto número primo; y el primero de los números maestros (que repite el mismo digito), por ello representa la visión, el idealismo, el superar lo establecido; así al estar el once entre el 10 (la perspectiva humana) y el 12 (la perspectiva divina); no es terrenal, ni celeste; sino la búsqueda de algo entre ambos.

 
El doce, el número del orden cósmico
  El doce es el primer número duo-perfecto (la suma de sus divisores pares es igual al número 2+4+6=12), es el producto del tres divino y cuatro material.

El dodecaedro está formado por doce pentágonos.

El doce es la perspectiva divina; y por ello aún contamos en docenas; hay doce meses al año, doce horas en el día y doce horas en la noche, doce signos zodiacales, doce apóstoles, doce tribus de Israel, doce frutos en el árbol de la vida (Cábala), doce dioses del Olimpo, doce caballeros de la mesa redonda, …

En el Tarot es la carta del Colgado, hace referencia a Odín quien se cuelga del árbol de la vida para obtener el conocimiento sobre el futuro de los dioses; es la búsqueda de la iluminación.

El trece, el número de la mala suerte
El trece es el número de la fatalidad, y la mala suerte, en el Tarot se identifica con la Muerte y por ello no se habla de 13, es el número tabú en occidente; aunque la carta traduce más bien una renovación.

Contando desde la Luna Llena esta inicia su curso a menguante antes de desaparecer totalmente del cielo a los trece días.

Todos los años hay doce ciclos lunares completos, pero un ciclo lunar es incompleto. Lo anterior se vincula a que había doce apóstoles más Jesús (12+1 = 13), quien fue traicionado, igual ocurrió con Arturo y los doce caballeros de la mesa redonda.

 
El catorce, el número de la bondad
  El catorce es el número de la ayuda y la misericordia; Isis recogió los catorce pedazos de Osiris y al decimo cuarto día lo resucito; de igual forma la Iglesia tiene catorce santos auxiliadores, y hay catorce estaciones en el viacrucis.

En el Tarot representa la Templanza, quien buscar el equilibrio de los opuestos.

Hubo catorce generaciones entre: Abraham y David; entre David y la deportación a Babilonia; y entre de la deportación y Jesús. (Nota: una generación contaba una media de cuarenta años).

Hay catorce cartas en cada uno de los palos de los arcanos menores del Tarot.

El quince, el número del diablo
El quince son los días para tener una Luna Llena contados desde la Luna Nueva, es de importancia por los efectos asociados a la Luna Llena en la psique humana, es la noche de los lunáticos (locos), de los hombres lobos, se vincula a cultos paganos y/o satánicos; se despiertan los instintos salvajes y por ello en elTarot se asocia el quince al Diablo, quien se deja llevar por las pasiones.

El quince es la suma de los cinco primeros números (1+2+3+4+5 = 15); quince eran los peldaños del tempo de Salomón; el primer cuadrado mágico esoterico de 3×3 tiene al 15 como su número mágico.

 
El dieciséis, el número de la destrucción
  El dieciséis es el único número natural que cumple la condición xy = yx. Es la suma de los cuatro primeros impares (1+3+5+7) Al multiplicar la materia (4) por si misma se tiene que cae por su propio peso.

En el Tarot es el número de la Torre de Babel que cae por la mano de Dios. En el Apocalipsis tras el paso del diablo (15) disfrazado del salvador vendrá el final (16), por ello es el número de la destrucción.

Entre los budistas hay 16 caminos de la perdición, contra las 8 sendas de la salvación. Hay dieciséis profetas en el viejo testamento.

Era la edad de María al casarse con José y al tener a Jesús.

El diecisiete, el número de la esperanza
El diecisiete es el número de la esperanza, se llama así porque la Luna Nueva inicia a trece días después de la Luna Llena, desaparece por tres días, pero su luz regresa a los cielos en el décimo séptimo día.

El Arca de Noé llego al monte Arafat el día 17 del séptimo mes, tras haber sufrido toda la tierra el Diluvio Universal, para un nuevo comienzo.

En el Tarot se identifica con la carta de las Estrellas; y la gran estrella en la carta también se iguala con Venus, y con la estrella que guió los Reyes Magos al Niño Dios.

Diecisiete es el número de los años perdidos de Jesús, durante los que se preparó para su ministerio.

 
El dieciocho, el número de la Luna
  El dieciocho se vincula a los ciclos de la luz y la oscuridad, cada 18×10 = 180 días se pasa del verano al invierno. Hay 18 runas celtas.

Astronómicamente los eclipses lunares y solares se repiten en ciclos de 18 años; llamado ciclo Saros, por ello es el número de la Luna.

El dieciocho se suele vincular a la Virgen, y como ejemplo 18 veces  la Virgen que se apareció en Lourdes/Francia en 1858.

Es el numero de las iniciaciones, por ello se nos considera adultos a los 18 años en la mayoría de los países, podemos votar, casarnos y entrar al ejercito; (para beber aún no, se exige 21 en USA).

El diecinueve, el número del Sol
El diecinueve es el número dorado (del Sol) y ello se refleja en imagen de la carta del Tarot asociada; se pone como causa de ello a que en el siglo V a.C. el matemático y astrónomo griego Metón de Atenas descubrió que cada 19 años se emparejaban las fechas de los años solares con los 235 meses lunares.

También doce meses y los siete días suman 19, doce signos zodiacales y los siete planetas astrológicos sumas 19; así el número se vinculaba a algún orden cósmico.

El veinte, el número de la salvación
   El veinte es el producto del cinco y el cuatro; representan los cinco libros de Moisés (viejo testamento) y los cuatro evangelios cristianos (nuevo testamento). Por ello es el número de la ley, la indulgencia y la salvación.

Es la segunda decena, se asocia a las oposiciones y antagonismos, es la pelea entre Dios y el Diablo; entre la vida y la muerte; por ello en la carta del Tarot es la imagen de la Resurrección de los muertos ante el ángel que toca la trompeta en el fin de los días.

El veintiuno, el número de la globalidad
El veintiuno es el resultado de tres veces siete; por ello entre los judíos marca a la perfección; igual cantidad tienen los arcanos mayores del Tarot, donde cada grupo de siete cartas representa un ciclo de aprendizaje, el primero sobre lo material, el segundo sobre lo mental, y finalmente el tercero sobre lo espiritual; cuando se ha aprendido todo lo que hay en los tres mundos se ha alcanzado el conocimiento pleno, por ello el veintiuno es el número de la integridad (la globalidad) ya que abarca todo lo conocido, y se representa en las cartas con el Mundo mismo.

Tras la muerte de Jesús, María vivió 21 años, hasta los 70; cuando ocurrió la Asunción.

Veintiún años son considerados la Mayoría de Edad Plena, a partir de este punto se asume que es un adulto responsable de todos sus actos (se puede beber en USA).

 

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