Theia, la madre de la Luna

Nuestra Luna es un cuerpo extraño, una rareza dentro del sistema solar, una rareza que permitió el origen de la vida, y mantuvo al planeta con un eje de rotación estable. Cuando se compara su tamaño con otros satélites del sistema solar sale a colación su gran tamaño. Nuestra Luna es superada en tamaño por sólo otras cuatro lunas; ellas son tres de los cuatro grandes satélites jovianos ( Ganímedes , Calisto e Io ), y la gran luna de Saturno ( Titán ). Cuando se trabaja en relación al tamaño de las lunas con respecto al diámetro respectivo de sus planetas, la diferencia es aún más notable: la relación de la Luna/Tierra es de casi 1/4,  (si el planeta fuese del tamaño de una pelota de baloncesto, la Luna sería como una pelota de tenis). Pero si se compara con las otras lunas se tiene que la relación entre Ganímedes y Júpiter es de 1/27 (si Júpiter es del tamaño de una pelota de baloncesto, Ganímedes sería menor a una canica pequeña); eso se repite en el caso de Titán con Saturno cuya relación es 1/23 ; entre Titania y Urano tenemos una razón de 1/32; entre Tritón y Neptuno la razón es 1/18; sólo en el sistema binario Caronte/Plutón tenemos una razón superior las centésimas, de casi 1/2.

Tierra -luna

Desde el punto de vista a la relación entre el número de lunas y los planetas resulta que los gigantes gaseosos tiene una cantidad de satélites sobre sesenta en el caso de Júpiter y Saturno, casi treinta en Urano y más de la docena en Neptuno; incluso el pequeño Plutón tiene cinco lunas conocidas. Pero en los planetas interiores las lunas simplemente escasean; Mercurio y Venus no tienen, mientras que Marte tiene dos pequeñas lunas, dos asteroides capturados del cercano cinturón. Por ello nuestra Luna resulta la más enigmática de entre las lunas conocidas, y su gran tamaño ha sido causa de muchas especulaciones y teorías sobre su origen y formación:

Tierra -luna - creación

Una de las primeras es la hipótesis de la Creación y establece que un ser supremo hizo la Luna tal y como aparece en el cielo y la puso en su órbita actual. Muchas culturas en todo el mundo tienen creencias religiosas sobre el origen de la Luna aceptando esta idea, claro y por supuesto que entendemos que no es una idea científica.

La hipótesis de Acreción, dice que la formación de la Luna fue al mismo tiempo que la Tierra, del mismo material y en la misma zona, y que los dos cuerpos nunca se fusionaron en uno solo, sino que se formaron juntos. Este modelo coincide con las estrellas binarias o dobles que se encuentran muy comúnmente en la que una de las dos tiene más masa que la otra, orbitando la de menor masa a la mayor. De hecho, Júpiter parece ser una ‘estrella’ que nunca obtuvo el material suficiente para formar helio mediante reacciones nucleares, y se convirtió así en un planeta gaseoso simple. ¿Por qué no sería posible que los materiales locales en la nebulosa solar temprana, formara dos cuerpos rocosos en vez de uno más grande?. A favor de esta idea se encuentra que la datación radioactiva de las rocas lunares traídas a nuestro planeta por las diversas misiones espaciales, datan a las edad de la Luna entre 4500 y 4600 Ma, aproximadamente la misma edad de la Tierra. Como inconveniente tenemos que, si los dos se crearon en el mismo lugar y con la misma materia: ¿cómo es posible que ambos posean una composición química y una densidad tan diferentes?. En la Luna abunda el titanio y los compuestos exóticos, elementos no tan abundantes en nuestro planeta al menos en la zona más superficial.

Otra común y similar a la anterior es la hipótesis de la Captura, el origen de la Luna sigue estando en los restos del sistema solar cuando se estaba formando, y cuando iba pasando cerca de la Tierra fue capturada por la gravedad terrestre. El problema principal con esta teoría es evidente al imaginar la escala del sistema solar; los planetas son tan increíblemente pequeños comparados con la inmensidad del espacio que parece casi imposible que algo tan grande como la Luna pudiera ser atraído por nuestro planeta. El modelo matemático para la captura de un cuerpo tan grande, cosa que no ocurre con Marte y sus pequeñas lunas, sugiere que esta teoría sea difícil de aceptar. Sin embargo, el hecho de que los planetas gigantes gaseosos, en especial Júpiter y Saturno hayan capturado muchas de sus respectivas lunas, e incluso la gran luna de Neptuno, Tritón, es un mundo capturado, hace que este escenario por lo menos sea remotamente posible para la Tierra. Sin embargo, el mayor problema es que es difícil explicar cómo sucedió la importante desaceleración de la Luna, necesaria para que este gran objeto no escapara del campo gravitatorio terrestre; algunos proponen que el disco de escombros que rodeaba a la Tierra en su origen puedo haber ayudado a desacelerar la luna viajera.

Teoría de la fisión

La hipótesis de la Fisión , establece que la Luna se separó de una Tierra que giraba rápidamente cuando todavía era una burbuja gigante de material fundido. Esta idea fue propuesta en 1898, por George Darwin (un hijo de Charles Darwin ), quien hizo la sugerencia de que la Tierra y la Luna habían sido una vez un solo cuerpo. La hipótesis de Darwin era que una Luna fundida se había separado de una masa inicial fundida debido a las fuerzas centrífugas, y esta se convirtió en la explicación académica dominante durante mucho tiempo.

Esta hipótesis supone que originariamente la Tierra y la Luna eran un sólo cuerpo y que parte de la masa fue expulsada, debido a la inestabilidad causada por una fuerte aceleración rotatoria que en aquel momento experimentaba nuestro planeta. La parte desprendida se ‘quedó’ con parte del momento angular del sistema inicial y, por tanto, su rotación se sincronizó con su periodo de traslación. Se postulaba que la zona que se desprendió corresponde al Océano Pacífico, que tiene unos 180 millones de kilómetros cuadrados y con una profundidad media de 4049 metros. Sin embargo, los detractores de esta hipótesis opinan para poder separarse una porción tan importante de nuestro planeta, éste debería rotar a una velocidad tal que diese una vuelta en menos de tres horas. Parece imposible tan fabulosa velocidad, porque, al girar demasiado rápido, la Tierra no se hubiese podido acrecentar al presentar un exceso de momento angular. Claro que para la época del origen de esta hipótesis se desconocía la deriva continental y que el océano pacífico es relativamente nuevo, geológicamente hablando. El problema con esta teoría basada en la fuerza centrífuga es que la existencia de un mundo que gire tan rápidamente no está apoyada por la evidencia, no ha ocurrido, ni observado, en ningún otro planeta. ¿Por qué la Tierra giraría mucho más rápido que cualquier otro planeta?.

