Lunas de Urano (3) Ariel y Umbriel y ‘El rizo robado’

Las siguientes dos grandes lunas de Urano reciben el nombre de Ariel y Umbriel, dos criaturas feéricas de la obra ‘El rizo robado’ de Alexander Pope (considerado uno de los tres grandes escritores ingleses, después de William Shakespeare y Lord Alfred Tennyson), su poema satiriza un incidente menor comparándolo con la obras épicas como la Iliada, la Odisea y la Eneida.

Para ubicar la obra hay que remitirse al momento histórico en que ocurrió el incidente, que hoy ha sido llevado a novela histórica de la mano de la escritora australiana Sophie Gee con el nombre de ‘El escándalo de la temporada’ (2009). Es el año 1711, han pasado dos siglos desde que Enrique VIII disolvió los monasterios y despojó a la Iglesia católica de sus bienes. Inglaterra dejó de ser un país católico para convertirse en protestante. La lucha de poder entre ambos grupos religiosos se mantenía aún, no tan seria y fuerte como fueron en la época Isabelina, pero la reina Ana —protestante, aunque descendiente de los Estuardo— no tiene herederos visibles y los católicos (jacobinos) tratan de restablecer en el trono a rey Jaime III, que en ese entonces vivía exiliado en Francia. En esa precaria paz, donde no dejan de tejerse conspiraciones para derrocar a la reina protestante Ana y colocar en su lugar al candidato católico; Londres bulle de actividad; con bailes de máscaras, tertulias en los cafés, representaciones de ópera, y a ella llega proveniente del campo Alexander Pope, un joven con graves taras físicas dispuesto a convertirse en un poeta de éxito. Allí, además de codearse con artistas como el escritor Jonathan Swift (autor de ‘Los viajes de Gulliver’) o el pintor Charles Jervas, será testigo de excepción de la seducción de que fue objeto la bella Arabella Fermor por parte de Lord Robert Petre, y que le serviría para escribir una de sus obras más famosas a sugerencia de su buen amigo John Caryll.

Señala la autora de la novela, que realizó su tesis doctoral sobre la lujuria, sociedad y sátira en la literatura del siglo XVIII; que Alexander Pope se convirtió en efecto en el poeta más famoso de Inglaterra. La versión de ‘El rizo robado’ publicada en 1714 vendió 3000 ejemplares en la primera semana de su publicación y hasta hoy es un texto obligado en el programa universitario actual de filología inglesa. Fue el primer autor de la historia de Inglaterra que se enriqueció sobradamente con la venta de sus libros. En 1719 se construyó una gran casa a las afueras de Londres, para la que diseñó uno de los jardines más elegantes de Inglaterra.

Por su parte Arabella Fermor vio eclipsada su fama como belleza de la ciudad por la fama aún mayor de Belinda, el personaje creado a partir de ella. Tenía veinticinco años cuando se casó con Francis Perkins, y según los estándares del siglo XVIII, era ya una vieja solterona. Lord Robert Petre por su parte se casó con Catherine Walmesley en 1712 pero murió de viruela casi dos años después, justo antes de la publicación de la segunda versión de ‘El rizo robado’ (donde se incluían los dos últimos cantos). Diez semanas después de la muerte del barón, Catherine Walmesley dio a luz al heredero de Petre. Catherine volvió a casarse años más tarde y se convirtió en una célebre filántropa educativa.

John Caryll por fin logró liberarse de la responsabilidad sobre los miembros de su numerosa progenie al verlos ingresar en solventes conventos y monasterios franceses. Su hijo mayor, el único que llegó a contraer matrimonio, se convirtió en un hombre de gran prosperidad. Caryll logró alejar de él cualquier sospecha de asociación con los jacobitas y terminó sus días feliz y en paz en Berkshire, en compañía de su amada esposa.

El rizo robado, la obra

Basado en un incidente real entre Arabella Fermor y Lord Petre, quienes eran miembros de la aristocracia y además católicos, en un periodo de Inglaterra en el que el catolicismo estaba prohibido (Pope era de origen católico). Petre, loco de amor por Arabella, le cortó un mechón sin permiso, creando un conflicto entre las dos familias. Sobre este hecho cierto, Pope escribió el poema, donde el personaje de Belinda representaba a Arabella y su furia por haber sido despojada de un rizo de su cabellera era equivalente a la de Aquiles en la Iliada. El rizo robado equivale al rapto de Helena por París, el viaje de Belinda por el Támesis es equiparable al viaje de Eneas por el Tiber; la descripción de las enaguas de Belinda se comparan con las descripciones de las armas de Aquiles o los muros de Troya, y así siguen las comparaciones. Aunque el poema es tremendamente divertido en ocasiones, Pope siempre mantiene la idea de que la belleza es frágil y la pérdida de un mechón afecta profundamente a Belinda; hay que recordar que las mujeres en aquel periodo tenían un papel esencialmente decorativo y la pérdida de la belleza era un asunto muy serio. Los dioses son transformados en sílfides y silfos, y actúan como guardianes de la virginidad; aquí Ariel es el jefe de este grupo de seres, se equipara a Zeus o Júpiter de las obras clásicas, como rey de los dioses del cielo; por su parte Umbriel buscando ayuda para Belinda en la gruta de la diosa Bazo (Melancolía, Desgana) hace de genio maligno y se puede equiparar al descenso de Odiseo a los infiernos; aquí Umbriel sería comparable al señor del inframundo (Hades o Plutón).

