Hombres Pulpo (1) Cthulhu

Señalamos al inicio (Hombres pulpos (6)) de esta serie que había dos grandes grupos diferenciados de hombres pulpos; aquellos con apariencia humana y cabeza de cefalópodo; y aquellos con torso humano y la parte inferior de pulpo o calamar. De todos los del primer grupo mencionamos a los Azotamentes de las historias de Calabozos y Dragones y a Devy Jones, de las películas de Piratas del Caribe. Ambos ejemplos derivan de un ser más antiguo, creado por la mente Howard Phillips Lovecraft; cuya literatura recrea una mitología que versa sobre extraños seres extraterrestres que habitaron la Tierra mucho antes de que los hombres aparecieran y de sus intentos en el presente por recuperarla. De todos esos seres el más recordado por el colectivo moderno es Cthulhu; un ser descrito como titanico, tan alto como montañas, de cuerpo humano y piel de dragón; con alas de dragón y cabeza de pulpo.

La imagen de Cthulhu inspiraría no solo a los Azotamente y a Devy Jones; se incluyen también el Doctor Zoidberg de la serie animada Futurama; los Pak’ma’ra de la Serie de Ciencia Ficción Babylon 5; el personaje villano Vilgax de la serie animada Ben 10; Dagomon, otro malo, en el anime Digimon Adventure. Inspirado en el comic de Hellboy, los 7 dioses del Caos son unos enormes seres con tentáculos que quieren invadir la Tierra, con ayuda de Grigori Rasputín en la primera película del demonio rojo. Otras apariciones de Cthulhu en series animadas se dan en “South Park“; cuando Eric Cartman lo usa para acabar con Justin Bieber. Cthulhu aparece como fantasma en la serie animada de “Los verdaderos cazafantasmas“; y como un demonio de la locura en la serie animada “las sombrías aventuras Billy y Mandy” y aparece en un capítulo de la serie animada “Freakazoid“.

En cine aparece “Cthulhu“, una película australiana de bajo presupuesto realizada entre 1996 a1997 y presentada en 2000 ; se basa sobre todo en  dos historias de Lovecraft: “La cosa en el umbral” y “La sombra sobre Innsmouth“. Sobre esta segunda obra literaria hay otra película en 2001; “Dagón” que se apoya también en relato corto igualmente titulado. “The call of Cthulhu” (2005) es la primera película que adapta el cuento de Lovecraft del mismo nombre, distribuida por la HP Lovecraft Historical Society es una película producida dando el aspecto de una película de cine mudo de 1920; el mediometraje es considerado por algunos como la mejor adaptación de la obra de Lovecraft. En 2007 otra película llamada “Cthulhu” es basada en el cuento “La sombra sobre Innsmouth“. La película se caracteriza por tener un protagonista gay; donde se optó por explotar lo que enfrenta una persona gay al regresar para el funeral de un familiar y tener que enfrentarse a los horrores de la vida de pueblo pequeño. Cloverfield (2008) es el título provisional de una película cuyo rodaje fue todo un secreto; se ha especulado mucho acerca del monstruo que protagoniza esta película y que podría ser el mismísimo Cthulhu u otra criatura lovecraftniana. En España las películas españolas “La Herencia de Valdemar” (2010) y su secuencia “La sombra prohibida” (2011) tocan el tema lovecraftniano. Por supuesto hay muchas más películas basadas en la obra de Lovecraft que no tiene relación directa con Cthulhu. No hablemos de las canciones y grupos musicales que ha inspirado y de los juegos de rol en computadora que se basan en las historias de Lovecraft.

Aunque se podría tratar de hablar más de Cthulhu; agregamos a continuación lo que señala de Cthulhu la obra “Necronomicón, el libro maldito de Alhazred“:

El gran Cthulhu es y ha sido siempre un dios guerrero, y es el más terrible de todos los Primordiales, pues se complace en matar y en desolar todo lo que yace bajo sus pies, y su ansia misma de conquistar lo que era libre lo impulsa por los cielos y por las esferas; fue él, con su progenie, quien derrotó a los Seres Mayores, que habían poseído durante largo tiempo la soberanía de este mundo, antes de que él bajara con sus alas grises y coriáceas por la puerta superior que había abierto Yog-Sothoth. Cayeron como lobos hambrientos sobre un rebaño no custodiado, y aplastaron las grandes piedras de la muralla de las ciudades de los Mayores, reduciéndolas a arena. Hasta los shoggoths se dispersaron ante su furia como paja al viento; y ¿quién puede medir la fuerza de un shoggoth? Sin embargo, los seres antiguos que moran en las profundidades murmuran que de nada les sirvió su fuerza contra el poderío de este dios. Los Mayores huyeron a las profundidades del mar, sin sospechar que, con los cambios de la fortuna y con el paso de los siglos, volverían a pisar de nuevo las piedras heladas de su ciudad mayor, muy al sur, y que Cthulhu yacería atrapado bajo las olas del mar.