El origen de esta idea venía del estudio de las mareas y el momento angular Tierra-Luna. Hoy se reconoce que las mareas son la forma en que ambos cuerpos intercambiaban su momento angular; en el transcurso del tiempo la Luna se ha alejado de la Tierra y la Tierra ha frenado su rotación. Esta deriva fue confirmada más tarde por experimentos de estadounidenses y soviéticos, encontrándose que la Luna actualmente se separa de la Tierra a razón de casi 4 cm cada año; de igual forma la Tierra frena su rotación a razón de 2 milisegundos por siglo. Claro que esta taza de alejamiento de la Luna no ha sido constante; estudios en sedimentos estratificados por mareas señalan que hace unos 650 Ma la taza era cercana a 2 cm/año. Esto es que la Luna se esta alejando hoy anormalmente rápido; los modelos señalan que la causa de esto es la actual disposición de los continentes, cuando hace 650 Ma había un único supercontinente. Se estima que en la época de los dinosaurios (hace 65 Ma) el día duraba casi 23,5 horas; en tanto que en la era paleozoica, hace 400 millones de años, el día terrestre duraba 22 horas actuales. La extrapolación hasta 4500 millones de años atrás, revela que el día duraba apenas algo más de 5 horas actuales. En esos primeros tiempos con la rápida rotación y la cercanía de la Luna hubo grandes mareas, lo que permitieron y ayudaron al origen de las primeras formas de vida.

En 1946, Reginald Aldworth Daly de la Universidad de Harvard desafiado la explicación de Darwin, postula que la creación de la Luna fue causada por un impacto, en lugar de las fuerzas centrífugas. Se prestó poca atención a esta idea, pero actualmente parece ser la más aceptada por la evidencia encontrada. La teoría fue nuevamente presentada por el Dr. William K. Hartmann y el Dr. Donald R. Davis, en un artículo en la revista de astronomía, Icarus, en de 1975; conocida como la teoría del Gran Impacto, propone que un objeto del gran tamaño se estrelló contra la Tierra, golpeando superficialmente al planeta. De los escombros que quedaron se formó un anillo que rápidamente se unieron en la actual Luna, mientras los restos del cuerpo terminaría chocando con el Sol. Este hecho ocurrió en los primeros días del sistema solar, hace aproximadamente 4500 Ma. Un enfoque similar fue dado por el astrónomo canadiense Alastair G. W. Cameron y astrónomo estadounidense William R. Barrio, quienes sugerían que la Luna se formó por el impacto tangencial sobre la Tierra de un cuerpo del tamaño de Marte. Señalaba su propuesta que las capas externas de silicatos del cuerpo que impactaba se habrían evaporado en la colisión, permaneciendo un pequeño núcleo metálico logró agrupar a los silicatos que quedaron en órbita, mientras que los materiales más volátiles se dispersaban por el sistema solar.

Teoría del gran impacto _1

El nombre del hipotético protoplaneta que choco contra la Tierra ha sido llamado Theia (Teia o Tea en español), en honor a la titánica madre de Selene , la diosa de la Luna (aunque en ocasiones también ha sido este mundo llamado Orfeo ). Esta designación fue propuesta inicialmente por el geoquímico ingles Alex N. Halliday en 2000 y ha sido aceptado en la comunidad científica. De acuerdo con las modernas teorías de formación planetaria, Theia era parte de una población de cuerpos del tamaño de Marte que existieron en el sistema solar hace unos 4500 Ma. De hecho, una de las características más atractivas de la hipótesis del gran impacto es que la formación de la Luna se inscribe en el contexto de la formación de la Tierra ; en el curso de su formación, la Tierra se cree que sufrió decenas de colisiones con protoplanetas; la colisión que formó la Luna habría sido solamente el mayor impacto y, tal vez el último.

Los astrónomos creen que la colisión entre la Tierra y Theia ocurrió entre 4400 y 4450 Ma; unos 30 a 50 Ma años después de que el sistema solar comenzó a formarse. En términos astronómicos, el impacto habría sido de velocidad moderada.

Para entender el origen de Theia hay que referirse al año 1772 cuando el matemático Joseph-Louis de Lagrange hacia un estudio del problema de los tres cuerpos, una situación en que dadas las posiciones, masas y velocidades de tres objetos se buscaba determinar para cualquier instante posterior su posición y velocidad futura, actuando solo la gravedad. Si bien el problema de los tres cuerpos no presenta una solución ‘algebraica’ directa, y donde pequeñas variaciones pueden dar resultados totalmente distintos; el matemático reemplazó las ecuaciones vectoriales de Newton por unas escalares basadas en los potenciales de energía; hay que imaginarlo como un objeto que rueda sobre una superficie, esta siempre cae hacia donde se encuentra la zona más profunda o baja; así en las ‘superficies’ potenciales ocurre similar. El matemático encontró un caso particular en que se podía predecir la posición del tercer cuerpo si su masa es despreciable respecto a los otros dos, y el segundo en masa gira en una orbita casi circular respecto al primero. Se encontraron cinco puntos de estabilidad para el tercer cuerpo. El primero (L1) es casi intuitivo; se encuentra entre los dos grandes objetos; donde la gravedad de ambos se compensa. El segundo (L2) ocurre en la misma línea que une las dos masas mayores, pero más alla del más pequeño en masa; en este punto la atracción gravitatoria de los dos cuerpos mayores compensa la fuerza centrífuga causada por el menor. El tercer punto (L3) se ubica en la misma línea pero ahora más alla del cuerpo con mayor masa; esta aparente contradicción se explica porque el objeto mayor está también afectado por la gravedad del segundo en tamaño, y así gira en torno al centro de masas común o baricentro. Los otros dos puntos (L4 y L5), se ubican en los vértices de triángulos equiláteros cuya base común es la recta que une los centros de las dos masas, de forma que el punto L4 precede al cuerpo pequeño un ángulo de 60º visto desde la masa grande, mientras que L5 gira detrás del cuerpo pequeño, aunque con radio mayor que éste, con un retraso de 60º visto a su vez desde el cuerpo grande.