La obra consta de cinco cantos, en el primero el orador pregunta a su musa que explique primero ¿por qué un señor de buena crianza asalto a una dama?, y en segundo lugar, ¿por qué una mujer rechazaría un señor?, así el autor transforma el acto simple elevándolo al genero épico, similar a la cólera de Aquiles en la Iliada; pero en esta versión se trata de un acto que representa una sátira donde reprende a la sociedad por sus valores fuera de lugar y el énfasis en asuntos triviales. Tras eso sigue la obra contando como los primeros rayos de sol tocan a Belinda dormida, que sueña y su silfo guardián, un protector de las vírgenes bellas, llamado Ariel, le avisa de un gran peligro que corre su honra. Tras despertar Belinda comienza su complicada toilette.

El autor la describe como una ‘diosa’, mirando a su ‘imagen celestial’ en el espejo; ayudada en su rutina por los silfos, que peinan su cabello y alisa sus vestidos; ya lista Belinda sale de su cámara. En este canto se pone que el papel de las prioridades femeninas se limitan a los placeres personales (vestidos, apariencia y juegos de cartas) y aspiraciones sociales. Pope representa a una sociedad que pone énfasis más en las apariencias que principios morales. Pero Belinda no es representada como una simple coqueta, sino como una figura poderosa, similar a los héroes (masculinos) de la poesía épica; su rutina de vestirse es equiparable a la preparación ritual de un héroe antes de la batalla; pero el poema épico ridiculiza el armamento del héroe; donde los peines, pasadores, polvos, etc., se convierten en las armas y armaduras de este héroe de belleza terrible.

El segundo canto inicia con la comparación entre la belleza del sol y Belinda, que se pone en camino al Palacio de la Corte en Hampton. En su viaje por el río Támesis, un grupo de damas y caballeros de moda la acompañan, todos con los ojos fijos en ella sola. La descripción de sus ropas recuerda la de muralla inexpugnables de Troya. Uno de sus devotos, el barón, admira sus rizos y se ha resuelto a robar para sí mismo, ‘por la fuerza o por el fraude’. Mientras el silfo Ariel está ansioso, y convoca un ejército de sílfides para protegerla, lo mismo que un general dirigiendo a sus tropas. Así sus rizos cumplen capturando la atención de los hombres, mientras que su enagua funciona como un impedimento a la pérdida de su castidad. El papel de los silfos militaristas no es protección contra la caída de Belinda, sino protegerla de éxito excesivo de atraer admiradores.

El tercer canto comienza con una descripción del Palacio de la Corte en Hampton y las diversiones de la vida en la corte. Torres del palacio se levantan desde los prados con vistas al río Támesis. Pope indica que es en este lugar que ‘los estadistas británicos’ se ocupan de asuntos en el país y en el extranjero y donde la reina Ana tiene su corte. Belinda y sus compañeros llegan y desembarcan para tomar parte en las actividades del día. En primer lugar participar en chismes, hablando de bolas, de moda, y los asuntos políticos. Después de una agradable conversación de la tarde, Belinda se sienta a jugar a las cartas con el Barón y otro hombre. Pope describe el juego como una batalla, que gana Belinda, entre gritos, como si se tratara de una batalla épica propia de la lucha entre Aquiles y Héctor, es una burla a las trivialidades de una corte donde los juegos de cartas han reemplazado las verdaderas batallas en el campo. Después del partido, el café se sirve a las señoras y señores. Los vapores del café inspiran en el barón nuevas estrategias para robar el rizo de Belinda. Con la ayuda de Clarisa, quien le presta sus tijeras, aquí Pope muestra las rivalidades en la corte entre las damas. El Barón se esfuerza para cortar el pelo de Belinda. Él falla tres veces, los silfos frustrar todos sus intentos. Intervienen soplando el pelo fuera de peligro y tirando de sus pendientes para hacer su vuelta alrededor. En un último esfuerzo para protegerla, Ariel accede mente de Belinda con la intención de advertirle. Pero Belinda siente una atracción por el barón; Ariel retira derrotado y las hojas de las tijeras finalmente cortan el rizo. El barón celebra su victoria mientras Belinda pega gritos de horror que rasgan los cielos.

El cuarto canto empieza con Belinda ansiosa por la pérdida de su cabello muestras signos de ira, resentimiento y desesperación propios de reyes capturados, vírgenes despreciadas, amantes trágicos. Los silfos se retiran llorando por su fracaso en proteger a Belinda, y un gnomo llamado Umbriel desciende al centro de la Tierra a la Cueva de Bazo (La diosa de la melancolía y el desgano; durante el siglo XVIII, el órgano del bazo se asoció con las pasiones, melancólico y descontento en particular, el lugar de la bilis negra). En su descenso pasa ante grotescas figuras de demonios y espectros, recordando la entradas de Odiseo/Ulises y Eneas al inframundo. Tras llegar con la diosa, Umbriel enumera sus actos van desde causar espinillas en hermosas damas a convencer a los hombres a cometer adulterio y le pide a la diosa tocar a Belinda con el disgusto. Aunque desdeñosa, la diosa concede su deseo. Ella le da el gnomo una bolsa con: suspiros, sollozos y pasiones, temores, tristezas, penas y lagrimas. Umbriel lleva regalos de la diosa y asciende al palacio de la corte. Umbriel no tiene ninguna intención de ayudar a Belinda en la recuperación del rizo, sino que viaja a la Cueva de Bazo para exacerbar el dolor de Belinda. Umbriel encuentra a Belinda despeinada y abatida mientras recibe consuelo de su amiga Talestris. (En la mitología griega, Talestris era una amazona, Popeusa el nombre de una mujer fuerte y combativa.) Umbriel vacía parte del contenido de la bolsa de la diosa sobre las dos mujeres, lo que alimentó la ira de Belinda. Ahora indignadas, Talestris intento de convencer a Belinda para vengar los agravios cometidos por el barón. Pero no es posible separar a Belinda de los sollozos y Talestris en rabia llama a su novio, Lord Plume para que exija la devolución de los cabellos. Lord Plume aborda al Barón y este se burla de su manera de hablar y se niega a cumplir la petición. Ante la negativa del Barón, Umbriel libera el contenido total de la diosa. Que causa que Belinda llore lastimosamente, mientras maldice los eventos del día y se lamenta de su suerte. Talestris es para Pope la imagen de estimula la acción ante la afrenta, ella pide ayuda su novio, y el fracaso de sus acciones muestran que se ha perdido el caballerismo. La perdida del rizo muestra la perdida de la pureza, el Barón exhibirá su trofeo implicando una perdida de valores, pero sobre todo que la sociedad le otorga gran importancia a las apariencias externas.

