Lunas de Urano (3) Ariel y Umbriel y ‘El rizo robado’

Las siguientes dos grandes lunas de Urano reciben el nombre de Ariel y Umbriel, dos criaturas feéricas de la obra ‘El rizo robado’ de Alexander Pope (considerado uno de los tres grandes escritores ingleses, después de William Shakespeare y Lord Alfred Tennyson), su poema satiriza un incidente menor comparándolo con la obras épicas como la Iliada, la Odisea y la Eneida.

Para ubicar la obra hay que remitirse al momento histórico en que ocurrió el incidente, que hoy ha sido llevado a novela histórica de la mano de la escritora australiana Sophie Gee con el nombre de ‘El escándalo de la temporada’ (2009). Es el año 1711, han pasado dos siglos desde que Enrique VIII disolvió los monasterios y despojó a la Iglesia católica de sus bienes. Inglaterra dejó de ser un país católico para convertirse en protestante. La lucha de poder entre ambos grupos religiosos se mantenía aún, no tan seria y fuerte como fueron en la época Isabelina, pero la reina Ana —protestante, aunque descendiente de los Estuardo— no tiene herederos visibles y los católicos (jacobinos) tratan de restablecer en el trono a rey Jaime III, que en ese entonces vivía exiliado en Francia. En esa precaria paz, donde no dejan de tejerse conspiraciones para derrocar a la reina protestante Ana y colocar en su lugar al candidato católico; Londres bulle de actividad; con bailes de máscaras, tertulias en los cafés, representaciones de ópera, y a ella llega proveniente del campo Alexander Pope, un joven con graves taras físicas dispuesto a convertirse en un poeta de éxito. Allí, además de codearse con artistas como el escritor Jonathan Swift (autor de ‘Los viajes de Gulliver’) o el pintor Charles Jervas, será testigo de excepción de la seducción de que fue objeto la bella Arabella Fermor por parte de Lord Robert Petre, y que le serviría para escribir una de sus obras más famosas a sugerencia de su buen amigo John Caryll.

Señala la autora de la novela, que realizó su tesis doctoral sobre la lujuria, sociedad y sátira en la literatura del siglo XVIII; que Alexander Pope se convirtió en efecto en el poeta más famoso de Inglaterra. La versión de ‘El rizo robado’ publicada en 1714 vendió 3000 ejemplares en la primera semana de su publicación y hasta hoy es un texto obligado en el programa universitario actual de filología inglesa. Fue el primer autor de la historia de Inglaterra que se enriqueció sobradamente con la venta de sus libros. En 1719 se construyó una gran casa a las afueras de Londres, para la que diseñó uno de los jardines más elegantes de Inglaterra.

Por su parte Arabella Fermor vio eclipsada su fama como belleza de la ciudad por la fama aún mayor de Belinda, el personaje creado a partir de ella. Tenía veinticinco años cuando se casó con Francis Perkins, y según los estándares del siglo XVIII, era ya una vieja solterona. Lord Robert Petre por su parte se casó con Catherine Walmesley en 1712 pero murió de viruela casi dos años después, justo antes de la publicación de la segunda versión de ‘El rizo robado’ (donde se incluían los dos últimos cantos). Diez semanas después de la muerte del barón, Catherine Walmesley dio a luz al heredero de Petre. Catherine volvió a casarse años más tarde y se convirtió en una célebre filántropa educativa.

John Caryll por fin logró liberarse de la responsabilidad sobre los miembros de su numerosa progenie al verlos ingresar en solventes conventos y monasterios franceses. Su hijo mayor, el único que llegó a contraer matrimonio, se convirtió en un hombre de gran prosperidad. Caryll logró alejar de él cualquier sospecha de asociación con los jacobitas y terminó sus días feliz y en paz en Berkshire, en compañía de su amada esposa.

El rizo robado, la obra

Basado en un incidente real entre Arabella Fermor y Lord Petre, quienes eran miembros de la aristocracia y además católicos, en un periodo de Inglaterra en el que el catolicismo estaba prohibido (Pope era de origen católico). Petre, loco de amor por Arabella, le cortó un mechón sin permiso, creando un conflicto entre las dos familias. Sobre este hecho cierto, Pope escribió el poema, donde el personaje de Belinda representaba a Arabella y su furia por haber sido despojada de un rizo de su cabellera era equivalente a la de Aquiles en la Iliada. El rizo robado equivale al rapto de Helena por París, el viaje de Belinda por el Támesis es equiparable al viaje de Eneas por el Tiber; la descripción de las enaguas de Belinda se comparan con las descripciones de las armas de Aquiles o los muros de Troya, y así siguen las comparaciones. Aunque el poema es tremendamente divertido en ocasiones, Pope siempre mantiene la idea de que la belleza es frágil y la pérdida de un mechón afecta profundamente a Belinda; hay que recordar que las mujeres en aquel periodo tenían un papel esencialmente decorativo y la pérdida de la belleza era un asunto muy serio. Los dioses son transformados en sílfides y silfos, y actúan como guardianes de la virginidad; aquí Ariel es el jefe de este grupo de seres, se equipara a Zeus o Júpiter de las obras clásicas, como rey de los dioses del cielo; por su parte Umbriel buscando ayuda para Belinda en la gruta de la diosa Bazo (Melancolía, Desgana) hace de genio maligno y se puede equiparar al descenso de Odiseo a los infiernos; aquí Umbriel sería comparable al señor del inframundo (Hades o Plutón).