Según una de las hipótesis actuales es que Theia se formó en un punto de Lagrange respecto a la Tierra, es decir, aproximadamente en la misma órbita pero 60º por delante (L4) o por detrás (L5). Los puntos de Lagrange (L4 y L5), situados a casi 150 millones de kilómetros de la Tierra, son considerados muy estables y por tanto son zonas con el potencial para permitir una acreción planetaria en la misma orbita de la Tierra. Se creer que el punto L4 fue donde Theia comenzó a formarse en el Eón Hadeico; pero cuando el protoplaneta Theia creció hasta un tamaño comparable al de Marte, unos 20 ó 30 millones de años después de su formación, era demasiado masivo para permanecer de forma estable en una órbita troyana. La fuerza gravitacional impulsaba a Theia fuera del punto de Lagrange que ocupaba, al mismo tiempo que la fuerza de Coriolis empujaba al planeta de vuelta al mismo. Como consecuencia de ello, su distancia angular a la Tierra comenzó a fluctuar, hasta que Theia tuvo la masa suficiente para escapar de L4 y chocar finalmente con la Tierra.

Se cree que Theia golpeó a la Tierra a un ángulo oblicuo, cuando éste estaba casi completamente formado. Las simulaciones por ordenador sugieren un ángulo de impacto de aproximadamente 45° y una velocidad por debajo de 4 km/s. El hierro del núcleo de Theia núcleo se habría hundido en el núcleo de la Tierra joven, y la mayoría del manto Theia se habría acrecentado en el manto de la Tierra, sin embargo, una parte importante del material del manto de ambos (50% del de Theia y 20% del de la Tierra) habría sido expulsado y quedado en órbita alrededor de la Tierra. Este material rápidamente se fusionó en la Luna (posiblemente dentro de menos de un mes, pero en no más de un siglo).

La Tierra habría ganado una cantidad significativa de momento angular y la masa en la colisión. Independientemente de la velocidad e la inclinación de la rotación de la Tierra antes del impacto, esta habría experimentado un día de cinco horas de duración después del impacto, y el ecuador de la Tierra y la órbita de la Luna se habría ubicado en el mismo plano a raíz del impacto.

No todo el material del anillo habría sido necesariamente barrido de inmediato, científicos estadounidenses sugieren que la Tierra pudo tener dos lunas hace millones de años. Erik Asphaug y colaboradores sugieren recientemente que la corteza engrosada del lado oculto de la Luna se debe a un segundo satélite (Luna 2) de alrededor de 1000 km de diámetro (menos de 1/3 de la Luna) que se formo en uno de los punto de Lagrange, después de decenas de millones de años, las dos lunas emigraron alejándose rápidamente de la Tierra por los efectos de las mareas, lo que afecto la órbita de la luna menor y esta finalmente chocó con la mayor, en una colisión lenta velocidad que termino aplastando la luna más pequeña en lo que hoy es el lado opuesto de nuestra Luna.

Una pequeña luna golpeó a la Luna

Entre los elementos probatorios de esta hipótesis se incluyen: (1) el eje de giro de la Tierra y la órbita de la Luna tienen orientaciones similares, (2) las muestras de piedras lunares indican la superficie de la Luna estuvo una vez fundida, (3) la baja densidad de la Luna (3,3 gr/cm3) comparada con la de la Tierra implica que tiene un muy pequeño núcleo de hierro; en el impacto la mayor parte del hierro original de Theia paso a la Tierra. Se ha calculado que el tamaño de núcleo metálico de la Luna es de aproximadamente un 25% de su radio, en contraste el aproximadamente 50% para la mayoría de otros similares (planetas interiores). (4) La evidencia de colisiones similares en otros sistemas estelares (que se traducen en discos de escombros ), y que las colisiones gigantes son consistentes con las principales teorías de la formación del sistema solar. Por último, (6) las proporciones de isótopos estables de roca lunar y terrestre son idénticos, lo que implica un origen común; en rocas recogidas por las misiones Apolo se encontró que las proporciones de los isotopos de oxígeno (O16, O17 y O18) es prácticamente igual a la que existe en la Tierra; y mientras que comparadas con distintos meteoritos no hay correspondencia.

Pese a estos apoyos a la hipótesis y ser hoy la teoría dominante, se presentan algunos problemas, entre ellos: (1) la hipótesis del gran impacto implica que la superficie de la Tierra debió haber quedado cubierta por un océano de roca fundida (magma), pero no hay prueba de ello; (2) las relaciones entre los elementos volátiles en la Luna no son consistentes con la hipótesis del gran impacto. En concreto cabría esperar que la relación entre los elementos rubidio/cesio fuera mayor en la Luna que en la Tierra, ya que el cesio es más volátil que el rubidio, pero el resultado es justamente el contrario; (3) el óxido de hierro (FeO) contenido en la Luna es de 13%, que es intermedio entre Marte (18%) y el manto terrestre (8%), descartando que la mayor parte de la fuente del material proto-lunar provino del manto de la Tierra. (4) Si la mayor parte del material proto-lunar proviene del cuerpo impactante, la Luna debería estar enriquecida en elementos siderófilos (afines al hierro), cuando en realidad es deficiente en ellos. (5) Se sabe que Venus también experimentó impactos gigantes durante su formación, ya que su rotación es más lenta que su traslación, y en sentido contrario al sentido de traslación, ¿por qué Venus no tiene una luna?, a lo que algunos señalan que la influencia del Sol pudo afectar a estas lunas en los planetas más interiores, o colisiones posteriores terminaron con las lunas de Venus y posiblemente las que pudo tener Mercurio, quien experimento al final de su formación un gran impacto que el quitó prácticamente su manto, dejando tan solo el núcleo metálico; siendo por ello el planeta más pequeño y el más denso de todos.

Para explicar estas discrepancias se han planeado varias versiones del mismo, la primera es que Theia se trataba de un cuerpo pequeño como Marte que chocó contra la Tierra, el resultado de esta versión es que la Luna debería ser principalmente restos de Theia, cosa que las piedras lunares señalan como errado. La segunda versión propone que la Tierra tendría al momento de la colisión una rotación muy alta, en este caso la Luna formada estaría formada por restos del manto terrestre, pero el momento angular resultante sería el doble del actual; una tercera versión, señala que Theia en realidad tenía el tamaño de la Tierra, pero de menor masa y densidad, el resultado es tras el choque ambos cuerpos estarían formados de una mezcla de ambos; pero a medida que se obtengan más datos la propuesta cambiara para finalmente satisfacer todas las observaciones, o tenga finalmente que ser eliminada por una propuesta diferente; hasta entonces Theia seguirá siendo la madre de nuestra Luna.