Los Primordiales reinaron en nuestro mundo durante largos eones tras haber vencido a la Raza Mayor, con sus palacios y sus ciudades a salvo bajo la protección de Cthulhu y de sus ejércitos. Ningún enemigo podía derrotarlo, si no era el propio tiempo; pues los cielos siguen su curso sin cesar, sin que nada les importe la voluntad de los hombres ni la de los dioses. Las estrellas se volvieron venenosas para los Primordiales en nuestro mundo, y por ello estos se retiraron, llenos de rabia, a esperar el tiempo en que el cielo volviera a ser saludable; sin embargo, Cthulhu no quiso marcharse de las tierras que había conquistado. Trazó una obra de magia poderosa que lo mantendría a salvo dentro de la casa que se había construido en la montaña que dominaba su ciudad insular de R’lyeh. Se acostó dentro de una tumba protegida por grandes sellos, en un letargo como de muerte; pero soñaba, y sus sueños siguieron gobernando el mundo, pues sus pensamientos se imponían sobre la voluntad de todas las criaturas inferiores.

¿Cómo pudo haber previsto el cataclismo de la tierra inferior que sumió bajo las aguas a R’lyeh? Las aguas de las profundidades eran la única barrera que no era capaz de atravesar su mente poderosa, y precisamente por aquel motivo se habían refugiado los Mayores bajo las olas muchos siglos atrás, para huir de su tiranía. La misma barrera que había protegido a los Mayores mientras Cthulhu daba rienda suelta a su furia en la superficie, ha protegido a la humanidad de su cólera durante toda la historia de nuestra raza, pues Cthulhu no ha dejado nunca de emitir sus mandatos con su mente poderosa durante todo el transcurso de su estancia bajo la superficie.

Las estrellas no son venenosas eternamente, sino que durante periodos breves de sus giros incesantes adoptan los ángulos de los mismos rayos que despedían en los albores primigenios del mundo. Entonces se levanta R’lyeh, de manera que la casa de Cthulhu sale al aire. La mente del dios cobra fuerza, y este se sirve de su poder para transmitir a los hombres sujetos a su influencia la orden de que retiren los sellos que cierran su tumba pues la única debilidad de Cthulh es que no es capaz de liberarse a sí mismo del sueño, sino que necesita que unas manos de carne rompan los sellos. Como por una burla sarcástica las estrellas no mantienen nunca su posición conveniente durante más de unos pocos días, y hasta ahora siempre ha sucedido que, antes de que los hombres sujetos a la esclavitud del dios hayan tenido tiempo de llegar a la lejana R’lyeh, la conjunción fatal de las luces hace que R’lyeh se sumerja una vez más, cortando así el vínculo entre la voluntad de Cthulhu y la carne de aquellos a los que tiene esclavizado, que quedan profiriendo lamentaciones de confusión y de impotencia sobre el seno del mar vacío.

La forma del dios está trazada en los muros de las ciudades perdidas y en los dibujos de algunos locos que lo han atisbado en sueños. Es tan alto como una gran montaña, y camina sobre pies con garras parecidas a las de un halcón, de tal modo que destroza hasta las piedras mismas de la tierra a cada paso. Le salen de la espalda unas grandes alas que, sin embargo, no tienen plumas, sino que están hechas de piel, como las alas de un murciélago; y vuela con sus alas entre las estrellas. Su cuerpo tiene forma de hombre, en el sentido de que tiene dos brazos y dos piernas, pero su cabeza no se puede describir sin horror, pues se asemeja a la masa informe de una criatura de las profundidades, ya que en lugar de cara tiene muchas cuerdas o ramas blandas que le cuelgan y se retuercen, y lo alto de la cabeza le palpita y se le mueve con una blandura acuosa, pues no tiene cráneo. Tiene pequeños los ojos, que son tres a cada lado de la cabeza. Su piel es de color verde con algo de gris en las extremidades y en el tronco, pero de un gris más claro en las alas, que suele tener plegadas de tal modo que le caen hasta el suelo tras los talones y se le levantan por encima de la cabeza palpitante.

Así es el cuerpo antinatural de este dios, que no tiene parentesco con el polvo de nuestro mundo; en efecto, no es de carne, tal como conocemos nosotros la carne, sino de algo como el cristal natural o el vidrio, y blando, de tal modo que durante su muerte soñadora suele quebrarse, pero cuando se quiebra se reconstituye enseguida y mantiene su forma por la fuerza de la voluntad del grande. Los de la Raza Mayor, que son de carne sólida, aunque extraña, descubrieron esta verdad con consternación, de lo que dan fe sus pinturas murales en la Ciudad de las Alturas de su propio mundo, pues en cuanto destrozaban el cuerpo de Cthulhu con sus artes bélicas, este se reconstituía y recuperaba su integridad a los pocos momentos. Es como los shoggoths de ellos, de los que hablan los hombres en voz baja pero sin que ninguno los haya visto: es capaz de adoptar la forma que desea y de mantenerla.