El quinto canto continua con las lagrimas de Belinda y los reproches de Talestris, a los que el Barón permanece inmóvil. Es Clarisa la que llama la atención de los presentes, señala que la sociedad valora mucho en la belleza y que los hombres suelen llamar a ángeles a las mujeres sin evaluar su carácter moral. Ella observa que la belleza es efímera y que las mujeres deben tener otras cualidades, el buen sentido, en particular, para guiaras después se desvanece belleza. En consecuencia Clarisa intenta convencer a Belinda que con rabietas, gritos y regaños no puede restaurar su apariencia. Pero las palabras moralizantes de Clarisa no ayudan a consolar a Belinda, y Talestris la llama mojigata. El discurso de Clarisa no calma los ánimos; Belinda y Talestris preparan a las otras mujeres para lanzar un ataque a los hombres para recuperar el rizo. Umbriel se sienta en una lámpara de pared, presidiendo la épica lucha con alegría maliciosa. Las mujeres rápidamente dominan a muchos de los hombres; entre eso Belinda vuela contra el Barón, donde gana la ventaja, lanzando tabaco en la nariz y agarrando una horquilla ornamental que la mantiene en la garganta del barón. Después de haber derrotado al barón, Belinda nuevo exige la devolución de su pelo, pero en la lucha el rizo se ha perdido y no se puede encontrar. El poema termina que aunque el rizo no se pudo encontrar, la Musa lo vio elevarse hacia el cielo donde se vuelve una estrella, y donde seguirá siendo un testimonio de su belleza.

Algunos críticos han interpretado de Clarisa moralizante como la voz de Pope. Aunque habla de Clarisa y su propósito básico era reconciliar a las familias de Arabella y Lord Petre, la sátira logra una crítica más amplia y más compleja de la sociedad. Se muestra el ocio de las clases altas y el doble estándar para las mujeres. Clarisa señala el carácter efímero de la belleza; pero fue ella fue quien proporcionó el arma que cortó el pelo de Belinda. Ha socavado por tanto el honor de Belinda y es en gran parte responsable de la disputa actual. Así Clarisa no puede reclamar autoridad moral en su intento de hacer en este discurso.

Fracaso de Clarisa para pacificar Belinda crea una oportunidad para la segunda batalla épica del poema. A diferencia del juego de cartas en el tercer canto, la lucha tiene implicaciones eróticas, donde Pope invoca a los dioses griegos. En la inversión de los roles de género también contribuye a la parodia a la epopeya. En esta batalla, las mujeres son los agresores que superan fácilmente a muchos de los hombres, y mientras Talestris es el más temida de las mujeres combatientes, Belinda sigue siendo la figura heroica, volando sobre su enemigo.

El poema concluye con un elogio final a Arabella Fermor, la inspiración histórica para Belinda. Al describir el rizo perdido como una estrella en el firmamento, se niega a castigar el comportamiento de Belinda y en su lugar celebra la señorita Fermor. El poema es, pues, un ejemplo de la sátira de Horacio, en lugar de exponer los males de la aristocracia, el poema ofrece una crítica suave que generalmente simpatiza con los personajes a pesar de sus locuras.

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Ariel y Umbriel

Ariel ya existía en una obra previa ‘La tempestad’ de W. Shakespeare, y es descrito en esa obra como un espíritu del aire, que al ser salvado por el mago Prospero queda comprometido a ayudar al mago hasta que este lo libere totalmente. Ariel actúa similar a Puck ante las ordenes de Oberón, provocando más enredos que soluciones. El origen del personaje shakesperiano es dudoso, y algunos consideran que se vincula con un personaje llamado Shrimp (Camarones) de una obra anónima ‘John un Kent y John un Cumber’ que guarda mucho parecido con ‘Sueño de una noche de verano’ y de similares poderes al Ariel de ‘La Tempestad’, que no sólo controla el viento, sino las aguas y el fuego. La más antigua referencia del nombre viene de la Biblia, mencionado por el profeta Isaias, Ariel traduce ‘León de Dios’, y actúa como sinónimo de la ciudad santa de Jerusalén. Otros señalan que simplemente nombra al elemento sobre el que reina, el aire (air en ingles). Para la obra ‘La Tempestad’, Ariel es el motor de los eventos, genera los cambios, ofrece opciones, pero permite a los humanos que escojan su propio camino, tratando de que escojan las rutas más benignas; así representa el pensamiento ideal y las utopías.

La obra de Pope modifica significativamente al personaje, lo pone como jefe de las sílfides y silfos, seres eterios y atmosféricos, casi similares a los cupidos niños de las pinturas clásicas; su misión es quizás demasiado trivial a los ojos de hoy, pero la idea de la obra es justamente burlarse de la sociedad y sus banalidades. Ariel protege sobre todo eso, como ángel de la guardia de Belinda, en sueños le advierte de un peligro que se acerca, y vigila con sus siervos que se arregle apropiadamente, ya que la belleza es su don. Su función es cuidarla para que la belleza no se vea perturbada. Para Pope en su historia describe cuatro tipo de seres feéricos, producto de almas femeninas atrapadas en la tierra bajo esas formas intermedias, lejos del alma alcanzar la gloria divina, quedan en la Tierra flotando como seres etéreos. El primero son los silfos (más comúnmente su femenino sílfides es propio del ballet y de damas de delgada silueta), la tradición asocia estos seres con el elemento aire, son descritos como seres parecidos a los ángeles, de gran tamaño que cuyo batir de alas hace mover las nubes, las agrupan y provocan cuando se juntan las tormentas. Su color es el dorado al rosa, ya que las nubes adquieren esa tonalidad en las tardes. Para Pope los silfos se parecen más a los cupidos de los cuadros del barroco, seres parecidos a niños con alas que revolotean; su elemento aire se vincula a una naturaleza más propia de las personas superficiales, la trivialidad, lo superficial, la frivolidad, las naderías, etc.; características todas a personas que son más aire que sustancia; más humo que consistencia.