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Némesis, la oscura hermana del Sol

A veces la astronomía pone sus ojos en la Tierra misma; todas las noches caen desde los cielos piedras que se funden en su ardiente entrada con la atmósfera que nos rodea; así cada día la Tierra pesa un poquito más que la noche anterior. De vez en cuando esas piedras celestes son lo suficientemente grandes para golpear contra la superficie; la mayoría de esas veces sólo pequeñas rocas del tamaño de un puño apenas logran aterrizar y ser encontradas por los expertos, dándonos en el estudio de estos meteoritos una idea de la composición de los asteroides de los cuales provienen. Sin embargo de tanto en tanto el tamaño de estas piedras es lo suficientemente grande para formar cráteres sobre la Tierra , dejando con ellos la muestra del poder cuando la energía cinética se transforma en potencial de repente; y a veces son tan grandes las huellas que dejan sobre la Tierra que muestran que algunos de estos impactos pueden alterar el sistema climático y acabar con vida tal como la conocemos.

En 1977, Walter Álvarez, geólogo de Berkeley, señalaba una anormalmente alta tasa de iridio la capa KT en Italia que se databa de 65 Ma (Ma = Millones de años); así surgía en ese entonces la hipótesis de una colisión extraterrestre que mató a los dinosaurios; desde entonces encontró una gran anomalía de iridio en el golfo de México y el mar Caribe, de esa misma fecha, ello dio el claro impuso a la hipótesis del asteroide como causa de muerte de los dinosaurios, actualmente en las costas India otra señal de impacto, mayor en tamaño incluso que la México también parece coincidir en la fecha de extinción del periodo Cretásico-Paleogeno. Hubo otra colisión unos 30 Ma después; cayó justo en extinción que marca el final del Eoceno y el inicio del Oligoceno. La última extinción, aunque de menor importancia, es el de Mioceno Medio, ocurrió hace unos 11 Ma; su origen es aún controversial, y la hipótesis de una colisión extraterrestre esta en la lista y podría coincidir con el cráter de Ries Nördlinger en Alemania. La correlación entre los impactos de meteoritos y las extinciones empezaba a tomar fuerza.

En 1984 los investigadores David Raup y Jack Sepkoski publicaron un artículo afirmando que habían identificado una periodicidad estadística en las tasas de extinción en los últimos 250 Ma (Ma = millones de años). Se centraron en la intensidad de la extinción de familias de animales marinos vertebrados, invertebrados y protozoos, en ello identificaron 12 eventos de extinción durante el período de tiempo en cuestión. El intervalo medio de tiempo entre los eventos de extinción se determinó cercano a los 26 Ma. Para el momento de la publicación del artículo al menos uno de esos eventos extinción masiva, el del Cretácico-Paleógeno (el fin de la era de los dinosaurios) culpaba a un gran meteoro que se estrello en la península de Yucatan, México.

Esta taza de extinciones masivas fue vuelta a revisar en 2010 por Melott y Bambach y se encontró evidencia de una clara señal que muestra una tasa de extinción con una periodicidad de 27 Ma que ahora se remontaba hasta 500 Ma, algo que indicaba que se trata de un tipo de ciclo bastante regular para descartarlo. El análisis del registro fósil indica que hay períodos de tiempo en la historia en que un número masivo de especies, acababan repentinamente. Debe tenerse en cuenta que la exactitud de estas afirmaciones ha sido ampliamente cuestionadas en la literatura científica. Como mínimo, la duración del ciclo es de unos 26 Ma, y otros proponen periodos más cerca de los 60 Ma. En cualquier caso, los últimos 25 años ha visto una multitud de teorías para tratar de explicar este fenómeno.

La hipótesis Némesis

En 1984 después de la popularización de los modelos de extinción masiva, dos grupos de investigación independientes (el primero de Daniel Whitmire y Albert Jackson, y el segundo de Marc Davis, Piet Hut y Richard Muller) idearon teorías sobre la causa de estas extinciones masivas que incluyeron la presencia de una estrella compañera de nuestro sol. Esencialmente, cada teoría la describe cómo una estrella, aún no se ha detectada, que podría afectar las órbitas de los cometas en la nube de Oort y enviarlos al sistema solar interior.

Algunas razones apoyaban esta idea, en primer lugar la nube de Oort de las estrellas solitarias suelen ser más difusas que en nubes en aquellas estrellas de sistemas dobles, donde presenta una estructura más bien definida; y este segundo modelo es el caso de nuestro Sol. En segundo lugar los investigadores han observado que la mayor parte de los cometas que se abren camino a la parte interna del sistema solar provienen de la misma región de la nube de Oort, cerca de la región de Sagitario. El descubrimiento de Sedna, con su órbita excéntrica y periodo superior a diez mil años a estimulado más aún la propuesta de un objeto externo que estiró su órbita de esa forma. Esto indica que hay algún tipo de interrupción gravitacional en esa dirección específica. Así todo hace pesar que el Sol tiene una estrella compañera aún no confirmada, y parece muy probable su existencia en base a datos de observación que se tienen hasta el momento.

El nombre hipotético de esta estrella negra o la estrella de la muerte —nada que ver con Star Wars—, es Némesis (llamada en alusión a la diosa de la diosa de la justicia retributiva, la solidaridad, la venganza y el equilibrio; que castigaba a los que no obedecían a aquellas personas con derecho a mandarlas, sobre todo castigaba a los hijos desobedientes, a los amantes infelices y a los que hacían perjurio). Así Némesis recibe este nombre por los efectos catastróficos que produciría al perturbar periódicamente la Nube de Oort, donde cada 26 a 27 Ma esta estrella oscura enviaría al interior de sistema solar cometas que golpearían y castigarían a los cuerpos en ella, entre ellos la Tierra.

Dos teorías que compiten sobre la naturaleza de la estrella Némesis. La primera de Richard Muller y sus colegas, que han propuesto que se trata de una enana roja. Estas estrellas son típicamente mucho más pequeñas que nuestro Sol, su masa varía de un 8% a un 50% de la masa solar; las enanas rojas son las estrellas más abundantes y comunes en la galaxia. En la vecindad del Sistema Solar la estrella Próxima Centauri, es la estrella más cercana al Sol, y es una enana roja, que se cree forma parte del sistema de Alfa Centauri (un sistema binario), ya que la separación entre la enana roja y el sistema binario es de apenas 15000 UA o unas 500 veces la distancia a Neptuno.