La obra consta de cinco cantos, en el primero el orador pregunta a su musa que explique primero ¿por qué un señor de buena crianza asalto a una dama?, y en segundo lugar, ¿por qué una mujer rechazaría un señor?, así el autor transforma el acto simple elevándolo al genero épico, similar a la cólera de Aquiles en la Iliada; pero en esta versión se trata de un acto que representa una sátira donde reprende a la sociedad por sus valores fuera de lugar y el énfasis en asuntos triviales. Tras eso sigue la obra contando como los primeros rayos de sol tocan a Belinda dormida, que sueña y su silfo guardián, un protector de las vírgenes bellas, llamado Ariel, le avisa de un gran peligro que corre su honra. Tras despertar Belinda comienza su complicada toilette.

El autor la describe como una ‘diosa’, mirando a su ‘imagen celestial’ en el espejo; ayudada en su rutina por los silfos, que peinan su cabello y alisa sus vestidos; ya lista Belinda sale de su cámara. En este canto se pone que el papel de las prioridades femeninas se limitan a los placeres personales (vestidos, apariencia y juegos de cartas) y aspiraciones sociales. Pope representa a una sociedad que pone énfasis más en las apariencias que principios morales. Pero Belinda no es representada como una simple coqueta, sino como una figura poderosa, similar a los héroes (masculinos) de la poesía épica; su rutina de vestirse es equiparable a la preparación ritual de un héroe antes de la batalla; pero el poema épico ridiculiza el armamento del héroe; donde los peines, pasadores, polvos, etc., se convierten en las armas y armaduras de este héroe de belleza terrible.

El segundo canto inicia con la comparación entre la belleza del sol y Belinda, que se pone en camino al Palacio de la Corte en Hampton. En su viaje por el río Támesis, un grupo de damas y caballeros de moda la acompañan, todos con los ojos fijos en ella sola. La descripción de sus ropas recuerda la de muralla inexpugnables de Troya. Uno de sus devotos, el barón, admira sus rizos y se ha resuelto a robar para sí mismo, ‘por la fuerza o por el fraude’. Mientras el silfo Ariel está ansioso, y convoca un ejército de sílfides para protegerla, lo mismo que un general dirigiendo a sus tropas. Así sus rizos cumplen capturando la atención de los hombres, mientras que su enagua funciona como un impedimento a la pérdida de su castidad. El papel de los silfos militaristas no es protección contra la caída de Belinda, sino protegerla de éxito excesivo de atraer admiradores.

El tercer canto comienza con una descripción del Palacio de la Corte en Hampton y las diversiones de la vida en la corte. Torres del palacio se levantan desde los prados con vistas al río Támesis. Pope indica que es en este lugar que ‘los estadistas británicos’ se ocupan de asuntos en el país y en el extranjero y donde la reina Ana tiene su corte. Belinda y sus compañeros llegan y desembarcan para tomar parte en las actividades del día. En primer lugar participar en chismes, hablando de bolas, de moda, y los asuntos políticos. Después de una agradable conversación de la tarde, Belinda se sienta a jugar a las cartas con el Barón y otro hombre. Pope describe el juego como una batalla, que gana Belinda, entre gritos, como si se tratara de una batalla épica propia de la lucha entre Aquiles y Héctor, es una burla a las trivialidades de una corte donde los juegos de cartas han reemplazado las verdaderas batallas en el campo. Después del partido, el café se sirve a las señoras y señores. Los vapores del café inspiran en el barón nuevas estrategias para robar el rizo de Belinda. Con la ayuda de Clarisa, quien le presta sus tijeras, aquí Pope muestra las rivalidades en la corte entre las damas. El Barón se esfuerza para cortar el pelo de Belinda. Él falla tres veces, los silfos frustrar todos sus intentos. Intervienen soplando el pelo fuera de peligro y tirando de sus pendientes para hacer su vuelta alrededor. En un último esfuerzo para protegerla, Ariel accede mente de Belinda con la intención de advertirle. Pero Belinda siente una atracción por el barón; Ariel retira derrotado y las hojas de las tijeras finalmente cortan el rizo. El barón celebra su victoria mientras Belinda pega gritos de horror que rasgan los cielos.