Los de su progenie son como él, aunque de dimensiones menores. Lo que les falta del tamaño de su amo lo compensan por sus números, pues vuelan a la batalla como una nube de langostas que cae sobre un campo de cereal maduro, tan densa que oscurece el sol con sus alas. En tiempos pasados, los meegoh han obedecido sus órdenes y han combatido en sus guerras, pues temen la influencia de Cthulhu sobre los caprichos de su dios del paso, Yog-Shothoth, y están dispuestos a afrontar cualquier peligro con tal de no arriesgarse a hacerlo enfadar. Todo esto sucedió en los tiempos antiguos, pues en la época del hombre Cthulhu yace soñando en R’lyeh, su progenie ha desaparecido, y los meegoh han regresado a Yuggoth, salvo algunos que vigilan y esperan.

Se susurra que en una época futura las estrellas seguirán su curso y se alinearán tal como se han alineado en el pasado, pero que su posición perdurará por fin y el mundo será saludable para los Primordiales. Cthulhu se levantará y conquistará, pues es su derecho, pues qué fuerza de los dioses o de los hombres podrá resistirse a su furia? Hasta ese día, que ojalá veamos pronto, sus adoradores, que conocen la necromancia, llevan el sello del dios grabado a fuego en la piel y entonan en su recuerdo una letanía en la lengua de los Primordiales, la cual enseña Cthulhu el soñador a sus profetas mientras estos duermen:

Ph’nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.

Esta oración significa lo siguiente en nuestra lengua:

En su casa de R’lyeh, el difunto Cthulhu espera soñando.

¡Es así! Sus elegidos cantan estas palabras en los lugares más remotos del mundo, desde la altiplanicie de Leng hasta la isla occidental de Albión, desde las orillas del Nilo hasta los yermos helados de la Hiperbórea, y este canto es el signo por el que se reconocen y el vínculo que los une, aun cuando son de razas diferentes. Los poetas pueden entonar una canción distinta, pues el cántico de los otros habla de lo que ha sido y de lo que es, pero el vate anuncia en verso lo que ha de ser:

No está muerto el que puede yacer eternamente,
y con eones extraños puede morir la muerte.

Cthulhu es distinto y está aparte de los demás señores de los Primordiales, pues no es de la misma sangre de los demás, aunque su sangre se mezcla con la de ellos. Los otros se sirven de él como de una espada, y procuran apartarse de su presencia después de haberse ganado la batalla, pero él sabe ocultar bien sus propósitos y nadie conoce sus intenciones para con sus parientes. Cuando todos huyeron del veneno de las estrellas, él se quedó en su casa de R’lyeh, soñando a solas con sus propósitos profundos. Solo el océano es capaz de contenerlo, pues las estrellas no le pueden encadenar la mente.

Por ser Cthulhu el más grande de los guerreros, los magos que descienden de la estirpe real de Babilonia lo asocian con la esfera de Marte, dios de la guerra, y nadie está más versado en la ciencia de los cielos que los sacerdotes del Tigris. Así como Marte conquista a todos los que se oponen a su voluntad, lo mismo hace el dios soñador; así como el fuego, elemento querido de Marte, aborrece el agua, también aborrece Cthulhu el peso del océano que tiene sobre la cabeza y que le frustra sus propósitos. Los magos le asignan el cuadrado numérico de Marte, que tiene cinco filas y cinco columnas, cada una de las cuales suma sesenta y cinco, y la suma total del cuadrado es de trescientos veinticinco. Enseñan que el sello de su nombre, basado en el cuadrado y grabado en una placa de hierro, tiene el poder de otorgar la victoria en la batalla y protege al guerrero de las heridas de espada o de flecha, y que su visión es agradable para los seres que moran en la oscuridad y que son leales a Cthulhu, que perdonan la vida a los que lo llevan. Pero esto último es una mentira.

A continuación se tiene el cuento: “La llamada de Cthulhu”:

(para leer la obra pulse la imagen)

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Para más referencias y textos originales: aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

También:  “Necronomicón, el libro maldito de Alhazred” de Donald Tyson (pag. 105-110 Editorial EDAF 2005/2008):

El Boogeyman, El Coco y La Cuca.

Cuando somos niños los adultos nos hablan del Boogeyman o Bogeyman, un ser amorfo que habita bajo las camas, o en el fondo de los armarios y que se aparece a los niños traviesos y a aquellos niños que no se acuestan temprano, que no se comen la sopa o que se van a vagar sin permiso en las calles.