Se han encontrado que de las setenta estrellas más cercanas (hasta poco más 16 años luz), más de cincuenta son enanas rojas, y de las cuale 29 forman sistemas dobles o triples; pero no hay ninguna enana roja visible a simple vista. Hay hasta el momento registradas unas 5000 enanas rojas nada más en el hemisferio norte; y se estima que el 90% de las estrellas en la galaxia sean enanas rojas; su brillo es tan bajo que su luminosidad va de 10% a menos de 0,001% de la luminosidad del Sol. Según Muller la enana roja Némesis órbita al Sol a unos 1,5 años luz de distancia o unas 98000 UA (la nube de Oort se extiende hasta aproximadamente 1 año luz del Sol o unos 65000 UA aproximadamente). Muller especula que Némesis fue perturbado hace 400 Ma por una estrella cercana y paso de una órbita circular a una órbita con una excentricidad de 0,7, esto es que su perihelio se ubicaría a unos 30000 UA (0,5 años luz) y su afelio a unos 170000 UA (unos 3 años luz).

La segunda idea sobre la naturaleza de Némesis es la planteada por Whitmire y Jackson, que estipula que no es una estrella en el sentido estricto, sino más bien una enana marrón, una proto-estrella que no acumuló suficiente masa para poder encender la combustión nuclear y convertirse en una estrella. La masa típica de una enana marrón está en algún lugar entre un enorme gigante de gas (algo superior a la masa de trece veces Júpiter, aunque se han encontrado enanas marrones con masa cinco veces la joviana) y las estrellas de menor masa, o enanas rojas (cuya masa mínima es de alrededor del 8% de la masa de nuestro Sol o de unas 80 masas jovianas). En 2005, dos astrónomos de la India (V. Balherao y M. N. Vahia) sn que la estimaban la masa de Némesis no podía superar el 4% de la masa solar; esto es un gran gigante gaseoso, mayor que Jupiter en masa, pero no en tamaño.

Las enanas marrones son muy difíciles de detectar, ya que son no luminosas y no irradian luz visible, sino que se encuentran en el rango del infrarrojo. Las investigaciones actuales han encontrado muy pocas enanas marrones a las esperadas (a diferencia de las enanas rojas que son las más abundantes la galaxia, al menos en nuestra vecindad); por ello su origen aún no ha podido ser determinado, no pudiéndose saber por el momento si se forman como planetas en el interior de un disco circunestelar a partir de un núcleo de material sólido, o como estrellas a partir de la fragmentación y colapso gravitacional de una nube molecular. A partir de 2012, más de 1800 enanas marrones han sido identificadas, pero ninguna de ellas se encuentran cerca del sistema solar; en realidad, hay un menor número de enanas marrones en nuestra vecindad cósmica de los que se pensaba anteriormente. En lugar de una estrella por cada enana marrón, puede haber hasta seis estrellas por cada enana marrón.

Sobre la hipótesis de la existencia de Némesis hay por supuesto detractores que señalan en primer lugar que habiéndose ya detectado tantas enanas rojas y enanas marrones, no se ha observado ninguna cerca de la vecindad del sistema solar. El Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS) no logró descubrir a Némesis en la década de 1980. El 2MASS que se desarrolló entre 1997 a 2001, no logró detectar una estrella adicional o enana marrón en el sistema solar. Hoy gracias a la tecnología de telescopios infrarrojos más nuevos y más potentes, capaces de detectar enanas marrones tan frías como de apenas 150 grados Kelvin hasta una distancia de 10 años luz del Sol, los resultados no han detectado a Némesis.

En segundo lugar la periodicidad de las extinciones hace pensar que puede ser otra cosa distinta la causa de las extinciones regulares, ya que cada vez que Némesis hubiera entrado en la nube de Oort, su órbita se vería afectada y con ello su recurrencia, estimándose que en este tiempo de extinciones, la órbita de Némesis hubiera cambiado en al menos un 20% su tiempos de traslación; y por tanto la regularidad de estas extinciones. De igual forma si se trata de extinciones provocadas por impactos de cometas, la lluvia de cometas enviados al interior del sistema solar tendría una duración de entre 0,1 a 1 Ma; ello es que para cada periodo de impactos debería haber no uno sino múltiples impactos, algo que no se ha encontrado en la evidencia geológica. La tercera es que no hay sistema estelar binario conocido con distancias tan enormes entre sus miembros (de un año luz entre ambas estrellas); incluso se duda si Proxima Centauri es parte del sistema de Alfa Centauri y apenas están separados unos 0,2 años luz.

La hipótesis Shiva

La Hipótesis Shiva, en honor al dios hindú de la destrucción, fue ideada por Michael Rampino y B.M. Haggerty, propuesta en 1996, dice que las perturbaciones gravitatorias causadas en el sistema solar al cruzar el plano de la Vía Láctea son lo suficientes grandes para molestar a los cometas de la Nube de Oort que rodea al sistema solar; esto envía cometas en hacia el interior del sistema solar. La Hipótesis Shiva sostiene que, en los últimos 540 millones de años, cometas procedentes de la Nube de Oort han sido responsables de al menos cinco de las extinciones masivas en la Tierra.

Una idea, inspirada un poco en la Hipótesis Shiva inicial, parte de recordarnos que el 21 de diciembre de 2012 el Sol eclipsó el Hunab-Ku (Profecías Mayas), que es el centro galáctico; donde se encuentra el agujero negro supermasivo que aguanta a la galaxia entera, siendo este el objeto gravitacional más denso de conocido en la galaxia. Según esta propuesta hay que recordar que el sistema solar esta envuelto por la Heliosfera (hasta donde llega el viento solar y el campo magnético del Sol, a unos 150 UA aproximadamente), cuando el Sol pasa por el plano galáctico este limite se deforma al encontrarse con un medio espacial distinto, más denso y lleno de partículas de alta energía, provocando una onda de choque; la cual según algunos ya está alcanzado a los gigantes gaseosos, que presentan auroras en su atmósferas más brillantes; pero que cuando llegue al sistema solar interior afectara a la atmósfera de la Tierra, y la Tierra misma para protegerse de esta radiación que quiere calentarla, como si tratara de u n organismo vivo (hipótesis Gaya), se defenderá aumentado las erupciones volcánicas a fin de oscurecer su atmósfera y por tanto enfriarse.

Las extinciones en la Tierra

La historia de la vida no ha sido fácil; para hablar de las extinciones se podría comenzar mucho antes del Cámbrico; el largo periodo previo se conoce como Super Eón Precambrico. Según lo conocido se tiene que la Tierra surgió como planeta hace unos 4570 Ma, en el 4530 Ma se cree que chocó con otro planeta del tamaño de Marte (Theia = Teia o Tea en español) y donde surgiría la Luna.