El cuarto canto empieza con Belinda ansiosa por la pérdida de su cabello muestras signos de ira, resentimiento y desesperación propios de reyes capturados, vírgenes despreciadas, amantes trágicos. Los silfos se retiran llorando por su fracaso en proteger a Belinda, y un gnomo llamado Umbriel desciende al centro de la Tierra a la Cueva de Bazo (La diosa de la melancolía y el desgano; durante el siglo XVIII, el órgano del bazo se asoció con las pasiones, melancólico y descontento en particular, el lugar de la bilis negra). En su descenso pasa ante grotescas figuras de demonios y espectros, recordando la entradas de Odiseo/Ulises y Eneas al inframundo. Tras llegar con la diosa, Umbriel enumera sus actos van desde causar espinillas en hermosas damas a convencer a los hombres a cometer adulterio y le pide a la diosa tocar a Belinda con el disgusto. Aunque desdeñosa, la diosa concede su deseo. Ella le da el gnomo una bolsa con: suspiros, sollozos y pasiones, temores, tristezas, penas y lagrimas. Umbriel lleva regalos de la diosa y asciende al palacio de la corte. Umbriel no tiene ninguna intención de ayudar a Belinda en la recuperación del rizo, sino que viaja a la Cueva de Bazo para exacerbar el dolor de Belinda. Umbriel encuentra a Belinda despeinada y abatida mientras recibe consuelo de su amiga Talestris. (En la mitología griega, Talestris era una amazona, Popeusa el nombre de una mujer fuerte y combativa.) Umbriel vacía parte del contenido de la bolsa de la diosa sobre las dos mujeres, lo que alimentó la ira de Belinda. Ahora indignadas, Talestris intento de convencer a Belinda para vengar los agravios cometidos por el barón. Pero no es posible separar a Belinda de los sollozos y Talestris en rabia llama a su novio, Lord Plume para que exija la devolución de los cabellos. Lord Plume aborda al Barón y este se burla de su manera de hablar y se niega a cumplir la petición. Ante la negativa del Barón, Umbriel libera el contenido total de la diosa. Que causa que Belinda llore lastimosamente, mientras maldice los eventos del día y se lamenta de su suerte. Talestris es para Pope la imagen de estimula la acción ante la afrenta, ella pide ayuda su novio, y el fracaso de sus acciones muestran que se ha perdido el caballerismo. La perdida del rizo muestra la perdida de la pureza, el Barón exhibirá su trofeo implicando una perdida de valores, pero sobre todo que la sociedad le otorga gran importancia a las apariencias externas.

El quinto canto continua con las lagrimas de Belinda y los reproches de Talestris, a los que el Barón permanece inmóvil. Es Clarisa la que llama la atención de los presentes, señala que la sociedad valora mucho en la belleza y que los hombres suelen llamar a ángeles a las mujeres sin evaluar su carácter moral. Ella observa que la belleza es efímera y que las mujeres deben tener otras cualidades, el buen sentido, en particular, para guiaras después se desvanece belleza. En consecuencia Clarisa intenta convencer a Belinda que con rabietas, gritos y regaños no puede restaurar su apariencia. Pero las palabras moralizantes de Clarisa no ayudan a consolar a Belinda, y Talestris la llama mojigata. El discurso de Clarisa no calma los ánimos; Belinda y Talestris preparan a las otras mujeres para lanzar un ataque a los hombres para recuperar el rizo. Umbriel se sienta en una lámpara de pared, presidiendo la épica lucha con alegría maliciosa. Las mujeres rápidamente dominan a muchos de los hombres; entre eso Belinda vuela contra el Barón, donde gana la ventaja, lanzando tabaco en la nariz y agarrando una horquilla ornamental que la mantiene en la garganta del barón. Después de haber derrotado al barón, Belinda nuevo exige la devolución de su pelo, pero en la lucha el rizo se ha perdido y no se puede encontrar. El poema termina que aunque el rizo no se pudo encontrar, la Musa lo vio elevarse hacia el cielo donde se vuelve una estrella, y donde seguirá siendo un testimonio de su belleza.

Algunos críticos han interpretado de Clarisa moralizante como la voz de Pope. Aunque habla de Clarisa y su propósito básico era reconciliar a las familias de Arabella y Lord Petre, la sátira logra una crítica más amplia y más compleja de la sociedad. Se muestra el ocio de las clases altas y el doble estándar para las mujeres. Clarisa señala el carácter efímero de la belleza; pero fue ella fue quien proporcionó el arma que cortó el pelo de Belinda. Ha socavado por tanto el honor de Belinda y es en gran parte responsable de la disputa actual. Así Clarisa no puede reclamar autoridad moral en su intento de hacer en este discurso.

Fracaso de Clarisa para pacificar Belinda crea una oportunidad para la segunda batalla épica del poema. A diferencia del juego de cartas en el tercer canto, la lucha tiene implicaciones eróticas, donde Pope invoca a los dioses griegos. En la inversión de los roles de género también contribuye a la parodia a la epopeya. En esta batalla, las mujeres son los agresores que superan fácilmente a muchos de los hombres, y mientras Talestris es el más temida de las mujeres combatientes, Belinda sigue siendo la figura heroica, volando sobre su enemigo.