Se asocia el origen de este con los duendes oscuros de Escocia conocidos como boggarts o boggers. Y el nombre original parece venir del antiguo ingles “bogey” que podríamos traducir como “bicho, espectro o fantasma“; otras lenguas toman usos similares: böggel-mann (alemán), boeman (holandés), buse (noruego), bøhmand (dinamarqués), bòcan, púca, pooka o pookha (irlandés), pwca, bwga o bwgan (galés), puki (Viejo nórdico), pixie o piskie (Cornwall), puck (inglés), bogu (eslavo), buka (ruso). Otros sugieren un origen del nombre más antiguo, en la palabra bugger, de mí el bougre que traduce hereje o sodomita en Búlgaro. Por otra parte el sonido Boo… (leido Bu…) se usa para asustar, y es el que hacen los fantasmas y es también la voz de los búhos, cuyos ojos asustan en la noche y cuyos cantos siempre han sido considerados mal presagio.

Pese a ser un ser amorfo, el folklore en muchos países lo representa como un hombre feo, viejo y muy delgado, con un saco en sus espaldas, saco donde se lleva a los niños malos. Llamado “el hombre del saco” o “el roba niños“, como se conoce en España, Portugal, Brasil y los países de la América española. Y el destino de los niños recolectados va desde servir de alimento al coco o para venderlos a brujos y otros terrores. El origen de esta imagen se remonta a los siglos XVI y XVII donde los huérfanos de las provincias eran llevados en cestos de mimbre o en sacos a las ciudades a trabajar como esclavos, muriendo muchos por los castigos y las malas condiciones sanitarias donde los encerraban.

Pero la imagen del hombre del saco no se limita al mundo ibero parlante; en Bulgaria a este ser se le llama Torbalan (el hombre de la torba = saco, morral), que vivía en las sombras del granero o en el ático y salía a asustar a los niños pequeños por la noche, era un ser siniestro, compañero de la bruja Baba-Yaga y que entre los rusos no es más que el terrible Koschei, el inmortal. En Hungría es llamado Mumus, pero es conocido tambien como “zsákos ember”, literalmente “el hombre con saco”. En Turquía, Öcü o Böcü es una criatura que lleva un saco para capturar a los niños. Entre los países eslavos (Checos y polacos) se tiene al Bubak, bebok, babok, o bobok; un espantapajaros con un saco; y en las tierras rusas (Rusia, Ucrania, Bielorusia) el buka es quien se aparece a los niños en la cama por portarse mal. Entre los pueblos tartaros “Babay“, con la figura de un hombre con una bolsa, es quien se esconde bajo las camas. En los Países Bajos, Zwarte Piet (Negro Pedro) son sirvientes de San Nicolás, entregan las bolsas de regalos los cinco de diciembre y las llenan con los niños malos para convertirlos en las próxima generación de Zwarte Piets; igual ocurre en Haití con Tonton Macoute (en el creole haitiano “Tío del saco viejo”); y en el norte de India “Bori Baba” (Padre saco) y en Sri Lanka se le llama “Goni Billa“. “Abu Kees” (papá morral) en Líbano y ; “ông ba bi” y “ông ke” en el norte y sus respectivamente de Vietnam describen a un hombre con tres sacos.

Otras descripciones pintan al Boogeyman como un ser oscuro, negro; en Alemania se habla del “Der Mann schwarze” (el hombre negro), no por el color de su piel, sino por su preferencia por esconderse en los lugares oscuros, como el armario, bajo la cama de niños o en los bosques por la noche. En Egipto “Abu Rigl Maslukha” (Hombre con la Pierna Quemada) es la historia más conocida que los padres les cuentan a sus niños cuando ellos se portan mal. Abu Rigl Maslukha era un niño que se quemo por no escuchar a sus padres; y en las noches busca a los niños malos para cocinarlos y comérselos. En Bélgica “Oude Rode Ogen” (Viejos Ojos Rojos) era conocido a lo largo de la región de Flandes y se decía que era un brujo cambia-formas (licántropo) y caníbal que terminó transformado en un perro negro y que era por devorar a niños que se quedaban despiertos después de la hora de acostarse. En Italia tenemos al “L’uomo Nero” (hombre de negro), retratado como un hombre alto, con chaqueta negra, con una capucha o sombrero que esconden su cara. No se supone que el L’uomo Nero come o dañe a los niños, sólo se los lleva a un lugar misterioso y aterrador. Y en los Países Bajos en “Boeman” es retratado como una criatura que se parece a un hombre, vestido completamente negro, con las garras afiladas y colmillos. Se esconde bajo la cama o en el armario; y toma a los niños malos que no se duermen y los encierra con llave en su sótano.