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Hace 4000 Ma se cristalizó el núcleo dando origen al campo magnetizo que rodea la Tierra; y su formación termino hace unos 3800, durante este periodo de tiempo, que se conoce como Eón Hadico (por Hades y el inframundo ardiente); la Tierra estaba cubierta de mares de magna y volcanes en erupción permanente; al final de este eón, hace unos 4100 Ma a 3800 Ma la Tierra y otros cuerpos del sistema solar interior experimentaron el Bombardeo Intenso Tardío; periodo en que cometas y asteroides chocaron contra estos cuerpos; en el caso de la Tierra fue lo que dio origen a los mares del mundo, por el agua traída por esos cometas; y de igual forma se trajeron parte de los componentes esenciales que dieron paso a las primeras formas de vida.

Sigue el Eón Arcaico, que duró desde el 3800 Ma al 2500 Ma; verán la luz los primeros proto continentes y al finalizar el eón se inicia una tectonica de placas similar a la actual. Aparecen las primeras formas de vida reconocibles (bacterias, células procariontas y eucariontas al final del mismo), y los arrecifes de estromatolitos (formados por bacterias cianobacterias, las primeras formas de vida fotosintéticas) se comienzan a formar hace 3500 Ma.

arcaico

El Eón Proterozoico inicia en el 2500 y llega hasta el inicio del Eón Fanerozoico y su periodo Cámbrico hace 542 Ma. Se destaca por la acumulación progresiva de oxigeno en la atmósfera y la expansión de cianobacterias, de hecho, los estromatolitos alcanzaron su mayor abundancia y diversidad durante este eón. Pero la acumulación en la atmósfera del oxigeno liberado por las cianobacterias dará origen a la primera extinción; en la Glaciación Huroniana (entre 2400 Ma y 2100 Ma), ocurrida al inicio de la era Paleoproterozoica; las cianobacterias que liberaban oxigeno a la atmósfera, alterando el equilibro de los gases de invernaderos de la época; y provocando la extinción y reducción de las formas de vida anaerobicas. Para el final de la era Paleoproterozoica; hace 1600 años atrás, los primeros proto-continentes habían dado origen al primer super-continente, Columbia (que incluía tierras que hoy forman parte de América del norte, Brasil, Australia y Siberia, entre otros).

La siguiente era, la Mesoproterozoica, se destaca por desmembramiento de Columbia hace 1500 Ma, y el surgimiento de otro nuevo super-continente, Rodinia, allá hace 1100 Ma. En esta era se alcanza la máxima diversidad y abundancia de los estromatolitos formados por cianobacterias, con un pico hace unos 1300 Ma.

Para inicios de la siguiente era, la Neoproterozoica (entre 1000 a 590 Ma), había un solo supercontinente, Rodinia, en el hemisferio sur, que se rompió allá por el 700 Ma y se volvió a unir en la Gran Gondwana o Pannotia cerca del 600 Ma; en un periodo que se conoce como el período Criogénico (850 a 635 Ma) y donde la Tierra experimento una de las mayores eras glaciares de su historia, en este periodo, conocido como el de la Tierra Congelada o Tierra Bola de Nieve, donde la capa de hielo llegó a tener varios kilómetros de espesor en todo el mundo; hubo tres grandes glaciaciones en ese periodo: la Kaigas (una primera y discutida de 780 Ma a 730 Ma), la Sturtian (la más larga del 720 Ma a 660 Ma) y la Marinoana (650 Ma al 635 Ma), cubriendo prácticamente toda la superficie con una capa de hielo, nadie sabe como la vida (bacteriana, protozoica y eucarionta) sobrevivió en este periodo, pero tras el periodo Criogénico vino el período Ediacárico (635 a 542 Ma) donde surgieron los primeros organismos multicelulares. Al final de este periodo se da una extinción, que acaba con gran parte de la fauna existente, las causas probables son la subida del nivel de mar, producto de la ruptura de Pannotia, que se desintegró en cuatro continentes: Laurentia, Báltica, Siberia y la mayor Gondwana. En la atmósfera el porcentaje de oxigeno gaseoso alcanzaba casi sus niveles actuales.

Ello marca el límite con la era Paleozoica y el inicio del periodo Cambrico (541 Ma a 485 Ma), donde los sobrevivientes de esta extinción explotan en una gran diversidad de vida. Los ganadores fueron las esponjas, medusas, corales, moluscos y los primeros artrópodos, entre ellos los trilobites. Durante el Cambrico se dieron dos extinciones menores, una cerca de 500 Ma atrás que acabo con los arqueociatos (un tipo de esponjas) y la otra al final del periodo que termina en 485 y marca el inicio del periodo Ordovícico (488 Ma a 443 Ma), afectando a los trilobites; no hay causas claras de ello pero se asume cambios en el nivel de los mares y enfriamiento. Los ganadores de esta nueva extinción fueron los conodontos, los primeros vertebrados.

Para el final del periodo Ordovícico se da la segunda en fuerza de las cinco grandes extinciones, ante el movimiento de Gondwana al polo sur ocurre una glaciación, la Andino-Sahariana (entre 460 Ma a 430 Ma atras), durante el final del Ordovícico y el período Silúrico; ella hace descender los mares rápidamente, y causo la perdida del 85% de las especies. Esta extinción ocurrió en dos etapas, la primera hace 450 Ma afecto las especies tropicales, la segunda hace 440 Ma, cuando se da inicio al periodo Silúrico, y que termino afectado las especies de climas más fríos, los braquiópodos y briozoos fueron diezmados, junto con muchas familias de trilobites, conodontes y graptolitos; algunos proponen como causa la acción de rayos gammas producto de una explosión cósmica, algo que afecto la capa de ozono de la atmósfera y provoco la muerte de las especies que vivían en las aguas más someras. El periodo Silúrico (443 Ma a 416 Ma) fue de recuperación de la vida, aún así se dieron tres eventos moderados de extinción, hace 433, 424 y 420 Ma atrás, afectando al 80% de los conodontos y al 50% de los trilobites; todos provocados por cambios en la altura de los mares.

Tras el periodo Silurico vino el periodo Devónico (416 Ma a 359 Ma), aparecen los peces y las plantas conquistan la tierra firme; al final del periodo, se produjo otra extinción ampliamente debatida, ocurrió hace unos 376 Ma; eliminó a varias especies de peces y corales, se estima que a más del 70% de la vida marina, y los corales no se recuperaron hasta llegar al periodo Triásico. Las causas de esta extinción no están claras, unos culpan a actividad sísmica (Trapps de Siluy en Siberia), otros a las mismas plantas, que al conquistar la tierra redujeron la erosión y con ello la llegada de nutrientes a los mares para las algas, provocando la caída de la vida en los mares. Pese a ello las plantas en la Tierra incrementaron notablemente el porcentaje de oxigeno atmosférico, lo que permitió el desarrollo de los insectos gigantes y el surgimiento de los anfibios.