El poema concluye con un elogio final a Arabella Fermor, la inspiración histórica para Belinda. Al describir el rizo perdido como una estrella en el firmamento, se niega a castigar el comportamiento de Belinda y en su lugar celebra la señorita Fermor. El poema es, pues, un ejemplo de la sátira de Horacio, en lugar de exponer los males de la aristocracia, el poema ofrece una crítica suave que generalmente simpatiza con los personajes a pesar de sus locuras.

(para leer la obra pulse la imagen)

Ariel y Umbriel

Ariel ya existía en una obra previa ‘La tempestad’ de W. Shakespeare, y es descrito en esa obra como un espíritu del aire, que al ser salvado por el mago Prospero queda comprometido a ayudar al mago hasta que este lo libere totalmente. Ariel actúa similar a Puck ante las ordenes de Oberón, provocando más enredos que soluciones. El origen del personaje shakesperiano es dudoso, y algunos consideran que se vincula con un personaje llamado Shrimp (Camarones) de una obra anónima ‘John un Kent y John un Cumber’ que guarda mucho parecido con ‘Sueño de una noche de verano’ y de similares poderes al Ariel de ‘La Tempestad’, que no sólo controla el viento, sino las aguas y el fuego. La más antigua referencia del nombre viene de la Biblia, mencionado por el profeta Isaias, Ariel traduce ‘León de Dios’, y actúa como sinónimo de la ciudad santa de Jerusalén. Otros señalan que simplemente nombra al elemento sobre el que reina, el aire (air en ingles). Para la obra ‘La Tempestad’, Ariel es el motor de los eventos, genera los cambios, ofrece opciones, pero permite a los humanos que escojan su propio camino, tratando de que escojan las rutas más benignas; así representa el pensamiento ideal y las utopías.

La obra de Pope modifica significativamente al personaje, lo pone como jefe de las sílfides y silfos, seres eterios y atmosféricos, casi similares a los cupidos niños de las pinturas clásicas; su misión es quizás demasiado trivial a los ojos de hoy, pero la idea de la obra es justamente burlarse de la sociedad y sus banalidades. Ariel protege sobre todo eso, como ángel de la guardia de Belinda, en sueños le advierte de un peligro que se acerca, y vigila con sus siervos que se arregle apropiadamente, ya que la belleza es su don. Su función es cuidarla para que la belleza no se vea perturbada. Para Pope en su historia describe cuatro tipo de seres feéricos, producto de almas femeninas atrapadas en la tierra bajo esas formas intermedias, lejos del alma alcanzar la gloria divina, quedan en la Tierra flotando como seres etéreos. El primero son los silfos (más comúnmente su femenino sílfides es propio del ballet y de damas de delgada silueta), la tradición asocia estos seres con el elemento aire, son descritos como seres parecidos a los ángeles, de gran tamaño que cuyo batir de alas hace mover las nubes, las agrupan y provocan cuando se juntan las tormentas. Su color es el dorado al rosa, ya que las nubes adquieren esa tonalidad en las tardes. Para Pope los silfos se parecen más a los cupidos de los cuadros del barroco, seres parecidos a niños con alas que revolotean; su elemento aire se vincula a una naturaleza más propia de las personas superficiales, la trivialidad, lo superficial, la frivolidad, las naderías, etc.; características todas a personas que son más aire que sustancia; más humo que consistencia.

El segundo en este grupo de seres son las ondinas o ninfas, seres habitantes de las aguas serenas de lagos y riachuelos; bajo esta forman terminan las mujeres tranquilas, que poco se perturban y molestan, que dejan pasar la vida o mejor dicho que la vida pasa por ellas sin provocar mayores mellas. El tercer grupo son las salamandras, seres de fuego y brillo, así terminan las ariscas y las violentas, las reacias de carácter y de fuerte empeño, las que viven airadas y dispuestas a batallar contra todo y todos los que se les interponga.

Y termina este grupo de seres con el gnomo, lejos del nombre que significa sabios, Pope los ubica apropiadamente dentro del elemento tierra, pero los describe como hadas con alas negras; una versión negativa en figura de los silfos; estos seres derivan según el poema de las mujeres que tienen actitud negativa a la vida, egoístas, celosas, rencorosas, mal habladas, de mal genio, siempre peleadas con la vida y con todos; esas terminan según el poema de esta forma, esperando bajo tierra el momento para salir y trasformar la belleza en fealdad, las risas en llantos, las alegrías en penas. Así mientras Ariel es un silfo, su contrapartida es Umbriel, un gnomo. Elementos opuestos aire y tierra; Ariel y Umbriel son en el poema opuestos, Ariel es luz y brillo, Umbriel es oscuridad y sombras; bien fueron los nombres puestos a las lunas de Urano, ambas en igual tamaño, pero una brillante y la otra oscura.