En Polonia, los padres asustan a sus niños contando historia sobre gitanos que vienen por la noche y los secuestran. También los niños son amenazados de ser raptados por un “Volga Negro” (un automóvil que hace referencia a los vehículos policíacos secretos y las matanzas extrajudiciales en los años cuarenta). En Haití con la dictadura de Papa Doc Duvalier, se dieron a los hombres de la policía secreta el nombre de Tontons Macoutes, porque ellos hacían desaparecer a las personas.

Entre los países hispano parlantes, el Coco, Cuco, Cuca (forma femenina en Brasil) y el Cucuy son el mayor exponente del personaje Boogeyman. Aunque el nombre del coco nos recuerda a la fruta del cocotero, cuya agua es ofrecida como bebida refrescante, pero bajo la connotación a la que nos referimos es a la parte superior de la cabeza. Según Academia Real Española el coco es “fantasma que lleva una calabaza vacía, a modo de cabeza y que mete miedo a los niños“. Este espectro se originó en Portugal y Galicia, y es herencia de viejas tradiciones Celtas. La palabra kokk (rojo) alude al color la calabaza y también a un dragón koka, relacionado con el fuego, del mismo color.

En los tiempo medievales era costumbre en Portugal y algunas regiones de España usar algunas calabazas como hacen hoy los estadounidenses en sus fiestas de noche de brujas; ambas de igual origen pero en distintas épocas. En recuerdo de viejas batallas celtas y ritos cristianos, los cráneos de los enemigos eran montado en estacas con velas en su interior, para asustar a los vencidos; en las fiestas chicos tallaban calabazas con formas grotescas y con velas dentro para quien las mirara desde lejos viera ojos y bocas ardiendo en la noche. Aún hoy en Beiras, se llevan cabezas talladas en las calabazas, llamadas “coca“, encima de las estacas de madera por los muchachos del pueblo.

Por otra parte la Coca era un dragón hembra en los tiempos medievales, en la Península ibérica, tomaba parte en celebraciones diferentes. En Portugal todavía sobrevive en Monção y la Coca lucha en un torneo medieval contra San Jorge durante las celebraciones del Corpus Christi. Se llama en las fiesta “Santa Coca” y si ella derrota a San Jorge, asustando el caballo será un mal año para las cosechas y con hambre, pero si el caballo y San Jorge ganan, las cosechas serán fecundas. En Galicia hay todavía dos dragones coca; uno en Betanzos y el otro en Redondela. La leyenda dice que el dragón llegó del mar y devoro a las mujeres jóvenes, matando a los hombres jóvenes de la ciudad. En Monção, se dice que aun vive en el río Minho y en Redondela vive en la Ria de Vigo. Otros dragones se suman a estas leyendas, en Cataluña un dragón cenaba todas las noches en tres gatos y tres niños; Vibria o Vibra era una dragona de prominentes pechos, y pico de águila, que al igual que la tradición portuguesa fue vencida por San Jorge, el Santo Patrón de Cataluña. Y en Francia el dragón tarasca, vencido por Santa Marta, parece ser equivalente; ya que todos estos dragones son descritos como cubiertos con un caparazón similar a las de las tortugas.

Durante la colonización portuguesa y española de América Latina, la leyenda del Coco se extendió a los países como México y es asimilado al Cucuy. La leyenda popular describe al cucuy como un humanoide pequeño con ojos rojos resplandecientes que se esconde en los armarios o bajo la cama. Ha diferencia de la figura del hombre del saco, el coco es amorfo como el Boogeyman; a lo más como un ser velludo que se esconde en los armarios o bajo las camas y come a niños que se portan mal cuando les dicen que se acuesten. Hoy todavía los padres cantan arrullos a los niños que los advierten lo que ocurrirá si ellos no duermen; la rima conocida más vieja fue escrita por Juan Caxés en el siglo XVII y aunque ha evolucionado, todavía se escucha:

Duérmete niño, duérmete ya…
Que viene el Coco y te comerá.

En Brasil el termino se vuelve femenino y la Cuca es un ser antropomorfo, con cuerpo de caimán o cocodrilo, pero vestido de mujer y que roba a los niños traviesos. El origen de esta leyenda esta en el dragón Koka de la tradición celta asimilada luego por portugueses y catalanes y que fue traído a Brasil en la época de la colonización. En Brasil el personaje se hizo famoso primero en el libro “O Saci“, escrito en 1921 por Monteiro Lobato, donde la Cuca es descrito como una vieja bruja, acompañada con caimanes, y uñas largas como un halcón. La adaptación de ese cuento en una película en 1951 mostró a aquella vieja bruja cubierta de harapos. En 1977 la red de televisión Red Globo, en un programa infantil “El pájaro carpintero amarillo” reintroduce el personaje, pero como un títere de cocodrilo color verde oscuro, con rayas de colores sobre el vientre y el pelo largo y rubio; la moda y los tiempos cambiaron la imagen del personaje; se le viste de rojo; se vuelve más gorda, etc.;