El siguiente periodo fue el Carbonífero (360 a 299 Ma) se tienen los más altos porcentajes de oxigeno en la atmósfera, cercanos al 35%; los tiburones dominan los mares, los artrópodos conquistaban la tierra, surgirán los insectos gigantes, y los anfibios darán paso a los primeros reptiles. Fue en periodo muy activo geológicamente, poco a poco se vuelven a reunir los continentes en el supercontinente Pangea, este proceso coincide la segunda gran glaciación del paleozoico, conocida como Glaciación Karoo (360 Ma a 260 Ma).

El clima más frío que va surgiendo hace que a unos 305 Ma se daría una extinción conocida como el Colapso de la Selva Tropical del Carboníero; los restos de esta abundante selva de helechos forman hoy las grandes minas de carbón existentes. Algunos apuntan que el colapso también fue por el choque de un meteoro, que incendio (dado el gran porcentaje de oxigeno) rápidamente los bosques; otros a que los hongos no tenían aún la capacidad de disolver la celulosa de los troncos, por ello tantos restos de arboles fueron sepultados y luego transformados en carbón; afectado el ciclo del carbono en la atmósfera que quedó sepultado por los sedimentos. Sea como sea, la desaparición repentina de la selva afecto sobre todo a los anfibios y a los grandes insectos, que al disminuir el oxigeno atmosférico no pudieron mantener su enorme tamaño, los ganadores fueron los reptiles que podían vivir en climas más secos y fríos.

periodo permico

Con la llegada del Pérmico (299 Ma a 251 Ma) y la formación total de Pangea se llegó a climas más cálidos y al final de la era glaciar, por primera vez las tierras emergidas superaron a las áreas oceánicas en la historia geológica. Surgen los pelicosaurios y terápsidos. El Pérmico la flora de helechos fue reemplazada por las gimnospermas, las primeras plantas con semillas, destacándose el grupo de las coníferas; al no necesitar la presencia de agua (como las esporas de los helechos) para reproducirse se expandieron y permitió el ascenso de los reptiles, eclipsando a los anfibios.

A final del Pérmico e inicio del Triasico hace 250 Ma llegó la gran pesadilla; llamada la Gran Mortandad, acabó con el 95% de todas las especies, fue la más grande de todas las extinciones, sólo sobrevivió una especie de terápsidos, de la cual surgirían luego los mamíferos; numerosas ramas del árbol de la vida fueron literalmente cercenadas, entre ellas los trilobites, los escorpiones marinos y los blastoides (una rama de los equinodermos) y con tan poca biodiversidad resultante la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Compiten como causas del evento el impacto de un asteroide en Antartida, cuya onda sísmica provocó un vulcanismo extremo en la antipoda, son las trapps siberianas, y también la explosión de una supernova cercana que afecto la atmósfera.

El final del Pérmico marca el fin de la era Paleozoica e inicio de la era Mesozoica ; el periodo Triasico inicia 250 Ma atrás, con los dinosaurios tomando la tierra, los ictiosauros y los plesiosauros el mar. Aparecen los mamíferos, pero quedan limitados al tamaño de ratones, viviendo bajo la sombra de los nuevos reyes de la tierra. A final de este periodo, en el límite con el periodo Jurásico (hace unos 200 Ma) Pangea se divide en dos, al norte Laurasia , al sur Gondwana ; en el proceso hubo un periodo de actividad volcánica en lo que se conoce como la provincia magmática del Atlántico Central (en los límites entre América del Norte – Europa y Brasil – África); aunque también se han encontrado impactos medianos de meteoritos; en este evento se extinguieron cerca del 75 % de las especies, siendo los más afectados el resto de los anfibios gigantes, varias ramas de los reptiles (sobrevivieron solo los cocodrilos, las tortugas y los lagartos) y los últimos terápsidos.

El Jurásico termina hace unos 145 Ma; su paso al Crétacico también estuvo marcado por una extinción, aunque leve y se discute si fue una extinción en masa; las causas fueron la ruptura final del supercontinente Pangea; Laurasia se divide en Norte América y Euroasia, mientras que Gondwana se empieza a fraccionar en América del Sur – África y Antártica – India – Australia, fragmentación que duraría hasta el final de la era. Esto provocaría actividades volcánicas intensas en el hoy océano indico durante el Crétacico en 117 Ma y 91 Ma atrás lo que afecto principalmente la vida marina, siendo la causa de la extinción de megalosaurios, estegosaurios, pliosauros y posiblemente los ictiosaurios en esos años. El Crétasico vio aparecer a las plantas con flores (angiospermas), las cuales al proteger sus semillas mejor conquistaran la tierra y reemplazaran a las coníferas que hasta entonces habían dominado el paisaje.

La última de las grandes extinciones ocurrió al final de la era Mesozoica, hace 65 Ma; para ese momento ya Pangea estaba divida en los continentes que hoy conocemos. La causa más reconocida fue el impacto de un gran asteroide en Yucatán, México; pero hay otros impactos importantes en las costas de Inglaterra e India. Fue el final de la era de los dinosaurios; murió el 75% de las especies, los ganadores fueron los mamíferos y las aves, que heredarían la tierra e iniciarían la era Cenozoica y el periodo Paleógeno.

A la mitad del Paleógeno, entre el Eoceno y el Oligoceno (hace unos 34 Ma) ocurre una baja de las temperaturas cuando la Antártida se ubica en el polo sur y surge la corriente circumpolar que congelara al continente. Los más afectados fueron los brontoterios (similares a rinocerontes, sin parentesco). En ese mismo periodo se dan las Traps de Etiopía, que separaran luego África y Arabia, y aún hoy dividen África, también India colisiona con Asia dando origen a proceso orogenico alpino y que terminara en un futuro cercano con la colisión final de África contra Europa, que elevara a los Alpes a alturas superiores a las del Himalaya.