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Shurale, Şüräle, Sjurale

No hay un solo niño en Rusia que no sepa quién es Baba Yaga, Koshchey y Gorynych el dragón. Estos son personajes míticos del folclore ruso. En el folclore tártaro, el nombre Shurale es bien conocido. Este espantapájaros se describe como una criatura de forma humana con un cuerpo totalmente cubierto de pelo y un cuerno en el centro de la frente. El Shurale (Shou-RAH-Leh) Tiene dedos huesudos largos y puntiagudos con los que mata a humanos haciéndoles cosquillas si han tenido la mala suerte de perderse en medio del Bosque Negro (Kara Urman). El Shurale espera pacientemente a su víctima detrás de los árboles. Una vez de la criatura abominable de la selva lo atrapa, la mata con cosquillas.

Hay muchas historias acerca de los Shurales que los ancianos en los pueblos tártaros cuentan a sus nietos. Uno de ellos cuenta que en una aldea los residentes locales habían encontrado que sus caballos desaparecían regularmente cada noche y regresaban a casa temprano en la mañana completamente exhaustos y botando espuma.  Ellos estaban completamente asombrados por su misteriosa desaparición. Un día se pidió ayuda a un anciano local. El anciano recomendó cubrir la silla con pegamento y esperar a que saliera el sol. A la mañana siguiente, los aldeanos fueron despertados por gritos que rompían los oídos. Se acercaron a sus ventanas y no podían creer lo que veían en el caballo, pegado a la silla de montar estaba un ser oscuro y espantoso, parecido a un ser humano. Criatura gritaba con todas sus fuerzas. Los hombres de la aldea capturaron a la criatura, que resultó ser un Shurale, y la mataron.

Pero la historia más famosa sobre los Shurale fue contada por Gabdullah Tual (Too-kai) en el más grande poeta tártaro de todos los tiempos. Su poema “Shurale” pertenece al tesoro de la literatura tártara. Probablemente es el poema tartaro más conocido en la historia de 1000 años de su Literatura.

En el poema, un joven y apuesto leñador decide ir a los bosques para obtener madera. Prepara su trineo tirado por un caballo y deja a altas horas de la noche el pueblo de Kerl. Una vez en el bosque corta algunos árboles y pone la madera en el trineo. Unas piezas parecen ser demasiado grandes. Con  el objetivo de dividirlas en dos, el hombre mete cuñas en una grieta en el tronco y comienza a cortar con su hacha abriendo la grieta al golpear las cuñas. De pronto ve una criatura de horrible aspecto, con los dedos largos y un cuerno en la frente. Es el Shurale!

—Hey, hombre joven,— pregunta el Shurale —¿Por qué no dejas tus instrumentos en la tierra y vienes a jugar conmigo?— El joven se escusa amablemente, pero el Shurale hace demandas cada vez más insistentes, que lo que acepta por último. Pero accede a hacerlo con la condición de que el Shurale le ayude a abrir el tronco que tala.

—Pon tus dedos en la grieta y elimina los restos mientras lo abro alrededor—, solicita el joven. Cuando el Shurale introduce sus dedos, el joven leñador en vez abrir el tronco, de repente sacó con unos pocos golpes las cuñas. Los dedos Shurale quedaron atrapados en la grieta. La criatura comenzó a gritar y gritar, amenazando al joven con todo tipo de castigos y luego implorando, pero vano.

El joven, sin prestar la menor atención a Shurale en silencio empezó a preparar su caballo, ya aterrorizado por los gritos,  para iniciar el viaje de regreso. Cuando él estaba listo para salir del bosque, Shurale pidió desesperado: —¡Oh, hombre cruel, dime menos cuál es tu nombre, así sabre sobre quien hacer caer mi venganza!— El joven antes de poner el látigo sobre su caballo, se vuelve finalmente al Shurale y le respondió con un guiño: —¡Me llamo Belter!— (Literalmente, “el año pasado”),

A la mañana siguiente, los Shurales del Bosque se reunieron alrededor del atrapado y le preguntaron por qué gritaba tan fuerte. La pobre criatura contestó: —¡Oh, mis dedos! culpa del año pasado (Belter)—. Los otros Shurales comenzaron a burlarse del pobre —Sois bien idiota si gritas ahora cuando el incidente ocurrió el año pasado—

El poema “Shurale” inspiró al compositor Farid Yarullin para escribir música para el ballet “Shurale” (libreto de A. Faizi) que se ejecutó por primera vez en 1945 en el Opera Estatal Tartara de Kazan y luego en Teatro  de Opera y Ballet de Kirov, Leningrado, en 1950 convirtiéndose en uno de los ballets tártaros más populares de todos los tiempos.