Hoy producto de viejas tradiciones, de nuevas asociaciones, el Boogeyman ha entrado en el cine como enemigo de la navidad; en la película de Tim Burton “The Nightmare Before Christmas” (Pesadilla antes de Navidad), 1993, Oogie Boogie es el villano principal en la de película. Oogie Boogie es un saco gigante, que contiene millones de insectos (bichos) en su interior, encanta apostar (haciendo trampa), especialmente cuando las vidas de otros están en juego. Él es el Boogeyman (Monstruo Legendario), responsable de todas las “sombras espeluznantes”, la sombra enemiga del astro rey que llena tus sueños de terror.

En “Monsters, Inc.” (2001); de Pixar Animation Studios, monstruos distintos salen todas las noches de los armarios para asustar a los niños y DreamWorks Animations ha anunciado para 2012 otra película animada, “La rebelión de los Guardianes”; donde un espíritu maligno (Boogeyman) amenaza a los niños del mundo y un grupo de héroes (Santa Claus, Conejo de Pascua, Hada de los Dientes y Jack Frost) se unen para impedir que envié al mundo a la oscuridad eterna.

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Más referencias: aquí, aquí, aquí y aquí

Buffeto, enemigo del amor..

Es proverbial que cuando un napolitano no consigue conciliar el sueño, o sufre de pesadillas insistentes, está enfrentando al malvado Buffeto.

Encuentra particular placer atormentando a los niños, a quienes oprime la nariz para impedirles respirar, al tiempo que les susurra terribles historias al oído. A los adultos no les va mucho mejor, ya que a ellos suele sofocarlos con sus propias almohadas. La intención del Buffeto no es matarlos, sino llevarlos a un estado de sonambulismo, para inducirlos a sueños pavorosos y alucinaciones horripilantes.

Todos los objetos religiosos son útiles para ahuyentarlos, ya que Buffeto es un verdadero pagano, y detesta cualquier símbolo católico. Si éste recurso no fuese suficiente, será eficaz distribuir en las habitaciones, especialmente a los lados del lecho, imágenes que reproduzcan escenas amorosas, incluso es aconsejable que las imágenes sean explícitas, ya que el Buffeto aborrece al amor en todas sus manifestaciones.

Imaginamos que muchos jóvenes napolitanos, que amparándose en la leyenda del Buffeto, adquieren grandes cantidades de material erótico. Le advertimos al lector onanista que acumular semejante corpus masturbatorio no es aconsejable, ya que el Buffeto odia al amor, pero se alimenta de las pasiones bajas, por lo que una maratónica vida autoerótica produce más mal que bien. En mi caso personal, prefiero la mesura: una vez por día es suficiente para mantener a los Buffetos alejados, y para conservar la próstata en óptimas condiciones.

texto original extraído de aquí

Shurale, Şüräle, Sjurale

No hay un solo niño en Rusia que no sepa quién es Baba Yaga, Koshchey y Gorynych el dragón. Estos son personajes míticos del folclore ruso. En el folclore tártaro, el nombre Shurale es bien conocido. Este espantapájaros se describe como una criatura de forma humana con un cuerpo totalmente cubierto de pelo y un cuerno en el centro de la frente. El Shurale (Shou-RAH-Leh) Tiene dedos huesudos largos y puntiagudos con los que mata a humanos haciéndoles cosquillas si han tenido la mala suerte de perderse en medio del Bosque Negro (Kara Urman). El Shurale espera pacientemente a su víctima detrás de los árboles. Una vez de la criatura abominable de la selva lo atrapa, la mata con cosquillas.

Hay muchas historias acerca de los Shurales que los ancianos en los pueblos tártaros cuentan a sus nietos. Uno de ellos cuenta que en una aldea los residentes locales habían encontrado que sus caballos desaparecían regularmente cada noche y regresaban a casa temprano en la mañana completamente exhaustos y botando espuma.  Ellos estaban completamente asombrados por su misteriosa desaparición. Un día se pidió ayuda a un anciano local. El anciano recomendó cubrir la silla con pegamento y esperar a que saliera el sol. A la mañana siguiente, los aldeanos fueron despertados por gritos que rompían los oídos. Se acercaron a sus ventanas y no podían creer lo que veían en el caballo, pegado a la silla de montar estaba un ser oscuro y espantoso, parecido a un ser humano. Criatura gritaba con todas sus fuerzas. Los hombres de la aldea capturaron a la criatura, que resultó ser un Shurale, y la mataron.