El segundo en este grupo de seres son las ondinas o ninfas, seres habitantes de las aguas serenas de lagos y riachuelos; bajo esta forman terminan las mujeres tranquilas, que poco se perturban y molestan, que dejan pasar la vida o mejor dicho que la vida pasa por ellas sin provocar mayores mellas. El tercer grupo son las salamandras, seres de fuego y brillo, así terminan las ariscas y las violentas, las reacias de carácter y de fuerte empeño, las que viven airadas y dispuestas a batallar contra todo y todos los que se les interponga.

Y termina este grupo de seres con el gnomo, lejos del nombre que significa sabios, Pope los ubica apropiadamente dentro del elemento tierra, pero los describe como hadas con alas negras; una versión negativa en figura de los silfos; estos seres derivan según el poema de las mujeres que tienen actitud negativa a la vida, egoístas, celosas, rencorosas, mal habladas, de mal genio, siempre peleadas con la vida y con todos; esas terminan según el poema de esta forma, esperando bajo tierra el momento para salir y trasformar la belleza en fealdad, las risas en llantos, las alegrías en penas. Así mientras Ariel es un silfo, su contrapartida es Umbriel, un gnomo. Elementos opuestos aire y tierra; Ariel y Umbriel son en el poema opuestos, Ariel es luz y brillo, Umbriel es oscuridad y sombras; bien fueron los nombres puestos a las lunas de Urano, ambas en igual tamaño, pero una brillante y la otra oscura.

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El Boogeyman, El Coco y La Cuca.

Cuando somos niños los adultos nos hablan del Boogeyman o Bogeyman, un ser amorfo que habita bajo las camas, o en el fondo de los armarios y que se aparece a los niños traviesos y a aquellos niños que no se acuestan temprano, que no se comen la sopa o que se van a vagar sin permiso en las calles.

Se asocia el origen de este con los duendes oscuros de Escocia conocidos como boggarts o boggers. Y el nombre original parece venir del antiguo ingles “bogey” que podríamos traducir como “bicho, espectro o fantasma“; otras lenguas toman usos similares: böggel-mann (alemán), boeman (holandés), buse (noruego), bøhmand (dinamarqués), bòcan, púca, pooka o pookha (irlandés), pwca, bwga o bwgan (galés), puki (Viejo nórdico), pixie o piskie (Cornwall), puck (inglés), bogu (eslavo), buka (ruso). Otros sugieren un origen del nombre más antiguo, en la palabra bugger, de mí el bougre que traduce hereje o sodomita en Búlgaro. Por otra parte el sonido Boo… (leido Bu…) se usa para asustar, y es el que hacen los fantasmas y es también la voz de los búhos, cuyos ojos asustan en la noche y cuyos cantos siempre han sido considerados mal presagio.

Pese a ser un ser amorfo, el folklore en muchos países lo representa como un hombre feo, viejo y muy delgado, con un saco en sus espaldas, saco donde se lleva a los niños malos. Llamado “el hombre del saco” o “el roba niños“, como se conoce en España, Portugal, Brasil y los países de la América española. Y el destino de los niños recolectados va desde servir de alimento al coco o para venderlos a brujos y otros terrores. El origen de esta imagen se remonta a los siglos XVI y XVII donde los huérfanos de las provincias eran llevados en cestos de mimbre o en sacos a las ciudades a trabajar como esclavos, muriendo muchos por los castigos y las malas condiciones sanitarias donde los encerraban.

Pero la imagen del hombre del saco no se limita al mundo ibero parlante; en Bulgaria a este ser se le llama Torbalan (el hombre de la torba = saco, morral), que vivía en las sombras del granero o en el ático y salía a asustar a los niños pequeños por la noche, era un ser siniestro, compañero de la bruja Baba-Yaga y que entre los rusos no es más que el terrible Koschei, el inmortal. En Hungría es llamado Mumus, pero es conocido tambien como “zsákos ember”, literalmente “el hombre con saco”. En Turquía, Öcü o Böcü es una criatura que lleva un saco para capturar a los niños. Entre los países eslavos (Checos y polacos) se tiene al Bubak, bebok, babok, o bobok; un espantapajaros con un saco; y en las tierras rusas (Rusia, Ucrania, Bielorusia) el buka es quien se aparece a los niños en la cama por portarse mal. Entre los pueblos tartaros “Babay“, con la figura de un hombre con una bolsa, es quien se esconde bajo las camas. En los Países Bajos, Zwarte Piet (Negro Pedro) son sirvientes de San Nicolás, entregan las bolsas de regalos los cinco de diciembre y las llenan con los niños malos para convertirlos en las próxima generación de Zwarte Piets; igual ocurre en Haití con Tonton Macoute (en el creole haitiano “Tío del saco viejo”); y en el norte de India “Bori Baba” (Padre saco) y en Sri Lanka se le llama “Goni Billa“. “Abu Kees” (papá morral) en Líbano y ; “ông ba bi” y “ông ke” en el norte y sus respectivamente de Vietnam describen a un hombre con tres sacos.