La versión del ballet es ligeramente diferente al poema, consta de tres actos, en el primero, en un bosque denso, el malvado señor de los bosques, el Shurale, está dentro del tronco de un árbol.  Ali al-Batyr, un joven cazador, aparece en el claro del bosque. Al ver pájaros volar y agarra su arco y flecha, y pone en marcha tras las aves. El Shurale sale de su guarida. Empieza a oscurecer y todos los espíritus de madera (Shurales), genios, brujas y espíritus malignos dansan en la noche hasta que sale el sol,  cuando los espíritus malignos se vuelven a ocultar. Una bandada de pájaros desciende sobre el claro. Ellos extienden sus alas y se transforman en jóvenes doncellas. Las chicas se divierten en el bosque.  La última en abandonar sus alas es la hermosa Syuimbike. El Shurale la mira desde detrás de un árbol, le roba las alas y la esconde en su guarida. Las niñas salen de los bosques. Inesperadamente, el Shurale salta de desde detrás del árbol. Espantadas y atemorizadas, las chicas recoger sus alas y se transforman en aves, volando a los cielos. Sólo Syuimbike  es incapaz de encontrar las alas. El Shurale ordena a los espíritus malignos que rodean a la niña. Ella está atrapada y aterrorizada. El Shurale se prepara para celebrar su victoria, pero Batyr sale corriendo del bosque ayuda a Syuimbike. El Shurale furiosos desea estrangular a Batyr, pero el joven golpea al monstruo que cae al suelo con un golpe poderoso. En vano, Syuimbike busca sus alas en todas partes. ¿Cansado de la búsqueda infructuosa, cae al suelo y agotada. Batyr cuidadosamente coge a la joven y se la lleva. El derrotado Shurale  amenaza a Batyr con una venganza sin piedad por haberle quitado a la joven.

En el segundo acto, en el patio de Batyr todos sus paisanos llegan en un banquete en honor a Batyr y Syuimbike. Los invitados a la fiesta brindan y los niños juegan. Sólo la novia estpa triste. Syuimbike es incapaz de olvidar sus alas perdidas. Batyr intenta distraer a la chica de sus pensamientos sombríos. Pero ni los bailes con las otras chicas traen  alegría a Syuimbike. La fiesta se acaba y  los invitados salen. Sin que nadie observe el Shurale se desliza en el patio. Aprovecha el momento adecuado y lanza a Syuimbike sus alas. De alegría, la chica las abraza contra su pecho y quiere volar, pero en la indecisión la detiene, le duele abandonar a su salvador. Pero el deseo de tomar a los cielos es más fuerte. Syuimbike vuela por los aires.  Inmediatamente es rodeada por una bandada de cuervos enviados por el Shurale. Los cuervos la obligan a volar hacia la guarida de su amo. Batyr entra en el patio. Ve al pobre pájaro volando en el cielo, batiendo sus alas dentro del círculo negro de los cuervos. Agarrando una antorcha incandescente, Batyr los persigue.

En el tercer acto la joven cautiva en una jaula languidece en cautiverio. Pero el Shurale no puede romper la voluntad de hierro de  Syuimbike y la chica rechaza sus avances. Furioso el Shurale desea que los espíritus de la madera la hagan pedazos. En ese instante, Batyr llega con la antorcha encendida en su mano. El Shurale llama a todos los espíritus  para que ataquen a joven. Batyr continuación, enciende la guarida del Shurale. Los malos espíritus y el Shurale perecen en las llamas de fuego. Batyr y Syuimbike están solos en medio del infierno. Batyr entrega a la doncella sus alas, es  el único camino de salvación. Pero Syuimbike no quiere abandonar a su amado. Echa sus alas a las llamas , prefiere perecer en el fuego. Entonces, el incendio de repente desaparece. Libre de los espíritus malignos el bosque se transforma milagrosamente. La obra termina con la boda de los chicos, con los padres de Batyr  deseando felicidad al novio y la novia.

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Textos originales en:

  • Le mythe du Shurale. Por Sabirzyan Badretdin. The Tatar Gazette. en Jean Luc Amicalement. 2007.
  • Shurale – ballet in three acts and four scenes
  • The Shuraleh (poema en ingles e imágenes del cuento)

Leshy, Lesovik, Boruta, Borevit

El Leshy es espíritu del bosque de la mitología eslava, protege a los animales salvajes y los bosques. Su compañera se conoce como leshachikha o leszachka y los hijos de ambos se les llama  leshonky. Son espíritus equivalente a los hombres verdes de los bosque de Europa occidental y los Basajaun del País Vasco.

Es nombrado de formas similares por los varios pueblos eslavos, Lešy en checo; Leszi en polaco; en Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Serbia tenemos las formas: Leszy, Leszy, Lesiy, Leshii, Lesovik, Lesovy, Lesovij, Lešak, Lesnik, Lesun, también se le llama Lesny muzik, Lesní muzik, Lesny muzik que literalmente es el ‘Anciano del Bosque’. También se le conoce como Boruta, palabra que antiguo eslavo significa ‘pino’, que deriva de Borevit, un antiguo dios de los bosques y la caza, representa la versión posterior y negativa donde los antiguos dioses se transforman en los nuevos demonios, al introducirse el cristianismo en los pueblos eslavos.