Pero la historia más famosa sobre los Shurale fue contada por Gabdullah Tual (Too-kai) en el más grande poeta tártaro de todos los tiempos. Su poema “Shurale” pertenece al tesoro de la literatura tártara. Probablemente es el poema tartaro más conocido en la historia de 1000 años de su Literatura.

En el poema, un joven y apuesto leñador decide ir a los bosques para obtener madera. Prepara su trineo tirado por un caballo y deja a altas horas de la noche el pueblo de Kerl. Una vez en el bosque corta algunos árboles y pone la madera en el trineo. Unas piezas parecen ser demasiado grandes. Con  el objetivo de dividirlas en dos, el hombre mete cuñas en una grieta en el tronco y comienza a cortar con su hacha abriendo la grieta al golpear las cuñas. De pronto ve una criatura de horrible aspecto, con los dedos largos y un cuerno en la frente. Es el Shurale!

—Hey, hombre joven,— pregunta el Shurale —¿Por qué no dejas tus instrumentos en la tierra y vienes a jugar conmigo?— El joven se escusa amablemente, pero el Shurale hace demandas cada vez más insistentes, que lo que acepta por último. Pero accede a hacerlo con la condición de que el Shurale le ayude a abrir el tronco que tala.

—Pon tus dedos en la grieta y elimina los restos mientras lo abro alrededor—, solicita el joven. Cuando el Shurale introduce sus dedos, el joven leñador en vez abrir el tronco, de repente sacó con unos pocos golpes las cuñas. Los dedos Shurale quedaron atrapados en la grieta. La criatura comenzó a gritar y gritar, amenazando al joven con todo tipo de castigos y luego implorando, pero vano.

El joven, sin prestar la menor atención a Shurale en silencio empezó a preparar su caballo, ya aterrorizado por los gritos,  para iniciar el viaje de regreso. Cuando él estaba listo para salir del bosque, Shurale pidió desesperado: —¡Oh, hombre cruel, dime menos cuál es tu nombre, así sabre sobre quien hacer caer mi venganza!— El joven antes de poner el látigo sobre su caballo, se vuelve finalmente al Shurale y le respondió con un guiño: —¡Me llamo Belter!— (Literalmente, “el año pasado”),

A la mañana siguiente, los Shurales del Bosque se reunieron alrededor del atrapado y le preguntaron por qué gritaba tan fuerte. La pobre criatura contestó: —¡Oh, mis dedos! culpa del año pasado (Belter)—. Los otros Shurales comenzaron a burlarse del pobre —Sois bien idiota si gritas ahora cuando el incidente ocurrió el año pasado—

El poema “Shurale” inspiró al compositor Farid Yarullin para escribir música para el ballet “Shurale” (libreto de A. Faizi) que se ejecutó por primera vez en 1945 en el Opera Estatal Tartara de Kazan y luego en Teatro  de Opera y Ballet de Kirov, Leningrado, en 1950 convirtiéndose en uno de los ballets tártaros más populares de todos los tiempos.

La versión del ballet es ligeramente diferente al poema, consta de tres actos, en el primero, en un bosque denso, el malvado señor de los bosques, el Shurale, está dentro del tronco de un árbol.  Ali al-Batyr, un joven cazador, aparece en el claro del bosque. Al ver pájaros volar y agarra su arco y flecha, y pone en marcha tras las aves. El Shurale sale de su guarida. Empieza a oscurecer y todos los espíritus de madera (Shurales), genios, brujas y espíritus malignos dansan en la noche hasta que sale el sol,  cuando los espíritus malignos se vuelven a ocultar. Una bandada de pájaros desciende sobre el claro. Ellos extienden sus alas y se transforman en jóvenes doncellas. Las chicas se divierten en el bosque.  La última en abandonar sus alas es la hermosa Syuimbike. El Shurale la mira desde detrás de un árbol, le roba las alas y la esconde en su guarida. Las niñas salen de los bosques. Inesperadamente, el Shurale salta de desde detrás del árbol. Espantadas y atemorizadas, las chicas recoger sus alas y se transforman en aves, volando a los cielos. Sólo Syuimbike  es incapaz de encontrar las alas. El Shurale ordena a los espíritus malignos que rodean a la niña. Ella está atrapada y aterrorizada. El Shurale se prepara para celebrar su victoria, pero Batyr sale corriendo del bosque ayuda a Syuimbike. El Shurale furiosos desea estrangular a Batyr, pero el joven golpea al monstruo que cae al suelo con un golpe poderoso. En vano, Syuimbike busca sus alas en todas partes. ¿Cansado de la búsqueda infructuosa, cae al suelo y agotada. Batyr cuidadosamente coge a la joven y se la lleva. El derrotado Shurale  amenaza a Batyr con una venganza sin piedad por haberle quitado a la joven.