Otras descripciones pintan al Boogeyman como un ser oscuro, negro; en Alemania se habla del “Der Mann schwarze” (el hombre negro), no por el color de su piel, sino por su preferencia por esconderse en los lugares oscuros, como el armario, bajo la cama de niños o en los bosques por la noche. En Egipto “Abu Rigl Maslukha” (Hombre con la Pierna Quemada) es la historia más conocida que los padres les cuentan a sus niños cuando ellos se portan mal. Abu Rigl Maslukha era un niño que se quemo por no escuchar a sus padres; y en las noches busca a los niños malos para cocinarlos y comérselos. En Bélgica “Oude Rode Ogen” (Viejos Ojos Rojos) era conocido a lo largo de la región de Flandes y se decía que era un brujo cambia-formas (licántropo) y caníbal que terminó transformado en un perro negro y que era por devorar a niños que se quedaban despiertos después de la hora de acostarse. En Italia tenemos al “L’uomo Nero” (hombre de negro), retratado como un hombre alto, con chaqueta negra, con una capucha o sombrero que esconden su cara. No se supone que el L’uomo Nero come o dañe a los niños, sólo se los lleva a un lugar misterioso y aterrador. Y en los Países Bajos en “Boeman” es retratado como una criatura que se parece a un hombre, vestido completamente negro, con las garras afiladas y colmillos. Se esconde bajo la cama o en el armario; y toma a los niños malos que no se duermen y los encierra con llave en su sótano.

En Polonia, los padres asustan a sus niños contando historia sobre gitanos que vienen por la noche y los secuestran. También los niños son amenazados de ser raptados por un “Volga Negro” (un automóvil que hace referencia a los vehículos policíacos secretos y las matanzas extrajudiciales en los años cuarenta). En Haití con la dictadura de Papa Doc Duvalier, se dieron a los hombres de la policía secreta el nombre de Tontons Macoutes, porque ellos hacían desaparecer a las personas.

Entre los países hispano parlantes, el Coco, Cuco, Cuca (forma femenina en Brasil) y el Cucuy son el mayor exponente del personaje Boogeyman. Aunque el nombre del coco nos recuerda a la fruta del cocotero, cuya agua es ofrecida como bebida refrescante, pero bajo la connotación a la que nos referimos es a la parte superior de la cabeza. Según Academia Real Española el coco es “fantasma que lleva una calabaza vacía, a modo de cabeza y que mete miedo a los niños“. Este espectro se originó en Portugal y Galicia, y es herencia de viejas tradiciones Celtas. La palabra kokk (rojo) alude al color la calabaza y también a un dragón koka, relacionado con el fuego, del mismo color.

En los tiempo medievales era costumbre en Portugal y algunas regiones de España usar algunas calabazas como hacen hoy los estadounidenses en sus fiestas de noche de brujas; ambas de igual origen pero en distintas épocas. En recuerdo de viejas batallas celtas y ritos cristianos, los cráneos de los enemigos eran montado en estacas con velas en su interior, para asustar a los vencidos; en las fiestas chicos tallaban calabazas con formas grotescas y con velas dentro para quien las mirara desde lejos viera ojos y bocas ardiendo en la noche. Aún hoy en Beiras, se llevan cabezas talladas en las calabazas, llamadas “coca“, encima de las estacas de madera por los muchachos del pueblo.

Por otra parte la Coca era un dragón hembra en los tiempos medievales, en la Península ibérica, tomaba parte en celebraciones diferentes. En Portugal todavía sobrevive en Monção y la Coca lucha en un torneo medieval contra San Jorge durante las celebraciones del Corpus Christi. Se llama en las fiesta “Santa Coca” y si ella derrota a San Jorge, asustando el caballo será un mal año para las cosechas y con hambre, pero si el caballo y San Jorge ganan, las cosechas serán fecundas. En Galicia hay todavía dos dragones coca; uno en Betanzos y el otro en Redondela. La leyenda dice que el dragón llegó del mar y devoro a las mujeres jóvenes, matando a los hombres jóvenes de la ciudad. En Monção, se dice que aun vive en el río Minho y en Redondela vive en la Ria de Vigo. Otros dragones se suman a estas leyendas, en Cataluña un dragón cenaba todas las noches en tres gatos y tres niños; Vibria o Vibra era una dragona de prominentes pechos, y pico de águila, que al igual que la tradición portuguesa fue vencida por San Jorge, el Santo Patrón de Cataluña. Y en Francia el dragón tarasca, vencido por Santa Marta, parece ser equivalente; ya que todos estos dragones son descritos como cubiertos con un caparazón similar a las de las tortugas.

Durante la colonización portuguesa y española de América Latina, la leyenda del Coco se extendió a los países como México y es asimilado al Cucuy. La leyenda popular describe al cucuy como un humanoide pequeño con ojos rojos resplandecientes que se esconde en los armarios o bajo la cama. Ha diferencia de la figura del hombre del saco, el coco es amorfo como el Boogeyman; a lo más como un ser velludo que se esconde en los armarios o bajo las camas y come a niños que se portan mal cuando les dicen que se acuesten. Hoy todavía los padres cantan arrullos a los niños que los advierten lo que ocurrirá si ellos no duermen; la rima conocida más vieja fue escrita por Juan Caxés en el siglo XVII y aunque ha evolucionado, todavía se escucha:

Duérmete niño, duérmete ya…
Que viene el Coco y te comerá.