Un leshy es descrito como un hombre alto, pero es capaz de cambiar su tamaño desde la altura de la hierba hasta el de un árbol muy alto. Él tiene el pelo y la barba hecha de hierba y hojas de parra. Tiene piel blanca que contrasta con sus brillantes ojos verdes. Los Lechies son también asociados a demonios de los bosques eslavos, de naturaleza similar a los espíritus polacos conocidos como Polevik; este aspecto se debe a su imagen como Boruta/Borevit, que es similar a la de faunos y sátiros; una imponente figura, con cuernos en la cabeza, orejas y barba de una cabra, dedos con garras, de la cintura para abajo, tenían el cuerpo de una cabra, con cola y pezuñas y cuernos (como los faunos/sátiros).  Suele estar rodeado de lobos y osos. Es el señor de la foresta y tiene la capacidad cambiar en cualquier forma, animal o planta. Cuando asume forma humana se parece a un campesino común, salvo que sus ojos brillan y sus zapatos están volteados (recordemos a los duendes en Brasil y otras regiones de Mesoamérica y Sudamérica).

Los agricultores y pastores hacen pactos con el leshy para proteger sus cultivos y su ovejas, poniendo cruces en  sus animales y en el bosque. El leshy se divierte como los duendes extraviando a los que se internan en sus dominios; pero también es capaz de enfermar hasta provocar la muerte de los que lo ofenden, incluso matándolos de cosquillas; suele secuestrar mujeres jóvenes como advertencia para que el pastoreo del ganado se mantenga lejos de sus bosques.

En caso del encuentro con un Lechy se debe invertir toda la ropa (algo similar a lo que se hace con muchos duendes y espectros) colocar los zapatos frente de los pies y hacer la señal de la cruz muchas veces, a veces para  molestar los Lechies hacen aparecer llamas detrás del bosque tras la victima,  esta no se debe mirar hacia atrás y menos tratar de apagar el fuego, eso hace que la criatura olvide el por qué hace tal travesura a su pobre alma.

Kikimora, Shishimory

La Kikimora es el espíritu femenino del hogar en la mitología eslava, es la compañera del Domovoi. Ella vive habitualmente detrás de la estufa o en el sótano de la casa. La Kikimora también se puede encontrarse en un pantano o en el bosque. Su origen está en los espíritus de los niños muertos sin bautizar o en los fetos abortados. Las leyendas señalan que las kikimoras creadas por los abortos de una mujer vendrá a buscarla cuando la mujer muera para llevar su alma al infierno.

La Kikimora (shishimory) es un espíritu del sueño y de los fantasmas de la noche, son las pesadillas, sus principales atributos son el hilo (tejido), los lugares húmedos y la  oscuridad. La segunda parte de su nombre señala su naturaleza, Mora (Mor, Mara) es una diosa de la muerte. Sin embargo, la Kikimora no es la muerte.

Las ocupaciones tradicionales de la Kikimory son el hilado y la costura: en la noche ella espía a los propietarios y teje pesadillas con sus hilos confusos sobre sus camas. Por las noches, los niños se preocupan y confunden al ver el hilo que se teje en las esquinas (como los hilos de las arañas) y el sonidos del hilado de la  Kikimory prefigura problemas en la casa.  Su aparición en la casa o los edificios, graneros, establos o silos se consideran de mal augurio. Los campesinos creen que la Kikimoru puede “volar” (entrar) cuando los carpienteros construyen o reparan una casa. Para evitar ello se colocan muñecas de trapos  (con la figura de la “kikimory”) bajo la viga principal o en la esquina delantera de la casa.

Su presencia se da a conocer generalmente por la noche, a menudo en todo el período de invierno, principamente  en la noche antes de Navidad. Si se establece en la casa es perjudicial para la agricultura y molesta para los residentes,  a semejanza de los duendes lanza los platos, impide el sueño, hace ruido por la noche, daña  las cebollas, etc. Se cree que causa daño a los animales de la granja, molesta al cabello del dueño de la casa, despluma de las aves del corral, esquila las ovejas.

A veces la Kikimora aparece antes de la muerte de algún miembro de la familia; ella entonces sale de la clandestinidad, o se la escucha llorar, al igual que las banshees. Se cuenta que una persona que ve a una Kikimora hilar pronto morirá. En esos raros casos, puede ayudar al propietario, la  Kikimora hace el pan, cuida a los niños, lava los platos y cuida a las bestias, alimenta los pollos y ayuda con los quehaceres; y si no tiene labores, en las noches hace cosquillas y silba a los niños que lloran.

En algunos cuentos, ella se parece a una mujer mediana edad, un poco torcida y fea, delgada y larga nariz, no mayor que un ratón, y como algunos duendes, se la representa a veces con cuernos, lleva el cabello cubierto con un trapo, como toda mujer casada y honesta en tierras eslavas que mantiene su cabello cubierto, sólo las niñas y jóvenes no casadas lo muestran pero mantienen trenzado. Se la representa con pies de gallina o ave. También es descrita como una pequeña mujer andrajosa y con sucia ropa y apariencia excéntrica.