En el segundo acto, en el patio de Batyr todos sus paisanos llegan en un banquete en honor a Batyr y Syuimbike. Los invitados a la fiesta brindan y los niños juegan. Sólo la novia estpa triste. Syuimbike es incapaz de olvidar sus alas perdidas. Batyr intenta distraer a la chica de sus pensamientos sombríos. Pero ni los bailes con las otras chicas traen  alegría a Syuimbike. La fiesta se acaba y  los invitados salen. Sin que nadie observe el Shurale se desliza en el patio. Aprovecha el momento adecuado y lanza a Syuimbike sus alas. De alegría, la chica las abraza contra su pecho y quiere volar, pero en la indecisión la detiene, le duele abandonar a su salvador. Pero el deseo de tomar a los cielos es más fuerte. Syuimbike vuela por los aires.  Inmediatamente es rodeada por una bandada de cuervos enviados por el Shurale. Los cuervos la obligan a volar hacia la guarida de su amo. Batyr entra en el patio. Ve al pobre pájaro volando en el cielo, batiendo sus alas dentro del círculo negro de los cuervos. Agarrando una antorcha incandescente, Batyr los persigue.

En el tercer acto la joven cautiva en una jaula languidece en cautiverio. Pero el Shurale no puede romper la voluntad de hierro de  Syuimbike y la chica rechaza sus avances. Furioso el Shurale desea que los espíritus de la madera la hagan pedazos. En ese instante, Batyr llega con la antorcha encendida en su mano. El Shurale llama a todos los espíritus  para que ataquen a joven. Batyr continuación, enciende la guarida del Shurale. Los malos espíritus y el Shurale perecen en las llamas de fuego. Batyr y Syuimbike están solos en medio del infierno. Batyr entrega a la doncella sus alas, es  el único camino de salvación. Pero Syuimbike no quiere abandonar a su amado. Echa sus alas a las llamas , prefiere perecer en el fuego. Entonces, el incendio de repente desaparece. Libre de los espíritus malignos el bosque se transforma milagrosamente. La obra termina con la boda de los chicos, con los padres de Batyr  deseando felicidad al novio y la novia.

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Textos originales en:

  • Le mythe du Shurale. Por Sabirzyan Badretdin. The Tatar Gazette. en Jean Luc Amicalement. 2007.
  • Shurale – ballet in three acts and four scenes
  • The Shuraleh (poema en ingles e imágenes del cuento)

Los Demonios (origenes)

Los demonios: son muy recurrentes en muchos de los cuentos de horror, el hacer trato con los mismos, o el ser tentados por ellos; incluso el tratar de engañarlos, es parte de los cuentos de miedo. El origen de los demonios varia con cada religión; en la versión judeocristiana, Dios creó el universo al primer día y a los ángeles entre el primero y el segundo; al llegar el séptimo día, Dios descansó y no termino de crear completamente a los demonios, de ahí que sean seres horrendos. Una segunda versión habla de la rebelión en el cielo; Lucifer (el primer ángel y el más bello) se reveló contra Dios, por muchas razones (orgullo, envidia, y otros pecados), al tratar de imitar la creación de Dios dio origen a seres monstruosos (los demonios y diablos), y arrastró tras él un tercio de los ángeles, los cuales darían origen a los grandes demonios; una tercera versión habla que Adán, estando solo (no tenía a Eva, ni a Lilit), conoció (entendamos el termino bíblico de lo que esto significa) a uno o varios ángeles, que se enamoraron de esta criatura predilecta de Dios, y sus descendientes fueron los demonios. Sea cuan sea el origen de los demonios, lo cierto es que en esta tradición, Lucifer pasó a convertirse en Satán o Satanás, a él se le fueron uniendo dioses de religiones vecinas a los judíos, así Ba’al (que significa señor en Asiria y Fenicia) paso a convertirse en sus múltiples manifestaciones en los distintos demonios de la tradición, por ejemplo Ba’al Zebúb (señor de las moscas, seguramente por las que llegaban después de los sacrificios de sangre) dio origen a Belcebú, Ba’al Pe’or (señor adorado en el monte Fegor y asociado a la muerte y resurrección de la naturaleza) dio origen al demonio Belfegor; etcétera. Por otro lado la palabra demonio proviene del griego “daimon” y sería el equivalente a lo que son hoy en día los genios y duendes del hogar y la familia; esto también se aplica a los mitos árabes, en la cual los “Djinns” son parte del grupo original que creó Dios; así el origen de los genios esta vinculado a aquel segundo tercio de ángeles que no participaron de ningún lado en la guerra de los cielos, dando origen así a los ángeles (bien), los demonios (mal) y los genios (lo que deseen); así la idea de demonios como un tipo de genio malvado, contrario a los dioses es común en el oriente, en India y en China, que representan las enfermedades, la miseria y los pecados.

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