En Brasil el termino se vuelve femenino y la Cuca es un ser antropomorfo, con cuerpo de caimán o cocodrilo, pero vestido de mujer y que roba a los niños traviesos. El origen de esta leyenda esta en el dragón Koka de la tradición celta asimilada luego por portugueses y catalanes y que fue traído a Brasil en la época de la colonización. En Brasil el personaje se hizo famoso primero en el libro “O Saci“, escrito en 1921 por Monteiro Lobato, donde la Cuca es descrito como una vieja bruja, acompañada con caimanes, y uñas largas como un halcón. La adaptación de ese cuento en una película en 1951 mostró a aquella vieja bruja cubierta de harapos. En 1977 la red de televisión Red Globo, en un programa infantil “El pájaro carpintero amarillo” reintroduce el personaje, pero como un títere de cocodrilo color verde oscuro, con rayas de colores sobre el vientre y el pelo largo y rubio; la moda y los tiempos cambiaron la imagen del personaje; se le viste de rojo; se vuelve más gorda, etc.;

Hoy producto de viejas tradiciones, de nuevas asociaciones, el Boogeyman ha entrado en el cine como enemigo de la navidad; en la película de Tim Burton “The Nightmare Before Christmas” (Pesadilla antes de Navidad), 1993, Oogie Boogie es el villano principal en la de película. Oogie Boogie es un saco gigante, que contiene millones de insectos (bichos) en su interior, encanta apostar (haciendo trampa), especialmente cuando las vidas de otros están en juego. Él es el Boogeyman (Monstruo Legendario), responsable de todas las “sombras espeluznantes”, la sombra enemiga del astro rey que llena tus sueños de terror.

En “Monsters, Inc.” (2001); de Pixar Animation Studios, monstruos distintos salen todas las noches de los armarios para asustar a los niños y DreamWorks Animations ha anunciado para 2012 otra película animada, “La rebelión de los Guardianes”; donde un espíritu maligno (Boogeyman) amenaza a los niños del mundo y un grupo de héroes (Santa Claus, Conejo de Pascua, Hada de los Dientes y Jack Frost) se unen para impedir que envié al mundo a la oscuridad eterna.

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Más referencias: aquí, aquí, aquí y aquí

El Pombero

El Pombero o Pomberito es un personaje imaginario de la mitología guaraní. El origen del nombre parece ser la voz local usada cuando se enviaban espías a vigilar a los enemigos. También se usa el vocablo guaraní “Py-ragüe” (pies con plumas) que aluden a su pisada insonora; en Paraguay le llaman “Karai-pyhare” (señor de la noche) al ser las horas en que deambula por la selva y los campos; en otras versiones, menos generalizadas, le llaman “Kuarahy-Yara” (léase Cuarahú-Yará, el dueño del Sol) y es descrito en esta forma como un viejo de piel roja con un solo ojo en el medio de la frente, con dientes de perro, brazos largos y manos muy grandes. La razón de este último nombre está vinculada a su aparición mayor en los meses de octubre y noviembre, cuando empieza el calor en la zona guaraní. Como parte del mito se le hace llama “Dueño de Octubre” y el primero del mes se come en honor del duende hasta atragantarse; aquel que no lo haga se arriesga al azote con un rebenque (látigo) por parte del Pombero. Es igualmente familiar el nombre de “Chopombe” (abreviatura de Cho = que equivale a la expresión castellana “Don” y Pombero).

La descripción de este duende combina varios aspectos de otros duendes sudamericanos. En Paraguay se lo describe como un niño rubio que anda por los árboles con un bastón en la mano, equivalente al Yasí-Yateré paraguayo, incluida su predilección por secuestrar niños.

En otras descripciones es un ser alto, moreno y enjuto. En todas las descripciones se le pone un sombrero de paja, viste andrajoso. Tiene la boca grande, dientes blancos, y ojos grandes y chatos de mirada fija como los de la lechuza o el sapo.

Es por lo general en la mayor parte de las historias descrito como un hombre de baja estatura, o un enano, fornido, moreno y rechoncho, con abundante vellosidad (similar al Caipora o al Curupira, según versiones) y brazos tan largos que los arrastra. El roce con esos largos vellos de sus manos peludas puede provocar en las víctimas que la persona se torne zonza, muda o experimente temblores.

Una característica extra es que los pies están volteados para atrás, para la caminar despistar a los que pretendan seguirlo. Sus pies volteados es algo que comparte con otros duendes sudamericanos, no sólo con el Yasí-Yateré, sino también con el Curupira y con el Caipora, estos dos de origen brasileño.

Se le describe con un gran pene, tan largo como serpiente o un lazo, con el que hechiza y ata a las chicas que se adentran en sus dominios; aquí se le compara a otro duende paraguayo, el Kurupi o Curupi (hermano del Yasí-Yateré); y aunque similar en nombre al Curupira, ambos duendes son distintos. También se le equipara al Trauco chileno por su alto deseo sexual. Todos estos duendes comparten un característica común, ser guardianes de la selva y sus animales.

Se dice que habita en el monte, pero también en casas de campo deshabitadas o taperas. Como guardián del monte y los animales salvajes se enoja muchísimo si algún cazador mata más presas de las que consumirá. Lo mismo sucede con el pescador, o aquel que corta árboles que no utilizará.

El Pombero en sus inicios era el genio protector de los pájaros de la selva, sin embargo a través del tiempo y la evolución del mito fue adquiriendo las más diversas habilidades; entre ellas poder mimetizarse con facilidad, hacerse invisible, deslizarse por cualquier ranura u orificio; o metamorfosearse en cualquier animal, apareciendo incluso como un asno sin cabeza (vinculado así a otro mito argentino-brasileño, el de la Anima-Mula). Para castigar al malhechor se transforma en cualquier animal e induce al infractor a internarse a lo profundo de la selva donde se pierde.

Puede correr en cuatro patas, es ventrílocuo y puede imitar el canto de todas las aves de preferencia las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras y el grito de los animales. Busca asustar a la gente piando como ciertas aves después de que cae el sol. También suele imitar voces de animales salvajes. Así el Pombero anuncia su presencia por un silbido agudo en medio de la callada noche, a semejanza de El Silbón de los llanos venezolanos. Los que están enemistados con el duende, en las noches, suelen escuchar pasos y voces en los alrededores del rancho, como si alguien caminara por el patio en las noches.