Durante el periodo siguiente, en el Neoceno continúan a la baja las temperaturas hasta el inicio de la última era glacial, algo que no ocurría desde el periodo Carbonifero-Permico, ello reduce las especies de reptiles como cocodrilos y tortugas; en la era glacial moderna, o glaciación cuaternaria, conocido como periodo Pleistoceno que inició hace unos 4 Ma y en ella surge la mega fauna (mamut, etc..); y la misma sobrevivirá todo este periodo hasta el final de la ultima glaciación hace unos 15 mil años atrás, a partir de este punto entramos en el Holoceno; donde se está dando la última extinción, desaparece la mega fauna y aparece el hombre moderno, quien desde que las plantas conquistaron la tierra y provocaron la posible extinción en el periodo Silurico, es la única especie que ha provocado la extinción masiva y total de otras en el planeta.

periodo holoceno

Eras Geológicas

Eras geologicas _ 1

Extinciones en el Fanerozoico

periodos geologicos _ 1

Las extinciones registradas en el Fanerozoico se indican en cuadro anexo, marcando la causa más probable de la misma:

Extinción Fecha (Ma) Quienes murieron Causa probable
Holoceno 0,01 hasta hoy La megafauna, el ejemplo más común es la desaparición del mamut. Final de la ultima glaciación y la expansión del hombre moderno.
Pleistoceno 2 Vida en los océanos Una super nova que afecto la atmósfera
Mioceno medio 14,5 Varias especies de reptiles, principalmente tortugas y cocodrilos. La era glaciar se incrementa con el congelamiento de la Antártida. Tambíen se culpa a un asteroide
Eoceno – Oligoceno 34 Los brontotéridos, animales similares a rinocerontes (sin parentesco con ellos). Inicio del periodo glaciar por acomodo de los continentes actuales. Impacto de grandes meteoros y/o cometas en Norte América y Siberia hace 36 Ma podría haber influido
Cretásico – Paleógeno 65 El 50% de la vida, siendo los más famosos difuntos los dinosaurios. Su muerte dara paso a la era de los mamíferos. Impacto de Meteoros en Yucatan, pero también hay cráteres en India e Inglaterra.Trapps del Decán ocurrida entre 68 Ma a 60 Ma en India fueron un periodo de actividad sísmica prolongada.
Cenomaniano – Turoniano 91 Extinción de megalosaurios, estegosaurios, pliosauros y posiblemente los ictiosaurios. Vulcanismo submarino que engrosó la capas oceánicas del Pacifico e Indico; alterando la química de los océanos y contaminando la atmósfera
Aptiano 117 Afecto a criaturas marinas principalmente. Las trapps de Rajmahal en India
Jurásico – Cretásico 150 Una leve extinción, pero se discute si fue una extinción en masa. Ruptura final del super continente Pangea.
Facturación Toarciana 183 Se manifiesta en las formas de vida acuáticas, sobre todo en los grupos de moluscos, como los amonites. Un vulcanismo masivo que dio origen a provincia magmática de Karoo-Ferrar en el centro de Gondwana.
Triásico – Jurásico 201 Cerca del 50% de las especies terrestres y 20% de las marinas, los más afectados fueron los terápsidos (de los que descienden los mamíferos); los ganadores tras este evento fueron los dinosaurios Erupción masiva que dio origen a la Provincia magmática del Atlántico Central, antes del rompimiento de Pangea en Laurasia y Gondwana. Impactos de meteoros en Canadá y Francia entre 214 Ma y 201 Ma
Evento Pluvial Carniano 232 Conodontos, amonites, briozoos y algas verdes fueron severamente golpeados; así como algunos dinosaurios y corales El levantamiento de una nueva cadena montañosa, el orógeno cimmerio, en el lado sur de Laurasia y frente al mar de Tethys, actuó entonces como los Himalayas y Océano Índico hacen con los monzones
Pérmico – Triásico 250 La gran mortandad, sobre el 90% de las especies, con tan poca biodiversidad resultante, la vida tardó mucho tiempo en recuperarse. Numerosas ramas del árbol de la vida fueron cercenadas, dejando a muy pocas para repoblar el planeta. Solo un vertebrado sobrevivió, el listrosaurio. Compiten como causas el impacto de un asteroide en Antartida, cuya onda sísmica provocó un vulcanismo extremo en la antípoda (Rusia), son las trapps siberianas, y también la explosión de una supernova cercana que afecto la atmósfera.
Evento de Olson 270 La fauna predominante de pelicosaurios fue reemplazada por los terápsidos Un posible cambio climático ante el final de la era glaciar de Karoo
Colapso del Bosque tropical del Carbonifero 318 Los insectos gigantes y los grandes anfibios, los ganadores fueron los reptiles En enfriamiento paulatino que termino afectado los bosque de helechos tropicales y la producción del oxigeno en la atmósfera
Devónico – Carbonifero 374 Cerca del 50% de la vida, desaparecen los trilobites, varios moluscos y corales Euramerica y Gondwana comenzaban a converger en lo que se convertiría Pangea; las plantas colonizan la tierra firme y posiblemente (no confirmado) un meteorito.
Final del Silúricco 416 Los pelágicas fueron particularmente afectados, al igual que braquiópodos, corales y trilobites, Otro descenso del nivel del mar, todos estos parecen ser provocados por la era glaciar
Evento Lao en el Siruliano 420 Afecto a los conodontos (los primeros vertebrados) Otra elevación del nivel del mar.
Evento Mulden en el Siruliano 424 Afecto a conodontos y trilobites Nuevo descenso del nivel del mar.
Evento Ireviken en el Siruliano 433 Afecto a al 80% de los conodontos y al 50% de los trilobites Subida del nivel del mar afecto las costas y los animales que vive en ellas.
Ordovícico – Silúrico 445 Más del 60% de marinos invertebrados murió, moluscos, equinodermos y corales se vieron muy afectados El movimiento de Gondwana al polo sur dio lugar a un enfriamiento global, una glaciación (la Andino-Sahara) y el consiguiente descenso del nivel del mar, eliminado grandes hábitats marinos a lo largo de las plataformas continentales.
Cámbrico – Ordovícico 488 Eliminó muchos braquiópodos (moluscos) y conodontos, redujo drásticamente el número de especies de trilobites. Posiblemente por el inicio de un periodo glaciar.
Dresbachian 502 Se redujeron aproximadamente un 40 por ciento de todos los marinos género No hay causa definida por lo antiguo y escasees de fósiles
Final del Botomian 517 Los primeros organismos con conchas fueron casi exterminados; tras esta extinción se produce un incremento de especies de trilobites No hay causa definida por lo antiguo y escasees de fósiles
Fin del Ediacaran 542 Una extinción masiva de los primeros organismos pluricelulares, tras esta extinción hay una explosión de vida, quedan solo las ramas de los animales que hoy existen, surgen los trilobites Cambios globales en la circulación oceánica por la formación del super continente Pannotia