Para apaciguar a una enojada Kikimora se deben lavar todas las ollas y sartenes. Deshacerse de una Kikimory es extremadamente difícil. Los medios van desde los exorcismos, los rezos, el colgar jarras con cuellos rotos  en los gallineros, atar con hilos las bolsas del pan salado, para que no pueda llevarle su ración de pan a su esposo, el Domovói,  y este por inútil la eche del hogar, etc.

Los vientos (1) Introducción

Los Anemoi eran dioses del viento, se correspondían con los puntos cardinales y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. Los cuatro Anemoi eran: Bóreas (norte – invierno), Noto (Sur – verano), Euro (este – otoño) y Céfiro (oeste – primavera). Los Anemoi eran hijos de Astreo (también conocido como padre de las estrellas) y de Eos, diosa del amanecer. Otros hijos importantes de esta pareja fueron los cinco Astra Planeta (‘estrellas errantes’, es decir, planetas): Fenonte (Júpiter), Faetonte (Saturno), Piroente (Marte), Fósforo (Venus) y Estilbo (Mercurio).

A estos cuatro vientos hay que sumarle las tres Arpías, hijas de Electra (una oceanida)y Taumante (un primitivo dios de la lluvia, hijo de Ponto —El Mediterráneo—, hermano de Nereo, Forcis y las diosas marinas Ceto y Euribia). Las tres Arpías representan las ráfagas de viento que soplan de improviso, rompiendo velas y mástiles.

Quizás el viento más temido es Tifón, que es el ciclón que destruye todo a su paso, su tamaño cubre y oscurece todo el cielo, a sus vientos nada se opone. Tifón será padre de los Anemoi Thuellai (‘vientos de tempestad’), demonios malvados y violentos, equivalentes masculinos de las arpías, ubicados entre los cuatro Anenoi, tenemos a; Coro, entre Bóreas y Céfiro; Libis entre Céfiro y Notos; a Apeliotes (Olimpias o Escirón) entre Notos y Euro y a Cecias, entre Boreas y Euro.


Estos vientos serán encerrados por los dioses y puestos a las ordenes de Eolo, quien aunque no es un viento, será señor de los vientos.

El nombre y posición de los vientos varía según las versiones, Homero menciona los nombres de: Bóreas (el viento norte), Euro (el viento oriental), Notus (el viento sur) y Céfiro (el viento occidental).

Bóreas – Norte

Céfiro – Oeste

 

Euro – Este

Notus – Sur

Según Hesiodo los vientos beneficiosos son: Notus, Boreas, Argestes, y Céfiro, eran los hijos de Astraeus y Eos, y que los destructivos son los hijos de Tifón.

Bóreas

Céfiro

Argestes

Notus

Después los vientos fueron ubicados con precisión, según sus lugares en el compás.

Coro

(Skiron)

Caurus

Bóreas

(Aquilon)

Septentrio

Cecias

(Kaikias)

Caicus

Céfiro

(Zephyr)

Favonius

Apeliotes

(Argestes)

Solanus

Libis

(Lyps)

Africus

Notus

(Scirocco)

Austro

Euro

(Euroes)

Vulturno

Luego Aristóteles además de los cuatro vientos principales (Bóreas, Euro, Notus, y Céfiro) menciona tres : Meses, Kaikias, y Apeliotes, entre Boreas y Euro; entre el Euro y Notus pone a Fenicio; entre Notos y Céfiro sólo a Libis, y entre Cefíro y Boreas pone al Olympias o Skiron. Aristóteles ubica a Euro en el sureste.

Coro

(Skiron)

Caurus

Bóreas

(Aquilón)

Septentrio

Meses

Cecias

(Kaikias)

Caecius

Céfiro

Favonius

Apeliotes

(Argestes)

Solanus

Libis

(Lyps)

Africus

Notos

(Scirocco)

Austro

Fenicio

Euro

Vulturno

En el Museo PioClementinum existe un monumento jaspeado en que los vientos se describen con sus nombres griegos y latinos. Septentrio (Aparctias), Vulturnus (Euro), y entre ambos están Aquilón (Boreas), Caicius (Kaikias) y Solanus (Apeliotes). Entre el Euro y Austro (Notos) se encuentra el Euroauster (Euronotus); entre Notus y Favonius (Céfiro) es marcados AustroAfricus (Libonotus), y Africus (Libis); y entre Favonius y Septentrio encontramos a Corus (Iapyx) y Circius (Thracius).

Circius

(Thracius)

Septentrio

(Aparctias)

Aquilón

(Bóreas)

Corus

(Iapyx)

Caicius

(Kaikias)

Favonius

(Céfiro)

Solanus

(Apeliotes)

Africus

(Libis)

Vulturnus

(Euro)

AustroAfricus

(Libonotus)

Austro

(Notus)

Euroauster

(Euronotus)

Parte de los Textos de estos temas han sido extraídos de:

http://es.wikipedia.org/wiki/Dioses_del_viento_griegos

http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%B3reas

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9firo

http://www.mythindex.com/greek-mythology/A/Anemi.html