En algunas regiones del Paraguay los campesinos le dejan tabaco, miel y caña (un tipo de bebida alcohólica) para que al igual que con el Caipora apaciguar al duende. Si se le piden favores para el cuidado del campo y sus animales, son treinta días continuos de ofrendas. Al igual que muchos duendes europeos, no se debe pronunciar su nombre en voz alta; y menos nombrarlo de noche y no soporta que silben de noche. Las acciones de este duende puede ir desde tirar piedras, hacerse invisible para mover las ramas de los árboles, desordenar la casa, extravíar los objetos, romper o descomponer los aparatos, dispersar a los animales, robar tabaco, miel, huevos o gallinas, desparramar el maíz, espantar a las aves de corral y abrir las tranqueras dejando escapar al ganado, tirar al jinete de su montura y asustar a la cabalgadura.

Suele rondar cerca de mujeres embarazadas o de madres con bebés pequeños no bautizados. Como es muy lascivo, acecha a las mujeres, especialmente a las que no han sido bautizadas para poseerlas, y viola a aquella esposa que públicamente pone en tela de juicio la virilidad de su marido. Algunos creen que el Pombero puede preñar a las mujeres, solo apoyando el dedo en su vientre. Esto ocurriría si la dama solitaria, sin bautismo, al ser visitada en la noche por el duende, ella no le invita tabaco, miel o cigarrillos. Como ocurre con el Trauco chileno era una manera de explicar los nacimientos extramatrimoniales, hecho muy repudiado en la cultura guaraní y aún en las sociedades campesinas latinoamericanas actuales.

Entre los relatos del Pombero tenemos la siguiente historia (fuente aquí):

Roberto nos contó que una vez un nene de 5 años, a la hora de la siesta, se escapaba muy seguido al monte… a veces desaparecía por días y días… los padres preocupados salieron a buscarlo y lo encontraron dando vueltas en el medio del monte… lo agarraron y se lo llevaron con ellos, el nene les contó que se lo llevaba todas las tardes un señor con gorro de paja, que lo alimentaba, le daba regalos y lo cuidaba… los padres del chico hicieron lo posible para que no se vaya en las horas de la siesta… pero un día volvió a desaparecer… lo encontraron sentado bajo un árbol con una flor tallada en madera entre sus manos… estaba distante, como perdido en su mente… lo alzaron y le preguntaron que le pasaba… pero el nene no dijo nada… al tiempo, ya en la escuela, la maestra del chiquito, preocupada por su falta de concentración le empezó a preguntar que era lo que le pasaba… entonces el nene contó su historia con el Pombero y le comento que éste le había hecho jurar que jamas contaría nada, pero ya no aguantaba más… al instante, el chiquito perdió la memoria y se volvió “loco”… jamas volvió a ser el mismo que antes…

Visto así el Pombero que es un duende maligno que se roba a los nenes en sus  siestas, ¿para que?, no sé sabe; era posiblemente una manera de que los padres asustar a los niños para que no vagaran por las noches, evitando su encuentro con animales ponzoñosos y una forma de que los niños se comportaran, haciendo el duende las veces de “El Coco” español; y aunque algunas personas lo vinculen con algún diablo (por su lascivia),  como protector de la naturaleza esta relación no es posible, en algunas regiones rurales todavía se usa al duende como excusa para hechos no muy respetables; cuenta José Ramón Farias lo siguiente (fuente aquí):

El Pombero nada tiene que ver con el Diablo. Esta es la concepción cristiana del mal, por lo tanto no debe asociarse al duende guaranítico con Satanás. La lujuria, característica común a ambos entes, está presente en todas las civilizaciones. A Lucifer no le preocupa el equilibrio ecológico, porque realiza el mal por el mal mismo. Digo esto, porque cuando el sonado caso de la supuesta aparición de un Pombero en el Barrio Santa Teresita de Presidencia Roque Sáenz Peña, en ocasión de entrevistar a la joven que afirmaba haberlo visto y sido golpeada por él, advertí la presencia de mujeres munidas de Biblias, representantes de un culto evangélico del barrio. Como se negaron a hablar conmigo, no pude intercambiar ideas con ellas. Esta actitud, culturalmente irresponsable, crea mayor confusión en cuanto a la interpretación de la mitología popular. Porque la mujer no estaba poseída, según la concepción del cristianismo, estuvo simplemente bajo los fuertes síntomas de una histeria, provocada por el temor hacia el Pombero, inculcado desde niña en su hogar. Si esas mujeres hubieran conocido nuestra cosmovisión, seguramente no hubieran confundido con tanta liviandad conceptos tan dispares.

Famosa es la artista Mercedes Sosa que canta una canción de Antonio Tarragó Ros sobre el Pombero; y narra el deseo y la escusa de una mujer sola que desea un hijo. La canción se titula “María va…”

Mirar rasgado, patitas chuecas, María va,
pisando penas, la arena ardiente, María va.
Calcina el monte un sol de fuego, María va,
temor Pombero, palmar estero, María va.

Quiso la siesta ponerle un niño a su soledad,
de trigo y luna y de su mano, María va.
Por el tabacal, tu paso, María va,
y se bebe el sol que huele a duende, María va…

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Textos originales y referencias: aquí, aquí, aquí, aquí y aquí

Bannik

A diferencia de otros espíritus de los baños, el bannik de Rusia tenía una vena maligna y rara vez era alguien bueno. El bannik es descrito como un anciano con patas peludas y las uñas largas, es un hombre de baja estatura, muy fuerte, el cuerpo desnudo cubierto con hojas, una barba llena de moho, los ojos del color del arco iris del cielo. Él vive detrás de la estufa, el calentador o bajo en una estantería del baño o en los bancos y revela su presencia sólo cuando no está contento con el baño o si alguien había hecho una falta de respeto. A menudo era el recién llegado quien recibía su ira. Si el bannik se enfada, —¡Cuidado!— Los bañistas saben que cuando el bannik les puede tirar agua caliente,  o romper las piedras en el vapor sobrecalentado producido por echar agua fria sobre las mismas, pudiendo trozos de rocas ardientes brincan y quitar un pedazo de piel, o asfixiar con caliente vapor de la estufa. Le molestan que se cante o hable fuerte, no le gusta cuando la gente se apresura demasiado en el lavado y sobre todo odia a los que beben alcohol en el cuarto de baño. El bannik es muy exigente en cuanto a la ubicación de los cuartos de baño, si no se construyen en la ubicación deseada, toma venganza en el hogares, y en este caso hay que reconstruir el cuarto de baño. Usted no debe mentir o alardear, y ciertamente no debe tener relaciones sexuales en el baño! Piedras ardientes y agua hirviendo puede ser arrojada por un bannik disgustado.

Para protegerse del bannik, la etiqueta señala hacer la señal de la cruz antes de entrar al baño, desear a sus compañeros un buen baño y, al salir, dar al bannik un caluroso adiós. Al bannik le gusta una habitación de baño limpia y lavada por lo menos una vez a la semana, la limpieza y la calefacción del baño son deberes que no puede pasarse por alto. El bannik puede controlar la cantidad de vapor y puede hacer que el carbón suelte gas mortal si no esta satisfecho. El tercer turno (o el cuarto, dependiendo de la tradición) era ofrecido al bannik. No se permiten imágenes cristianas ya que podían ofender a los duendes ocupantes.

Para vivir en paz con Bannik, deben respetarse otras reglas, entre ellas es peligroso lavarse después de la puesta del sol, por que es el momento en el que el propio bannik se baña y al verse molestado su ira puede llevar a ahogar al imprudente. Siempre se le deja Jabón y lejía en el baño, agua potable y un manojo de ramas de abedul; y un poco más porque el bannik en ocasiones invita a sus amigos del bosque para unírsele y, a veces, hasta el mismo diablo. También se deja un pedazo de pan de centeno rociado con sal gorda, y especialmente no se debe molestar cuando se lavó el baño la noche anterior, porque puede ser peligroso.

Usted sabrá que el bannik está con sus amigos por el ruido de su conversación. Este nunca es momento para entrar en un baño solo. Sin embargo, si tiene curiosidad y quiere ver al espíritu del baño, hay que ir solo. Usted pasa sobre la pierna derecha, toma la cruz de su cuello y la pone debajo del talón de su pie izquierdo que simbolizaba su negación de Dios. El nannik entonces podría mostrarse.

De vez en cuando, el bannik espera un sacrificio. Cuando un baño es viejo debe ser destruido y quemado antes de construir uno nuevo, un pollo negro debe ser estrangulado y enterrado en el sitio de construcción. Entonces, para calmar el bannik, sal debe ser arrojada sobre la estufa durante el primer calentamiento del baño.

El baño también albergaba benevolentes fuerzas sobrenaturales. Brujas y hechiceros se reunían en los baños para establecer un vínculo con estos poderes superiores, y aquí, rodeado por las fuerzas de la magia del baño el mal puede ser extraído del cuerpo y el futuro podía ser profetizado. La casa de baños saunas tienen una sala de vapor en el interior y en exterior un vestuario. Era lugar donde las mujeres daban a luz y practicaban adivinaciones, el baño estaba fuertemente dotado de fuerzas vitales.

Los atributos mágicos del baño de vapor fueron la razón de que las etapas críticas de la vida de los rusos —nacimiento, mayoría de edad, matrimonio y muerte— se llevan a cabo en el baño. Es el momento en que una persona se traslada de lo conocido a lo desconocido, eran vulnerables a las fuerzas del mal que podía entrar y consumir el alma de Rusia. Con el ritual apropiado, los poderes del baño podrían ser llamados para proteger a la Federación de Rusia durante las transiciones cruciales de la vida.

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Buffeto, enemigo del amor..

Es proverbial que cuando un napolitano no consigue conciliar el sueño, o sufre de pesadillas insistentes, está enfrentando al malvado Buffeto.

Encuentra particular placer atormentando a los niños, a quienes oprime la nariz para impedirles respirar, al tiempo que les susurra terribles historias al oído. A los adultos no les va mucho mejor, ya que a ellos suele sofocarlos con sus propias almohadas. La intención del Buffeto no es matarlos, sino llevarlos a un estado de sonambulismo, para inducirlos a sueños pavorosos y alucinaciones horripilantes.

Todos los objetos religiosos son útiles para ahuyentarlos, ya que Buffeto es un verdadero pagano, y detesta cualquier símbolo católico. Si éste recurso no fuese suficiente, será eficaz distribuir en las habitaciones, especialmente a los lados del lecho, imágenes que reproduzcan escenas amorosas, incluso es aconsejable que las imágenes sean explícitas, ya que el Buffeto aborrece al amor en todas sus manifestaciones.

Imaginamos que muchos jóvenes napolitanos, que amparándose en la leyenda del Buffeto, adquieren grandes cantidades de material erótico. Le advertimos al lector onanista que acumular semejante corpus masturbatorio no es aconsejable, ya que el Buffeto odia al amor, pero se alimenta de las pasiones bajas, por lo que una maratónica vida autoerótica produce más mal que bien. En mi caso personal, prefiero la mesura: una vez por día es suficiente para mantener a los Buffetos alejados, y para conservar la próstata en óptimas condiciones.

texto original extraído de aquí